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Entretenimiento //// 23.01.2021
Zona de riesgo: la lucha de Anthony Mackie por ser protagonista

La primera superproducción de Netflix para un largo 2021 es una clara muestra de la apuesta de la plataforma de streaming y del desafío del actor para convertirse en el nuevo Capitán América. Acción inverosímil, personajes acartonados y una moralina de frases hechas como mensaje.

Por Diego Moneta

Si el 2020 fue un año particular para el mundo del entretenimiento, en el cual sacaron provecho las plataformas de streaming, en el 2021 la disputa va a ser aún mayor. En el caso de Netflix, por un lado buscará cerrar el ciclo de algunas de sus grandes producciones, como Stranger Things, y por otro, continuará su apuesta por las películas, en especial si tienen el potencial para convertirse en franquicia, como fue el caso de La vieja guardia.    

Como se dijo, la disputa este año continúa. Si uno de los primeros nombres fuertes fue Tenet en HBO Max, Netflix no se iba a quedar atrás. La plataforma compartió un video en sus redes que incluye avances de los grandes títulos que llegarán durante 2021, en el que anuncia que estrenará una película cada semana. La carta de presentación fue Zona de riesgo, que desde que apareció el 15 de enero se encontró entre las más vistas. 

La historia se sitúa en 2036 durante una guerra civil en Europa del Este. El teniente Harp (Damson Idris), piloto de drones, desobedece órdenes directas y lanza misiles a pesar de que en el terreno hay soldados heridos bajo fuego enemigo y se está tratando de rescatarlos. Harp, convencido de su lógica de “daño colateral”, es enviado al campo de batalla en el Campamento Nathaniel, cerca de Ucrania, bajo el mando del capitán Leo (Anthony Mackie). Leo es un androide, creado gracias a biotecnología de cuarta generación y a inteligencia artificial, que tiene emoción sensorial aguda. Su existencia es clasificada.

La contextualización es la clásica de las películas de acción-bélicas del país del norte. La guerra es entre los Krasny, un grupo de ucranianos que busca anexar su país a Rusia, y quienes se resisten a ellos. La ONU logró crear una zona desmilitarizada pero, una vez retirada, quedó bajo mandato de Estados Unidos “garantizar la paz”. La misión del tándem Leo-Harp es entregar dosis de vacunas a un hospital de campaña ante un brote de cólera. 

Los Krasny son apoyados por Rusia; y la Resistencia, si bien se ve beneficiada por la ayuda estadounidense, cree que la presencia de estos últimos impide llegar a un acuerdo. El líder de los Krasny es Viktor Koval (Pilou Asbæk), conocido como el “Terror de los Balcanes”, que desea apoderarse de Perímetro, un sistema de defensa nuclear soviético que se escondió tras la Guerra Fría, para lograr la anexión y ser el líder del renacimiento de la Unión Soviética. Evitar dicho plan es el principal objetivo de Leo. Todo esto es el punto de partida que, de tan ambicioso, apenas logra caminar.

 

A grandes rasgos, y de manera simplificada, Zona de riesgo puede ser definida como una misión de alto vuelo entre un supersoldado que a cada paso deja en claro su capacidad superior, y un joven teniente con el que charla sobre la humanidad y la moral. En el recorrido, Harp pasará de ser testigo lejano a tener la conciencia y empatía que le faltaban en su experiencia durante conflictos bélicos.  

Por otro lado, la película funciona como un signo de época que ya no debe ser sorpresa para nadie. A la temática de acción le es insuficiente, con tramas o escenas verosímiles. La regla es incorporar aspectos que nos sitúen en el futuro o resulten increíbles. En este caso, no solo un androide como soldado, sino pelotones robóticos, llamados “gumps”, que solo aparecen para darle una cuota de efecto especial a la narración.   

Es probable que, para quienes busquen escenas de acción, Zona de riesgo les resulte aceptable. Mikael Håfström, director del film, sabe vender el producto y, más allá de concentrarlas en la primera mitad, el balance es favorable. El realizador sueco fue el encargado de la dirección en Escape imposible, la obra que juntaba a Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger.

Si salimos de ese aspecto, deja mucho que desear. Los diálogos oscilan entre una mera cadena expositiva y un exceso de explicaciones. Muchos elementos de la trama son poco explorados o mal introducidos, al punto de terminar en intentos o cabos sueltos. Las fallas contribuyen a que el mensaje moral propuesto, entre la filosofía y la acción, quede con muy poca fuerza en el momento de cierre. En algún punto, Leo se cuestionará el desarrollo de soldados robóticos en potencias militares. 

Con un reparto que por filmografía fácilmente cautiva la atención, el desarrollo de los personajes también es escaso. Idris es la estrella de Snowfall; Asbæk cobró notoriedad por sus papeles en Game of thrones y Borgen; y debemos incluir a Michael Kelly y su sublime actuación en House of Cards. Además, obviamente, la carta principal con Mackie, conocido por ser Falcon en el Universo de Marvel. Sin embargo, a nivel narrativo son todos acartonados. No hay héroes, carismas ni revelaciones. Es tan poco novedoso como elaborado.

La madre de todas las batallas es la que está llevando a cabo Anthony Mackie: la prueba constante de saberse protagonista y actor suficiente como para ocupar el lugar que dejó Chris Evans como Capitán América. El primer desafío para Mackie es marzo de 2021, a partir del estreno de la miniserie Falcon y el soldado del invierno, por Disney Plus. 

Mackie tuvo su debut cinematográfico en 8 Mile, la película del cantante Eminem, y su reconocimiento llegó con Sam Wilson como Falcon en Marvel. Entre otras producciones originales de Netflix en las que participó encontramos IO: Sola en la Tierra, A Quemarropa y la segunda entrega de Altered Carbon. Además, le ha dado vida en la pantalla a Martín Luther King Jr. en el drama de HBO, All the way, y es recordado su papel como Sargento JT Sanborn en la multipremiada Vivir al límite.  

La realidad es que Zona de riesgo no es más que otro de los films de acción que Netflix ha subido a su plataforma, en los que la inverosimilitud se vuelve la cualidad principal, que difícilmente sean recordados luego de sus semanas de éxito en los rankings. Una historia que se queda en la superficie y evidencia la falta de inversión de la gran empresa en la materia. Un chiclé, mezcla de Terminator y Yo, robot.