Debates

El problema de Cristina no es judicial, es político

"El dispositivo político que rodea a Cristina funciona mejor en clave de conflicto y excepcionalidad, más que en condiciones de normalidad política y...

Malvinas. entre el prejuicio y el destino nacional

"Malvinas sigue siendo un punto activo de esa misma lucha histórica. Hablar de Malvinas es, en realidad, hablar de la Argentina misma". Por Gustavo...

Hay 2027: cambio de etapa y una nueva oportunidad

"La crisis actual del gobierno no es una crisis más", asegura Lucio Fernández Mouján. 

Patear para adelante: la siembra en el inconsciente cultural argentino de Francisco

"El Papa Francisco nunca fue con nimiedades; con extrema claridad enfrentó a este mundo marcado, como él decía, por la globalización de la...

La balada de Freddy Lorenz

Un debate con el ensayista e historiador Federico Lorenz.

El proyecto de la unidad latinoamericana (I): de los precursores al Congreso de Panamá

A doscientos años del Congreso Anfictiónico de Panamá, convocado por Simón Bolívar en 1826, la idea de una confederación de naciones latinoamericanas...

Aprender de nuevo a ser una nación

Las transformaciones urbanas y tecnológicas de las últimas décadas han acentuado esta tendencia. La creciente segregación residencial produce...

Necesitamos una nueva Actualización Política y Doctrinaria para tomar el poder

En 1971, 16 años después del golpe del 55, Perón lanzó desde su exilio del en su quinta en Puerta de Hierro la Actualización Política y Doctrinaria...

La infancia y la marginalidad a través de las pantallas

La emergencia de infancias en las calles urbanas es una problemática que debe ser abordada urgentemente por la dirigencia del peronismo. Los indicios...

Un humilde debate con Felipe Pigna

"Divulgador no es un tono despectivo. Arturo Jauretche fue un gran divulgador que desde su inmensa obra buscó proveer las herramientas para generar...

"Lo simbólico del sable": Felipe Pigna le responde a Julián Otal Landi

Lo simbólico del sable

La realidad social argentina se debería dividir en tres sectores: los creyentes del inefable relato libertario, sus detractores y los agnósticos.