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Cultura
09.04.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) La Familia Argentina es la única obra teatral que escribió el director Alberto Ure, a finales de los años ochenta. Con dirección de Cristina Banegas y actuaciones de Luis Machín, Claudia Cantero y Carla Crespo, se presenta por primera vez en Buenos Aires, en el Centro Cultural de la Cooperación.
Tolstoi decía que todas las familias se parecen en su dicha pero se singularizan en sus tragedias. ¿Qué tragedia singulariza a La Familia Argentina? Una arquitecta cuarentona descubre que el psiconanalista que fue su pareja durante diecisiete años y del que se acaba de separar, tiene un romance con su única hija, una muchacha de veinte, a la que además deja embarazada. Bajo esta mirada, la familia argentina es presentada como una familia incestuosa.

Ahora bien, una historia incestuosa puede ser motivo de escándalo o resultar verdaderamente corrosiva. Ésta última es la dimensión que adquiere el incesto en la obra de Ure, porque muestra cómo la “familia argentina” se carcome por dentro. Esa corrosión es el trayecto que va de las desdichas más o menos “comunes”, que los personajes dicen cargar sobre sus espaldas, a una serie de actos desmesurados que son indicativos de que se ha tocado un umbral. Pero una vez trasvasado el límite del incesto, los personajes sobrellevan de manera ambigua su vínculo con la familia, a tal punto que se aferran a la institución después de haber hecho todo lo posible para ponerla en crisis. Así, aunque separados, Carlos y Laura nunca dejan de comportarse como marido y mujer, y Gabriela nunca deja de ser la “hijita” que desde París envía a la madre fotos de su hija –cuyo padre es asimismo su padrastro-. Por eso la “Sagrada Familia” se sostiene a rajatablas, con la misma pasión con que se violan sus reglas.
De esta manera, lo que corroe no es el conflicto que se desata entre madre, padrastro e hija/hijastra, sino más bien su negación, lo que da lugar a una violencia incontenible: “todo el mundo grita, pero al final el olvido llega” –dice, ni bien empieza la obra, el psicoanalista. La frase dice bien que la violencia emerge del hecho de actuar como si no se hubieran violado las reglas. Por eso, si en palabras de Ure “violencia es jugar a que una herida no duele”, los personajes que transitan el escenario se han convertido en expertos jugadores.
Es justamente en esta dimensión donde los conflictos familiares permiten leer los conflictos políticos argentinos. De hecho, la pregunta “¿qué pasó para que la “familia argentina”, inicialmente feliz y compuesta por individuos más o menos exitosos, haya devenido una familia incestuosa, es decir, haya tocado lo intocable?”, está en sintonía  con una pregunta central de los años ochenta: ¿qué tuvo que pasar, en un país que solía pensarse como excepcional y cuyo destino de grandeza creía garantizado, para que sus trabajadores y sus jóvenes sean enviados masivamente a los centros clandestinos de detención? Pero si la trama de La familia Argentina dialoga con las preguntas de la “transición democrática”,  también dialoga con el modo en que esa sociedad pretende desembarazarse rápidamente de las preguntas que, por otra parte, no cesan de irrumpir. Así, si la dinámica del conflicto familiar le permite a Carlos recordar el caso de un paciente que era militante del ERP –llegado al consultorio porque comenzó a tener sexo con su hermana justo en la noche previa a un operativo militar (¿Monte Chingolo?), al que finalmente llegó tarde-, esa dinámica pretende ser prontamente neutralizada por esos mismos personajes. “¿Qué le dijiste?” –pregunta Laura a su marido, en referencia al paciente. “Simplemente –responde él- que alguien con ese tipo de sexualidad no puede ser analizado”. La expulsión del conflicto –“abortá”, le pide Laura a su hija- es el reflejo que los personajes mantienen intacto a lo largo de la obra.
El hecho de que Carlos violase al interior de su familia la regla por la cual expulsa del consultorio al militante no sólo es índice de que lo que pasa en la familia ocurre también en la sociedad sino que también reproduce su comportamiento respecto a las reglas familiares: las avala sin querer ser alcanzado por sus efectos. No muy distinto del comportamiento de importantes sectores de nuestra sociedad respecto a la dictadura; consentimiento con el golpe sin hacerse cargo de los efectos que ello suponía: la tortura, el secuestro y la desaparición.
Esa doble moral es atribuida en la obra a un sector específico de la sociedad argentina: nuestra clase media. Pero no se trata de una clase media clerical ni tradicionalista, sino de una clase media profesional y presumiblemente progresista. Así, La Familia Argentina pone en cuestión a ese tipo de “familia”, cuyos integrantes son los mismos que pagan la entrada por ir a ver la obra. Por eso no queda claro si las risas extendidas en el público son producto del patetismo de algunas escenas, o de la incomodidad que genera ese ambiente tan “familiar”.
Hecha no para producir identificación sino para instalar un cuestionamiento, La Familia Argentina exhibe a través de una historia familiar el itinerario de una clase social que se comporta en tiempos democráticos reproduciendo patrones propios de los años de la dictadura. Con una dirección perfecta, donde los silencios, las palabras y los movimientos duran exactamente lo que demanda la obra; y con actuaciones que van a fondo representando a personajes que no van a fondo, la obra de Ure impacta, en términos arltianos, como un cross en la mandíbula. (Agencia Paco Urondo)
 

07.04.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo) En el marco de la muestra Homenaje al pensamiento y al compromiso nacional, que se realiza en el Palais de Glace (Posadas 1725), este viernes 8 y sábado 9 se podrá asistir a diversas actividades sumamente interesantes. El viernes a las 18:45 se proyectan un grupo de documentales realizados durante el primer peronismo. Son partes de noticieros de la época, como el Bonaerense o el Panamericano; como asi también pequeños documentales realizados especialmente para propaganda y difusión de medidas del gobierno. Podemos ver allí Ya son Argentinos, de 1948, donde retratan la nacionalización de nuestros ferrocarriles y pueden observarse los festejos multitudinarios que se realizaron. La mujer puede y debe votar, donde además de la información del proceso que permite la participación femenina en las elecciones, podemos ver una breve ficción que representa la aparición de la mujer en la discusión política publica. Quizás el documento más importante que puede verse en esta recopilación sea …Y la Argentina detuvo su corazón, de 1952, dedicado a la memoria de Eva Perón. Allí podemos observar el monumental sepelio filmado en technicolor, imágenes que han sido poco difundidas, y quizás permitan tomar dimensión de lo que se vivió en esos días.
 

De todo este material surgen conflictos y discusiones sobre y desde el peronismo. Enmarcados en la muestra, estos documentos entran muchas veces en conflicto con lo que pensaron y combatieron los hombres y mujeres elegidos para homenajear. Sobre todo por lo poco revisionista que fue en su lectura histórica ese primer peronismo (pensemos en los nombres que les asignó a nuestros ferrocarriles, por ejemplo). Incluso, quien se acerque al Palais de Glace podrá ver a Bartolomé Mitre sindicado como prócer en alguno de estos noticieros. Contradicciones del movimiento, que nos permiten releer la historia, y discutir nuestro presente.
En tanto que el sábado se realizarán sendos homenajes a dos de las personalidades más importantes del pensamiento nacional. A las 17 hs, y a cargo de Horacio González y Hernán Brienza, le tocara el turno a John W. Cooke. Para quien pudiera desconocerlo, Cooke es la figura fundamental para entender aquello que dio en llamarse izquierda peronista, tanto por sus teorizaciones como por su accionar militante. Diputado durante el primer peronismo; militante de la resistencia y delegado personal de Perón (único indicado por él como su sucesor); combatiente en la Revolución Cubana. Una de las personalidades políticas más importantes del siglo XX, su legado aun no ha sido abordado con la profundidad que merece.
A las 19, el homenajeado será Rodolfo Ortega Peña, por su compañero Eduardo L. Duhalde. Abogado y militante, Ortega Peña es un ejemplo de entereza política y moral. Asesinado por la Triple A durante su mandato como diputado nacional (puesto al que asumió jurando “La sangre derramada no será negociada”), fue abogado de presos políticos y siempre combatió la justicia burguesa. Además, incursiono en la historiografía con trabajos que retomaron lo mejor del revisionismo, internándose en hechos y personajes olvidados de la historia. Son fundamentales sus trabajos sobre Felipe Varela y sus montoneras, que escribió junto a su compañero Duhalde. (Agencia Paco Urondo)

06.04.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) La Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) confirmó que el paro total de actividades llevado a cabo hoy, tuvo un “amplio acatamiento”. La medida de fuerza se cumplió con un alto nivel de adhesión en las universidades nacionales de Santiago del Estero, San Luís, Córdoba , La Plata, Mar del Plata, Rosario, Formosa, Chilecito, Noroeste de la Provincia de Buenos Aires, Entre Ríos, Río Cuarto, Nordeste y UBA.

Carlos De Feo, Secretario General de CONADU, destacó que “el acatamiento a la medida de fuerza da cuenta del malestar que ha generado entre los trabajadores docentes universitarios la falta de definiciones por parte de las autoridades del Ministerio de Educación, ante una discusión que había sido minuciosamente analizada por los gremios de base de la Federación”.
La última propuesta salarial del Ministerio de Educación de la Nación fue recibida como una mejora respecto de las ofertas anteriores, y como tal fue puesta a consideración de los trabajadores docentes universitarios. Cada Asociación de Base de la Federación analizó si esa propuesta era conveniente para el sector, teniendo en cuenta las perspectivas inflacionarios para el año en curso.
Con el mandato de cada asamblea, el Plenario de Secretarios Generales con representaciones de las 13 universidades nacionales federadas en CONADU, analizaron los resultados de la consulta y resolvieron por mayoría aceptar la oferta salarial. Similar camino recorrieron las demás Federaciones Gremiales llegándose con mucho esfuerzo a la elaboración del borrador del acta respectiva.
En ese marco, la conducción de CONADU considera necesario que “las autoridades del Ministerio revisen su posición para hacia el reconocimiento de un reclamo legítimo”. La recomposición salarial, que viene a tratar de revertir el proceso de amesetamiento que sufrieron los salarios de los docentes universitarios en el período 2009-2010, es una reivindicación que intenta sostener el proceso de mejora en la calidad y cantidad del salario de los docentes universitarios y profundizar definitivamente ese camino. (Agencia Paco Urondo)

06.04.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) En el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) que se llevará a cabo del 6 al 17 de abril, habrá un documental danés dirigido por Ole Bendtzen llamado "Football Is God". La novedad del film, que tendrá una duración de 53 minutos, es que se centra en la vida de tres hinchas fanáticos de Boca, entre ellos la conocida "Tía", que cuentan su pasión por los colores azul y oro. El amor de los xeneizes por su club es reconocido en todo el mundo. De allí el mote de "mitad más uno" y "Jugador Nº 12". Ahora, esa pasión tendrá una película.

 
(Agencia Paco Urondo)
 

05.04.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Domingo a la noche, y buscando los clásicos programas políticos en la teve, uno se topa con “Chiche” Gelblung en canal 13. Ese “Chiche” que fue jefe de redacción en la revista Gente desde 1976 a 1978; años de plomo y militancia a favor del genocidio de Estado. Y de ya tantas otras cosas más. Sigue ahí, en el universo televisivo.

Hoy, este sujeto le entrega a sus televidentes la reaparición de Zulma Lobato, luego de su internación en un psiquiátrico. Internación producto del brote que sufrió en vivo y en directo gracias a la mala fe y los pocos escrúpulos de algunos productores y conductores de Crónica TV. Y “Chiche” se regodea en ese dolor ajeno y cercano, para difundirlo como espectáculo. Y le pasa a la protagonista de esta historia, invitada este domingo al programa, las imágenes de su brote en la televisión.
¿Hasta dónde estamos preparados para aceptar este tipo de contenidos en la televisión abierta? ¿Qué placer como espectadores nos provoca ese sufrimiento televisado? Una persona, Zulma, nos es presentada en un estado de vulnerabilidad extrema. Y en favor de sus intereses ligados al rating, son capaces de envolverla en una fantasía perversa que degrada su existencia. Porque juegan con sus sueños, sus deseos, sus realidades. “Soy una segunda Eva”, dijo esta noche de domingo. ¿Dónde esta Zulma? ¿Quiénes la impulsan y la empujan a esta realidad televisiva? Cuando mañana la dejen a un lado, cuando se apague la luz de esa cámara, ¿con quien se va a encontrar?
 
En el marco de la amodorrada ley de servicios audiovisuales, este caso es uno de los que nos impulsan a empezar a discutir qué contenidos queremos en los medios masivos de comunicación. Si no es un límite jugar con la psiquis de una persona, ¿dónde encontraremos ese límite? ¿Cómo podemos construir esos límites? ¿Puede el afán de lucro llegar a estos extremos? Podríamos pensar que en la realidad por fuera de los medios, ese afán de lucro que gobierna este sistema de producción produce aun mayores aberraciones. Pero esos son espacios en donde aún no hemos llegado como sociedad a intentar implantar una idea de justicia que compartimos. Y que incluso, cuando llegan a la pantalla comienzan a ser desbaratados: podemos pensar en las numerosas imágenes de trabajo esclavo que han aparecido últimamente y la clausura de esos espacios de esclavitud. En este caso, es frente a cámaras que se consuma esta acción deplorable. Es en los estudios de televisión donde se vulnera la integridad de las personas.
 
El articulo 3° de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, establece para los servicios de comunicación audiovisual y los contenidos de sus emisiones, entre otros, estos objetivos:  “La defensa de la persona humana y el respeto a los derechos personalísimos”; “La actuación de los medios de comunicación en base a principios éticos”; “Promover la protección y salvaguarda de la igualdad entre hombres y mujeres, y el tratamiento plural, igualitario y no estereotipado, evitando toda discriminación por género u orientación sexual”.
 
Todos estos objetivos han sido embestidos por el accionar que prácticamente todos los canales han llevado adelante respecto a la vida y la historia de Zulma Lobato. Especialmente, Crónica TV y “Chiche” Gelblung. Mientras seguimos sin novedades respecto a la Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual, que debería designar al titular de la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual; este tipo de practicas de la información continúan ligadas a los intereses particulares de los empresarios multimediáticos y no al interés social.
 
Desde aquí, le mandamos un beso a Zulma y a la luz de sus sueños; una victima de la realidad multimediada. Y el más profundo desprecio a aquellos que viven del dolor ajeno.(Agencia Paco Urondo)
 

04.04.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Fue el poeta Atilio Castelpoggi, porteño y gangoso, que cantaba tangos y recitaba sin pudor alguno, el que calificó a Osvaldo Guglielmino como ítalo mapuche. Sin duda al vate, que suponía que al cruzar la General Paz las naves caían al vacío, le sorprendía el indigenismo de este gringo del oeste bonaerense.
Osvaldo nació pehuajense, aunque fue parido en French a unos pocos kilómetros, y como tal, cercano geográficamente al linqueño Jauretche, con quien tuvo tanto en común. Guglielmino sigue siendo hombre de su patria chica, aunque viva en el Barrio Norte porteño y aunque  sea uno de los visionarios de la Patria Grande. De esa Patria Grande que se va consolidando en nuestros días, cuando el metalúrgico Lula De Silva dijo, en presencia del aymara Evo Morales, de la militante de la JUP de los setenta Cristina Fernández, del milico patriota Hugo Chávez y del tupasaurio Pepe Mugica, aquello de que antes éramos enemigos y ahora estamos unidos.

Hijo de panadero, parece que su apellido gringo se origina en un Wilhelm tedesco. Fue a la  escuela primaria de pantalón corto y sabañones producidos por los helados vientos sureros, en épocas en que –recuerda- “la birome no existía”. De esos años, cuenta que le pasó “como le suele ocurrir a mucha gente, como le pasó al gran Dante Alighieri- había faltado la maestra de otro curso, y trajeron a los chicos al mío. A mi lado sentaron a una rubiecita que me llamó la atención y no pude dejar de mirarla. Y sentí que algo pasaba dentro de mí. Era ese sentimiento nuevo, seguramente, a pesar de ser tan joven en que empieza la diferencia de los sexos en la vida, pero pleno de espiritualidad y belleza. No podía sacarle la mirada. Eso quedó prendido en mí.” Más adelante, su espiritualidad se inclinaría a una morocha, Nelly la compañera de su vida.
Se recibió de maestro en la Normal pehuajense, y su padre, a quien no imaginamos como aquellos maestros de pala anarquistas que elaboraban irreverentes cañoncitos, vigilantes y bolas de fraile, le pudo costear estudios superiores. Se graduó en Letras en la Universidad de La Plata, la que la leyenda supone creación de Joaquín V. González, y que Osvaldo demostró que fue fundada por Rafael Hernández, el hermano menor de Martín Fierro.
Profesor y rector de su Colegio Nacional de Pehuajó, fue convocado por el ministro Anglada para ocupar la Dirección de Fomento y Estímulo Cultural a mediados de 1955. Osvaldo aceptó con poco sentido de la oportunidad. Buenos Aires había sido bombardeaba heroicamente por aviadores argentinos, y el gobierno de Juan Perón cayó en septiembre del mismo año. No faltó quien creyera que el maestro pehuajense era uno de los principales sostenes del tirano prófugo y, si había ganado sus cargos docentes por concurso, los perdió por bando militar.
Continuó entonces, desde una pequeña librería de su pueblo, la larga lucha por  una revolución cultural. La que había levantado banderas de soberanía política, independencia económica y justicia social, y que debía proyectarse hacia una integración de los pueblos hermanos de esta parte de América. La integración de una infinidad de Pehuajós, que sumara a gringos y a mapuches, a nietos de Martín Fierro, que después de la derrota de Pavón habían debido dejar la lanza, pero luchaban en los nuevos tiempos, con huelgas y sabotajes. Así habían de lograr, luego de dieciocho largos años, que volviera “algún criollo” –que penaba a quince mil kilómetros- “en esta tierra a mandar”.
Su pasión por Martín Fierro, lo llevó más allá de la literatura, que sin embargo nunca abandonó. Autor de poemas, como Ida y vuelta de Juan sin ropa (1949), Canto fundamental (1967), Poemas de la tierra (1987), y de ficciones y ensayos como una biografía de Rafael Hernández (1954), Las leguas amargas (1972), Perón, Jauretche y el revisionismo cultural (1998), sin descuidar la dramaturgia. Durante la tercera presidencia de Perón fue subsecretario de Cultura de la Nación.
Comprometido con el rescate de la identidad argentina enfrentó la falsa dicotomía sarmientina y publicó, en los años ochenta, un periódico de corta tirada y más corta vida que ostentaba orgullosamente el título de Barbarie. Luego cayó, como tantos, en la trampa del candidato que se disfrazaba de Facundo, y que le prometió una recuperación de nuestra identidad cultural, así como prometía una revolución productiva. Naturalmente, desengañado se apartó rápidamente. El embaucador debería agradecer la edad provecta del poeta, porque su santa furia daba como para degollarlo a la criolla.
Hombre de tierra adentro, no por ello desconocía el alma de la ciudad en que vive. Así escribió, con el seudónimo de Sotero Barroso, con el que se disimulaba durante la tiranía criminal del 76, su Canto a la vida rante:
Ha de volver la rante, la querida
Con los viejos laburos de la yeca
Y habrá de ser varón a cara y seca
Pa pitar ese faso de la vida
 
Durante los años oscuros colaboró activamente en el semi clandestino Pueblo Entero, que publicaba su gran amigo Fermín Chávez.
Siempre creyó que la educación era una parte de la cultura, por eso le sacó al farsante de Anillaco la promesa incumplida de convertir al organismo del Palacio Sarmiento en ministerio de Cultura, con Educación como una rama subordinada. También soñó, alguna vez, con la creación de una universidad inspirada en el pensamiento nacional, para formar los técnicos, los profesionales y, sobre todo, los pensadores, que se inspiraran en la identidad de nuestro pueblo. Que miraran el mundo desde aquí, y que de ese modo fueran instrumentos de la recuperación nacional.
Sus taitantos años no le han quebrado el espíritu ni la iniciativa, y sigue impulsando proyectos que bajo otras formas, son nuevas iniciativas para recuperar nuestra identidad cultural, gringa y mapuche, además de hispana y de todos los orígenes que han formado esta patria mestiza. Dios ha querido darle larga vida y pudo ver en estos años una Patria que, seguramente no hubiera esperado ver después de demasiados desengaños. Tanto ha sido el entusiasmo que lo mantiene vivo, que sigue produciendo como en su juventud. Acaba de dar a conocer La voz, obra sobre el Morocho del Abasto en la que junta lo literario con lo histórico, ya que desarrolla una teoría que vincula al zorzal con Pehuajó. Su amor por el gran poema nacional lo ha llevado a escribir, una versión para niños: Martincito Fierro.
Cuando el 28 de mayo de 2006 nos dejara el gran historiador nogoyaense, escribió su despedida en sentido soneto:
 
Fermín Chávez, tal vez con estos versos
Pueda llegar a vos donde arribaste,
A ese mundo distinto, y te olvidaste
De estos afanes nuestros tan diversos.
 
Ahora andamos, hermano, en Universos
Diferentes los dos. Vos te alejaste
Pero igual yo te escribo aunque dejaste
De estar aquí, y andamos muy dispersos.
 
Mas sigues con nosotros todavía
En tus libros de lucha compañera
Del bien, de la Verdad, de la Poesía.
 
Estás aquí en tu casa justiciera
Por el Pueblo y la Patria y por el Día
De ser nosotros según Dios lo quiera.
 
 
 
 
(Agencia Paco Urondo)
 
 

02.04.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) La Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) resolvió convocar a un PARO total de Actividades en las Universidades Nacionalespara el próximo martes 5 de abril. La última oferta del Ministerio de Educación había sido aceptada por un plenario de secretarios generales, pero 10 días después – y sin mediar explicación alguna – las autoridades siguen sin convocar a la Mesa de Negociación Salarial para la firma del Acta Acuerdo que regulará la mejora salarial de los docentes universitarios durante 2011.

Si bien desde el año 2005 se registró una importante recuperación de los postergados salarios de los docentes universitarios, nuestra Federación denunció el amesetamiento de este proceso entre 2009 y 2010, llegando en algunas categorías a registrarse una pérdida del poder adquisitivo. Aunque la oferta era inferior a la demanda por CONADU, luego de una largo debate que puso en consideración también el contexto político y social de la Argentina, nuestros afiliados decidieron por mayoría aceptar la propuesta presentada por el Ministerio de Educación en presencia del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).
Una decisión difícil
La última propuesta salarial del Ministerio de Educación de la Nación fue recibida como una mejora respecto de las ofertas anteriores, y como tal fue puesta a consideración de los trabajadores docentes universitarios. Cada Asociación de Base de la Federación analizó si esa propuesta era conveniente para el sector, teniendo en cuenta las perspectivas inflacionarios para el año en curso.
Con el mandato de cada asamblea, el Plenario de Secretarios Generales con representaciones de las 13 universidades nacionales federadas en CONADU, analizaron los resultados de la consulta y resolvieron por mayoría aceptar la oferta salarial. Similar camino recorrieron las demás Federaciones Gremiales llegándose con mucho esfuerzo a la elaboración del borrador del acta respectiva.
Final abierto
Sin embargo y a diez días de recibida esta propuesta el Ministerio de Educación de la Nación demora inexplicablemente la convocatoria a la firma del acuerdo, poniendo en duda la culminación del proceso de negociación salarial en curso.
En defensa de la educación pública, entendiendo que la educación superior tiene un rol central en la construcción del Proyecto Nacional, y sabiendo que la dignidad de los trabajadores del sector es fundamental para tamaña tarea, consideramos inaceptable esta situación que nos obliga a recurrir a la acción gremial.
En reclamo de la inmediata convocatoria de la Mesa de Negociación Salarial para la firma del Acta Acuerdo respectiva, la Mesa Ejecutiva de CONADU - de acuerdo al mandato conferido por el último Plenario de Secretarios Generales- resuelve convocar a un PARO total de Actividades en las Universidades Nacionales para el próximo martes 5 de abril, instando al Ministerio de Educación a respetar la palabra empeñada en tiempo y forma.
Secretario de Prensa de CONADU - Federico Montero: 15 5 839 0087 (Agencia Paco Urondo)

01.04.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Terminó el Festival Internacional de Cine Político, que se realizó en la Ciudad de Buenos Aires. Una primer entrega que tuvo como principales aportes posicionar este nuevo espacio de reflexión sobre/desde el cine; y retomar una vieja y actual discusión respecto al arte y su relación con su contexto histórico y social.

Buenos Aires se ha convertido en un espacio de variados y dispares festivales. Una capital en la que la cultura y el turismo han comenzado un perverso romance. No por nada el ex Ministro de Turismo, Cultura y Deporte de De la Rua, Hernán Lombardi, es el actual Ministro de Cultura y titular del Ente de Turismo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
La unión entre la cultura y el turismo, dicen, sirve para vender de un modo sustentable diversas practicas estéticas. O lo que es decir, esteriotipar los rasgos culturales de un pueblo para el disfrute del viajante extranjero. Del festival del tango, al festival de cine independiente, o la noche de las velas que no paran de arder. Eventos culturales, ocasiones organizadas para el paseo y el disfrute.
En ese marco, este festival recuperó la veta critica y polémica que permiten los encuentros culturales que intentan no ser regidos por lógicas comerciales. El cine como acto político, como herramienta de discusión política. Ya el planteo del festival supera las pequeñas discusiones respecto al papel del arte con/en la sociedad. Y organiza un espacio de reflexión, de militancia. Sin intentar acallar la referencialidad política, transvertida tantas veces en la terminología de cine social. Cine político recupera el concepto de acción sobre la realidad, de ingerencia en ese espacio en disputa que son nuestras organizaciones sociales y su sistema de producción.
En este festival pudimos acceder a un cine que discute las practicas culturales y políticas hegemónicas, que permite difundir otros pensamientos posibles. Porque además, por político entendemos aquel cine que se enfrenta y denuncia un estado de cosas dado. Aunque el cine hollywoodense sea sumamente político también. Pero aquellas rubricas que intentaban menoscabar en el pasado las opciones culturales contra hegemónicas, hoy se transforman en los elementos estatutarios de definición y de identidad. Este cine tiene una opción política, una voluntad de poder.
Como primer encuentro, corrió con las falencias de un proyecto que comienza a construirse. Era de esperar una programación más plural, sobre todo en la competencia oficial. Y no pudo desmarcarse de ciertas lógicas festivaleras, tan impuestas por el mercado que aun no hemos puesto del todo en discusión. Presentaciones, brindis, lunchs, premios; que poco aportan a una modificación del espectador que buscada este cine. Tenemos que encontrar estrategias que posibiliten que el visionado del material audiovisual sea también un espacio de disputa, de transformación.
Y ADEMAS, FAVIO
Quien apadrinó el festival fue Leonardo Favio. Su obra alcanza a esta altura de su vida y de nuestra historia, un lugar preponderante en nuestra cinematografía. Pocos realizadores pueden nombrarse que alcancen su nivel estético y su compromiso político. Volver a ver tan siquiera Aniceto (2007), que abrió oficialmente el festival, alcanza para admirarse de las capacidades técnicas y poéticas superlativas que ha desarrollado Favio. Un renovador del cine, un creador que continua interrogando su propia obra, y con ella su historia y formación. Pudo ser la oportunidad ideal para relanzar en el marco del festival su formidable Perón: sinfonía de un sentimiento (1999). Obra polémica y fantástica, que permanece aun ocultada. Quizás el próximo festival pueda servir para desenterrarla.  (Agencia Paco Urondo)

26.03.2011

 

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Se cumplieron 35 años del golpe de Estado de 1976. De ese día a esta parte las interpretaciones sobre las causas, consecuencias y el sentido mismo del hecho variaron según el momento histórico y el grupo político que sostuvo cada visión.

 

La primera lectura sobre el golpe se produjo en el mismo momento en que se gestaban los hechos. Fue expuesta por las Fuerzas Armadas y por extensión la asumieron los grandes medios de comunicación, varios integrantes de distintos partidos políticos y la mayoría de las cámaras patronales. En este relato el golpe vino a frenar la subversión apátrida y restaurar en el país los valores occidentales y cristianos. Los militares constituían los guardianes últimos de la Patria para evitar que el país cayese en las garras del comunismo materialista y ateo que el enemigo “subversivo”, imbuido de ideologías foráneas disruptivas con el ser nacional amenazaba con implantar en todo el territorio argentino. Las Fuerzas Armadas sólo iban a admitir excesos y errores en esa lucha “justa” por defender los valores de Dios, Patria y Hogar.

Esta visión expresa el consenso inicial que tuvo el golpe en algunos sectores de la sociedad argentina. Sin llegar tal vez al grado de sofisticación paranoica del relato, muchas personas creyeron que la única manera de salir del “caos” que afectaba al país era que las Fuerzas Armadas asumiesen el poder. Actualmente esta interpretación es marginal y apenas es sostenida en algunos círculos trogloditas y retrógrados.

En forma paralela al retorno de la democracia ganó terreno una segunda interpretación, la teoría de los dos demonios. Desde esta visión, el país sufrió el enfrentamiento entre dos bandos autoritarios mientras la sociedad indefensa quedó a merced del fuego cruzado de los dos grupos. Quien primero formuló acabadamente esta visión fue el ministro del interior de Raúl Alfonsín, Antonio Tróccoli, en un programa emitido en julio de 1984 por Canal 13. Según Tróccoli: en las playas argentinas la irrupción de la subversión y el terrorismo alimentado desde lejanas fronteras terminó desatando una orgía de sangre y de muerte” mientra que la sociedad “se vio conmovida y sorprendida por esta violencia” reclamando a intervención del Estado". Sin embargo “lo menos que podía presuponer era que el propio Estado iba a adoptar metodologías del mismo signo, tan aberrantes como las que acababa de impugnar y que habían sido utilizadas por la subversión y el terrorismo”.

La formulación más paradigmática es el prólogo al Nunca Más: “Durante la década del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda." El enfrentamiento entre los dos demonios es presentado con un matiz: “… a los delitos de los terroristas, las Fuerzas Armadas respondieron con un terrorismo infinitamente peor que el combatido, porque desde el 24 de marzo de 1976 contaron con el poderío y la impunidad del Estado absoluto, secuestrando, torturando y asesinando a miles de seres humanos”. En este relato, a diferencia del de Tróccoli, se muestran un gran demonio y un pequeño demonio según sus grados de perversión. Aunque igualmente los dos sectores están “endiablados”. Este enfoque es complementado por el silenciamiento de la militancia política de los desaparecidos y la construcción de la imagen de la víctima inocente: “… porque se sabía de tantos que habían sido tragados por aquel abismo sin fondo sin ser culpable de nada”; “todos, en su mayoría inocentes de terrorismo o siquiera de pertenecer a los cuadros combatientes de la guerrilla”. En el fondo lo que se está cuestionando es el grado de aberración en la violencia empleada por la dictadura y no el fin último de erradicar la “subversión”.

Es evidente que este relato es funcional a la idea de la democracia como la panacea de todo. Bajo esa mirada la violencia desatada fue una degeneración de la falta de fe en el sistema democrático porque “únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror”. En esta visión el conflicto no tiene cabida como tampoco la idea de que existen intereses objetivamente enfrentados en la sociedad. Todo enfrentamiento será una construcción artificiosa de los contendientes. Lo único permitido es un consenso insípido vaciado de contenido. Probablemente esta mirada siga siendo la que más recepción tenga en el grueso de la población, aunque ha perdido aceptación en importantes franjas de la sociedad argentina.

La tercera interpretación cobra fuerza e impulso con el vigésimo aniversario del golpe. Ejemplo de ese cambio lo refleja la amplia acogida que alcanzaron libros como “La Voluntad” de Martín Caparrós y Eduardo Anguita, “El presidente que no fue” de Miguel Bonasso, “No dejés que te la cuenten” de Ernesto Jauretche y la película de David Blaustein “Cazadores de Utopías”. El espíritu que está detrás de estas obras y de los actos en repudio al golpe es la reivindicación política de uno de los bandos enfrentados junto a la restitución de la identidad política y militante de los desaparecidos. Ya no se trata de presentarlos como víctimas inocentes sino como militantes comprometidos con un proyecto de país. Si se hace una crítica a tal o cuál metodología es a partir del reconocimiento de un espacio común compartido. No hay posibilidad para una postura equidistante en la antinomia entre el pueblo y los sectores dominantes. Quiénes adhieren a este relato se sienten parte de una fuerza derrotada, a diferencia del Nunca Más que se para desde una “indeterminada sociedad argentina”.

En su discurso de asunción Néstor Kirchner institucionalizó esta mirada. La reivindicación política que durante los años de resistencia al menemismo se hizo a favor de los desaparecidos cobró un nuevo impulso a través de la propia figura presidencial. El máximo mandatario se reconocía como parte del campo popular derrotado: "Formo parte de una generación diezmada, castigada con dolorosas ausencias; me sumé a las luchas políticas creyendo en valores que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada." Soñé toda mi vida que éste, nuestro país, se podía cambiar para bien. Llegamos sin rencores, pero con memoria. Memoria no sólo de los errores y horrores del otro, sino también es memoria sobre nuestras propias equivocaciones.”

Lo que no está esbozado en el relato de Kirchner es el proyecto que encarnaron los militantes de los 70. En aquellos años, importantes sectores del campo popular lucharon por la Patria Socialista. La dictadura aniquiló todas las organizaciones que pelearon por esa perspectiva. Sin embargo el golpe no se agotó en ese punto También barrió con los patrones de equidad entre el Capital y el Trabajo que existía en Argentina y para llevarlo a cabo atacó los factores de resistencia que intentaron frenar la instauración del nuevo modelo. La intervención de la CGT y cientos de sindicatos y el asesinato y desaparición de miles de delegados sindicales son testimonio de ello. Cristina Fernández de Kirchner lo expuso claramente en el acto del 14 de septiembre del año pasado en el Luna Park: "La dictadura que vino a terminar, realmente, con el modelo industrial y de generación de trabajo ya que fue el 24 de marzo de 1976 donde se vino a destruir específicamente la matriz industrial de clase media y generadora de valor agregado que había significado el primer y el segundo gobierno peronista”.

Ese plan necesariamente avanzó contra los logros obtenidos en materia social por el FREJULI hasta por lo menos la muerte de Perón. En palabras de Cristina: “… en marzo de 1976 habíamos alcanzado eso que dijo el Cuervo, Juan -no me acuerdo cuál de los dos, el 50 y 50- éramos prácticamente el 50 y el 50 la participación del Producto Bruto entre trabajadores y empresarios y nadie puede creer, obviamente, que ese grado de participación se había hecho en apenas los tres años de gobierno que hubo del ‘73 al ‘76. Es que, pese a las dictaduras y a los gobiernos de facto, el modelo industrial, el modelo de generación de valor agregado, no lo habían podido destruir.”

Muchas de las medidas aplicadas por el FREJULI a partir de mayo de 1973 significaron un avance en las condiciones de vida de los sectores populares. El plan apuntaba a construir un proyecto de liberación, un capitalismo nacional o de bienestar, el nombre no importa tanto. Lo importante es que los ejes rectores del modelo pasaban por encuadrar y disciplinar al capital para que cumpla una función social, como bien lo expresa la filosofía peronista.

El kirchnerismo retomó ese proyecto frustrado. Por eso intenta construir, no la Patria Socialista como soñaron muchos militantes, sino un modelo de crecimiento con inclusión como estaban en las bases programáticas del FREJULI. Un proyecto cuyo primer intento de destrucción lo encarnó Isabel con el Rodrigazo en 1975 y cuya demolición definitiva estuvo a cargo de la dictadura y posteriormente del menemismo. Un plan que se valió de instrumentos de gestión estatal que hoy retoma el kirchnerismo como la intervención en los mercados agopecuarios, la regulación de capitales, el control de precios y otros que están en agenda para ser aplicados como la regulación del crédito bancario. Si al kirchnerismo cabe caracterizarlo como setentista es por estas razones y no tanto por su condición de continuador de la Tendencia.

En su primer discurso como presidente Néstor Kirchner lo planteó claramente: "En nuestro proyecto ubicamos en un lugar central la idea de reconstruir un capitalismo nacional que genere las alternativas que permitan reinstalar la movilidad social ascendente." Está en nuestras manos consolidar y profundizar este modelo para beneficio de millones de argentinos. Ese será el mejor homenaje que se le pueda realizar a los 30.000 compañeros-desaparecidos. (Agencia Paco Urondo)

 

21.03.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, comunicado de prensa) Hace 35 años, el 24 de marzo continuó un proceso de genocidio que tuvo, entre otros objetivos, imponer el neoliberalismo asesinando a toda una generación de cuadros dirigentes lúcidos y honestos comprometidos en la lucha por la liberación nacional. Ese proceso comenzó en 1955 con el derrocamiento del Presidente Juan D. Perón

La mayoría de los asesinados, encarcelados y detenidos-desaparecidos, eran trabajadoras y trabajadores de base o dirigentes sindicales, como Jorge Di Pascuale, que no pudo soportar el exilio y volvió para estar junto a sus compañeros e iniciar la resistencia, y el 28 de diciembre del 76 es secuestrado y desaparecido.

Hoy, algunos nostálgicos de la dictadura proponen el olvido y el perdón para avanzar hacia el futuro y borrar de la memoria una historia que pretenden repetir: destruir las conquistas políticas y sociales logradas por el movimiento obrero en años de lucha.
Hoy más que nunca, es necesaria la memoria y el recuerdo de las ideas que estructuraron la historia del movimiento obrero, porque en estos tiempos de reconstrucción siguen vigentes: que el pilar fundamental en esa reconstrucción deben ser los trabajadores; que la defensa de su derechos van de la mano con la defensa del patrimonio nacional; que la lucha contra la explotación es la lucha contra el capitalismo; que la defensa del salario y las condiciones de trabajo no pueden aislarse de la lucha por el poder político; que luchar contra el poder de los monopolios y contra toda forma de penetración extranjera es misión natural de la clase obrera; y que los trabajadores, creadores del patrimonio nacional, tenemos derecho a intervenir no sólo en la producción, sino en la administración de las empresas y la distribución de los bienes.
En este homenaje a los héroes y mártires de la clase trabajadora, queremos recordarlos por su heroica lucha y por estas ideas que sostenían, que hoy siguen vigentes y nos convocan a continuar por el camino que ellos nos señalaron.
Pretendemos transitar ese camino retomado por Néstor Kirchner y continuado por Cristina, y nos proponemos defenderlo y profundizarlo en el camino de la reconstrucción del movimiento nacional y popular con los movimientos sociales, la juventud, los intelectuales y todos aquellos que crean posible la liberación nacional y la construcción de una patria grande latinoamericana.
Sindicalismo, Dictadura y Democracia, 23 de marzo de 2011 – 18 hs, FOETRA, Hipólito Irigoyen 3171.
Convoca: ADEF Asociación de Empleados de Farmacia
Adhiere e Invitan: Sindicato de Publicidad, Sindicato de Televisión, Federación de Trabajadores de Imprenta, Dragado y Balizamiento, Molineros, Sindicato de Canillitas, Federación de Telefónicos, Sindicato de Docentes Privados, Asociación Bancaria, Federación de Trabajadores de Prensa, Sindicato Único de Trabajadores del Espectáculo Público y Afines  , Unión de Empleados Judiciales, Asociación de los Organismos de la Previsión y Juventud Sindical

(Agencia Paco Urondo)

20.03.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo, N. Arzamendia) El presidente de la autoridad de aplicación de la ley de medios (AFSCA), Gabriel Mariotto, se hizo presente el miércoles 16 de marzo en el Palais de Glace, dando una charla en la muestra "Homenaje a los pensadores y al compromiso nacional", donde se realizan además de la muestra, ciclos de charlas debate y conferencias.

A cargo de Mariotto y Roberto Caballero (director de Tiempo Argentino) estuvo la charla-debate "La actitud de la prensa ante el pensamiento nacional". Al finalizar la charla, Mariotto dialogó con La Paco Urondo, donde charlamos sobre los pensadores, los medios en la historia, la situación de los medios en la actualidad y las sanciones de la nueva ley de medios de la democracia:
 
¿Cuál es su percepcepción sobre la muestra y su análisis?
Es una muestra impactante que involucra a tantos compañeros del pensamiento nacional y que despierta el interés de los militantes de hoy y de los que responden a esta filosofía. Es un homenaje muy válido, muy profundo a compañeros que se lo merecen, aquí lo estoy viendo a Abelardo Ramos, a Arturo Jauretche, a John William Cook..., donde mires hay alguien que nos hizo estremecer.
La historia oficial y la prensa no han sido muy condescendientes con las manifestaciones de la cultura popular y las reflexiones de estos pensadores "malditos", como es el caso de Norberto Galasso, que no han tenido la instalación y la difuión que se merecen. Sin embargo y a pesar del silencio y la exclusión del sistema, estos pensadores están presentes en la cultura popular, en el corazón, en la memoria de muchísimos ciudadanos que han alentado esos puntos de vista. Hoy hablar de Scalabrini Ortiz, Hernández Arregui, Homero Manzi, Cátulo Castillo, Rodolfo Walsh, Leopoldo Marechal, Paco Urondo, Santos Discépolo, por nombrar solo un puñado de estos cuadros intelectuales tan importantes no han tenido la repercusión mediática que sí han tenido otros pensadores, menos elaborados y más pasatistas. Sin embargo el pueblo es sabio la gente los reconoce, los interpreta y en su práctica cotidiana le van dando la razón.
Usted contrapuso la cultura nacional y popular con la hegemónica y también habló de la tilinguería
La tilinguería ha sido un diseño del sistema que se ha grabado importantemente en la sensibilidad de algunos sectores sociales. La tilinguería es donde uno aparenta ser lo que no es, y reniega de lo propio como hecho cultural. Por eso creo que Néstor Kirchner hizo tanto hincapié en recuperar el autoestima. Recuperar el autoestima es ponerle límite a las expresiones del sistema, que nos dice que somos lo que no somos. Recuperar el autoestima es dejar de decir que nos gusta una música o una literatura, cuando nos gusta otra, o que nos gusta un tipo de cine cuando en realidad nos gusta otro. El autoestima de los pueblos es entender a lo propio como un hecho cultural. La tilinguería es una expresión fáctica de civilización y barbarie. Todo hecho por venir del exterior es bueno y es civilizado y todo lo hecho en nuestra tierra no proviene de la cultura y es bárbara. Entonces son conceptos de negación de lo propio que impactan en la manifestación cultural y eso tiene repercusión en una construcción política. Porque aquí no hay política sin una manifestación cultural. Los pueblos que se expresen en la cultura popular necesariamente van a buscar la salida política. La Argentina como fue conformada en el siglo XX fue la condición objetiva que incluyó con justicia social a las clases populares el 17 de octubre de 1945. La crisis que vivimos en el 2001 es la base cultural para la transformación que luego inició Néstor y que ahora está continuando Cristina.
¿Cuál es el rol que cumplen los medios hegemónicos en la construcción de esta cultura?
Bueno, los diarios son expresiones o fueron expresiones de un perfil histórico cultural. La Nación, por ejemplo, lo ha sido desde sus principios. La Nación de comienzos de siglo XX es el diario de una Argentina agroexportadora. Hoy los multimedios con los medios de comunicación gráfica, ya no son solo la expresión de un sector sino que forman parte de ese sector. Tienen intereses económicos que los coloca en un lugar que ya no es el de voceros de esos intereses como era a comienzos del siglo pasado. Creo que está muy bien que eso ocurra, lo que me parece que está mal es que pase eso solo. Creo que tienen que haber muchos medios de comunicación y no solo los dominantes. No tiene que haber monopolio para que entonces los distintos mensajes como botellas al mar que se tiran en el naufragio, sean interpretados, reinterpretados y puedan formar los distintos puntos de vista que están presentes en una sociedad.

Ley de medios
Estuvimos protagonizando cambios en la grilla de un proveedor de cable como es Cablevisión, la no inclusión de otros canales como el CN23, ¿qué tipo de sanciones se van a ejecutar?
Estamos elaborando procedimientos administrativos todos los días que van a terminar en sanciones. La ley está para cumplirse y quienes no lo hagan tienen las sanciones que se contemplan en la letra de la ley de medios de la democracia. En el caso de Cablevisión están siendo sancionados por faltas graves. La acumulación de faltas graves lleva a la caducidad de la licencia.
 
 
(Agencia Paco Urondo)
 

16.03.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Se suman las críticas contra el premio Nobel de Literatura y defensor acérrimo del neoliberalismo, el peruano Mario Vargas Llosa. En este caso fue la diputada bonaerense kirchnerista Alicia Sánchez. En diálogo con La Paco Urondo afirmó que "el escritor defendió e impulsó el neoliberalismo y la acumulación concentrada incontrolada de capital en unos pocos como libre mercado y la ausencia del estado, el que utiliza la causa de los Derechos Humanos para atacar gobiernos como el de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba o Brasil".
 

En cambio, nunca alzó su voz "contra el Uribe Colombiano o la represión y golpe de estado en Honduras", recordó la funcionaria, quien criticó también las "lamentables expresiones que resultan una clara demostración de su posición ideológica como pensador liberal antes que como libre pensador".
 
(Agencia Paco Urondo)
 

14.03.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Página 12) Como veo que usted ha escrito en El País y lo ha reproducido La Nación, algo que en ciertas épocas se llamaba un brulote, debo responderle. Pensé, Vargas, que todo estaba claro. Que la polémica que resta se haría de un modo adecuado. Escribo esta nota para seguir defendiendo que sea así, y para ello deberé insistir una vez más que donde usted, Vargas, ve barbarie, hay civilización. Entonces, daré largas a Vargas. Es cierto que mi primera carta se prestaba a interpretaciones de diversa intencionalidad (por eso, fue aclarada y para que quedara aún más clara, retirada por indicación de la Presidenta; había volado la imaginación de varios diarios y del propio Vargas Llosa, que recordó la censura de sus libros durante el gobierno militar, en una extrapolación que no la hubiera hecho mejor su estrambótico personaje, el locutor de La Tía Julia y el escribidor). Pero la carta, al decir “lo invito a reconsiderar” y otras expresiones parecidas, no intentaba dar ninguna indicación a las autoridades de la Feria contrapuestas a la presencia de Vargas Llosa, sino a seguir interpretando la inauguración como el espacio de la voz de escritores que evitaran las típicas efusiones de cruzados de una organización política, que ante cualquier crítica menor estallan al grito de “inquisición, inquisición”. Luego, bienvenida su charla. Está muy claro que nunca hubo una supuesta cruzada contra el cruzado, limitándole sus libertades al Sr. Marqués. Cualquier espíritu que sepa evitar las zancadillas del prejuicio, la arrogancia o la testarudez, sabe que no fue así. Pero es una pena que Vargas Llosa se deje llevar por sus relaciones peligrosas. Relaciones peligrosas es una novela del siglo XVIII escrita a través de epístolas. Algo me dice, pues, esta cuestión de las cartas. Acepto que aun siendo ellas ingenuas, pueden parecer aventuradas. El tema de aquella novela admite una descripción, el encanto del libertinaje, tema de Vargas Llosa. Ahora sé que también es tema del cual también debemos ocuparnos.

En sus cartas recientemente publicadas Vargas Llosa da prueba de su mala fe (pero poco sartreana en este caso), al creer que escribe contra censores y nacionalistas. Busca enemigos fáciles, a priori repudiados en el mundo globalizado en el que se mueve. ¿Qué peor que el inquisidor y el aldeano reducido a su necedad, el pobre individuo obturado por su cerrazón? ¿Contra eso discute usted, Vargas Llosa? Si es así, no es un polemista genuino, dispuesto a comprender razones y argumentos de sus contrincantes. Se mueve dentro de grandes cli-shés despojados de espesura, esos que le festejan las derechas mundiales. No vacila, en la cumbre de su fervor por la bravata –una fruición que domina a la perfección, pero con una superficialidad que en general no tienen sus novelas–, en arrojarnos a Ernesto Guevara o a Alberdi como inculpación, y al universalismo democrático y republicano como cartilla que no poseeríamos. ¡Meras argucias del pobre polemista mal informado!
Cuando usted escribió la saga de Roger Casemet, un alma conversa que pasa de su condición de agente humanitario del Imperio Británico hasta tornarse representante juramentado del Alzamiento protagonizado por la Hermandad Republicana Irlandesa, había demostrado mayor sensibilidad hacia las ideologías del siglo, los tormentos espirituales de los hombres combatientes o los rasgos mesiánicos de las raras criaturas antiliberales que pueblan el retablo revolucionario. Se dirá que el novelista promueve un interés especial por figuras que condenará en cambio el polemista de derecha, y que las dos esferas están separadas. Cierto, pero asombra la ligereza con que actúa con personas que no conoce, cuyo pensamiento no ha consultado, montándose así en previos eslabones de desprecio solventados por el grupo Prisa. En efecto, todo es muy rápido. No podemos comprender que como novelista alguien atienda bien las múltiples conciencias de sus personajes, y como polemista sea un prejuicioso señorcito, munido de sus certezas cortesanas, sin saber el significado real del episodio que lo involucra, paseándose por el mundo impartiendo condenas episcopales y dando cátedra sobre cómo fingirse víctima y actuar como un damnificado, que no lo es. No sabíamos cuánto le gustaban Alberdi y Che Guevara, señor Vargas Llosa, si no lo hubiéramos invitado a alguna mesa redonda sobre estos temas. Pero entonces allí sería necesario considerar diversas cuestiones. Nuestro universalismo parte efectivamente del concepto de pueblo-mundo de Alberdi, expresado en oportunidad de su oposición a la guerra contra Paraguay y la simultánea guerra Franco-Prusiana. Habría que ver qué piensan sus actuales amigos sobre esos puntos. No es el mismo universalismo del abstracto cosmopolitismo globalizado, sino que es el internacionalismo con atributos libertarios, que en nuestro caso mucho inspiramos en un Jorge Luis Borges, estación que queda muy lejos de la parada Vargas Llosa.
Le informo, mi amigo, que la Biblioteca Nacional de la Argentina, entre sus tantos linajes histórico-literarios (el morenista, el groussaquiano, el nacional-popular democrático), cultiva el de Borges, especialmente en lo que se refiere al tratamiento de las fantasmagorías complementarias de la historia. Hay una de ellas, la del “tema del traidor y del héroe” que usted, Sr. Vargas Llosa conoce bien, pues en él se inspira para escribir El sueño del celta. A condición de que esa circularidad de figuras contrapuestas no paralice la historia, es un buen ejercicio ético para cultivar una prudencia esencial para juzgar los grandes caracteres del movimiento social. Si Vargas Llosa sabe de esto, ¿por qué insiste en un juego menor de considerarse la víctima que no es, el censurado que no es, el perseguido que no es, el humillado que no es y, en última instancia, el liberal que no es? Sí, porque el liberalismo, tradición ideológica compleja, incluye la consideración absoluta por los argumentos que surgen del Otro, de ahí que las grandes filosofías del siglo XX son filosofías del Otro en diálogo trascendente con las filosofías del liberalismo de otras épocas.
Me refiero a las grandes herencias del hegelianismo, el marxismo, la fenomenología, el existencialismo, el psicoanálisis lacaniano, y sin duda también de Heidegger, cada uno con sus diferencias y dificultades. No hacen otra cosa que replicar en variados ambientes históricos las grandes conquistas antiabsolutistas del liberalismo revolucionario. La conversión incesante a la que Vargas Llosa somete a sus personajes y opiniones, lo hace hoy un protagonista especial de la transformación del liberalismo de la alteridad (y algo de eso sabía cuando le escribió su buena carta a Videla para pedir por los escritores desaparecidos) en un liberalismo repleto de astucias aprendidas en los laboratorios de una derecha internacional poco afecta al debate, pero insaciable en la invención de villanos y esperpentos con los que sería pan comido debatir. No somos eso, Sr. Vargas. Si desea discutir, cuando dé sus conferencias entre nosotros, trate de afinar sus argumentos para que no sean simples fachadas con las cuales confundir a las buenas conciencias sobre los gobiernos populares que usted busca debilitar. Lo escucharemos de todas maneras, pero lo preferimos en su mejor agudeza antes que en su enunciación chicanera. No le hace bien quedar a un nivel inferior a la de las más débiles “zonceras” que el escritor argentino Arturo Jauretche supo criticar con ironía.
Si se le pudiera decir algo a Vargas Llosa –a su sensibilidad de novelista, no de articulista mal informado– le indicaríamos que deje de inventar hombres infames y réprobos, prefabricados en el laboratorio creado por alquimistas duchos en moldear marionetas como contrincantes, con las que les sería fácil discutir y derrotar sin la molestia del argumento. Si aun no le molesta argumentar, Sr. Vargas, ensaye hacerlo con nosotros, que no somos lo que usted caricaturiza sin resguardar estilo ni cuidado. El buen liberal, si no es excesivamente de derecha, dice que el ser es lo que es, pero que puede cambiar. Usted, como liberal, parece en cambio un arrebolado dialéctico de las catacumbas más atrevidas: el ser no es lo que es y es lo que no es. Y así, le gusta debatir contra espectros de su propia imaginación y encima se convierte en guevarista. Se lo festejamos. Cuando ofrezca sus conferencias quizás tendrá oportunidad de aclararnos tantas confusiones, y si se lo permite su papel de monarca en el Olimpo desde los que manda sus rayos de Júpiter sin averiguar de qué se trata, acaso se anime a debatir estos temas sin recurrir a injurias, que no lo favorecen, pues incluso el arte de injuriar requiere estar antes bien informado. Relea los consejos de Borges al respecto. O vea cómo debatieron, escribieron y formularon un universalismo desde su circunstancia peruana, José Carlos Mariátegui o César Vallejo. Confío, Vargas, que no los haya olvidado.
Fuimos nosotros los que dijimos que lo respetábamos como novelista, no sólo las suyas de los inicios, sino también las de su madurez. Es que tuvimos en cuenta para eso la condición amplia del lector contemporáneo, el lector que a pesar de ser buen custodio de sus propias exigencias, también se entrega a las obras bien planeadas y escritas, aunque salidas de un gabinete de recursos y géneros que ya no reservan sorpresas mayores. Si nos colocamos en las posiciones más rigurosas, es evidente que este es su caso, al ofrecer ahora una novelística para un lector abstracto internacional, facturada con buenos recursos, pero ajena a la aventura de las lenguas que se piensan a sí mismas en su argamasa interna de disonancias y experimentaciones.
Ahí, nos permitimos dudar de que usted siga frecuentando los horizontes de la gran novela –las de Faulkner, Conrad o Flaubert que esgrimiera en sus primeros escarceos–, sustituidas apenas por las técnicas del buen artesano. Créanos, Vargas Llosa, abra su escucha a quienes no sólo no lo censuramos ni lo injuriamos, escuche a quienes bien lo hemos leído y decidimos entablar una discusión con usted; no asemeje su labor literaria en lo que le queda de elegante, bien resuelta, sin duda ingeniosa, con los atributos del panfletista desflecado (adjetivo de David Viñas), que ve amenazas inexistentes, horrorosos nacionalismos, inquisidores atrabiliarios y otras yerbas del bestiario del ciudadano exquisito. ¿Nosotros atados a los postes restringidos de cualquier cierre cultural? No, amigo mío: somos hijos de José Martí, universalista latinoamericano, y de José Lezama Lima, poeta irredento. Nunca nadie quiso impedir sus conferencias; ahora le pedimos que las dé si es posible con los temas de este debate, que se informe adecuadamente sobre las ideas que trata de embestir, y una vez cumplido, que trate de exponer caballerescamente sus ideas, como en otros tiempos supo hacerlo. La ciudad que todos deseamos ver sin el mundo viscoso de las órdenes y oscuros poderes que usted caracterizó y criticó muy bien en sus primeros escritos, lo espera para un digno debate. No se hurte de él con esas fáciles prisas por el agravio inútil. (Agencia Paco Urondo)

11.03.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Corría el año 1973. Después de 18 años de proscripción, el peronismo volvía a participar en elecciones libres: el candidato del FREJULI fue Héctor Cámpora en representación de Juan Perón que seguía prohibido. Finalmente, el peronismo ganaría las elecciones el 11 de marzo de 1973. Compartimos una perlita de época: el spot publicitario de Cámpora - Solano Lima.

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(Agencia Paco Urondo)

11.03.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) A los 83 años, murió ayer el intelectual y destacado novelista argentino David Viñas. Fue el autor de clásicos como Jauría, Hombres de a caballo, Un Dios cotidiano y Tartabul, entre otras tantas y tantas obras. Compartimos con los lectores, a modo de modesto homenaje, un fragmento de Los Dueños de la Tierra, un texto emblemático escrito en los 50 pero que sigue sirviendo para comprender el poder en la Argentina.

MATAR ERA FÁCIL. "PERO NO ASÍ, NO", REFLEXIONÓ BRUN con impaciencia y se pegó unos fustazos en los borceguíes: a él le correspondía esperar ahí, sentado en el fondo del cañadón mientras Gorbea y sus hombres cazaban del otro lado de esa loma. Pero ya estaba harto de esperar y se había atado el cabestro de su caballo en un pie. Por lo menos, quería estar cómodo, aunque con cada disparo que se escuchaba, el animal se estremecía, sacudía la cabeza y pegaba un tirón del cabestro. Podía ser por los disparos ­calculó sin precisión­ o por algún tábano que lo estuviera mortificando. "Pero no, no", volvió a refexionar. Su irritación lo obligaba a ser preciso: no era por los tábanos que su caballo se sacudía así ni se mataba de esa manera. Y a causa de eso había discutido con Gorbea antes de que saliera a cazar. "­No, no..." ­le había dicho como si lo fatigara discutir sobre la mejor manera de cazar indios­. "No estoy de acuerdo con usted." "­¿No? ­Gorbea se había sonreído blandamente–. "¿Por qué?" "­Porque es mucho mejor hacer un rodeo." "­¿Como si fueran guanacos?" "­Como si fueran guanacos o cualquier cosa ­había asegurado Brun­. Lo importante es amontonarlos ." "­Comprendo... comprendo..." ­Gorbea se sobaba los brazos, él se irritaba­. "Es que usted está acostumbrado a organizar palizas con los lobos" ­dijo­. "Por eso prefiere un rodeo..." Pero lobos marinos o guanacos o lo que fuera, pensaba Brun con un malestar inseguro, era mucho mejor rodearlos y hacer un montón para ir arrimándolos hacia la costa. "­Y no andar cazando al ojeo, de a uno..." ­había dicho. "­Un tirito aquí y otro tirito allá ¿eso es lo que le molesta?" "­No, Gorbea. Entiéndame: es el tiempo que se pierde. ­"No es para tanto..." "­¡Sí que es para tanto! Porque como usted quiere hacer, lleva demasido tiempo y es peligroso. ­"¿Peligroso?" ­Gorbea no se dejaba convencer con esas cosas, era terco con lo que alguna vez le había salido bien­. "Pero si a la gente le gusta, se divierte." "­Pero ¿nosotros venimos aquí a divertirnos o a qué?" ­por un instante, Brun había creído que Gorbea le iba a decir que lo entendía y que no se irritara porque tenía razón, pero Gorbea apenas si le había repetido: "­A la gente le gusta, Brun" ­después había montado en su yegua y había trotado hacia la loma cubierta por los pequeños cráteres de esos nidos. Allí lo esperaban Bianchi y el manco Bond adormilados arriba de sus caballos. Esos eran nidos de patos shacks, cientos de nidos de barro y paja que cubrían la loma amarilla, y los caballos de Bianchi y del manco Bond habían tenido que avanzar a los saltos; la yegua de Gorbea, no, porque ese animal ancho los sorteó haciendo eses. "­A la gente le gusta, Brun." Gorbea había aludido de esa manera a Bianchi y a Bond. Ésa era su gente. Y los tres habían desaparecido detrás de una loma. Y cada vez que sonaban los disparos allá al fondo, se oía un aleteo y una nube de patos shacks ascendía, temblaba un momento a unos metros del suelo y se volvía a asentar suavemente."­A Ia gente le gusta, Brun", había repetido Gorbea antes de salir a cazar. Brun estiró las piernas, bostezó y volvió a sacudirse los borceguíes con la fusta: hacía más de una hora que esperaba allí sentado, y no sólo se había sacudido los borceguíes hasta que le dolieron las pantorrillas sino que también se había arrancado las costras de barro de las suelas. Hasta había tenido tiempo para castigar reflexivamente dos toscas que había elegido: una que parecía un cigarro "Avanti", con el mismo color y la misma forma, y otra que no era nada mas que una bolita y que rodaba entre sus pies. De vez en cuando se marcaba un largo silencio después de esos "¡crann!" que retumbaban del otro lado de la loma donde se extendían los nidales de los patos shacks. Cada sicencio no era un descanso donde él se pudiera tumbar sobre la espalda dejando que el sol le calentara la ropa. Él sabía que cada silencio era una pausa. Nada más. Más largo el silencio, mejor puntería, más certero el tiro. Apretar los dientes, no respirar y que el índice de las carabinas quedara sobre algun pecho. 0, no. Mejor sobre algún vientre. Porque matar era como violar a alguien. Algo bueno. Y hasta gustaba: había que correr, se podía gritar, se sudaba y después se sentía hambre. Y esa especie de polvareda temblorosa que con cada estampido se levantaba unos metros del suelo y se volvía a achatar sobre la loma, podía ser una manga de langostas. Es decir: una nube que se estremece por dentro y se desplaza oscureciéndose por partes, como una gigantesca madrépora. Los disparos continuaban, cada vez más espaciados, seguramente mas certeros. ¡Craann! Sobre los nidos de patos shacks. ¡Craann! Brun seguía repasando su diálogo con Gorbea mientras esperaba: tenía que repetírselo mentalmente hasta que lo ganara. "­¡Pero venimos a divertirnos o a qué?, había preguntado él. "­ A la gente le gusta" era lo ultimo que le había respondido Gorbea. ¡Craann! Y la nube de patos, que chillaban como miles de langostas que se estuvieran devorando entre sí, se inflaba y después se sosegaba blandamente sobre el campo y sobre los diminutos cráteres de sus nidos. ¡Craann! El tiempo pasaba. Más de una hora. Casi dos y todo porque Gorbea no Ie había hecho caso. El viento soplaba del lado del mar pero no levantaba polvo en esa loma negra y muerta, rayada por miles de grietas. ¡Craann! Era allá, al fondo del campo donde estaban cazando. Brun no había dicho que no quería participar. Ni eso ni otra cosa. Solamente se había sentado en el suelo mientras la yegua de Gorbea trotaba en dirección a los dos hombres que lo estaban esperando. Que Gorbea hiciera lo que le pareciese mejor, al fin de cuentas era él quien se ocupaba de cazar. Brun lo había mirado alejarse calculando vagamente que el balanceo de las ancas de la yegua bien podía ser del trasero de Gorbea. "­A la gente le gusta, Brun." Y en ese momento estarían galopando por encima de esos nidos diseminados uno al lado del otro, iguales a las raíces de un monte que acabaran de talar. ¡Craann! Talar un monte a la altura de las raíces y dejar todo ese espacio despejado. ¡Craann! Lo que molestara tenía que ser eliminado. Que toda esa tierra quedara limpia, bien lisa para empezar a trabajar. De eso se trataba. Los disparos se habían espaciado. También se alejaban. Ya estarían, por Punta Loyola, pensó Brun. Un grupo de patos se había desprendido del resto y revoloteaba por encima de su cabeza. Cuando planeaban bajo se les veía la panza violeta. Ya estarían por Punta Loyola, volvió a calcular Brun. Esta vez con mayor nitidez. Y faltaria poco. Había depositado la fusta entre las piernas y amasaba sus dos piedras, la alargada y la redonda, y fugazmente estableció que la redonda le gustaba más, hasta se la podía meter en el bolsillo y llevársela para ponerla en algún lado. Arriba de una repisa o bien para apretar papeles. Para algo serviría. ¡Craann! Seguramente Gorbea, Bianchi y el manco Bond estarían correteando por la playa de Punta Loyola. Ya ni bajarían de sus caballos para esperar, porque los disparos se escuchaban uno después del otro. Tirarían desde arriba de los caballos nomás. Una cabalgata, a todo lo que dieran, Gorbea, Bianchi y el manco Bond. ¡Craann... craann... ! Y no era el eco. Qué iba a ser. La nube de patos daba vueltas y vueltas por encima de sus nidos. Ya no se asentaban. Parecían atolondrados y soltaban unos graznidos metálicos y seguramente ­presintió Brun­ empezarían a roerse entre ellos como insectos. Entonces sacó su Malinchester y apuntó hacia arriba. ¡Aaanc! El estampido fue al lado de su oreja y el caballo pegó un tirón del cabestro. Nada. La nube de patos seguía cerniéndose sobre su cabeza. Había errado y eso era una idiotez. Tan idiota, como que Gorbea hubiera dicho: "­Un tirito aquí y otro tirito allá" se precisó Brun y volvió a disparar la Malinchester: ¡Aaanc!. Esta vez los ojos de su caballo se agrandnron como si lo hubieran injuriado. Y cuando Brun descubrió el cuerpo de ese pato que se había desplomado sobre la tierra, a unos metros de sus pies, se sintió decepcionado: su buena puntería no lo entasiasmaba y Gorbea ni ninguno de sus acompañantes le importaban un bledo. Ya terminarían ésos de cualquier manera, estarían correteando por la playa como si persiguieran a guanacos o a lobos marinos en una veloz y despiadada cacería. 0 a animales que vivían y corrían y se largaban a gemir cuando los golpeaban, y que no se escondían, sino que atropellaban con todo su terror, aullando con las bocas abiertas, húmedas. No como si tuvieran miedo a morir, sino a morir delante del manco Bond, por ejemplo. Miedo para gritar por lo que les iban a hacer después de morir. Era eso. "El manco Bond", pensó Brun. Era famoso en toda esa parte de la Patagonia. Bond. Y cuando esos animales ­o lo que fuera­ caían, él los golpeaba hasta que agachaban la cabeza, no miraban más y quedaban completamente oscurecidos como su propia piel. Brun tenía que seguir esperando. Allí, sentado al pie de su caballo, en el fondo de ese cañadón completamente desierto y liso como el cañón empavonado de su Malinchester. Pero la pistola además estaba caliente. Claro que sí, como los cuerpos de los animales o de los indios después de una cacería: cuando estaban por morirse roncaban como si solamente les doliera alguna parte del cuerpo. Los lobos marinos tenían una piel lisa y suave, los guanacos una piel peluda y suave, y una concesión de tierra se conseguía tranquilamente con que la solicitara uno cualquiera: algún cuñado o mejor, un peón al que alguna vez se le había vendido algo. Primero había que pedirla: todo era cuestión de presentar uno de esos formularios del Gobierno. Después había que limpiarla. ¡Craann! Allá abajo seguían cazando. Ya estarían por terminar, pensó Brun sin ninguna certeza. Era un cálculo, simplemente, porque lo lógico era que tardaran mucho más. La nube de patos shacks se había desinflado sobre sus nidos como una enorme víscera. Nada. Ni un latido a lo largo de ese cañadón. Y del otro lado de la loma estaba el mar, y el viento soplaba a ras de tierra, como si se arrastrara. Las nubes permanecían inmóviles y a él le ardían los ojos. ¡Craann! Los disparos se habían ido espaciando. Seguramente habría quedado algún cuerpo enhorquetado en uno de esos nidos. Un cuerpo de indio echado hacia atrás, con una mancha negrusca entre los muslos, pensó con malestar. Hubo un largo silencio y después no se oyeron más disparos. Entonces guardó silenciosamente su Malinchester toqueteándola varias veces para comprobar si estaba bien, Si colgaba bien. Buen cinto, buena cartuchera. Por fin, sobre la loma de los nidos apareció Gorbea con su gente, pero al llegar al filo del cañadón, el grupo de hombres se paró. El único que siguió avanzando fue Gorbea. "Demasisdo rápido", pensó Brun. Estaba harto de esperar, pero una mayor espera lo hubiera ratificado y Gorbea traía una bolsa que se sacudía contra el flanco de su yegua. Entonces Brun se fue desatando del pie el cabestro de su caballo. ­-¡Ya está! ­anunció Gorbea desde lejos iniciando un trote cachaciento que concluyó en seguida­. ¡Ya está! ­repitió más fuerte y dio unas palmadas sobre su cabalgadura. Por un mornento, Brun creyó que era para apurar su marcha, pero no­. ¡Ya está! ­Gorbea señalaba la bolsa que se bamboleaba pesadamente contra su estribo. ­¡Sí! ­¿Mucho trabajo? ­Brun hablaba desde el suelo, con un aire de incredulidad, haciendo y deshaciendo Un nudo con la punta del cabestro. ­No ­jadeó Gorbea­. Fue fácil. Muy fácil. ­¿Cazaron al ojeo? ­Y, un tirito aquí y otro tirito allá. ­pero... por la playa corrieron ¿no? ­Un poco. Pero no perdimos nada de tiempo. ­¿Así? ­Sí -Gorbea estaba orgulloso de su éxito, pero se reía cubriéndose la boca, como si incomprensiblemente temiera que lo escucharan los que se habían quedado en la loma­ Y eso que es un maturrango este Bianchi ­le secreteó a Brun. ­¿Qué? ¿Pegó una rodada? ­¡Y cuándo no! Siempre se cae: la vez pasada... Cuando fuimos hasta la frontera y cuando lo del río... siempre. ­¿Se hizo algo? ­Brun no estaba preocupado, sino que quería saber todo lo que no había visto lo que le hubiera podido resultar un contratiempo a Gorbea. ­No...¡Qué se va a hacer! ­la risa de Gorbea era ahora incon, jadeaba y re reía y se secaba la frente­. !Si se cayó de cabeza¡ Menos mal ­murmuró Brun sin entusiasmo. ­Sí ­Gorbea todavía hablaba entre jadeos doblado sobre el borren de su montura­. Menos mal... ­admitió pasandose la mano por la frente. Parecía satisfecho con su sudor, con su cara enrojecida y con el calor de su cuerpo­ ¿A usted no le gusta ver, eh? ­preguntó bruscamente. ­No ­vaciló Brun­. Yo prefiero...­presintió que Gorbea esperaba que le dijera "­Yo no sirvo para eso" o "­Usted es el que hace lo más bravo del trabajo". Y que eso lo tendría que decir humildemente, sin titubear, justicieramente. También sospechó que le correspondía excusarse por haberse quedado allí, sentado en el suelo, esperando, mientras los demás faenaban. Pero, no. El viento había empezado a soplar duramente, había que entornar los párpados para hablar y él tenía el sol de frente. El viento le raspaba las mejillas y ese sol morado en los bordes lo enceguecía. Había que apurarse. ­¿Y la gente? ­-preguntó; allá al fondo esperaban Bianchi y el manco Bond y parecían, contener a sus caballos ­Conforme ­comunicó Gorbea ­¿En serio? ­¿No le digo que sí? ­Pero . ¿Bond no protestó? ­Brun se había puesto pie, había recogido su fusta y se sacudía los fundillos­ Como siempre pide más. ­¿Bon? ¡Qué va a protestar! ­Y, como está acostumbrado a entregar orejas... ­Ese es un tramposo. Por eso. -Pero sirve ­Brun lo miró a Gorbea en la cara­. ¿O no? ­Sí que sirve . . . ¡Vaya si sirve! Pero a mi no me arregla asi nomás ­aseguró Gorbea­. A mi, Bond o la mona, me demuestran lo que han hecho, pero bien demostrado. Nada de mojigangas. Conmigo, si quieren cobrar me traen de esto...­Gorbea se había incorporado sobre su montura y se ponía la mano sobre el sexo­. ¡De esto! ­repitió, después, con cierta ternura tomó el borde de la bolsa que colgaba sobre el flanco de su yegua y la abrió­. ¿Ve? ­mostró­. ¡Todos pagados! y uno por uno... Y nadie protestó. Ni Bond ni nadie. ­¿Pagó mucho? ­preguntó Brun manteniéndose apartado de esa bolsa. ­¡No, qué voy a pagar!­Gorbea estaba entusiamado, ya no se secaba el sudor, pero su cara seguía igualmente enrojecida­. Pagué lo que correspondía, ni medio chelín de más. .­sacudió la bolsa y por la boca de la arpillera fueron rodando esos muñones sanguinolentos. "Parecidos a cebollas", calculó Brun. ­¿Vio que no era necesario hacer un rodeo? ­seguía Gorbea. ­Sí ­reconoció Brun­. No era necesario. Pero el tono triunfal de Gorbea no se aplacaba: ­Yo tenía razón, ¿eh? ­Sí... ­¿Vio? Y eso que usted nunca me lo quiere reconocer. ­Sí, si...­dijo Brun. ­Pero es que si a la gente le gusta, hay que dejarla que se dé el gusto.
 
(Agencia Paco Urondo)