fbpx "No es algo instantáneo, que surgió ahora, sino algo que se viene inventando hace mucho"
Patria Grande //// 24.06.2013
"No es algo instantáneo, que surgió ahora, sino algo que se viene inventando hace mucho"

Por Santiago Gómez, desde Porto Alegre I Entrevista con el especialista en Derecho, Salo de Carvalho, sobre las manifestaciones populares en el país vecino.

 

Salo de Carvalho es Profesor de derecho en distintas universidades de Brasil, con una posición en línea con la de Raúl Zaffaroni a quien reconoce "respetar y admirar". Escribió distintos libros, el más conocido “Antimanual de criminología”, en el que analiza y cuestiona el poder punitivo, en un país en el cual las fuerzas punitivas hacen estragos. Durante el gobierno de Olivio Dutra en Río Grande del Sur, el primer gobernador que tuvo el PT, fue Presidente del Consejo Penitenciario. Está muy ligado al grupo de Derechos Humanos liderado por Marcos Rolim, ex diputado del PT.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo estás en estos momentos?

Salo de Carvalho: Muy emocionado con los movimientos sociales

APU: Quería conversar con vos, para que pudieras explicarme algo de lo que está sucediendo. Me interesa conocer tu lectura de esto, justamente por la emoción que estás sintiendo. ¿Qué es lo que te emociona?

SC: Ok, vamos a eso. Acompaño aquí en Porto Alegre, innumerables colectivos desde hace mucho tiempo, la Marcha por la legalización de la Marihuana, la Parada del Orgullo LGBTT, Marcha de las Putas, Marcha del Orgullo Loco, Masa Crítica y las Okupaciones. En 2008 interpuse un Habeas Cropus preventivo para garantizar la marcha de la marihuana, porque estaban intentando criminalizar el movimiento, diciendo que era apología de las drogas. El debate llegó al Supremo Tribunal que garantizó el derecho de manifestación en el 2011. También antes del 2008, como militante, participaba de la Parada Gay. Con la primera marcha comencé a estudiar las nuevas formas de militancia y resistencia, sobretodo a través de la web. Participé activamente de los movimientos que mencioné, así como estoy participando en este momento. De esta manera, estoy emocionado porque no es algo instantáneo, que surgió ahora, sino algo que se viene inventando desde hace mucho tiempo.

APU: ¿Qué le ves de positivo a estas manifestaciones?

SC: Varios aspectos: el primero, es que son manifestaciones que surgen de forma relativamente espontánea, independiente de la existencia de líderes carismáticos o de partidos políticos. Son organizaciones plurales, de la sociedad civil. Muchos colectivos jóvenes, con distintas banderas y reivindicaciones. Lo positivo, para mí, es que es una expresión nueva, de una nueva forma de hacer y reinventar la política. Surge de un agotamiento de la vieja política (big policy), creo. Y es sobretodo emotiva y multifacética. Otra cosa interesante y que marca al movimiento es esta ausencia de “líderes”, lo que genera un problema serio porque las “autoridades constituidas” no consiguen tener alguien con quien negociar. Evidencia que la vieja política no tiene recursos interpretativos para comprender lo que pasa.

APU: Como señaló Zaffaroni, los golpes a los gobiernos populares en América Latina, son precedidos por una campaña mediática que construye una realidad caótica, con movilizaciones "espontáneas" sin una unidad atrás de un proyecto y sin una organizacón. Lo que pude ver en los medios en Brasil ya lo vi en los medios en Argentina para relatar los cacerolazos, y pude verlo también en otros países de la región. ¿Qué te hace pensar que esto es distinto y que no serán utilizados los justos reclamos para detener el proceso que comenzó Brasil con la presidencia de Lula?

SC: Creo que el fenómeno que estamos viviendo es algo distinto de lo descripto por Zaffaroni. Sobre todo porque los grandes medios fueron explícitamente contra las manifestaciones. Las campañas mediáticas fueron de una “demonización de los manifestantes”, de alguna manera apoyando a los gobiernos. Por otro lado, el Gobierno de Dilma, hasta la semana pasada tenía índices óptimos de aceptación. Lógicamente que en las últimas mediciones disminuyeron. Los veo, por lo tanto, como fenómenos distintos.

APU: Viendo el inicio del partido de Brasil contra México, la televisión enfocó los carteles que decían "Basta de corrupción" y ninguno sobre el transporte ¿No considerás que es un modo de dirigir un ataque al gobierno?

SC: En este caso específico, concuerdo. Los medios brasileros están bien perdidos. Comenzaron criticando severamente los movimientos reivindicatorios, asociándolos con el vandalismo y cuando percibieron que la opinión pública los estaba apoyando, cambiaron su discurso. Ahora me parece que están intentando imponer esta bandera reaccionaria de la “lucha contra la corrupción”. Todavía, en las redes sociales, hay una fuerte crítica a esta tentativa de “pautar” las reivindicaciones y restringirlas al discurso conservador de la “impunidad”.

APU: En el día de los reclamos, pude observar los mismos titulares que en Argentina destinan a Cristina. Después de los cacerolazos, ante cualquier anuncio que hiciera la presidenta, titulan "Cristina no hizo referencia a la manifestación, y anunció planes sociales". Pude ver el mismo titular cambiando el nombre de Cristina por Dilma y en Argentina también hay una campaña "contra la corrupción". ¿Considerás que estas manifestaciones no pueden debilitar al gobierno de Dilma?

SC: Sí, creo que pueden debilitar al Gobierno de Dilma. Además, ya está debilitado. Creo que este debilitamiento del gobierno proviene de una inhabilidad para trabajar con los movimientos sociales. La fuerte represión, por ejemplo, con el envío de las Fuerzas Nacionales de Seguridad en las ciudades de la Copa de las Confederaciones, es una forma “desastrosa” de lidiar con las manifestaciones. Dilma y los gobernadores del PT –Tarso Genro en Río Grande del Sur- se desgastaron porque parece que se olvidaron de lidiar con los movimientos sociales. En muchos casos, optaron por su criminalización. Con ello, el desgaste fue natural

APU: ¿Militaste alguna vez en el PT? ¿O por el PT?

SC: No soy afiliado. Del final de los años ochenta hasta el final de los años noventa estuve presente en varios actos del Partido. Voté siempre a Lula y voté a Dilma. A pesar del disgusto y la reticencia con las alianzas partidarias hechas para las elecciones.

APU: Eso que decís es algo que converso con muchos amigos y compañeros que tengo acá, por los que nos conocimos. Los gauchos que aportaron al PT los escucho corriendo al PT por izquierda, y cuestionando las alianzas hechas por el PT para llegar al gobierno nacional.

SC: Sí, exactamente a eso me refiero. Veo dos problemas centrales en el PT: 1ro. haber optado por alianzas (y algunas prácticas) espurias para llegar a mantenerse en el poder; 2do. haber vaciado los movimientos sociales tradicionales (feministas, ambientalistas, etc.), incorporándolos al gobierno. Otra cuestión es no haber enfrentado, en todos estos años, algunos problemas demasiado importantes, por ejemplo, la cuestión penitenciaria.

APU: Salo, te pregunto lo que me sale como militante. ¿Son conscientes de que la estabilidad de los gobiernos de Argentina, Bolivia, Ecuador y Venezuela dependen de quién gobierne Brasil, quienes participan de movilizaciones que podrían debilitar la integración regional?

SC: No veo que las manifestaciones pongan en riesgo la democracia. Por el contrario, creo que son necesarias y legítimas. Es una pena que el gobierno no esté sabiendo cómo lidiar con las manifestaciones. Tal vez una inhabilidad de quien se institucionalizó y quedó distante de los movimientos sociales.