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Patria Grande //// 15.05.2017
Brasil: "Prevaleció la opción disputa electoral y punto final"

El líder del Movimiento de Trabajadores Sin Techo realizó una lectura de la situación de la juventud brasilera y el paso por el movimiento piquetero argentino en su juventud.

Por Santiago Gómez
Desde Florianópolis – Brasil

A los 34 años Guilherme Boulos es uno de los dirigentes políticos de Brasil con mayor proyección política. Lidera el Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) el cual fue una de las fuerzas que resistió el avance del gobierno de Michel Temer, llegando a sostener ocupaciones por meses. Egresado de la facultad de filosofía, en 2002 anduvo por Argentina donde participó de espacios de contención psicológica que el Movimiento piquetero Teresa Rodríguez brindaba en los barrios. En diálogo con APU el dirigente social afirma “no hay más lugar para la conciliación de clases”.

En un excelente reportaje realizado por Andrea Dip para la Agencia de Reportaje y Periodismo de Investigación, titulado “El psicoanalista de las masas”, Frei Betto, uno de los fundadores de la teología de la lieración en este país, se refirió al líder del MTST de la siguiente manera: “Guilherme Boulos es uno de los más jóvenes y promisorios líderes de los movimientos sociales brasileros. Dotado de buena formación ética e intelectual, hizo de una opción radical, evangélica, por los más pobres, concentrando su actividad en el segmento de la población sin acceso directo a vivienda. Modesto, despojado, inteligente, Boulos puso su vida al servicio de los derechos humanos fundamentales definidos por el papa Francisco, las tres T: techo, tierra y trabajo”.

APU: Sos una persona joven, la mayoría de tu generación que está yendo a la casa no consigue organizarse. ¿Qué tenés para decirles?

Guilherme Boulo: Está comenzando a surgir un nuevo ascenso de lucha social en el país y las personas están inventando formas nueva de organización, eso es natural. Algunas formas más tradicionales no contemplan más una juventud que se quiere organizar. Un gran ejemplo que tuvimos de eso en el período reciente fueron las ocupaciones de escuelas hechas por estudiantes secundarios, hechas por abajo, de nuevo tipo.

No creo que la juventud no se esté organizando. Está construyendo sus formas de organización, eso es fundamental, necesitamos construir formas nuevas de organización que hagan cada vez más una conexión entre los movimientos tradicionales, más estructurados, con nuevos movimientos que terminan no teniendo continuidad.

APU: Una crítica que recientemente le hizo al PT y a la izquierda en general es que se alejó del trabajo de los barrios, que no mete los pies en el barro.

GB: Ese es un problema grave de la izquierda brasilera. Durante los gobiernos petistas, pero también antes de eso, en los últimos veinte años, prevaleció la opción de disputa electoral y punto final. La cuestión no es abandonar la disputa electoral, ella es importante, una táctica fundamental, pero si sólo te dedicás a disputar el Estado y no construís fuerza para esa disputa en la base social no vas lejos, quedás rehén de los acuerdos del sistema político, porque no tenés sustentación para impulsar transformaciones mayores.

Es la enfermedad holandesa de la izquierda, creo que no sólo en Brasil. Hoy pagamos el precio de eso, en alguna medida no conseguimos derrotar el golpe porque no teníamos una conexión de base que ya existió en el pasado, es momento de reconstruir eso. No da para generalizar, hay movimientos que continuaron que hicieron eso durante todos estos años y que están colectando los frutos de eso. De manera general, un Brasil en dirección a la izquierda necesita reconstruir su capilaridad social.

APU: Dirceu expresó que cuando el PT vuelva al gobierno va a tener que girar más a la izquierda, gravar la renta financiera ¿Cuál es la propuesta que tiene el Movimiento de Trabajadores Sin Techo para dar respuesta a los problemas que atraviesa?

GB: Es una pena que hayamos que tenido que llegar a este punto para que esa percepción aparezca. Creo que eso es incontorneable, cualquier intento  de sectores de la izquierda brasilera de reeditar una estrategia de conciliación, de composición, no tiene más espacio para eso, cualquiera de esos intentos está condenados al fracaso.

APU: ¿Es posible que en la próxima elección el PT llegue al gobierno en un frente sólo de izquierda, sin PMDB?

GB: Creo que eso sería coherente, desde el punto de vista de las fuerzas políticas que enfrentaron el golpe. Si me preguntás si yo creo que es lo más probable, lamentablemente tengo que responder que no. Creo que hay gente que no aprendió con la lección del golpe.

APU: En la última elección presidencial de los once candidatos seis habían sido del PT ¿Cree que para la próxima elección el PSOL consiguió la madures de entender que va a tener que acompañar a Lula?

GB: No me referiría al respecto como madurez porque lo que también está en juego son programas políticos, hay divergencias políticas. Lula tiene la posición de unificar, de hacer que se haga un balance crítico de lo que fueron durante estos trece años de estrategia de conciliación y el proceso del golpe. Si no hace eso, es difícil reclamar de otros sectores de la izquierda que hagan una composición de forma acrítica soltando sus banderas.

Claro que entendemos la unidad de la izquierda, divididos vamos a ser derrotados, necesitamos unidad, pero la unidad tiene que ser en torno de un programa que avance en relación a lo que fue hecho.