fbpx “Medias de unicornio”: narrar el duelo por la pérdida de un hijo | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Fractura //// 31.07.2022
“Medias de unicornio”: narrar el duelo por la pérdida de un hijo

Fractura, suplemento literario de APU, entrevistó a Yaiza Conti Ferreyra en el marco de la publicación de su primera novela en Ediciones Hasta Trilce. ¿Cómo narrar lo que es impronunciable? El gesto de la escritora es relatar con una mirada feminista cómo ese dolor se entrelaza con lo cotidiano, sin golpes bajos, apelando a la ternura y con pinceladas de humor.

Por Analía Ávila

Perro Salchicha, gordo bachicha,

toma solcito a la orilla del mar.

Tiene sombrero de marinero

y en vez de traje se puso collar.

(María Elena Walsh)

Medias de unicornio, primera novela de la profesora de teatro y actriz Yaiza Conti Ferreyra, fue publicada en Ediciones Hasta Trilce (2021) y se presentó en mayo de este año en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en el marco de la mesa “Feminismos y maternidad”. Contó con un panel integrado por Violeta Gorodisher, Carolina Justo, Graciela Reid, Nancy Gil y Natalia Zito.

Yaiza escribió una novela autobiográfica donde relata la pérdida de su hijo Nehuén que tenía solo tres semanas de vida, por una malformación congénita que no le permitía respirar por sus propios medios. La pregunta que surge es: ¿Cómo narrar lo que es inenarrable e impronunciable?

La actriz y psicóloga social Eleonora Schajnnovich expresa en la contratapa del libro: “La muerte de lo más querido y qué hacer con eso. La mirada de una mujer de estos tiempos atravesada por mandatos, culpas e ideologías (…) Ser o no ser ¿madre?, ¿buena?, ¿suficiente?, ¿fracasada?, ¿capaz?, ¿posible? Y el extrañamiento necesario para convertirlo en poesía”.

La imposibilidad de nombrar la muerte del hijo se manifiesta en la novela con la frase "desde que pasó lo que pasó"; pero también Yaiza afirma la posibilidad de sanar mediante la escritura y de dar un testimonio sororo para las mujeres que atravesaron lo mismo.

Quien lee se sumerge en el clima de intimidad que da el diario de una escritora pero que en Medias de unicornio está mediada por lo literario. El gesto de Yaiza es relatar cómo ese duelo terrible se entrelaza con lo cotidiano, en un tono coloquial, sin golpes bajos. Apela a la ternura, a la calidez y también al humor; todo esto le da más cercanía y verosimilitud a la historia.

La escritora recurre al cambio de registro de la voz narrativa; hay una primera persona en presente para el relato de cómo sigue la vida cotidiana de la pareja atravesada por el duelo y una tercera persona en pasado para hilvanar los recuerdos de esos 21 días que pasaron en el hospital. Este distanciamiento, la ostranenie propia del teatro de Brecht, es el recurso del que se vale para poder afrontar la narración de lo más doloroso.   

La mirada feminista de Yaiza atraviesa la novela, está en sus referencias a Simone de Beauvoir, al linaje de madres, en sus preguntas acerca de la maternidad y el rol de la paternidad, en la relación con su amiga militante lesbiana y feminista.

“¿Por qué quise tener un hijo? ¿Para darle un nieto a mi madre? ¿Para no quedarme sola de vieja? ¿Para sentirme realizada de la manera más convencional? Eva Perón nunca tuvo hijos y su vida también tuvo una razón”, dispara. 

En el capítulo “El mantra” resuena la canción "El show del perro Salchicha" de María Elena Walsh, que durante los días en el hospital Yaiza y su pareja le cantaban al bebé. Él decía que era su mantra porque al cantarla se relajaba. Para ella también fue una salvación: “Cantaba porque siempre le gustó cantar, porque fue la única manera que encontró de conectarse con su hijo durante esas tres semanas y porque si no lo hacía las horas en la neo se le volvían torturas interminables”. Un día después de la muerte de Nehuén, ella googleó la palabra “mantra” y se sorprendió: “Útero del cual nacen todos los sonidos”.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Por qué decidiste publicar tus textos y cómo fue el proceso para la edición del libro?

Yaiza Conti Ferreyra: Decidí convertir los textos catárticos que iban llenando mi cuaderno en una novela autobiográfica un día en un café. Estaba leyendo Rara  de Natalia Zito, que es la historia de una mujer que pierde un embarazo avanzado. En ese momento yo no podía leer otra cosa y, por supuesto, la identificación fue inmediata. Ese fue el disparador inicial. Por otro lado, Damián, mi compañero, me dio el empujón que necesitaba para animarme a publicar. Cada texto que escribía lo compartía con él. Nos servía para transitar el duelo juntos, hablar de lo que nos había sucedido desde otro punto de vista, que no se convierta en tabú.

Cuando ya tuve bastante material bruto escrito, él me dijo que tenía potencial para ser publicado, que podría ayudar a otras personas que hubieran pasado por una situación similar y, así, también darle otro sentido a nuestra experiencia. Entonces decidí trabajar el material que tenía hasta entonces con dos escritoras que me recomendaron: Isabel Vasallo y Silvina Gruppo. Gracias a ellas el texto dio un salto exponencial, aprendí muchísimo sobre el oficio y sobre todo me ayudaron a distanciarme del texto para que no fuera solo un diario íntimo que le pudiera interesar únicamente a mis conocidos. Una vez que tuve el primer manuscrito terminado, busqué editorial y apareció Hasta Trilce. El trabajo con Federico García, mi editor, fue superprofesional y respetuoso desde el principio. Con él seguimos corrigiendo la novela en conjunto hasta llegar a la versión definitiva.

APU: En tu novela hay referencias al desafío de criar un hijo feminista y al rol de la paternidad, entre muchas otras banderas feministas. ¿Cómo te atravesó el feminismo en la escritura?

Y.C.F.: Nunca fue mi intención escribir un libro “feminista”, pero claramente lo es, porque mi visión de la sociedad y de las relaciones humanas está atravesada por ese cristal. Si bien creo que la mapaternidad es un hecho compartido, o por lo menos así debería serlo, la mujer sigue teniendo un rol central, por cuestiones de diferente índole, pero fundamentalmente culturales. Un rol central que muchas veces choca con ciertos preceptos feministas de empoderamiento, autonomía, realización personal, etc. Esto yo ya lo sabía, pero al quedar embarazada y convertirme luego en madre, lo terminé confirmando en carne propia. El desafío ahora es poder encontrar la forma de ser madre y feminista a la vez.

APU: ¿Qué incorporaste de Yaiza actriz y docente para la escritura de Medias de unicornio? Hay capítulos que son escenas teatrales, ¿pensaste llevar el libro al teatro o al cine? 

Y.C.F.: Hay mucho del mundo del teatro en la novela. La narradora habla de sí misma como la actriz principal de su propia historia, del guion que debe aprender, del “arte de llorar” en la ficción, entre otras menciones. Tampoco fue buscado, simplemente me salió así de forma orgánica porque es mi territorio, mi formación. Me gustaba también la idea de hacer un híbrido entre la dramaturgia y la literatura, jugando un poco con ambos géneros, por eso escribí algunas escenas directamente en formato de guion teatral.
Con respecto a transformar la novela en otro proyecto, sí, justamente en este momento estoy escribiendo el guion para hacer la película, otro desafío gigante y hermoso.

APU: Las Madres de Plaza de Mayo son parte fundante de ese linaje de madres que mencionás en el libro. ¿Qué podés comentarnos al respecto y sobre el ícono del pañuelo?

Y.C.F.: Se me ocurrió la analogía con las Madres de Plaza de Mayo un día corriendo por mi plaza, como cuento en la novela. Vi el pañuelo dibujado en el piso y me conmoví como nunca. Si bien las circunstancias son incomparables, yo también era una madre sin hijo. Siempre las respeté y admiré tanto que sentirme una de ellas me reconfortó, me sentí un poco menos sola. Y por supuesto que el ícono del pañuelo blanco lo haya creado mi abuelo, me llena de orgullo.

APU: Creo que Medias de unicornio, que toca un tema tan doloroso, no hubiera sido llevadero para leer sin las pinceladas de humor que incorporaste. ¿Cuál es el rol del humor en tu vida y de qué forma lo plasmás en tu escritura? 

Y.C.F.: El humor fue otro de los elementos no buscados. Creo que fue mi forma de contarme la historia a mí misma sin que me desgarrara tanto, una vía de escape, un salvavidas. Reírme un poco de mí misma en el peor momento de mi vida, ¿por qué no? La vida tiene momentos durísimos y creo que el humor es esencial para poder atravesarlos sin enloquecer o convertirnos en personas horribles. Pienso que se puede y se debe hacer humor sobre cualquier cosa. El humor, el arte y compartir lo que nos pasa, los mejores recursos que tenemos los humanos, lejos. 

Biografía

Yaiza Conti Ferreyra nació en Nueva York en 1984. Estudió Actuación en la Universidad Nacional del Arte. Es profesora de teatro y de apoyo escolar. Participó como actriz en las obras El públicoCanadáEduardo, La pelopinchoInundación y Es mi fiesta, esta última con texto de su autoría. Escribió las obras Anahí y Animalia, aún sin estrenar. Medias de unicornio es su primera novela.

“Medias de unicornio” en la FED

La autora Yaiza Conti Ferreyra participará en la edición 2022 de la Feria de Editores (FED) en una charla virtual, en la mesa “Narrar un duelo” que se realizará el domingo 7 de agosto a las 15:30 horas con Yamila Begné, Melina Pogorelsky y Julia Coria. Las escritoras dialogarán sobre sus propias experiencias, historias de vida, ficciones y la literatura como espacio de pensamiento para elaborar la narración de la pérdida impronunciable, de una ausencia que se multiplica en posibilidades de ficcionalizar el duelo y cuestiona la univocidad afectiva de la o las cosas que no están más.