fbpx Joker: ¿asesino psicópata o víctima del abandono del Estado? | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Cultura //// 13.10.2019
Joker: ¿asesino psicópata o víctima del abandono del Estado?

El jueves 3 de octubre se estrenó "Joker", con una atmósfera muy lograda y una banda sonora que acompaña a la perfección. El film narra la historia de Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) y su viaje hacia convertirse en el villano más grande de todos los tiempos. Por Agustín Mina.

Por Agustín Mina

 

El jueves 3 de octubre se estrenó Joker, con una atmósfera muy lograda y un soundtrack que acompaña a la perfección. El film narra la historia de Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) y su viaje hacia convertirse en el villano más grande de todos los tiempos. En esta nueva versión del origen del Joker, Fleck es un hombre de mediana edad con problemas de salud mental que, si bien no se nombran específicamente, podemos ver algunos de sus síntomas: risa involuntaria y alucinaciones. Arthur tiene un trabajo precario en una agencia de payasos a través de la cual “ejerce” de payaso donde lo necesiten. En la película lo vemos sosteniendo un cartel para un negocio disfrazado de payaso y en un hospital de niños. Paralelamente quiere ser un comediante y trabaja en su rutina con un cuaderno que lleva a todos lados donde escribe sus pensamientos y los chistes que se le ocurren.

Joker nos introduce en la vida diaria de una persona totalmente marginada y sus esfuerzos por encajar. En el film se retrata a la perfección esta lucha interna por sobrellevar la indiferencia y la distancia con la que las personas lo tratan, el convivir con la mirada de ojos que lo ven como “un bicho raro”, sumado a sus propias dificultades para socializar y relacionarse. La risa involuntaria, ejecutada al punto que genera incomodidad en el espectador, tampoco ayuda.

Como si fuera poco tener que vivir con todo esto, Arthur también vive con su madre, Penny Fleck, una mujer mayor y enferma a la que debe cuidar y mantener.

En cuanto al tratamiento de su condición, Fleck asiste a un programa del gobierno que le cubre la medicación y le ofrece una persona con quién hablar. Es en una de las escenas con esta terapeuta que nos enteramos que debe tomar siete medicaciones distintas para tratarse, medicaciones que, según él, no le están haciendo efecto, por lo que pide que le aumenten la dosis para “no sentirse tan mal todo el tiempo”. La indiferencia también está presente ahí, en una persona detrás de un escritorio que hace preguntas de rutina y no escucha las respuestas ni las quejas de su interlocutor.

La vida de Arthur, que ya pende de un hilo, comienza a desmoronarse cuando el gobierno en medio de una crisis recorta el programa de salud que le cubría la medicación y, además, pierde su trabajo. Sin entrar en detalles para evitar spoilers, la película dirigida por Todd Phillip hace un trabajo magnífico en construir una historia trágica, que incomode, que haga salir la empatía y la bronca por las injusticias que Arthur debe afrontar, todo esto en gran parte gracias a la brillante actuación de Phoenix que no tiene nada que envidiarle al Joker de 2008 de Heath Ledger. Sin embargo, esta empatía que la película nos hace sentir por el personaje la hace problemática, sin dejar de ser brillante, porque puede hacerse allí una lectura a favor de la justicia por mano propia, de que, a veces, matar, depende a quién, está bien.

Joker es la historia de un hombre que debe lidiar con sus dificultades, su enfermedad, su madre, también enferma, con un trabajo mediocre y gente que lo desprecia a donde sea que vaya, con un sistema al que no le importa y que, a la primera dificultad, lo termina de abandonar por completo.

Perdido, vapuleado, enojado y sin su medicación, el personaje de Phoenix decide dejar de poner la otra mejilla, dejar de poner “una cara feliz” cómo le decía su madre y tomar las riendas de su vida. Así, un concepto recurrente en la mitología del Joker, qué ya había aparecido en la encarnación de 2008, vuelve: “sólo necesitas un mal día para ser cómo yo”.

A diferencia del resto de las interpretaciones del villano más famoso de los cómics, la de Joaquin Phoenix no es la historia de un hombre malo, loco, que mata gente, sino la de un hombre enfermo que se ve acorralado al ver como su vida se derrumba ante él y pierde la poca estabilidad que le queda. Un punto clave para entender esto es que Arthur Fleck no le hace daño a nadie en la película que, según su punto de vista, no lo mereciera. Él no se mete con gente “inocente” sino que ataca a quienes le han hecho daño, de un modo u otro.

Por esto, la película nos pone en una encrucijada, en un lugar incómodo, al mostrarnos a un pobre hombre abandonado que la pasa mal, un hombre enfermo con el que nos hizo empatizar profundamente primero para luego convertirlo en un asesino violento.

¿Es malvado Arthur Fleck? ¿Es un loco homicida o el resultado del abandono del Estado, del descuido de su salud mental y del desprecio de una sociedad sin empatía que lo deja de lado? ¿O es ambas? En este film cada uno tendrá que buscar su propia respuesta.

 

Ficha Técnica

Título original: Joker

Año: 2019

Duración: 121 minutos

Dirección: Todd Phillips

Guión: Todd Phillips y Scott Silver

Música: Hildur Guðnadóttir

Fotografía: Lawrence Sher

Reparto: Joaquin Phoenix, Robert De Niro, Zazie Beetz, Frances Conroy

Productora: Warner Bros

Género: Thriller psicológico - Drama