"Los jóvenes viven en carne propia la violencia institucional"

  • Imagen

"Los jóvenes viven en carne propia la violencia institucional"

07 Septiembre 2016

Por Florencia Rey

APU: ¿Qué sucedió después de la llamada que les avisó que había pasado algo con Nehuén?

Roxana Cainzos: Nos pasó a buscar un patrullero. No entendía nada, pero mi marido se la vio venir. Al llegar al hospital nos atendió una médica muy joven que nos trató bastante mal. Nos dijo que Nehuén estaba muy grave, que tenía comprometida la cabeza y el corazón, y que si hubiese llevado puesto el casco esto no estaría pasando. En el momento no me di cuenta, después recordé que lo que decía la doctora no podía ser. Nehuén se había subido a la moto con el casco puesto. Iba a la casa de unos amigos, por diez cuadras no se lo iba a sacar.

APU: ¿Cuándo se enteró que lo de Nehuén no había sido un accidente? ¿Cuándo descubrió que lo había atropellado la Policía Metropolitana?

RC: Unos días después. Mi marido y yo estábamos destruidos, el médico nos había recetado clonazepam para calmar los nervios. Pero eso te deja tarado, no podés ni pensar. Nuestros hermanos, los tíos de Neu, se estaban haciendo cargo de la gestión con la Policía Federal para poder hacerle el velorio y enterrar al nene. Ahí se enteraron que los que lo habían chocado eran de la Policía Metropolitana. Los de la Federal, que eran los encargados de la investigación del caso les dijeron que se fijaran, que Neu no había cometido ninguna infracción, que los policías venían por encima de límite de velocidad y sin sirena ni luces. Ellos nos avisaron, y ahí empezamos a buscar testigos con la ayuda de los amigos de la escuela de Neu. Se me ocurrió hacer unos panfletos con la foto de Neu, con la fecha del choque y un teléfono para que las personas que puedan haber estado nos contactaran. Nos organizamos en grupos de cinco o seis, por las dudas que apareciera la policía a patotearnos. Salimos las mujeres durante el día, a panfletear por todos lados, fuimos hasta el barrio del incidente y lo empapelamos, nos subimos a los colectivos que pasan por ahí y preguntamos al chofer si podíamos pegar algunos papeles. A la noche salieron los varones y hablaron con las personas para saber si alguien había visto algo.

APU: ¿Cuántos días pasaron hasta que alguien la contacto?

RC: Al tercer día me llamo el testigo presencial. Nos citó, fuimos a verlo y nos contó todo. Él había visto el accidente. Estaba paseando al perro y vio pasar una moto, se la quedó mirando y cuando llegó a la esquina vio cómo el patrullero la llevaba por delante. El testigo nos dijo que Neu tenía semáforo en verde, que la policía fue la que cruzó en rojo. También nos pasó el contacto de otro vecino que había salido al escuchar el impacto. Pudimos hablar con esas personas y más allá de que no eran presenciales, viven a cinco metros de la esquina en cuestión, y escucharon el impacto, pero no escucharon ninguna sirena. Esa es la información clave. Venían muy rápido, cruzaron el semáforo en rojo y no tenían puesta la sirena. Estaban en infracción. Cuatro meses después aparecieron las cámaras que confirmaban todo lo que nos decían los testigos.

APU: ¿En qué estado se encuentra la causa en la justicia?

RC: En julio tuvimos la última audiencia, y tenemos que esperar a que nos respondan lo que pedimos. Queremos cambiar la carátula del caso de homicidio culposo a homicidio simple y que se investigue al policía que venía de acompañante a la hora de choque, que fue indagado como testigo, no como imputado. Fiscalía y mis abogados pidieron ir a juicio oral. Ahora solo queda esperar. Pero ya conseguimos en esta audiencia el procesamiento y embargo por $500.000 del policía que iba manejando, Daniel Castañaso. El viernes 19 se presenta el escrito y vamos a pedir por la investigación del acompañante y el juicio oral.

APU: ¿Cómo ve los resultados de tanta movilización y lucha?

RC: Creo que tenés que estar constantemente en movimiento, si te quedás llorando te comen vivo. Gracias a que pudimos visibilizar el caso de Nehuén conseguimos abogado; cuando nuestro primer abogado desapareció en marzo 2016. Creemos que lo amenazaron o algo, porque nunca más me contestó los mensajes, ni las llamadas. El diputado Leonardo Grosso me invita al 4° Encuentro por el Día Nacional de la Lucha contra la Violencia Institucional, voy al Congreso y había una lista de la Defensoría para anotarse y contar cuál era el problema que estabas teniendo, si tu causa estaba parada o lo que sea. Yo me anoté, hablé con la coordinadora del Congreso, les expliqué mi problema y a la semana ya me estaban llamando para hacerme una entrevista. Ellos me ofrecieron un abogado de la parte de Violencia Institucional de la Defensoría General, y así fue como Echeverri nos empezó a patrocinar. Somos una familia humilde, no podemos pagar un penalista que venga a solucionar todo. Si no nos visibilizábamos la causa iba a ser desestimada.

Esta experiencia me dio conciencia social. Antes de lo de Nehuén yo no militaba, me enteraba de los chicos a los que asesinaba la policía en el barrio y no hacia nada, no me metía. Después de ese 15 de diciembre cambió todo. Lo importante es concientizar a los chicos. Estuvimos yendo con Emiliano, el chico al que la Gendarmería le armó una causa por defender a un pibe al que le estaban pegando en el piso, a los colegios del barrio para hablar y contarles nuestros casos, decirles qué hacer si los paran en la calle o si los llevan detenidos.

APU: ¿Cómo es la respuesta de los chicos?

RC: Los chicos responden. Estaban muy interesados, preguntaban qué pasaba si te paraban y tenias faso, si estaban tomando una cerveza, si estaban en grupo, si podían retenerles el DNI, todas cosas que les pasaron. Queremos hablar con los jóvenes que son los que más viven en carne propia la violencia institucional, que no se queden, que luchen si los paran sin razón. Por supuesto que no se arriesguen, que no pongan la cabeza para que se las corten, pero que sepan sus derechos y sepan observar cuándo se los está vulnerando, qué cosas pueden hacer para defenderse.