¿Por qué es tan difícil una marcha de hinchas?

¿Por qué es tan difícil una marcha de hinchas?

11 Septiembre 2015

 

Por Horacio Bustingorry

 

Existen varias razones que se conjugan para que esto suceda. La presente nota no pretende hacer una enumeración taxativa sino plantear una serie de hipótesis, entre otras posible. El orden expuesto no es sinónimo de importancia:

- La organización de los hinchas para la cancha: Se puede hacer una movida, organizarse, tratar de evitar un laburo, buscarle la vuelta para un viaje siempre y cuando se trate de ir a ver al equipo. Pero una cosa es el día del partido, ámbito natural de organización y destino de un hincha, y otra un lugar extraño como la AFA. Es difícil que se cante “Señores dejo todo… me voy a marchar a la AFA”.

- Los martes en la AFA: El día elegido coincide con el encuentro habitual de los martes del organismo rector del fútbol argentino. La lógica es correcta porque implica hacer sentir el reclamo cuando están las autoridades reunidas. El temor evidenciado en el enorme despliegue policial da cuenta de esto. Pero si ya es difícil que los hinchas se junten como tales más allá de un partido todavía lo es más un día martes. Incluso podría decirse que es un día raro para un partido de fútbol. Mucho más lo será para marchar a la AFA.

- Vamos todos… los hinchas de un mismo club: La lógica de una hinchada es amarse a si misma y odiar al rival. Entonces, juntarse con hinchas de otros clubes por una misma causa es cuanto menos extraño. Tanto cantar “Nunca hicimos amistades, nunca las vamos a hacer” es difícil dejarlo por un día.

- Las causas propias son más importantes que las colectivas: Existen ejemplos de reuniones de hinchas masivas más allá de un partido. La bandera más larga de River, el festejo del hincha de Boca, San Lorenzo por la vuelta a Boedo, Huracán luego de perder el campeonato con Vélez. Lo cierto es que estas reuniones son más atractivas porque implican renovar la pasión por el propio club. Como señalamos alguna vez en APU, en el fútbol “La Patria no es el Otro”.

- El temor a los enfrentamientos: lógicamente, una convocatoria que reúne a hinchas de distintos equipos con sus respectivos distintivos puede generar desconfianza. La prohibición de visitantes justamente se ha justificado para impedir los “inevitables” enfrentamientos que se producen cuando se encuentran dos hinchas de clubes diferentes. Hasta ahora, las distintas marchas demostraron que estos temores son infundados. Tal vez sea cierto el canto “Queremos visitantes, violencia nunca más”.

- El no acuerdo con la convocatoria: no habría que descartar la falta de acuerdo con la convocatoria. Hinchas que no quieren que vuelvan los visitantes por temor a nuevos enfrentamientos, o porque perderían la oportunidad de ver a su club por la escasez de entradas, o por las largas esperas que organiza la policía para que se retire el público visitante. También es probable que para mucha gente la actividad no le parezca digna de esfuerzo y que, más que un desacuerdo, manifieste una indiferencia total frente al planteo. Lo cierto es que es muy difícil medir el apoyo o no a la vuelta de los visitantes pero esta variable no debería ser descartada. 

Estas son algunas pistas pensar el problema. Seguramente haya otras que deban considerase. Pese a este panorama negativo hay un dato a tener en cuenta. Existe un temor generalizado a que las hinchadas se organicen. Una marcha de 5.000 personas que para cualquier otro ámbito sería sumamente escasa podría alcanzar un impacto y repercusiones enormes si se tratara de hinchas de fútbol. Queda la incógnita si esto alguna vez suceda.