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Fractura //// 01.08.2020
Poema que vuelve: Graciela Cros

En nuestra columna semanal, en esta ocasión soplan vientos del sur empujando hasta nosotros estos versos inéditos de la poeta Graciela Cros, convirtiéndolos en otro “Poema que vuelve”.

Por Miguel Martinez Naón / Ilustración: Gato Nieva

Graciela Cros nació en 1945 en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, pero vive en San Carlos de Bariloche desde 1971. Poeta, narradora, docente, antóloga, quienes la conocemos podríamos adjudicarle también el don de la actuación. En variados encuentros de poetas se ha presentado junto a músicos recitando y actuando sus poemas con espléndido talento.

Ha publicado muchos libros, entre ellos Pares Partes (Ediciones de la Flor, 1985); Flor Azteca (Ediciones del Dock, Colección de Poesía "El mono hablador" dirigida por Joaquín O. Giannuzzi, 1991); La escena imperfecta (Ediciones Último Reino, 1996); Urca (Editorial Libros de Tierra Firme, Colección de Poesía "Todos bailan" dirigida por José Luis Mangieri,1999); Mansilla y Pampa de Huenuleo (ambos en Ediciones En Danza, 2010 y 2017 respectivamente).

En 1994 resultó finalista en el Premio de Poesía de la Casa de las Américas, Cuba; y en 1998 obtuvo el Primer Premio de Poesía Corona del Eisteddfod, del Festival Galés de Arte Eisteddfod del Chubut.

En el año 2000 su novela Muere más tarde (Editorial Colihue, 2004) mereció el Primer Premio de la Secretaría de Cultura de la Nación por la Región Patagónica.

En el 2003 la Compañía de Sonidos Superpatria, discográfica de Bariloche, editó el disco compacto Cordelia en Guatemala / Poemas leidos por su autora, donde lee poemas del libro homónimo y del entonces inédito Libro de Boock.

En septiembre de 2005 organizó junto al Grupo de Poesía El Diente en el Ojo el Primer Festival Internacional de Poesía Bariloche. Actuó como jurado en diversos certámenes y formó parte de la Primera Comisión Técnica del FER (Fondo Editorial Rionegrino).

Semanas atrás charló junto a Liliana Ancalao con nuestro colega Álvaro Urrutia y, como buena anfitriona patagónica, nos obsequió el poema que hoy les compartimos y que no está publicado en ninguno de sus libros anteriores.

 “Un día chateamos con Tani Mellado (de ahí la dedicatoria) y alguna línea, de la que después se transformaría en este poema, salió de ese chat. Al mismo tiempo estaba dando mi taller de poesía y estábamos trabajando sobre “Canción de amor de J. Alfred Prufock”, poema de T.S. Eliot. Estaba buscando traductores de ese poema (incluyendo algunos de aquí) y buscando la película Tom and Viv”, nos cuenta.

Estamos ante un nuevo hallazgo poético para esta columna denominada “Poema que vuelve”, donde compartimos semanalmente con nuestros lectores un poema que haya quedado debajo de la mesa, fuera de cualquier libro. Hoy es el turno de presentar a esta inmensa poeta que se llama Graciela Cros. Que lo disfruten.

 

Escrito en un chat

(Dedicado a la poeta Luciana Tani Mellado)

 

Qué va primero?

La vida o la poesía?

 

Qué atenta contra la poesía?

Las distracciones? La pereza?

La ausencia de voluntad?

La falta de confianza? De imaginación?

La cobardía?

Que no haya estabilidad afectiva?

Económica?

 

Hasta cuándo se es poeta?

 

Si se agota la pila de la poesía, hay recarga?

La poesía vuelve después de un bloqueo?

Y si lo hace

es porque quiere

o vuelve porque la determinación se esfuerza

y lo consigue?

 

Ella volvería? Querría volver

aún cuando no se la venere en un altar

y se la baje a la tierrita de lo cotidiano?

 

Se es menos poeta cuando una se ve como un ser común y corriente?

Se es menos poeta cuando se rehúye lo sublime?

Se es menos poeta cuando una se inscribe

en el oficio de trabajar con la materia poética?

Se puede ser una mujer común y corriente

si se trabaja con la materia poética?

Se puede definir trabajar con la materia poética?

Se puede definir materia poética?

 

Estoy en lo cierto si digo que hay consenso

respecto a lo atractivo del poeta personaje?

Y que esto no necesariamente se traduce en buena poesía?

 

Preferimos a lxs personajes más que a lxs poetas?

 

Alguien recuerda que T.S. Eliot trabajaba de gerente de banco?

Alguien se pregunta cómo T.S. Eliot escribía “La tierra baldía”

mientras revisaba las columnas del debe y el haber de un balance de banco?

 

T.S. Eliot salió de sí y se convirtió

en el Padre de la Poesía Contemporánea?

O pudo tener ese gesto romántico

-tratándose de un clásico justamente-

por haber estado cada día

con las columnas del debe y el haber bajo sus ojos?

 

Él tenía sed y la poesía era el chorrito de agua que la calmaba?

 

Está bien apagar la sed de poesía mirando

las columnas del debe y el haber

o es un sacrilegio mal visto por el canon?

 

Tener sed de poesía alcanza?

 

Importa más estar en el chorrito de agua poética que en el canon?

Importa más acumular invitaciones a festivales que escribir buena poesía?

Importa más usar a la poesía como catarsis

que dejarse transformar por ella

y caminar con los ojos vendados al borde del abismo?

 

La buena poesía se deja usar como catarsis?

La buena poesía se deja usar?

 

La poesía es la que trae algo nuevo que estalla

dentro de tu cabeza y tu corazón

y te deja temblando y ya no sos el mismo?

 

O es la que repite un runrún conocido y por eso

no desconcierta ni obliga a pensar qué sucede?

 

Una mañana vi a una mujer de caderas amplias entrando al mar

con una larga trenza rodando en su espalda desnuda

y sentí que esa visión

era

la poesía.

 

Entonces pensé: a la poesía hay que escribirla?

O ella se escribe sola?

Si la tengo que escribir es un oficio?

Y si se escribe sola qué es?

 

La poesía que se escribe sola no necesita al poeta.

No funciona al revés:

el poeta siempre necesita a la poesía.