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Cultura //// 23.09.2018
Preguntas de los elefantes, un libro de Facundo García

El cronista recorrió por tierra durante ocho meses y medio más de 9 mil kilómetros por el continente africano y fue encontrando historias que no saltan en el buscador de Google ni se publican en los portales de noticias tradicionales.

Por Sergio Sánchez

Hay una canción del uruguayo Gustavo Pena, más conocido como El Príncipe, que dice así: "No quiero que tú creas lo contrario. Ese lugar no es por ti / Es porque uno transita en esta vida / para encontrar y sonreír (...) / Yo creo en ti así, como creo en los elefantes / Yo creo en ti así, con una luz azul brillante / Y en el alma debe haber (en el aire, en el agua) / muchas cosas que no se pueden ver / Y están allí". La canción, que fue rescatada del algún cassette perdido hace una década por su hija Eli-U, se llama "Creo en los elefantes" y es probable que Facundo García no la conozca. Sin embargo, hay una estrecha afinidad semántica, espiritual y filosófica entre la canción y el libro de crónicas sobre África Oriental que publicó el periodista y escritor mendocino: Preguntas de los elefantes (Edifyl, 2017).

El cronista recorrió por tierra durante ocho meses y medio más de 9 mil kilómetros por el continente africano y fue encontrando historias que no saltan en el buscador de Google ni se publican en los portales de noticias tradicionales. Guerras civiles, por ejemplo, de las que nadie se entera. Y se empezó a hacer preguntas. En plena aventura, cierto día García tuvo un encuentro trascendental con un grupo de elefantes en el medio de la sabana africana. Uno de ellos le clavó la mirada y hubo una conexión de otro plano; uno más instintivo, tal vez. Más animal, seguramente. “Cuando estás en frente de un animal así de grande te empezás a hacer preguntas muy profundas. ¿Viste cuando un perro te mira? Bueno, cuando hace eso un elefante el efecto es quíntuple y te empezás a preguntar quién sos y qué hacés ahí”, dice. Una forma de responder algunas de esas preguntas, claro, fue la edición de este libro.

La travesía comenzó en Egipto a fines de 2013 y culminó en Sudáfrica en 2014. Entre colectivos con orificios de bala, barcos repletos de mercancías, cielos súper estrellados, desiertos infinitos y centros de refugiados, García va relatando historias que tienen como protagonistas a personas simples, al alcance de la mano, pero que constituyen realidades complejas y difíciles de comprender desde nuestra cosmovisión. Entre ellas, conmueve la historia de Lilian Naserian, una joven de la tribu masái de Ositeti (Kenia) que lucha para que no haya más mujeres que sufran la mutilación genital, una tradición milenaria que “las prepara” para ser entregadas a un varón y representa el ingreso a la adultez. Según las Naciones Unidas, al menos ciento veinticinco millones de niñas de países de África y Medio Oriente han pasado por este ritual religioso.

Resultado de imagen para facundo garcia libroGarcía nos revela que el Sudán pena con cuarenta latigazos el consumo de alcohol, lo que obliga a los más fiesteros a cruzar la frontera hacia Etiopia para tomar unas copas; nos muestra algunas huellas que dejó el poeta maldito Arthur Rimbaud durante su vida en Harar; nos relata sobre la grave escasez de agua en la región de Afar de Etiopía -donde la temperatura en verano puede superar los 50 grados- y cómo los miembros de esta tribu se bañan con humo y están dispuestos a defender los pozos de agua a balazos; y nos cuenta lo difícil que es ser albino y nacer en África: en países como Uganda, los albinos son excluidos sociales, sufren ataques y hasta son vendidos en el mercado negro debido a que “la tradición dicta que antes de construir una casa es propicio enterrar ahí un albino”, como símbolo de suerte. "Las posibilidades de la experiencia humana van mucho más allá de tu lenguaje. La lengua propia no alcanza para definirlo todo, hay que aprender a escuchar a los que son distintos", define García en una charla TED denominada Los tesoros invisibles.

Una de las claves del libro es el enfoque humano, sin perder rigurosidad periodística ni vuelo literario. García maneja muy bien el formato crónica y logra en este libro, entonces, unir el registro periodístico (datos precisos, estadísticas, variedad de fuentes, análisis) con la sensibilidad personal, propia de haber sido testigo de todo lo que cuenta o haber recabado información de primera mano desde el “lugar de los hechos”. Un acercamiento afectivo hacia aquello sobre lo que se quiere contar. El tono descontracturado del texto y las huellas en primera persona, sin caretear una falsa objetividad (un aspecto en el que periodismo hegemónico aún insiste), le otorgan al libro una credibilidad extra.

El mendocino, además, refuerza esta intención incluyendo en el libro ilustraciones, gráficos y mapas realizados por él mismo, con un trazo simple y real. Una mezquita de Kessala, un croquis del camino hacia la casa de Yosuf (el “Hombre Hiena”), una caricatura de Rimbaud, un gráfico comparativo sobre la escasez de agua en muchas zonas de África, una asamblea de la tribu batwas para dividir una res en partes iguales, un típico ogro de las historias populares de los masái y rostros de amigos que se fue haciendo en el camino son algunos de los dibujos que pueblan las páginas. Las ilustraciones le permitieron trabajar la intuición y poner el acento en la observación. No caer en la escena instantánea o en la mera postal. Fue por este motivo que decidió no incluir fotografías en el libro.

Otro de los desafíos centrales fue contar África desde una perspectiva latinoamericana y de esa forma empezar a saldar una deuda histórica, un diálogo postergado o mediado por los poderosos. Es que García sostiene que el conocimiento que tenemos sobre ese continente siempre proviene de una construcción europea y estadounidense. Los países centrales son los que ponen el filtro y condicionan nuestra mirada sobre la realidad africana. Entonces, le pareció necesario hacer su aporte para fortalecer el diálogo entre africanos y latinoamericanos. De hecho, el periodista encabezó las gestiones para que Lilian Naserian visite el país para contar la lucha que lleva adelante en contra de la mutilación genital femenina y los derechos de las mujeres de su tribu (ver recuadro).

Spoiler Alert! “Aprendí a no tener vergüenza de sentir. Me lo enseñaron los pueblos donde la gente muere a los treinta o cuarenta años. Ellos saben que la vida es un suspiro y que el amor que no das se pierde para siempre. Anótalo. Aprendí más. Que el mundo no se agota en las pantallas. El laberinto de la verdad espera afuera, y es falsa la idea de que no hay magia del otro lado del confort. Del otro lado del confort están las lluvias, los bailes. El calor que te hace cambiar de piel, las corridas para alcanzar un barco que está a punto de soltar amarras. Del otro lado de las teclas hay estrellas sobre la sabana. Leones. La mujer o el hombre con los que nunca hemos soñado. Están todas las preguntas que me hicieron los elefantes.” (Fragmento extraído de las últimas páginas del libro).

Una charla TED sobre el libro.

RECUADRO

La activista social africana Lilian Naserian, quien protagoniza una de las historias que Facundo García relata en Preguntas de los elefantes, acaba de llegar a la Argentina para dar una serie de charlas sobre su labor como defensora de los derechos de las mujeres en su país. Lilian tiene 24 años, es Licenciada en Artes y Literatura e integrante de la tribu Masái, en la región de Ositeti, Kenia. Con el impulso del periodista y el apoyo de la Universidad Nacional de CUyo (UNCuyo), la referente feminista que dirige la Masái Mara Women Empowerment Guide Organization se encuentra ya en Mendoza para participar de diversas actividades, intercambios y conferencias. Organizado por la Secretaría de Investigación, Internacionales y Posgrado local, el jueves (20 de septiembre) participará en el ciclo de Mujeres del Mundo que tendrá lugar a las 11 en el Salón de Grado de la Facultad de Ciencias Económicas para disertar sobre la lucha por la emancipación femenina de prácticas ancestrales que implican un severo abuso a los derechos humanos, como la mutilación genital o el matrimonio precoz.

"Son las mujeres de la tribu quienes diariamente acarrean agua durante kilómetros o quienes deben construir la casa en la que vivirán junto a su futuro esposo (producto de un matrimonio arreglado, donde la ‘prometida’ poco o nada puede decidir)", explican los organizadores. "Sin embargo, una de las costumbres ancestrales más polémicas es la mutilación genital femenina, que se ha cobrado más de 25 millones de víctimas. Consiste en lesionar de forma intencional y por motivos no médicos los órganos genitales femeninos, suele asociarse con el ingreso de las niñas a la adultez, la castidad, la obediencia, la higiene y la religión". Entre otras actividades, el 14 de octubre a las 19 Lilian participará de una nueva presentación de Preguntas de los elefantes, junto al autor del libro y a la doctora en Letras Marta Castellino, en el marco de la Feria del Libro de Mendoza.