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Cultura //// 09.01.2022
La impronta de Rodolfo Walsh en “Noticias"

Este diario fue la publicación más importante de la agrupación Montoneros y en sus diferentes números se pueden rastrear las marcas que se harán nítidas en la Carta a la Junta Militar de 1977.

Por Paula Viafora

Algo que caracterizó a la organización Montoneros fue su actividad de prensa, especialmente prensa gráfica. En los primeros tiempos, Cristianismo y Revolución hacían públicas sus ideas políticas y primeras entrevistas.

En 1973 se lanzó El Descamisado, que llegó a tener una tirada de cien mil ejemplares, con Dardo Cabo como director. Luego aparecieron las menos importantes El Peronista para la Liberación NacionalLa Causa Peronistas, ambos en 1974.

Sin embargo, Noticias fue la publicación más seria que produjo la organización. Su duración fue de 8 meses o 267 números. Su director, Miguel Bonasso, y el grupo de primer nivel que conformaban su plantel, periodistas con militancia montonera como Rodolfo Walsh, Francisco Urondo, Juan Gelman, Horacio Verbitsky y otros sin vinculación militante, son voces que describen tiempos ciertamente convulsionados y denuncian hechos que, a pesar de su importancia, no fueron reflejados por los tradicionales medios masivos. En el recorrido por sus ejemplares van apareciendo las marcas de los hombres que en forma individual, antes y después, investigaron y documentaron la escalada de sucesos que nos llevaron indefectiblemente al golpe del 24 de marzo de 1976. Esta conjunción de nombres arroja un material muy interesante para analizar ya que representa otra forma de hacer política y periodismo.

En una entrevista publicada en 2005, la periodista Graciela Esquivada, analizó este importante medio de comunicación revolucionario, formado por individuos “capaces de elaborar un discurso crítico, inclusive sobre las decisiones de su conducción política, que podía tener sus propias ideas sobre el delicadísimo momento histórico que se vivía. Como todo medio periodístico, aspiraba a influir y lucrar. El punto de la influencia es significativo, ya que en el momento de la salida del diario, Montoneros contaba con un órgano de difusión de su línea, El Descamisado, que llegaba únicamente a quienes ya estaban convencidos de la particular visión revolucionaria del grupo, o integraban directamente las organizaciones visibles que se conocían bajo el nombre general de Tendencia peronista”.

Rodolfo Walsh, como los otros jefes de redacción vinculados a Montoneros, tenían total independencia para decidir la cobertura de ciertos hechos y el enfoque para narrarlos. Estaba encargado de noticias generales y policiales. Julio Troxler, a quien Walsh ya había inmortalizado como sobreviviente de los fusilamientos del 56 que lo impulsaron a escribir Operación Masacre, era el jefe de seguridad de la redacción. Un mes después del cierre del diario fue secuestrado y asesinado por la Triple A en Barracas, junto a las vías del Roca. Esta vez la ráfaga de disparos si dio en el blanco.

En la contratapa de cada edición se pueden leer noticias que constituyen verdaderas denuncias de acontecimientos que se fueron agravando con el correr de los meses. Releyendo diversos ejemplares, desde enero de 1974 se pueden establecer ciertos patrones o ejes sobre los cuales se publicaba: la situación de los trabajadores, conflictos, huelgas, despidos, relación entre el gobierno y algunos dirigentes sindicales, especialmente aquellos que atentaron contra el pacto social, recibiendo una severa advertencia de Perón al comienzo de ese año, el malestar ante decisiones que tomó el gobierno. Un ejemplo es la designación de Alberto Villar y Luis Margaride en altos cargos policiales, personajes que habían sido denunciados por la Juventud Peronista como responsables de perseguir y torturar a militantes en villas, barrios y fábricas.

Se puso especial énfasis en denunciar todo intento de censurar o silenciar los medios de prensa, informando sobre allanamientos y clausuras, se advirtió sobre ataques a tiros y bombas de diversas sedes de locales políticos o de agrupaciones, la situación de presos políticos en todo el país, muchos de los cuales fueron torturados y fusilados.

En el recorrido por estas noticias se advierte la impronta de Walsh, tres años antes de su Carta a la Junta Militar, por hacer públicos hechos que estaban a la vista pero que no eran valorados en su gravedad y consecuencias, son los mismos patrones que vuelca en el documento de 1977 y que le cuesta la vida. Le hablo a la sociedad con múltiples voces. Pocos escucharon.