La Bomba de Tiempo: veinte años de una percusión única e irrepetible
La Bomba de Tiempo celebrará sus veinte años con una gran fiesta el sábado 9 de mayo en Ciudad Cultural Konex. Desde la medianoche, a la música en vivo única e irrepetible de la banda se le sumarán artistas invitados, DJs y otras sorpresas. El festejo será el inicio de un 2026 especial: no sólo seguirán los shows de los lunes, como todas las semanas, sino que habrá nuevos proyectos, giras y otras novedades que se irán anunciado a lo largo del año. AGENCIA PACO URONDO dialogó con tres de sus integrantes ante tamaña efeméride.
Los números siempre son un buen puntapié inicial para tomar dimensión: más de siete millones de espectadores y de 1700 shows, lo que se traduce en más de cuarenta mil horas de improvisación, más de mil lunes seguidos en el Konex -descontando gripe A y pandemia-, más de 1300 artistas invitados, y giras por ochenta ciudades, trece países y tres continentes. De Calle 13 a Emir Kusturica, de Arnaldo Antunes a Hugo Fattoruso, y de Chile y Colombia a Londres o Berlín, La Bomba de Tiempo sigue creciendo y convocando a nuevas generaciones. Es un ritual cultural de la Ciudad de Buenos Aires y de exportación.
El grupo fue creado por Santiago Vázquez en 2006, con el objetivo de poner en práctica su lenguaje de dirección denominado “Ritmo con señas”, sistema único que permite componer música colectiva en tiempo real. Es un formato en el que el ritmo es el motor principal y hace convivir diversas influencias, siempre desde la improvisación, con un grupo seleccionado de percusionistas. Lo que comenzó como una exploración, moviendo los instrumentos en subte y con las expectativas en cada lunes, se transformó en un fenómeno singular: cada show es una experiencia irrepetible que se retroalimenta del público.
La Bomba de Tiempo, prácticamente, nació en paralelo al Konex -inaugurado el 7 de noviembre de 2005-. La fusión de espacio y arte fue automática y crecieron de la mano hasta que ese patio devino en un fenómeno cultural porteño. Cada lunes gente de lo más diversa baila y socializa. Hay tambores, hay movimiento. No hace falta más. Ese lenguaje musical acumuló decenas de giras nacionales e internacionales -en octubre será la sexta en Europa-, festivales, teatros y diversos espacios culturales.
La banda se armó rápido, casi la totalidad de sus miembros llevan veinte años. Si bien el mameluco rojo como marca de identidad puede pensarse como uno de sus hitos, el primer punto de inflexión llegó en 2014: Vázquez dejó la dirección por nuevos proyectos musicales, de investigación y de divulgación vinculados al sistema creado. Ya consolidados, esa tarea fue asumida de forma conjunta a través de una comisión con roles más o menos marcados. La dinámica arriba del escenario les permitió sostener el funcionamiento abajo del mismo. No importa si es sonido, finanzas o prensa: el diálogo es el eje, no una mera herramienta más, y es lo que convierte a la banda en una experiencia, además, autogestionada.
La pandemia, para variar, fue otra instancia relevante. Por un lado, el tiempo sin tocar y la ausencia de turistas hacían peligrar el proyecto. Por otro, el fallecimiento de su compañero Cheikh Gueye. En ese momento decidieron ampliar el esquema de comunicación y de funcionamiento. Si bien ya se consideran un equipo cerrado -más allá de reemplazos temporales-, la intención siempre es la rotación para fomentar la participación e integración. Cabe señalar también que a esa dinámica artística se empiezan a sumar sus propios hijos.
Por último, otro hecho determinante fue su experiencia como teloneros de Carlos Santana en Dubai en 2016. Su charla con el guitarrista, de alguna manera, los llevó a la posibilidad de pensar la banda no sólo en términos cancioneros -de allí “Revolución Beat”, su disco publicado en 2020, y “Electro Power”, el EP lanzado en 2024- sino también como complemento de otras instancias artísticas, como la obra de teatro infantil Ritmo en 2019.
Con todo, La Bomba de Tiempo no pareciera tener límites. Cada uno tiene sus proyectos aparte, pero la banda como experiencia única es el principio que rige, tanto en términos de dinámica comunicacional como experimental. Un colectivo que, gracias a su sistema de percusión improvisada, construyó durante dos décadas en vivo diversos públicos masivos sin canciones ni hits, lo que lo convierte sin lugar a dudas en un verdadero fenómeno musical significativo del siglo XXI. En La Bomba de Tiempo el artista somos todos.
La Bomba de Tiempo arriba del escenario está compuesta por los siguientes integrantes y roles: Ignacio Álvarez (tambor repique y tumbadora), María Bergamaschi (tumbadora y chekeré), Carto Brandán (semillas y surdo), Mariano Cantero (tambor chico), Juan Pablo Francisconi (tambor piano, chekeré, dum dum y dirección), Mario Gusso (conga y campana), Lucas Helguero (quinto, accesorios y dirección), Andy Inchausti (surdo, djembé y dirección), Luciano Larocca (guira y djembé), Richard Nant (surdo, trompeta y dirección), Alejandro Oliva (surdo, conga y dirección), Pablo Palleiro (tumbadora y tambor repique), Diego Sánchez (djembé, quinto y dirección) y Gabriel Spiller (campanas, tronco y dirección).
Con motivo del gran festejo de sus veinte años, AGENCIA PACO URONDO dialogó con María Bergamaschi, Luciano Larocca y Diego Sánchez, quienes reflexionaron sobre el aniversario en cuestión y sobre la dinámica interna y externa de la banda, además de adelantar algunos de los próximos proyectos del año.
Agencia Paco Urondo: ¿Qué reflexión puede hacerse después de veinte años?
Luciano Larocca: Es increíble ver pasar una generación entera de gente bailando, que ahora trae a sus hijos o hijos que han traído sus padres. Es hermoso recorrer el mundo y ver gente en los shows que vuelve a encontrarse porque lo hizo en Argentina. Es muy lindo ver cómo el lenguaje que tenemos es universal un poco gracias a la percusión y otro poco gracias a que coqueteamos con el lenguaje de la música electrónica: lo repetitivo, lo mántrico, lo simple, y eso pega en el cuerpo, afloja la mente y da presente.
Es un poco lo que necesita ahora y siempre la gente -aunque después de la pandemia eso se intensificó-: bajar un poco la cabeza, compartir sin mediación, expresarse con el cuerpo. Haber contribuido durante estos años es un orgullo y lo más loco es que nos pasa a nosotros mismos tocando y compartiendo esta familia de mil experiencias.
Diego Sánchez: Lo primero que me surge decir es satisfacción y orgullo por el trabajo realizado, se mezclan muchas emociones, sensaciones y reflexiones. Diría que logramos mediante el aprendizaje colectivo atravesar situaciones adversas siempre desde la aceptación de nuestras diferencias, pensando siempre en el bien del grupo y no en nuestras individualidades.
En el aspecto meramente artístico es emocionante cómo show a show vemos reflejado nuestro trabajo en el disfrute y la alegría de la gente, en su baile desprejuiciado y conectado con el aquí y ahora, hermosa sinergia que se produce en cada instante de nuestra improvisación en tiempo real. Tantos viajes, tantos shows, tanta compartida, un ciclo que dure 20 años y siga en vigencia exitosa no es para nada un dato menor. Nuestra reflexión podría resumirse entonces en afirmar que somos afortunados y que La bomba de tiempo es magia colectiva tracción a sangre.
María Bergamaschi: Nadie se salva solo y el trabajo colectivo es la salida: construir presente creativamente con otres, aprender a confiar en los procesos grupales, y apostar al trabajo comunitario.
APU: De la toma de decisiones y la dirección en shows, pasando por invitados, proyectos aparte o conjuntos, a tener ya un grupo establecido y la cuestión alrededor de tener una única integrante mujer, ¿cómo es esa dinámica interna y externa?
LL: El grupo es muy particular porque todos tenemos nuestros proyectos paralelos y La Bomba es un espacio de comunión de todo eso. Por eso es súper permeable a cambios, todos traemos nuestras propias experiencias. De repente, alguien está experimentando con algún instrumento y lo trae. Eso permite que La Bomba se nutra del fuego de lo nuevo que trae cada uno. Esa es la energía que usamos muchas veces para renovarnos.
La dinámica del grupo es muy parecida arriba y abajo del escenario porque no hay un líder. Es un grupo que es colectivo y en todos los aspectos se ve: la circulación de directores arriba del escenario, los cambios de instrumento, la importancia de la improvisación y a la vez el claro objetivo de que estamos acá para acercar el ritmo a las personas. Abajo del escenario la dinámica se contagia. Hay mucha escucha, mucho ida y vuelta de las cosas porque creemos que los grandes movimientos son cuando estamos todos de acuerdo, y todos juntos somos como una manada de elefantes. Es hermoso.
DS: Somos una SRL así que, como tal, el funcionamiento es como una empresa. Tenemos internamente comisiones formadas por algunos de los integrantes que se ocupan de tareas específicas. Cada show es pensado y armado desde cada área, siempre coordinadas entre sí. Los y las artistas invitadas pasan por filtros de producción y artística hasta llegar al escenario.
La formación está conformada desde el comienzo por los mismos músicos que estamos en la actualidad, con algunas bajas por diversas situaciones. Es verdad que hay una sola mujer música, y tiene que ver con que la convocatoria inicial de hace ya veinte años se realizó de esa manera. El grupo también tiene un staff de reemplazos, que debido a ese desbalance original decidió incorporar más músicas mujeres.
MB: Somos formalmente una SRL, así que de manera externa funcionamos como tal. De manera interna nos manejamos como una cooperativa. Las decisiones las tomamos entre todes y además nos ocupamos nosotrxs mismxs de las diferentes áreas. Como "única" mujer de La Bomba puedo contar que en estos veinte años fui pasando por distintos momentos, que también fueron acompañando los procesos sociales e históricos de nuestra sociedad. Es actualmente un desafío como colectivo promover y fortalecer las actividades que estén relacionadas a la perspectiva de género, como lo es, por ejemplo, la creación de la Comisión de Género que funciona dentro de La Bomba desde este año.
APU: ¿Cuáles son los planes a futuro como banda?
LL: Tienen que ver con pulir los vínculos intergrupo. Estamos trabajando mucho con una especie de psicólogo externo y otros colaboradores, teniendo encuentros relacionados con un grado de madurez y respeto que se logró a través de todos estos años de trabajo. Eso es muy hermoso y muy inspirador.
DS: Este es un año de festejo. Veinte años no se cumplen todos los días. A lo largo de todo el año estaremos con varios canales abiertos extendiendo la felicidad de este camino recorrido por todos lados. Habrá muestras de fotos, giras nacionales e internacionales, grabaciones, fiestas bomba y producciones audiovisuales renovadas. Todo esto aparte de continuar como siempre con nuestros Lunes Bomba.
MB: Tenemos un grupo muy consolidado gracias a nuestro trabajo cotidiano de estar en continuo movimiento. Seguir creciendo humana y musicalmente es mi deseo.
AGENDA NACIONAL E INTERNACIONAL DE LA BOMBA DE TIEMPO
- CABA: Todos los lunes de la vida en el Konex (Sarmiento 3131).
- Gran fiesta aniversario: Sábado 9/5 - Medianoche en el Konex.
- Lunes 11/5: edición especial ATP (para todas las edades).
- Córdoba: Viernes 15/5 - Quality Lab.
- Santa Fe: Sábado 16/5 - Tribus Club de Arte.
- Rosario: Domingo 17/5 - Centro Cultural Güemes.
- Gualeguay: Domingo 24/5 - La Guarida de los Artistas.
- Haedo: Sábado 30/5 - Auditorio Oeste.
- Gira europea en octubre: Madrid, Barcelona, Valencia y pronto más ciudades.
- En noviembre: Brasil y, por primera vez, México.