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Cultura //// 03.05.2020
Groncho Mars: otro mordisco a eso que llaman realidad

Primera entrega de Groncho Mars. Una particular mirada de las noticias más desquiciadas de la semana. Porque, como él suele decir, si no tomáramos con nuestras manos el diario al revés, no entenderíamos lo que estamos leyendo.

Ilustración: Leo Olivera

Por Groncho Mars

 

 

Qué mágico resulta el terreno baldío del habría, cuánto sembradío imaginario crece en él, más si esas hectáreas tienen dueño y el que planta las palabras cobra un arrendamiento por ello.

En estos días de aislamiento preventivo uno abre las ventanas virtuales pensando en airear la casa, pero comete el error de abrir más pestañas de las que cubren sus ojos y lo que te devuelve la infodemia hace que uno se pregunte a cada rato si lo publicado es real porque de reírse no puede parar.

Realizando el procedimiento anteriormente citado, esta semana, uno se enteró a través de un audio de WhatsApp que Felicitas Beccar Varela, senadora provincial de Juntos por el Cambio, denunció que el gobierno nacional comandado por Alberto Fernández “tiene un plan para liberar a los presos, con los cuales va a formar patrullas para amenazar a jueces y expropiar el capital". También afirmó que “el coronavirus es una excusa para cerrar la economía, cerrar las fronteras y que todos los comercios e industrias fundan para luego empezar a estatizar. Compran las empresas a precio muy barato y si no te las pueden comprar, te la sacan”

“Como ustedes bien saben, es nuestra histórica costumbre mantenernos dentro del margen de la ley, nunca se nos hubiera ocurrido usar presos para quedarnos con el capital cuando siempre nos alcanzó con utilizar patrullas y jueces”, habría aclarado Felicitas en off para cerrar su concepto diciendo que “en 4 años de gobierno jamás se nos cruzó por la cabeza estatizar una empresa y ¡mirá que fundimos un montón!”.

"La pandemia es el Estado, un estado fantasioso, donde hay 8 millones de boludos que trabajamos en la actividad privada, tributamos, pagamos y sostenemos al resto, y esto no va más", habría dicho Luis Barrionuevo, sin aclarar si a esta situación de sostenimiento en la que se incluye llega después de pasar dos años tratando de no robar.

"Desde 2001 en adelante empezamos a crecer y crecimos tanto que somos un gremio con 290 mil trabajadores activos que damos salud a más de 500 mil. Veníamos a los tumbos y ahora nos encontramos con este virus que terminó con todo", sentenció Barrionuevo y debo decir que hay cosas que no me quedan del todo claras en esta saga de El Estado contraataca: pareciera que ese personaje llamado Estado, en la primera parte, no era virus sino vacuna que permitió a muchos salir de terapia intensiva pero, en un random descontrolado, en algún momento y sin aclarar bien quién es Vader, si hay gato encerrado y menos si es el padre, se pasó para el lado oscuro y empezó a dar tumbos como si fuera un rolling stone para convertirse en el supremo de todos los males, que no es de George Lucas sino de Tom Clancy, pero cierra al dedillo porque serían dos personas sobre las que también existen las sospechas de que hace más de dos años que estarían tratando de no robar. Bueno, Tom Clancy ya no. Ampliaremos.

“A veces cuesta entenderlo, pero el presidente Alberto Fernández, la vicepresidenta Cristina Fernández y el presidente de la cámara de diputados, Sergio Massa, parecen las tres caras de una misma moneda. El coronavirus, esta especie de amplificador de las hazañas y las miserias humanas, lo terminó de confirmar”, escribió Luis Majul y déjenme decir que lo comprendo. Aquí, también, metió su mano la pandemia: vieron que estamos aislados, con muchas horas disponibles frente a una pantallita, entramos a una red, a la otra y nos terminamos enganchando, casi por aburrimiento, a tratar de responder juegos matemáticos y otros desafíos que circulan. Para mí que el periodista, en una osada y contemporánea editorial, propone uno de estos desafíos matemáticos que sería algo así como “¿qué figura geométrica usarías para lograr una moneda de tres caras?”. Confieso que, hasta ahora, no he logrado descifrarlo. Majul 1, este cronista, 0.

Por otra parte, las afirmaciones altisonantes no son propiedad exclusiva de estas tierras. El presidente de Brasil acaba de reconocer que no lee lo que firma: “Hay muchas cosas que firmo y apenas leo el título. Hay decretos que son 20 páginas”.

Fuentes confidenciales aseguran que Jair Bolsonaro se habría lamentado con sus asesores: “Me acusa de no leer un mamotreto de 20 páginas gente que si un posteo de feisbuc tiene más de cinco líneas, lo dejan. Son los mismos que cuando van a comprar un libro no le preguntan al librero si se lo leyó completo y me vienen a pedir a mí que antes de firmar un decreto, lo lea entero”, habría dicho el militar retirado para luego sonreír a lo Mel Brooks y afirmar “qué bueno es ser rey”, aunque sea presidente.

De todas formas, la noticia de color que se lleva el destacado de esta semana es el anuncio de que una persona fue multada por violar la cuarentena y excusarse diciendo que tenía que sacar a pasear a sus peces. No, no fue una típica avivada argentina para aprovechar la salida recreativa permitida en los 500 metros cercanos a su domicilio sino que sucedió en España. Y si bien podríamos preguntar si llevaban correa y bozal, mejor dejarla sin remate.