Entrevista a Agustina Paz Frontera: ¿Demasiado feminismo?

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    Agustina Paz Frontera
    Foto: Mercedes Amusategui
APU EN FM LA PATRIADA

Entrevista a Agustina Paz Frontera: ¿Demasiado feminismo?

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14 Junio 2026

"Enfurecida y tranquila", el programa de AGENCIA PACO URONDO que se emite los domingos de 9 a 11 horas por FM La Patriada, entrevistó a Agustina Paz Frontera, autora del libro ¿Demasiado feminismo? La política feminista entre el Estado, el activismo y la batalla cultural de la derecha radical, publicado por Siglo XXI. 

La periodista e integrante de LATFEM comenzó explicando: “La pregunta ¿demasiado feminismo?, o si nos pasamos tres pueblos, se contesta desde un montón de lugares, y el libro lo que hace es tratar de hacerlo pensando en la política, en la gestión pública, puntualmente en ese vínculo entre el feminismo y la política institucional”.
 
Enfurecida y Tranquila: Durante la investigación entrevistaron referentes de Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, y España, ¿cuáles fueron las principales coincidencias encontradas?

Agustina Paz Frontera: Las coincidencias, a grandes rasgos, son evidentes, pero hace falta siempre mencionarlas. Tienen que ver con que las instituciones son sumamente patriarcales, y que nosotras en la última ola o el último ciclo feminista, hemos transformado muchísimo la sociedad, la cultura, las conversaciones que se abrieron en las escuelas, las universidades, los clubes, los sindicatos, transformaron el imaginario, la cabeza y la vida de mucha gente, pero la política es un límite.
Hay algo en que coinciden todas y es que la gestión pública, la política partidaria, son espacios todavía sumamente patriarcales, además de todos los otros rasgos que particularmente en América Latina tiene el Estado, como el clasismo, el racismo, el colonialismo. Así que existen barreras enormes para el ingreso a la política y para poder construir política dentro de la institución. 

Ni hablar del reparto desigual de las tareas, que afecta a las personas feminizadas, a las mujeres puntualmente, en sus vidas cotidianas, en su casa, pero también dentro de la política. Yo lo llamo la división sexual de la militancia. Hay tareas de la militancia, o podemos pensar ya una militancia institucionalizada, que solo hacen los varones. Por ejemplo, la rosca.

EyT : Aparece también en el libro la tensión entre ser militante feminista y llegar al Estado, y entre el movimiento o las organizaciones feministas y las instituciones de género. 

APF: Existen dos vertientes muy fuertes en el feminismo organizado. Un feminismo más autónomo, que algunas autoras lo mencionan como más puro, porque no tiene relaciones directas con partidos u organizaciones políticas, y un feminismo que, a los ojos del movimiento, siempre es un poco transero, un poco traidor, ¿no? Como esto de la compañera que pasa de la asamblea al escritorio, que pasa, por ejemplo, de ser una referente o una referenta sindical, o de una ONG y se convierte en la sospechada de curro, de corrupta.

Ese es un gran problema que encuentro que no se terminó de resolver en nuestro ciclo político, por más de que muchas compañeras llegaron a ocupar lugares institucionales. Esa tensión continúa, y está buenísimo conocer esas discusiones que se dieron hace muy poquito tiempo atrás, porque ilumina un poco al presente. Sobre todo me interesa tratar de construir una mirada desprejuiciada sobre la que circunstancialmente está ocupando otro lugar. Cuando te fijás, las grandes transformaciones que se lograron en términos institucionales se dan en un vínculo astuto, inteligente, entre adentro y afuera del Estado, entre el pueblo que está en las calles, o en las organizaciones, o en las comunidades, y la gente que está ocupando bancas, ministerios, gabinetes y demás.

EyT : Hay algo también del reclamo que tiene que ver con la idea de “no están haciendo lo suficiente”, y quizás ahí hay un desconocimiento de cómo funciona en las instituciones del Estado, ¿no?

APF: Sí, yo creo que hay algo de un desconocimiento, pero no por ignorancia, sino porque el feminismo nunca se ha dado una discusión de pensar si somos gobierno, qué plan de gobierno tenemos, qué programa político. Y con otros movimientos sociales pasa lo mismo. ¿Cómo demando visibilidad? ¿Cómo exijo que el Estado me transforme la vida? 
¿Qué hicimos las feministas cuando tuvimos la posibilidad de ser parte de un gobierno? Un montón de cosas sí se hicieron y otro montón dependen de todos estos factores, que un poco te condicionan qué se puede hacer ahí dentro y qué no. 

EyT : En el libro decís: “La violencia de la ultraderecha contra mujeres en política se materializa de diferentes maneras y nunca ocurre en el vacío que destruye cosas y personas”. Las entrevistadas, ¿cómo te contaron esto?

APF: Hay una escala ahí. Hay algunas más expuestas que otras. En general las que utilizan más redes sociales, por supuesto que son las más expuestas. Pero no son todas. Por ejemplo, mis entrevistadas uruguayas que son mujeres que van desde los 35 hasta los 80 años, circunstancialmente cuentan situaciones de violencia y en general no son muy usuarias de redes sociales. En Chile hay como un cuero grueso también en algunas compañeras, que permite que si notan que va a empezar una oleada de insultos y agravios y discursos de odio, tienen mecanismos de apapachamiento, mecanismos de autocuidado y de protección institucional.

Pero estas entrevistas fueron hechas hace dos años más o menos y yo creo que ya había pasado como la época más álgida de la violencia en redes y que entonces esas mujeres de la política, ya encontraron métodos para amortiguar ese impacto. Pero lo que por ejemplo me interesó, que me contaba Mercedes D'Alessandro, es que el problema que tiene este silenciamiento, esta persecución de algunas voces feministas, es que impide que nos vinculemos entre nosotras en esos espacios. Se produce un daño en el tejido político nuestro, porque entonces yo no leo lo que opina, por ejemplo, Ofelia y ella no se puede tomar un café con las 400 referentas feministas que la siguen. Entonces ahí hay una pérdida para nosotras.
Y para pensar también de forma no reactiva. No sólo cómo respondo el ataque, sino también pensar reflexivamente, para organizar otra cosa. Ese es uno de nuestros mayores errores y siento como que hay que organizar el mundo en comisiones. Una comisión se tiene que ocupar de responder y la otra se tiene que ocupar de proponer.

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tapa demasiado feminismo

 

EyT: Una de las cosas que podríamos pensar es insistir en el encuentro.

APF: La fascinación que tenemos con la tecnología ya tuvo su reverso, ¿no? Ya nos dimos cuenta de que solamente haciendo memes y poniendo like o dislike, no vamos nosotras a conquistar el mundo. Entonces volver a esos métodos o inventar otros, pero hay un montón de cosas que están pasando en la realidad real de la vida.
A mí me gusta mucho una idea una socióloga que publicó otro libro en Siglo XXI, un poquito antes que el mío, que se llama Nayla Vacarezza. La entrevisté para una nota en Latfem y me dijo, en relación al momento actual de los feminismos y esta sensación de derrota y de fracaso,  que hay que poder romper con esta idea de que cuando somos un millón y estamos en todos lados, en los medios, en las redes y parece que somos bárbaras, eso es el éxito. Y el momento en el que volvemos a ser 50 en una plaza, eso es el fracaso. Porque la verdad que hay un montón de imaginación, de discusión, de lecturas, de encuentros que pasan en lugares que no están saliendo ni siquiera en Instagram, ¿no?. 
Aparte esa tozudez, esa persistencia que yo decía al principio, es nuestro gran capital. Y es lo que un poco reclamo también al campo de la política peronista, progresista, que lo que siento es que de repente hicieron como una pérdida de la memoria fuerte. 

EyT: ¿A qué te referis?

APF: Cuando nosotras estábamos, éramos un montón, dijeron, ¿y esto de dónde salió? Amigos, están las feministas hace 200 años. Es muy injusta esa amnesia repentina. Entonces para el próximo ciclo, para reorganizar lo que viene, me parece que ahí hay que insistir en esos espacios políticos. Si una quiere ocupar esos espacios políticos, si quiere construir desde adentro del peronismo, si quiere construir desde adentro de la izquierda incluso, hay que admitir que ya nos ganamos este espacio. Dejen de preguntar qué es esta novedad y qué quieren las mujeres. Porque si hay algo que ya a esta altura no habría que decir más, es que el feminismo no es solo una agenda para las mujeres, de las mujeres. 

EyT: ¿Y cómo ves esto de cara al año que viene, año de elecciones?

APF: Hay feministas en todos lados, por supuesto, lo que pasa es que estamos un poco debilitadas porque fuimos el chivo expiatorio de las fuerzas populares en muchos espacios. Mi deseo es que no le regalemos la política del Estado a la derecha radical ni al peronismo más rancio. No nos creamos que es cierto que nosotras sobramos.
 
EyT: ¿Pensás que en Argentina es posible reconstruir la institucionalidad de género? ¿Cuáles serían los temas prioritarios?

APF: Yo creo que es posible. De hecho, después de Bolsonaro se reconstruyó en Brasil, y ahí tenemos un buen referente para mirar. 
Creo que la prioridad sigue siendo la violencia en nuestro país, en un país latinoamericano. Y al mismo tiempo, pensar las relaciones entre la agenda de género y la economía. Tiene que ser bien en claro para la población, para el pueblo, que cuando uno hace política de género, no está desplazando la economía del centro de la mesa, sino que está agrandando esa agenda económica, le está complejizando y está incluyendo a cada vez más personas. 

Estoy segura de que se puede reconstruir, creo que es deseable que se reconstruya, que hay que seguir intentando tener un mecanismo de género de gran jerarquía como es un ministerio, que trabaje temas puntuales de género, de equidad, y que tiene que ser bien en claro que no viene a disputar con la economía, sino que viene a hacer más programas de justicia social.
Y el presupuesto, claro. Eso lo digo muy claro en el libro, porque está la metáfora esta del cuarto propio, estamos desde Virginia Woolf con la idea del cuarto propio, de tener nuestro propio espacio donde podamos conversar de nuestras cosas, escribir nuestros libros y nuestros poemas hermosos, pero Virginia Woolf dice hay que tener un cuarto propio y un presupuesto anual.  Sin el presupuesto, como decía una compañera, un ministerio es el pelotero donde las chicas van a jugar mientras los grandes toman café. Entonces, si no tenemos un presupuesto acorde, también es un poco de cartón.