El Papa lanzó al buen traidor y rompió la omertá de Silicon Valley
Santo bombazo metió el Papa a sus paisanos en la Casa Blanca, el Pentágono y Silicon Valley, el ghetto de la Inteligencia Artificial.
León XIV y el Vaticano planificaron toda la puesta en escena de este glorioso lunes 25 de mayo. Al detalle y al punto tal que la iglesia encarnó el Pentecostés.
Pocos vieron salir los drones pontificios el domingo 24, en el Ángelus, que impactaron en China directamente a los oídos del líder Xi Jinping, cuando le dijeron que el Sumo Pontífice había saludado a la comunidad católica por el día de María Auxiliadora.
El otro que recibió el impacto de los drones papales fue Benjamín Netanyahu cuando supo del saludo del Pontífice a las comunidades de Tierra Santa.
Así se precalentó el día en que el mundo veía volar desde la cúpula de la Basílica de San Pedro, el drone “magnifica humanitas”.
Esta humanidad magnífica, creación de Dios de la madre Tierra y sus seres vivientes, explotó e iluminó la opacidad de Peter Thiel, dueño de Palantir (sugestivo nombre que en el Señor de los Anillos representa la esfera de cristal que todo lo ve y controla) líder tras humanista de la IA y sus aliados en la Casa Blanca, encabezados Donald Trump y la cúpula del Pentágono. Todos quedaron iluminados.
Con cierta astucia el presidente norteamericano, en su segundo período y último, para anticiparse a la jugada de León había enviado al Vaticano a su secretario de Estado, Marco Rubio, potencial candidato para el 2028.
El drone “magnifica humanitas” encendió el espíritu del cristianismo. Estamos viviendo el Pentecostés del Papa agustiniano que dejó encendidos los pechos de la tropa propia, una de las religiones monoteístas más numerosas y antiguas de occidente.
LA TRANSMISIÓN EN VIVO FUE GOL
Hace días la agenda mediática-político mundial gira alrededor de esa transmisión en vivo, de una encíclica, y que por primera vez en la historia encabezó el líder terrenal de la Iglesia.
Roberto Prevost, que se sentó en el medio del panel del auditorio, frente a la tribuna de cardenales, monseñores, expertos de IA y corresponsales vaticanistas, eyectó su drone-encíclica junto a sus dos generales heredados de Francisco I.
Del lado derecho estaba el italiano Pietro Parolin, el piloto de tormenta para las relaciones internacionales, del Estado más pequeño del planeta y a la vez de mayor presencia mundial.
Del lado izquierdo, el bergogliano de cepa serrana cordobesa, Víctor Manuel “Tucho” Fernández.
Los otros dos pilares del lanzamiento misilístico de la encíclica fueron la congoleña, Leocadie Lushombo, docente de teología política, junto al cardenal italiano, y la teóloga inglesa, Anna Rowland, ladeando al cardenal argentino. Sinodalidad total. Los laicos, las mujeres, caminan a la par con cardenales y el último monarca absolutista de Europa.
¿Cuántos líderes religiosos, políticos, empresariales, sindicales hasta de movimientos populares pueden o se atreven a unir esos jugadores, en un mismo panel, para lanzar un extenso documento de estudio que mira el presente y aún más al futuro sin perder la vieja tradición?
EL BUEN TRAIDOR DEL PAPA
Lo disruptivo del Vaticano fue el buen traidor que rompió con la omertá del ghetto IA, Silicon Valley.
Sólo 33 años. Muy baja edad para el promedio del auditorio presente.
Christopher Olah, científico canadiense y empresario cofundador de Anthropic, que controla “Claude”, la nueva empresa de inteligencia artificial más cara del mundo, u$s 965.000 millones.
El buen traidor hace una década está involucrado en el negocio y desarrollo de la IA.
“Representa el interior de este mundo”, lo presentó Parolin y el traidor de la nueva Babel arrancó con la confesión: “estamos en conflicto con hacer lo correcto” y habló del poder que presiona: “por la geopolítica, el orgullo y la ambición”.
El mundo se enteró de Antropic fue dejado de lado por el gobierno de Trump y las autoridades militares para proveer al gobierno de Estados Unidos por sus atrevidos planteos éticos en el uso de IA para la guerra.
Entonces a principios de mayo, el Pentágono anunció un nuevo acuerdo con siete empresas en IA para implementar su tecnología en sistemas militares clasificados dejando afuera a la empresa de Olah.
“Los modelos de inteligencia artificial se cultivan sobre una estructura modelada a partir del cerebro, alimentados por una enorme herencia de pensamiento y lenguaje humano, y lo que ha surgido es mucho más sutil, extraño y hermoso de lo que la ciencia ficción nos preparó para imaginar. No son los robots fríos y calculadores que nos prometieron. Están hechos de nosotros, de nuestras palabras”, clamó Olah en un discurso que leyó papel en mano.
El buen traidor fue al hueso: “estos personajes ficticios nos hablan, trabajan y tienen empleos” y advirtió que serán cada vez más ricos por la desaparición del trabajo humano: “Existe una posibilidad real de que la inteligencia artificial desplace el trabajo humano a una escala enorme. Si eso ocurre, apoyar a quienes resulten desplazados será un imperativo moral de proporciones históricas. Esta tarea ya será bastante difícil, pero me preocupa que gran parte del diálogo actual ignore un desafío aún mayor. El desarrollo de la inteligencia artificial está concentrado en un pequeño número de naciones ricas. ¿Cómo podemos garantizar que los beneficios de la inteligencia artificial se compartan globalmente? No tenemos un mecanismo para ello”.
Hay algunos que dicen que todos los caminos conducen a Roma. ¿Trump llamará para ir a ver al León?
EL LEGADO DE SAN BERGOGLIO DE BUENOS AIRES
Este misilazo mundial papal llevó una década de trabajo. Lo reconoció el Papa León en la presentación.
En el caso de la IA, un ejemplo palpable, es el encuentro del G-7, en junio de 2024, donde los líderes políticos de las potencias escucharon la opinión de Francisco.
Tiempo antes, 2020, en medio de la pandemia por el coronavirus, el Vaticano ya había recibido propuestas de involucrarse con las monedas digitales; entonces Francisco armó una comisión de investigación para entender cómo aglutinar todo lo referido a las criptomonedas y robotización. Esa comisión fue metamorfoseada en la Comisión de Inteligencia Artificial, donde se aglutinan todas las áreas de la Santa Sede involucradas en la materia.
El jesuita bendice desde el cielo al agustino y al santo pueblo fiel de Dios.