Caso Mariano Witis y Darío Riquelme: 26 años de lucha contra la violencia institucional
En la tarde del sábado 26 de septiembre, distintos referentes e integrantes de organizaciones de derechos humanos, políticas, sindicales, y culturales se convocaron en la Plaza 9 de Julio de Martínez, San Isidro, con motivo de los 26 años del asesinato de Mariano Witis y Darío Riquelme, como consecuencia de la violencia institucional. Una semana después del hecho -28 de septiembre del 2000- se hizo el primer acto en ese mismo lugar.
A lo largo de la jornada participaron artistas del grupo “Cypher Mucho Humo”, diversos músicos invitados, el Coro Mariano Witis, e incluso su hermano Fernando, que estrenó una canción que compuso dedicada al joven. A su vez, también estuvieron representantes de Madres en lucha contra la violencia institucional, funcionarios de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, y Leonardo Grosso, dirigente del Movimiento Evita, entre otras figuras.
La convocatoria, desde el vamos, marcaba dos cuestiones: por un lado, el “avasallamiento de infinidad de derechos” que vivimos en el contexto actual, que demanda “una firme actitud de resistencia”; por otro, la actualidad del municipio, con “un San Isidro más alineado con los tiempos represivos”. En esa misma línea, Jorge Witis, señaló que las “fuerzas nacionales y municipales” de seguridad “no ayudan” a combatir la violencia institucional, sino que están “formadas de forma irregular” y “sin reglamentación clara que delimite sus competencias”. “Es una espada de Damocles”, concluyó, en compañía de Raquel, madre de Mariano y parte de la Comisión Memoria, Verdad y Justicia Zona Norte (CMVyJZN).
El caso
La mañana del 21 de septiembre del año 2000 Mariano Witis, de 23 años, estaba con su madre cerca del hipódromo de San Isidro. El joven se puso a hablar con Julieta Shapiro, ex compañera de colegio que estaba en auto, cuando fueron abordados por Darío Riquelme, de 16, y un cómplice, obligando a Mariano a subirse y a la chica a manejar. Llegaron hasta Beccar, realizaron un robo exprés en un banco, y escaparon en el vehículo.
A pocas cuadras, una unidad del Comando de Patrullas de San Fernando les cerró el paso. Uno de los ladrones escapó, Riquelme se rindió y tiró su arma, oxidada y que no disparaba, y Witis gritó que era rehén. Rubén Emir Champonois, cabo de la Policía Bonaerense, de todas formas, decidió abrir fuego. Shapiro se refugió contra el volante, no tuvo lesiones y su testimonio sería clave. Darío y Mariano, en la parte de atrás, fueron asesinados. La fuerza de seguridad plantó pruebas falsas y levantó la versión de que había sido una persecución, incriminando a Witis.
En 2003 el Tribunal Oral N°3 de San Isidro condenó a ocho años a Champonois por homicidio con dolo eventual, aunque consideraba únicamente el asesinato de Mariano, por sostener que el de Riquelme había sido en defensa propia. Raquel Witis se unió a Ana María Liotto, madre de Darío, para que ambas muertes no quedaran impunes. Tras distintas apelaciones, en 2005 Casación ordenó que se fijase la pena por los dos casos y en los mismos parámetros.
En 2007 la misma fue elevada a 12 años y 9 meses. Tras la apelación de la familia Witis y el Ministerio Público Fiscal, en 2011 se incrementó a 15 años, teniendo en cuenta como agravantes el estado de indefensión, el desmedido accionar y la edad de Riquelme, lo que sería ratificado por la Corte Suprema de Justicia en 2014. Champonois estuvo cuatro años en prisión y luego obtuvo el beneficio de la domiciliaria. Tras salir, llegó a trabajar como seguridad privada e incluso estuvo cerca de ingresar a la Policía Metropolitana. Raquel sigue insistiendo para que haya un registro nacional de personal exonerado para que esas personas no puedan volver a dedicarse a las mismas tareas, y sostiene su lucha contra la violencia institucional en todas sus formas.