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Cultura
28.02.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Las autoridades del Instituto Universitario Nacional de Arte (IUNA) realizarán un desagravio el próximo 23 de marzo al ataque realizado contra las imágenes de víctimas del Terrorismo de Estado enfachada del Establecimiento. A continuación, el comunicado:
En la noche del 9 al 10 de febrero, así como atacaron a los organismso de DD.HH., los mismos que un día atacaron a León Ferrari en su muestra agredieron el frente del Departamento de Artes Visuales Prilidiano Pueyrredón en Av. Las Heras 1749 y a la memoria de los estudiantes desaparecidos de las Escuelas Nacionales de Bellas Artes.

  • Carlos Mayor, desaparecido el 15 de agosto de 1977 a los 35 años
  • Célia López Alonso secuestrada el 13 de octubre de 1976 a los  38 años
  • Marisa Bordini Ghilardi de 33 años, secuestrada el 5 de agosto de 1977
  • Laura Irene Dorfman Danilovich secuestrada el 10 de mayo de 1978 a los 25 años
  • Diego Castro Irazu secuestrado el 15 de noviembre de 1977
  • Hilda Adriana Fernández de 26 años secuestrada el 21 de enero de 1977
  • Marta Virginia Esain de 22 años desaparecida el 28 de Mayo de 1976
  • Cecilia Laura Minervini secuestrada el 10 de agosto de 1977 a los 20 años
  • Y a Irene Mónica Bruschtein Bonaparte de 21 años secuestrada el 11 de mayo de 1977

No los olvidamos y los homenajearemos el próximo 23 de marzo en la vereda de nuestro Departamento.
Julio Flores. Decano Director



(Agencia Paco Urondo)

24.02.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) La Universidad debe ser de las pocas instituciones, junto con la Iglesia Católica, que no tuvo la capacidad de repensarse o verse cuestionada a partir de la crisis de 2001. Es comprensible que eso ocurra en una institución cuya función es la difusión de un dogma como es la iglesia, pero no deja de generar perplejidad en el caso de la universidad.
Pareciera que la burbuja universitaria salió intacta de la crisis política más importante de las últimas décadas. Luego de 2003, con el gobierno de Néstor Kirchner y la política llevada adelante por el entonces ministro de Educación Daniel Filmus se generaron condiciones propicias para que en algunas universidades colectivos interclaustros de docentes, estudiantes y egresados pudieran impulsar una discusión en torno al rol de la Universidad, la calidad de la enseñanza, las condiciones de trabajo y la vinculación con la sociedad. Esto necesariamente aparejó la expulsión de grupúsculos reaccionarios, asociados al menemismo o a sectores conservadores locales, de la conducción universitaria. La excepción de este proceso ha sido la Universidad de Buenos Aires.
Sin dudas, la UBA es la universidad más grande si se considera cantidad de trabajadores -administrativos y docentes-, estudiantes, o en otro registro facultades y carreras. Su historia inmediata parece opuesta a lo sucedido en otras academias del país. Recapitulemos un poco. En 2006, el candidato a rector era el entonces decano de la facultad de Derecho Atilio Alterini, un abogado vinculado a la última dictadura militar e impulsado por "las facultades grandes" como Ciencias Médicas, Derecho, Económicas. La impugnación a dicho personaje como rector partió desde sectores estudiantiles independientes como NBI de Derecho, El Mate de Ciencias Sociales y otras organizaciones sociales y de derechos humanos. La complejidad de encontrar otro candidato en poco tiempo más la desatinada política de los partidos de izquierda mantuvo a la UBA prácticamente un año sin rector, es decir sin su máxima autoridad, lo que produjo un deterioro aún mayor al que ya se vivía. El “candidato del consenso” fue Rubén Haullú -decano de Veterinaria-, avalado por la unión de la UCR-Franja Morada y el PRO. El panorama no podía ser más desolador.
La universidad que mira para otro lado
Efectivamente la política llevada adelante por la UCR-FM y el PRO implicó un distanciamiento aún mayor con la sociedad y el deterioro de las condiciones de trabajo en el marco de un proyecto interesado en sostener un modelo de Universidad como el negocio que siempre fue para la UCR, con la única novedad que ahora preveía compartirlo con el PRO.

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Paralelamente a este proceso, Daniel Filmus dejó de ser ministro de Educación para dedicarse a su campaña como Jefe de la Ciudad de Buenos Aires. Durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner ocuparon ese cargo Juan Carlos Tedesco (2007-2009) y Alberto Sileoni (desde 2009). A cargo de la Secretaría de Políticas Universitarias quedó Alberto Dibbern. Pese a estos cambios de ministros, la política de educación superior se ha definido con los mismos parámetros. Desde 2003 mucho se ha avanzado: creación de varias universidades en el área metropolitana, desarrollo del Programa de Voluntariado Universitario -que puso a un colectivo académico a pensar en vínculos con la sociedad-.
El  presupuesto para el área no ha parado de crecer y sin dudas representa el mayor porcentaje del PBI de la historia nacional. Pero tal vez la mayor novedades tuvo dada por la creación del ministerio de Ciencia y Tecnología, a cargo de Lino Barañao. Esta decisión inicialmente parecía interesante dado que explicitaba el lugar que el kirchnerismo le daba a la ciencia en su programa político, sin embargo con el tiempo quedó claro que la separación entre educación superior y producción científica de conocimiento era funcional a intereses tecnócratas que agudizaban aún más la burbuja universitaria vaciándola de política.
En este sentido, es indudable el aporte de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner a la educación superior. No obstante, es necesario hacer dos consideraciones. Por un lado, pese la proactiva política llevada adelante por el ministerio, este descuidó a las universidades que padecieron el menemismo y lo llevan marcado, cual estigma, en su deterioro cotidiano. Desde el ministerio de Educación no parece traslucirse una voluntad política de impulsar la transformación urgente que necesita principalmente la UBA. Por otro lado, la escisión entre educación superior y producción de conocimiento científico ha retrotraído la discusión sobre la necesidad de la universidad como una institución que además de impartir conocimiento y otorgar títulos profesionales tiene un rol social que cumplir. La coalición gobernante de la UBA aprovechó esta coyuntura para impedir que cambios penetraran en los muros universitarios.
A fortiori, el desafío consiste en evitar el desentendimiento del Estado respecto de la situación universitaria, es necesario que intervenga e impulse un nuevo modo de producción y circulación del conocimiento. Es urgente poner en discusión la idea de autonomía universitaria, que mientras otrora implicaba el carácter independiente que debía caracterizar a las academias productoras de conocimiento, ahora no es más que una consigna vacía con que sectores de derecha y de izquierda se ven favorecidos. El ideal de autonomía tal como la promovieron los reformistas del 18 era que esos sectores que financian la universidad se vean beneficiados por ella.
Quedará para otra nota la responsabilidad que nos quepa a aquellos que no somos parte del oficialismo universitario ni de partidos trotskistas y que sin embargo asistimos adormecidos a la coyuntura universitaria. Pero más allá de esto, sin dudas el gran pendiente del gobierno de CFK que deberá ser prioridad para un próximo mandato es el tratamiento legislativo del proyecto de ley promovido por la diputada nacional Adriana Puiggrós sobre una  nueva ley de educación superior que anule la 24.521menemista. En un año electoral es menester (com)prometer esfuerzos en ese sentido. No tengo ninguna duda que el gobierno lo hará en la dirección acertada.
La autora es doctora en Sociología. (Agencia Paco Urondo)

21.02.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Carta que van a leerle al ministro de educación Esteban Bullrich en el inicio de la Paritaria. Se trata de impedir que el gobierno de la Ciudad demuela un predio de la escuela 24.
 
 
 

Al Ministro de Educación de la CABA
SR. Esteban Bullrich
S              /              D
Los maestros de la Escuela Nº 24 D.E. 15 y toda la comunidad educativa le solicitamos detener el remate y la demolición del espacio cedido como ANEXO (según Ordenanza Nº 10.914 de fecha 28/11/85 y acta de entrega Nº 198 – SGI- 86 de fecha 06/06/1986) desde el año 1986 ubicado en Pedro Ignacio Rivera  4221/53 en el cual nuestros niños realizan a diario los recreos , actos escolares, encuentros comunitarios, interescolares, prácticas deportivas, campeonatos distritales y prácticas culturales, las cuales no pueden realizarse en la escuela por no contar con el espacio físico.
Sr. Ministro: Para esta comunidad, el “Campito” es el pulmón de nuestra Escuela.
NO al remate de la Educación Pública
Saludo a Usted atentamente,
Equipo de Conducción, Ejecución y Comunidad Educativa
Nota: Contactos: Escuela Nº 24 D.E. 15: 4543-5178 – esc24de15@yahoo.com.ar
Directora Rosa Olmedo: 4767-2406
Vice directora: Adriana Puppo 1559961686
Maestros:
Silvina Negrini: 1558801293
Mario León: 1556134893

silvinegrini@yahoo.com.ar
 
(Agencia Paco Urondo)

 

16.02.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Fernando Musante) En la edición del día lunes 7 de febrero de 2011, el Sr. Enrique Szewach publicó una nota en el Diario Ámbito Financiero titulada: “UNA NUEVA MUERTE DE MIS ABUELOS”. En esa nota el Sr. Szewach comparó al gobierno de la Sra. Cristina Fernández de Kirchner con el que encabezaba Adolfo Hitler en Alemania entre los años 1933 y 1945. Hacía también en su nota, el Sr Szewach, un parangón etre el martirologio de sus abuelos, muertos en las cámara de gas del campo de exterminio de Auschwitz, con la aplicación de algunas medidas de control sobre algunas actividades comerciales como las que él practica. Me he permitido contestarle esperando que estas líneas sean recibidas, por el Sr. Szewach, con la misma cuota de tolerancia que exige de los demás.
Sr. Enrique Szewach:
Con el respeto que me merece. Presupone usted que sus conceptos pueden ser tildados de “exagerados” por algunos (yo, por ejemplo) y se equivoca. A mi leal entender son simplemente maliciosos y falaces. Es más, pienso que en mi barrio (La Paternal) los llamaríamos de otra manera.
Comienza usted, Szewach, su nota citando, tácitamente por cierto, a Bertolt Brecht al mencionar un verso de un conocido poema del artista alemán que suele repetir nuestra admirada Cipe Lincovsky. Curiosa cita la suya, Szewach, usando nada menos que a Brecht para declamar su dogma neo–liberal. Justo a Brecht, hombre perseguido por Mac Carthy, entre otros, por su indisimulable simpatía por el comunismo y escritor capaz de acuñar frases como: “Un delito mucho peor que asaltar un banco es haberlo fundado” o“Una de las pocas diferencias que hallo entre un hombre de negocios y un gangster es que el gangster, por lo general, no es cobarde”; y habernos obsequiado, entre otras maravillas,  un cuento estupendo (publicado en sus “Historias de almanaque”), titulado “Los tejedores de alfombras de Kujan–Bulak honran a Lenin”  en el que canta loas al viejo Vladimir Ilich Uliánov, tipo nada simpático –si es que los hay– para los que piensan como usted.
Sí, Sr. Szewach, no compartimos antecedentes genéticos. No abrevamos en las mismas fuentes, y –creo– tampoco argumentamos de la misma manera. Usted parece echar mano al horror de la Alemania nazi sólo cuando le conviene, porque convengamos que espantosas masacres de similar magnitud han sido perpetrados (y se siguen perpetrando) por los paladines del ideario que usted sostiene a lo largo de los últimos siglos y en casi todas las regiones del planeta. Aquí no más, hace unas pocas décadas los defensores de sus mismas ideas sumieron al país en una técnica de matanzas, secuestros, torturas, desapariciones de personas y apropiaciones que –salvo en la cantidad– superaron en maldad a aquellas a las que usted cita, desde que ingresaron formas delictivas a las que ni los nazis se habían atrevido. Hablo de la apropiación de niños nacidos en cautiverio y la posterior sustitución de sus identidades.
Claro que usted compara de una manera llamativamente mercantilista (podríamos decir) personas con negocios; a propósito lo cito textualmente: “Es cierto que no derriban la puerta a medianoche, para sacarte de la cama; ni te suben a un avión para tirarte desde el aire al río. Es cierto que no te destierran al Gulag, ni te condenan a trabajos forzados. Pero ¿Cómo puede progresar en serio un país en el que cualquier personaje con poder, puede decidir, en un instante, la vida o la muerte de un negocio, de una empresa, de una iniciativa?”
Parece que, para usted, observar métodos de medición de índices, o –aún peor– revisar registros contables, o exigir el cumplimiento de normas laborales, es igual que tirar gente al río, o llevar a gente –como sus abuelitos– a las cámaras de gas. Sí, Szewach, en La Paternal a los que razonan así los llamamos de otra manera.
Ha hablado usted –y vuelvo a mi cita anterior– de “la vida o la muerte de un negocio” (sic) toda una confesión de partes. Confunde usted a las personas con negocios y a los negocios con personas. Un constructo intelectual, propio de usureros y mercaderes, sin otra articulación con sus congéneres más que el propósito de lucro. Lo curioso es que semejante pensamiento le evoque los padecimientos de sus abuelitos.
Cuando León Felipe, aquel poeta zamorano indudablemente anti–fascista se refirió a Inglaterra, la trató de “Raposa” (zorra según el diccionario de la R.A.E.). Él odiaba a los nazis pero aún más a los “raposos” y decía así: “¡Raposa! / ¡Hija de raposos! / Italia es más noble que tú / y Alemania también. / En su rapiña y en sus crímenes / hay un turbio hálito nietzscheano de heroísmo, / en el que no pueden respirar los mercaderes, / un gesto impetuoso y confuso / de jugárselo todo a la última carta / que no pueden comprender los hombres pragmáticos.”
Y debo confesar que coincido con el poeta. Son personas como usted que emplean cualquier argumento para defender sus ponencias, me alimentan este tipo de convicciones. ¿Uso de sofismas? No. En La Paternal lo llamamos de otra manera.
Creo que su alma mercachifle ha hecho que, además de escribir con grosera irresponsabilidad, haya cometido usted una gravísima falta de respeto para con la memoria de más de seis millones de seres humanos que fueron víctimas de la barbarie nazi. Incluidos sus abuelitos.
Usted escribe lo que quiere, pontifica, afirma, y descalifica; y siempre lo hace con el signo pesos entre ceja y ceja, ya que así surge de sus dichos. Si alguien está de acuerdo con el gobierno es un corrupto o un imbécil. Está claro que se instala usted en sacerdote de un monoteísmo de mercado, tan intolerante como lo puede ser cualquier otro monoteísmo, desde que se expresa de manera tal que uno (como yo) queda inclinado a suponer, que usted siente que lo guía algún determinismo infalible.
Es que si bien el concepto “raza” ha sido destituido por el pensamiento científico para la especie humana, es posible que sea usted de los que interpretan aquello de “pueblo elegido” del mismo modo que los nazis interpretaban lo de “raza superior”; no se asuste por la comparación, no es mía, la hizo un notable pensador de origen judío. A modo de prueba reproduzco este breve fragmento:
“Podemos tomar como punto de partida un rasgo característico de los judíos, que domina sus relaciones con los otros pueblos. No cabe duda que los judíos tienen una opinión particularmente exaltada de si mismos, que se consideran más nobles, encumbrados y superiores a los demás, de quienes también se diferencian por muchas de sus costumbres”.
Si no me cree, revise “Moises y la religión monoteísta” de Sigmund Freud, otro “sonaipa” (también así decimos en La Paternal) que como Brecht, Marx, Trotsky y varios más, podrían haber compartido con usted el gusto por el pastrom con pepinos agridulces (a mí me fascinan y soy goy) y la condición de circuncisos, pero no creo que muchas otras cosas más.
Sin nada más que agregar.
Fernando Musante D.N.I. 4.623.625
En Buenos Aires, febrero de 2011 (Agencia Paco Urondo)

El intelectual alemán anti-nazi Bertold Brecht

16.02.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado en el diario ultra liberal Ámbito Financiero con el título "Una nueva muerte de mis abuelos") Antes de que me recuerden aquellos versos de «ahora vienen por mí», aclaro que ya en otras ocasiones escribí y protesté por el tema que domina esta nota y que no han venido por mí, todavía, aunque sí por algunos amigos y colegas. Antes que me acusen de exagerar los argumentos que aquí presento, confieso que soy exagerado.
Hechas estas aclaraciones, lo sucedido estos días en torno al cuestionario intimidatorio que la Secretaría de Comercio Interior les hizo llegar a las consultoras privadas, que elaboran índices de precios al consumidor para compensar la ausencia de un índice oficial creíble, y las continuas arbitrariedades del Gobierno en materia de mercados, comercio, importaciones, exportaciones, etc., me volvieron a ratificar lo irrespirable que se ha puesto el aire en la Argentina.
Los métodos nazis que ha impuesto el populismo corporativo y regresivo (disfrazado de progresismo) que prevalece y la pasividad e impotencia con que la sociedad los ha aceptado, y hasta, en algunos casos respaldado, me asustan, me entristecen, y atacan mi optimismo incondicional, sobre el futuro posible para la Argentina.En la práctica, bajo los formalismos de una democracia republicana, nuestro país está dominado por un Estado arbitrario e ilegal. Que se toma atribuciones que no le competen. En donde funcionarios de cualquier rango dan órdenes telefónicas a ciudadanos, empresas, organizaciones, sin el respaldo del derecho, ni de ley alguna, solo con la amenaza de utilizar sus propias fuerzas de choque, que toman la forma de sindicalistas descontrolados, inspecciones impositivas o laborales, difamación a través del periodismo del régimen, o jueces adictos. Es cierto que existe la posibilidad de «defenderse» formalmente recurriendo a lo que han dejado de la Justicia y a lo que queda del periodismo independiente. Pero no es menos cierto que, en el ínterin, por la demora propia de esos mecanismos formales en los que se amparan se pierde tiempo, dinero, recursos y, sobre todo, se desgastan las voluntades. Como me dijo un amigo los otros días, a raíz del cuestionario que había recibido, respecto de su estimación propia del índice de precios al consumidor: «¿Cómo no le vas a contestar una nota a Stalin? Hasta que la Justicia nos dé la razón, nos van a hacer quebrar».Es cierto que no derriban la puerta a medianoche, para sacarte de la cama; ni te suben a un avión para tirarte desde el aire al río. Es cierto que no te destierran al Gulag, ni te condenan a trabajos forzados. Pero ¿Cómo puede progresar en serio un país en el que cualquier personaje con poder, puede decidir, en un instante, la vida o la muerte de un negocio, de una empresa, de una iniciativa? ¿Cómo se puede hundir capital y lograr rentabilidades razonables en el marco de políticas que se modifican de la noche a la mañana, por un capricho, una insensatez, o un acto de corrupción?¿Cómo puede una sociedad que se dice progresista y democrática soportar las mentiras, las burlas, las excentricidades de algunos de sus gobernantes sin siquiera, el castigo de la protesta, o del voto? ¿Tan fácil resulta comprar voluntades, con un poco de fiesta consumista, subsidios y regalos para los amigos?Parece que sí.Mis abuelos paternos murieron en las cámaras de gas de Auschwitz. Mucho antes de ese momento, una sociedad culta y exquisita se había dejado convencer, dominar, controlar, o formó parte, de una secta irracional. Mucho antes, un Estado arbitrario convirtió a sus ciudadanos en víctimas, victimarios o cómplices. Dónde y cuándo se pudo o se debió parar semejante orgía de insensatez, destrucción y muerte, es una pregunta, aún hoy, con muchas respuestas o con ninguna.A usted, insisto, le puedo parecer exagerado, quizás porque no tiene estos antecedentes «genéticos», o porque no le asigna a estos hechos la misma importancia que yo, y lo entiendo.Pero, en mi caso, cada vez que en la Argentina se cometen, se aceptan, se toleran arbitrariedades que nos dejan tan lejos del resto del mundo. Cada vez que algún funcionario, algún periodista corrupto del régimen, o algún dirigente gremial o empresario convalida estas atrocidades «menores», o mira para otro lado, o hasta las justifica con sofismas absurdos. Cada vez que yo mismo no hago nada, acepto y me digo a mí mismo, «no es para tanto», «es una tontería más sin consecuencias», «ya pasará». Cada vez que esto sucede, siento que mis abuelos paternos vuelven a entrar en esa cámara de gas, a la que los llevaban a «ducharse». Siento que mueren de nuevo. Que los mato. (Agencia Paco Urondo)

05.02.2011

Caracas, Venezuela (Agencia Paco Urondo, publicado en La Opinión Nacional de Caracas, 10 de octubre de 1881) No es una simple noticia extranjera, sino un grave suceso que mueve a Europa, estremece a África, y encierra interés grandísimo para los que quieren darse cuenta del movimiento humano, – la última revuelta del Egipto, totalmente vencedora, militar y concreta en apariencia, y en realidad social y religiosa.
Uno es el problema, dicho brevemente: se tiende a una gran liga muslímica, y a la supresión del poder europeo en la tierra árabe. Arranca de Constantinopla, llena a Trípoli y agita a Túnez la ola mahometana, detenida, no evaporada, al fin de la Edad Media.
El poderoso aliento de la independencia y la fatiga de tanta vergonzosa explotación, y tanta intervención extraña y oprobiosa ¿no mueven allí todos los pecho? […] Porque el aire que encienden con sus plegarias los panislamistas de Constantinopla, sopla abrasador en el septentrión de África, y empuja el brazo del rencoroso argelino Sheik Mahmoud contra Francia, y repite por todo el viejo dominio de Mahoma la palabra de reivindicación y de conquista que brota inspirada de los labios del hermoso sirio Abul Huda.
Presiéntese el acercamiento de la magna lucha entre el afán conquistador de los poderes europeos y el indómito anhelo de independencia de las comarcas africanas. En otro tiempo fue de Francia el ansia vivísima de poseer el Egipto, en tiempos de avaricia, deslumbramiento y gloria militar. Las reminiscencias de aquella política, la posibilidad vaga de regir definitivamente en Túnez, y los intereses que ha creado el Canal de Suez, apegan aún a Francia a aquella tierra de sus sueños, en que cegaron y murieron, bajo el más atrevido de sus hijos, sus bravos y aguerridos veteranos.
Así queda el problema: el ancla británica quiere clavarse en los ijares del caballo egipcio: el Corán va a librar batalla al Libro Mayor: el espíritu de comercio intenta ahogar el espíritu de independencia: el hijo generoso del desierto muerde el látigo y quiebra la mano del hijo egoísta del Viejo Continente. (Agencia Paco Urondo)

04.02.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) En una contratapa de Página/12 hace más de 4 años, escribías, respecto de los monumentos a fusiladores de obreros, asesinos, torturadores y golpistas que aún quedan en pie, que si no los sacábamos “alguna vez nos vamos a encontrar con un monumento a Etchecolatz en La Plata”. Etchecolatz, torturador de niños y embarazadas, que incluso pudriéndose en la cárcel, aparece como un fantasma en estos días, cuando el Equipo de Antropología Forense continúa la búsqueda de Jorge Julio López.

Tenés razón Osvaldo, es lo mínimo que le debemos a los que lucharon, para honrar su memoria y sus batallas, como escribió Eduardo Galeano: “En esta tierra son tantos los monumentos que sobran como los que faltan”.
 
Todavía no los sacamos a los que sobran, pero cada vez hay menos. Tampoco hicimos todos los que faltan, pero cada vez hay más. Del aumento en la velocidad en el cambio del número dependerá, de aquí a unos años, ver si en estas letras  abunda el optimismo crédulo o si es la feliz expresión del cambio que estamos viviendo en estos días.
 
De a poco algunas calles y avenidas cambian de nombre, como la Avenida Presidente Nestor Kirchner antes conocida como Avenida Roca que a partir de diciembre del año pasado ya no obliga a los habitantes de Rio Gallegos a mencionar al genocida de los Pueblos Originarios cuando digan el lugar en el que viven o cuando arreglen una cita.
 
De a poco algunos monumentos son dados de baja, como el monumento a la llamada “Revolución Libertadora”, para la mayoría del pueblo conocida a secas como “la Fusiladora”, que en estos días en una emocionante pueblada en Salliqueló, con gente llegada de todo el país la convirtió, quizas sin querer, en una imagen de paredes destruidas y escombros, como si la Plaza de Mayo bombardeada en el 55 se hiciera presente donde antes descansaba desafiante el monumento a los que la arrasaron.
 
Hay muchos otros casos que no conozco pero que espero empezar a conocer.
 
Algunos, de una trascendencia tal que se contradice con la poca difusión que tuvieron en los medios.
 
Es el caso del Monumento a la Democracia y contra los golpes de Estado, que fue inaugurado el 6 de septiembre del año pasado en la ciudad de Tandil, que reemplazó al monumento a Uriburu en  la plaza Dr. José Santamarina. En un solo día, de fecha nefasta, no solo se le dio la baja deshonrosa a un monumento de los que sobran sino que también y de manera colectiva, se honró la memoria de todos aquellos que de una u otra forma, anónimos o conocidos, lucharon contra los golpes de estado a través de nuestra historia.
 
El monumento fue ideado por el joven estudiante de arquitectura Juan Cruz Aquino quien ganó el concurso de ideas promovido por el Concejo Deliberante de Tandil que mediante una ordenanza promulgada unánimemente, inició la construcción del nuevo monumento a la democracia.
 
En palabras de Juan “el monumento es una breve representación sintética y abstracta de lo que es nuestra historia. El monumento en si mismo es una placa de hormigón armado representando la democracia como construcción permanente y valorizando la solidez que la misma debe tener. Este volumen se ve violentado por seis perforaciones que hacen a cada golpe de estado vivido por nuestro país; cada uno de ellos tiene mayor o menos tamaño dependiendo del tiempo que duró cada gobierno de facto. La ultima perforación, que es el periodo comprendido entre 1976-1983 esta dispuesta de manera horizontal, para enfatizar el final, un corte en estos periodos de interrupción, dando paso al pleno superior del monumento de hormigón, connotando firmeza, entereza, durabilidad como un deseo de Democracia eterna. La plaza que contiene al monumento en si mismo, forma parte de la totalidad con unas fajas de cesped que son 28, representando a los desaparecidos de nuestra ciudad” (Agencia Paco Urondo)

03.02.2011

Salliqueló, Buenos Aires (Agencia Paco Urondo, gentileza Miguel Silveyra) En las primeras horas de este miércoles 2 de febrero  una pueblada procedente de diversos puntos del país, e integrada por jóvenes y viejos militantes del campo nacional y popular, llegó hasta Salliqueló y procedió a la destrucción del monumento erigido como festejo por el golpe de estado del 16 de junio de 1955. En este se derrocó al entonces presidente constitucional General Juan Domingo Perón, e inició los primeros dieciocho años de persecuciones, tortura, cárcel y asesinatos por cuestiones políticas en nuestro País, la autodenominada “Revolución Libertadora”, recordada por el pueblo como Fusiladora o Libertadura.

Conmemorando y festejando el primer aniversario del golpe de estado de la autodenominada Revolución Libertadora, en Salliquelló, se construyó, el 16 de septiembre de 1956, en pleno centro de la ciudad y con grandes festejos un monumento de homenaje a esa dictadura, la escultura se descubría en 25 de Mayo y Pellegrini, en la esquina misma de la plaza Hipólito Yrigoyen. Justamente en una plaza con ese nombre, el del caudillo radical que en 1930, recibía el Primer Golpe de Estado de la Argentina. Con fuerte presencia y discurso del radicalismo, se reivindicaba otro golpe. Ambos a gobiernos nacionales y populares, ambos "acusados" de lo mismo, ambos por hacer las cosas bien, ambos por gobernar para las mayorías. Paradojas políticas. La reivindicación de la "libertad", allí donde desaparecía. Al revés.

Desde entonces el pueblo y la democracia han estado solicitando, al Intendente y al Consejo Deliberante, que sea retirado del lugar, que los argentinos no estaban dispuestos a continuar con esa postura golpista.

El significado de ese monumento tuvo tratamiento legislativo local en el año 2005, con un proyecto del bloque justicialista, que propuso entonces que se le reemplazaran las placas y se realizara un acto (en ese momento a 50 años de la Revolución Libertadora) de desagravio al gobierno del Gral. Perón, víctima de ese golpe de estado en la primavera de 1955, fue debatido y rechazado por la mayoría radical del Consejo Deliberante, que argumentó la negativa en la conservación del patrimonio histórico.

La H.C. de Diputados de la Nación, con dictamen favorable de la Comisión de Derechos Humanos voto por amplia mayoría, en mayo de 2010, una Resolución que, en su Art. 1º, expresó su más enérgico repudio a la existencia de un monumento que reivindica a la "Revolución Libertadora" en la ciudad de Salliqueló, provincia de Buenos Aires, que fuera inaugurado el 16 de septiembre de 1956 y, en su Art. 2º, exhortaba a las autoridades competentes de la provincia de Buenos Aires a remover dicho monumento, por constituir un agravio a las instituciones democráticas de nuestra República.

Inútiles resultaron los pedidos populares, ni el reclamo de los Concejales locales, ni los del propio Congreso de la Nación, ninguna de las autoridades procedió a la remoción de ese monumento y así, Salliqueló, “Capital de Novillito Tipo” se ha convertido, además, en la “Capital del Homenaje a los golpes de estado y a las dictaduras”.
Finalmente, en las primeras horas de esta madrugada, una pueblada auto convocada, procedente de diversos puntos del país, e integrada por jóvenes y viejos militantes del campo nacional y popular, llegó hasta la localidad de Salliqueló, Provincia de Buenos Aires, y procedió a la destrucción del monumento, arrojando volantes donde se podía leer: ¡BASTA DE REIVINDICAR A GOLPISTAS Y ASESINOS! (Carta de Susana Valle al fusilador de su padre, Eugenio Aramburu). (Agencia Paco Urondo)

29.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Enzo Cáceres) La Paco Urondo entrevistó a Ricardo Ragendorfer, periodista especializado en el tema de seguridad. Luego de los asesinatos por parte de fuerzas de seguridad en el Parque Indoamericano y el bombardeo mediático automáticamente posterior exigiendo encerrar a los chicos, la Agencia Paco Urondo comenzó a profundizar el tema. Y esto es con lo que se encontró.
Agencia Paco Urondo: ¿Cuál es su opinión sobre la baja de edad en el código penal?
Ricardo Ragendorfer: Para empezar, cada vez que suena mediáticamente un delito cometido por menores de 18 años, vuelve a surgir de manera espasmódica este debate, en el sentido tanto de la edad de imputabilidad como el problema en sí de los menores en conflicto. Es bastante extraña la lectura que hacen tanto los medios como la mayoría de la clase política, puesto que por un lado, según cifras oficiales, los hechos perpetrados por menores, homicidios en ocasión de robo, constituyen una cantidad más que ínfima con respecto al total de homicidios que se producen en la República Argentina. La totalidad de esos homicidios hechos por menores se dan en ocasión de robo, en especial de vehículos y menor medida de vivienda. ¿Los menores roban vehículos para pasear con su novia? No. Los menores los roban porque forman parte de la cadena de montaje, son la pieza más vulnerable de la enorme industria de robo de coches y su posterior tráfico en autopartes o enteros.
Sucede que en 2001 el hampa también entró en crisis y quienes se dedicaban a robar coches, eran delincuentes calificados que sabían levantar un coche estacionado haciendo un puente con cables, les empezaron a pagar tan poco por cada unidad que migraron hacia otras actividades delictivas, quedando esta fase del negocio en delincuentes menores de ningún modo calificados, que lejos de saber levantar un coche estacionado lo levantan en movimiento con el chofer adentro, lo cual es una fuente inagotable de tragedia, pero dado que este negocio está compuesto por comerciantes, por autoridades policiales y políticas, resulta extraño que la única parte visible de este entramado sean los pibes que afanan el coche y si para ellos se pide la edad de imputabilidad, también se debería pedir bajar la edad de imputabilidad del comisario, políticos y comerciantes (sonríe).
APU: ¿Qué evaluación hace de las fuerzas de seguridad de 2003 para acá?
RR: No es diferente al que tuvo antes. Gerenciar el delito. Eso se deba a que de algún modo desde 1984 a la fecha, una de las grandes deudas políticas de la clase política y de todos los gobiernos que hubo hasta la fecha fue justamente democratizar las fuerzas de seguridad.
APU: En una entrevista reciente el fiscal Hugo Cañón alertaba que la bonaerense pudiera ser desestabilizadora del régimen democrático.
RR: Es posible. Por varias razones. Las fuerzas policiales, no solo la bonaerense sino todas las agencias policiales del país, porque todas tienen el mismo denominador común, cifran su sistema de sobrevivencia a partir de la recaudación ilegal. Lo que pasa es que la bonaerense es la más bestial, la más ostentosa, numerosa y la que actúa sobre el territorio más complejo de la Argentina que es la provincia. Hay episodios de desestabilización que son puntuales y puede llegar a haber episodios de desestabilización que respondan a un objetivo estratégico. En cuanto a lo primero, cada vez que el poder político se produce un cortocircuito con la corporación policial, esta, al tener el poder unívoco de graduar la sensación de inseguridad entra a liberar zonas y a producir hechos que no son otra cosa que mensajes. Ese es un hecho de desestabilización puntual.
Por otra parte, llama la atención ya no la bonaerense sino la Policía Federal en el caso de (Mariano) Ferreyra, del Parque Indoamericano, hechos que hicieron que este gobierno cree el Ministerio de Seguridad y comenzara a diseñar una estrategia para conjurar este tipo de situaciones. En un plano más general y regional, las fuerzas policiales fueron de algún modo reemplazo de de las Fuerzas Armadas como actor de desestabilización, en el escenario latinoamericano, y si no preguntémosle al presidente de Ecuador qué opina al respecto. Por otra parte la estrategia es simple, a través de una estrategia concreta que puede ser de tipo salarial, o “gremial” entre comillas, en determinadas democracias las fuerzas de seguridad pueden llegar a sacudir la institucionalidad.
APU: ¿Qué tan corrupta le parece son?
RR: Como te decía, todas hicieron de la recaudación ilegal, de las cajas y los delitos una forma de supervivencia, las diferencias que existen de una policía con otra es la territorialidad. Por corruptas nos estamos refiriendo a las fuerzas de seguridad provinciales y federales. En ese sentido lógicamente un barrio de calles de tierra de Quilmes es diferente a Corrientes y Callao. Entonces la diferencias son territoriales y políticas, la diferencia es que alguna vez actúan en grandes territorios urbanos de algún modo arrasados por la desindustrialización, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y otras actúan en un escenario feudal como Santiago del Estero, Catamarca. Es la diferencia que podría existir entre Pedro Anastasio Klodszyck (N. del P.: se refiere al “Polaco”, jefe – poronga – de la Bonaerense durante el homicidio de José Cabezas) y Musa Azar (N. del P.: se refiere al jefe policial de Santiago del Estero durante los gobiernos provinciales de Carlos Juárez, acusado de múltiples violaciones a los derechos humanos).
APU: ¿Qué lectura hace sobre la delegación de Gendarmería a funciones policiales?
RR: Es raro, porque cuando yo vi la Gendarmería llegar al Indoamericano, parecía los ejércitos aliados liberando París, esa iconografía tenían. Cuanto lo que realmente sucede con la intervención de Gendarmería… qué se yo, pone de manifiesto la desconfianza del poder político y de la sociedad hacia las fuerzas de seguridad que tienen realmente jurisdicción en ese territorio. De algún modo, a partir del hecho que la Gendarmería no es una fuerza de la zona, aún no está corrompida por el territorio, pero no sé lo que va a pasar si se queda más de tres semanas
APU: ¿Como una policía de policías?
RR: Una policía que reemplaza a la policía. Lamentablemente no hay policía de policías, eso es o que hay que construir, y la policía de policías debe ser civil.

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(Agencia Paco Urondo)

25.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo)

Entre enero y febrero de 2011, se cumplen 40 años de la llegada de los destacamentos de la Brigada Santiago Pampillón de la Federación Universitaria Argentina (FUA, La Plata) a Chile. Tenían como objetivo realizar trabajos voluntarios para apoyo a, y en solidaridad con, el gobierno de Salvador Allende; en ese entonces jaqueado por Estados Unidos y la derecha nativa.
Estas líneas, de recuerdos fragmentados, y sin duda subjetivos, son el aporte a la página en Facebook Brigadas Santiago Pampillón, que abrimos varios ex brigadistas, con el fin de unir en un todo único memorias que están geográfica y políticamente dispersas. Sin otro dueño que nuestros corazones, el destino de estos recuentos es el aporte a la reconstrucción de la historia del movimiento estudiantil y juvenil argentino.
Recuerdo vivamente aquellas febriles reuniones semiclandestinas, a fines de 1970, en la Sede Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Enfrentábamos a la dictadura de la “Revolución Argentina” –entonces en la última etapa del interinato del general Roberto Levingston– y, en esas ocasiones, ajustábamos detalles para la partida del segundo contingente de la Brigada Santiago Pampillón, cuya misión principal fue la realización de trabajos voluntarios en apoyo a, y en solidaridad con, el gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular (UP). Para realizar esta tarea, sus distintos destacamentos lograron enviar a Chile unos 800 estudiantes universitarios.
En esa época, me faltaba un largo camino que recorrer antes de ser considerado un dirigente de la “Fede” (como propios y extraños llamábamos a la Federación Juvenil Comunista– FJC). Tenía apenas 18 años, pero experiencia en la reconstrucción del Cuerpo de Delegados y el Centro de Estudiantes del Colegio Nacional Mariano Moreno, encabezando movilizaciones de secundarios ante cambios en el sistema de exámenes y, luego, ante los asesinatos de Pampillón, Bello y Cabral. Terminaba el ingreso a Filosofía y Letras, entonces en un edificio único en la avenida Independencia, entre Urquiza y La Rioja, convertido durante ese año en uno de los bastiones de la lucha contra el restrictivo ingreso impuesto por la dictadura.
Personalmente, consideraba que los mejores militantes y “cuadros” habían partido con el primer destacamento de la Brigada, de modo que, al ser designado Coordinador del segundo contingente, estaba convencido de que ese nombramiento respondía más a escasez general que a valores propios. Pero eso no impidió que me sorprendiera y cargara sobre mis espaldas una fuerte responsabilidad.
1970: un año vertiginoso
Todos habíamos vivido intensamente un año cargado de acontecimientos, con un vértigo que a veces nos impedía procesar lo que íbamos protagonizando, y que fue una suerte de “estado colectivo” compartido, que continuó hasta el golpe de 1976; y en casos se prolongó durante la sangrienta dictadura que aquél inició.
En ese 1970 –mientras Estados Unidos no terminaba de asimilar los golpes que el pueblo vietnamita asestaba a sus tropas– en Latinoamérica, a las figuras nacionalistas de los generales Omar Torrijos (en Panamá), y Velasco Alvarado (Perú), se sumaron el general Juan José Torres (Bolivia), y luego Salvador Allende.
La Argentina estaba en ebullición. Sin dejar pasar un año del “Cordobazo”, se sucedieron el “Choconazo” y el “Tucumanazo”, junto a otras luchas y puebladas, que jaquearon y voltearon a Onganía; se afirmaron con acciones de fuerte de impacto diversas organizaciones armadas, entre ellas las FAL, FAP, FAR, y Montoneros, y se constituyó el ERP.
En otro plano organizacional, se conformaron, por izquierda, el Encuentro Nacional de los Argentinos (ENA) y, por centroderecha, la Hora del Pueblo, basada en un acuerdo Perón-Balbín al que se sumaron otros partidos no perseguidos por la ley 17.401 (de Represión del Comunismo). En la Universidad, las diferencias entre estas dos últimas variantes de construcción política eran subestimadas, y en ambos casos muy cuestionadas por trotskistas y maoístas; pero también por los jóvenes peronistas, que veían en las “formaciones especiales” la real continuidad de la Resistencia y el anticipo de una vuelta de su líder para iniciar un proceso de liberación nacional y social. Sin embargo, fue el propio Juan Perón, quien en Actualización Doctrinaria para la toma del Poder (reportaje filmado y grabado por Octavio Gettino, Gerardo Vallejo y Fernando Solanas en 1971) realizó su balance definitivo: el ENA era para luchar, la Hora del Pueblo para negociar, y las "formaciones especiales" para acorralar y atemorizar al enemigo; pero en definitiva se trataba de variantes tácticas bajo su única conducción estratégica.
También, aunque pocos comprendiéramos la magnitud del retroceso, fue el año de la división de la FUA. La Fede forzó el quiebre, consagrando su dirección en la capital bonaerense (por eso se la denominaría FUA- La Plata) en la que era mayoría absoluta, con algunos aliados sin mayor inserción. Con el empuje de una importante seguidilla de triunfos en los centros de estudiantes en Capital –y no pocos de importancia en el interior– vía Movimiento de Orientación Reformista (MOR) y las listas que lo componían, los universitarios comunistas se recuperaron de la orfandad absoluta de puestos de dirección estudiantil en que los había dejado el masivo desprendimiento —en 1967– de lo que sería el PCR/FAUDI, sucesivamente guevarista, maoísta, lopezreguista y ahora ruralista.
Sin embargo, en su contraparte, la llamada FUA-Córdoba, se nuclearon las principales agrupaciones: la Franja Morada (JR), el FAUDI (PCR), el MNR (PSP) y AUN (izquierda nacional), entre otras. Al margen de ambas, se ubicaban las distintas corrientes del peronismo estudiantil, que se negaban a integrar una organización que llevara el nombre, a su juicio “gorila”, de FUA.
 
Chile bajo fuego
Así llegamos a finales de ese año trascendente, donde pocas semanas después de la asunción de Salvador Allende la situación en Chile mostraba signos preocupantes.
El principal: la decisión del entonces presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon –y su secretario de Estado, Henry Kissinger– de evitar que el candidato de la UP ganara las elecciones; luego, de impedir que se convirtiera en el primer presidente marxista que en América Latina llegaba al poder por la vía electoral; y, finalmente –fracasados todos estos intentos–, de derrocarlo a sangre y fuego.
La desestabilización criminal del imperio –denunciada entonces, pero recién comprobada a fines de los ’90, por documentación oficial desclasificada del Departamento de Estado norteamericano– incluía acciones de todo tipo: desde el apoyo monetario al Partido Nacional, o al ala derecha de la Democracia Cristiana (DC), hasta la actuación encubierta de agentes de la CIA en sabotajes y atentados, como el que costara la vida del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas –General René Schneider–, el 25 de octubre de 1970, dos días antes de que el Congreso ratificara el triunfo de Allende. La misma medida se tomaría después del golpe contra su sucesor –el General Carlos Prats, para entonces exiliado en Buenos Aires– a quien la DINA/CIA asesinó el 30 de septiembre de 1974, en el marco del Plan Cóndor.
Junto a la despiadada confrontación con la derecha, era inocultable que se agudizaban los conflictos en el interior de la UP: entre el sector "duro", mayoritario en el Partido Socialista y el enfoque que encabezaba el sector minoritario de Salvador Allende en el PS. Los primeros exigían, intransigentemente, la unidad de los “partidos obreros”, el afianzamiento de los vínculos con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR, que no integraba la UP), y rechazaban alianzas con sectores democristianos (es paradójico que, posteriormente, con el gradual retorno a la democracia, este sector “duro” ingresó sin mayores complejos a la “Concertación”). Los partidarios de Allende, el PC y otros sectores, estaban a favor de construir un socialismo en democracia y ampliar la base de alianzas de la UP, entre otros aspectos cruciales vinculados con el tipo y los tiempos de las medidas económicas y sociales, las formas de acumulación política, o la política militar. Este complejo entramado se sintetizaba, y forzosamente se esquematizaba, con las respectivas consignas de "avanzar para consolidar" o "consolidar para avanzar".
El acuerdo para formar la Brigada Pampillón
Fue en esos días en que las Juventudes Comunistas de Chile (JJ. CC., o “la J”) y “la Fede” acordaron el envío de una brigadas de trabajo voluntario, que –ante lo delicado del cuadro– debían ser lo más amplias posibles desde el punto de vista político, con el doble objetivo de maximizar la convocatoria en la Argentina y, a la vez, asegurar una mejor recepción y repercusión en Chile. En este estado de cosas es que nació la Brigada Santiago Pampillón. El nombre era símbolo de la lucha antidictatorial en Argentina, y buscó ser un homenaje al estudiante y obrero metalúrgico asesinado por la policía, en septiembre de 1966, durante la masiva marcha antidictatorial hacia una asamblea convocada por la Federación Universitaria de Córdoba (FUC), en Plaza Colón.
 
Luego del acuerdo entre “la J” y “la Fede”, la convocatoria para la formación de la brigada partió de la FUA (La Plata), en acuerdo con la FECH (Federación de Estudiantes de Chile), que trabajó durante enero y febrero de 1971, como expresión de solidaridad internacional con los hermanos chilenos; y frente a la ofensiva estadounidense, y de la derecha del país; para el rechazo a cualquier aventura belicista de la dictadura que gobernaba la Argentina (con dominio sobre las amplias fronteras a lo largo de todo el país vecino); y para ratificar la unidad del movimiento estudiantil latinoamericano. Es este proceso el que se vio reforzado por la llegada de voluntarios de otros países del cono sur del continente, la mayoría de las cuales se integraron a la actividad de “la Pampillón”.
La convocatoria superó todas las expectativas, al punto que hubo que "elegir" –esto es, rechazar– muchísimas solicitudes, en primer lugar las de numerosos militantes y dirigentes intermedios de “la Fede”, pues acudieron estudiantes de todos los sectores –incluidos compañeros que ya eran o serían miembros de algunas organizaciones armadas, peronistas y marxistas.
Los contingentes
El primer contingente fue el más numeroso –unos 300 compañeros y compañeras– y logró un fuerte impacto a su llegada, en una experiencia de inmensa riqueza, de la que hoy quedan recuerdos profundos y anécdotas imborrables, aunque la historia de aquellos años la ignora casi por completo. Los compañeros construyeron salas de salud y plazas; refaccionaron escuelas, brindaron atención médica, censaron y realizaron encuestas a la población, e hicieron muchísimos otros aportes que todavía quedan por relatar, una asignatura pendiente en la reconstrucción de la memoria histórica para todos los que participamos.
Todo lo que los brigadistas aportaron –y todo lo que contarían a su regreso a las distintas provincias argentinas– era y es un tesoro para los pueblos de ambos países, y, a la vez, una indigerible acumulación de conocimiento mutuo y difusión de los logros y las luchas del pueblo chileno, y de la solidaridad argentina, para los gorilas/momios de ambos lados de la cordillera.
La llegada y la salida a Chile estuvieron plagadas de obstáculos: muchos compañeros fueron demorados y aún detenidos en los pasos fronterizos, en puestos de Gendarmería tapizados con aquel cartel de "Buscados" que tenía las fotos de los Montoneros que habían participado en el “operativo Aramburu”, y con un clima de fuerte anticomunismo, agresividad e intimidación general.
La dirección (principalmente de la Fede y JJCC) se emplazó como base en una inmensa escuela que se transformó en dormitorio y zona de planificación permanente, desde donde partían los brigadistas –la mayor parte de los cuales aportó su trabajo en Santiago, y algunos en el interior.
En lo personal, el contingente que coordinaba se dividió en cuatro o cinco grupos de trabajo, siempre por decisión consensuada con la UP. Integré el que estaba dirigido por “Lucho”, un socialista chileno más cercano al MIR que a su propio partido, con quien mantuve discusiones interminables –y las más de las veces ríspidas–, en equilibrio casi perfecto entre lo trascendente y lo insignificante.
Cuando ya nos habíamos preparado para partir, la “J” tomo una decisión drástica: ningún extranjero viajaría a los destinos más sureños –donde, en un principio, se había previsto que fuéramos–, pues el MIR había iniciado una campaña unilateral de "toma de fundos", que produjo una escalada de enfrentamientos armados.
Con el cambio de destinos, a nuestro grupo le tocó una zona de Gualleco, un pueblito perdido en la Región de Maule. Me acompañaban chilenos de la UP (MAPU, Izquierda Cristiana, entre otros), dos bolivianos del Ejército de Liberación Nacional (ELN), dos socialistas argentinos y quien se convirtiera en una inolvidable amiga, Mimí (médica y luego oficial montonera). Formábamos un variopinto arco de matices y me encontré con formidables seres humanos: chicas y chicos de diferentes procedencias geográficas, pero con una profunda convicción, y la decisión de aportar al “camino chileno al socialismo”.
La tarea no fue sencilla. Apenas llegados al pueblo nos encontramos, azorados, con gente encerrada en sus casas, con los animales de granja ocultos, pues el Partido Nacional –y la derecha de la DC– había sembrado el terror entre los pobladores, a los que convencieron de que veníamos a "socializar tierra y propiedades", incluidos los animales (y me imagino que alguno hasta habrá dado por hecho que también a la mujer y los hijos).
Lo cierto es que, lentamente –y, por cierto, luego de acordar con una centroizquierdista “puntera” de la DC–, hicimos base en una escuela en receso veraniego, con nuestras mochilas y bolsas de dormir. Desde allí pudimos encarar nuestro trabajo, que consistía fundamentalmente en el censo de alfabetización. Pese a estas rispideces iniciales, terminamos logrando un acto-presentación con los pobladores, y hasta un desafío futbolístico –anunciado pomposamente como “Chile vs. El Resto del Mundo”—donde nos dieron una paliza inapelable.
Sobre el fin de la experiencia, recuerdo que el socialista nos envió a todos los argentinos a censar a una localidad perdida en los cerros, situada un día de viaje a caballo. La experiencia fue increíble: compartimos con los lugareños la trilla, con los métodos de fines del siglo XIX, y –pese a la desconfianza inicial– siguió el más increíble afecto de los productores y campesinos.
Pero el envío a esta localidad encubría, en realidad, otra intención, que se reveló cuando regresamos a la base: nos encontramos con “la J" a cargo del lugar, y el resto del grupo ya en viaje de vuelta a Santiago, pues el socialista –junto con los del ELN y gente del MIR de la zona– había marchado a tomar fundos, armas en mano, en una maniobra alocada y tremendamente dañina para nuestro trabajo, y para la imagen del Gobierno Popular en general; una maniobra que destruyó los lazos de confianza que habíamos comenzado a construir con quienes nos habían recibido con tanto temor.
Apenas unas horas después del regreso –sin todavía poder enderezar completamente las piernas a consecuencia de las horas de cabalgata– emprendimos el viaje a Santiago.
Luego permanecí unos días sin actividad alguna, ni idea de por qué, hasta que me revelaron el motivo: la “J” tenía información confiable de que figuraba en un listado de personas a las que esperaban para detener en la frontera, seguramente como producto de las declaraciones a los diarios y programas radiales que había realizado, así como por el muy difundido –y publicitado por la derecha– lamentable final de la experiencia en Gualleco. En concreto: la "J" me indicó un intrincado itinerario de reingreso a la Argentina, para mi posterior llegada a Buenos Aires.
En el largo camino de vuelta, lejos estaba de imaginar que a los entrañables pueblo y territorio chilenos –con el que me había encontrado por primera vez para la asunción de Salvador Allende, en noviembre de 1970– se enlazaría por siempre con mi propia historia. No solo por la Brigada Santiago Pampillón, sino por haber formado parte, luego, del equipo de inteligencia e información "Córdoba 652, 11 “E", cuya cabeza visible en la dirección fue Isidoro Gilbert.
El equipo organizó, durante el largo cerco dictatorial –con gran riesgo, pero aún mayor imaginación– el armado y mantenimiento de las fuentes y la logística para la recepción, y posterior envío al exterior, de las principales denuncias de lo que sucedía en Chile (además de Uruguay, Paraguay y, en menor medida, Brasil), base de lo que luego permitió desentrañar el mapa e itinerario del siniestro Plan Cóndor. Pero esa es otra historia… (Agencia Paco Urondo)
 

25.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por E. De la Calle)

Segunda parte de la entrevista con el especialista de FADU UBA y vicepresidente de Fundación Metropolitana, Alfredo Garay. Déficit habitacional, barrios cerrados y cómo se construye una ciudad que incorpore a los sectores populares.  Además, el arquitecto discute con aquellas propuestas que proponen loteos populares de baja calidad.
Ver video entrevista
 

Alfredo Garay: Cuando ponemos eso en números: 630 mil son, o casas tipo B o más de una persona por cuarto. O sea, que como política de vivienda no exige vivienda nueva, sino una intervención sobre el barrio o sobre el edificio. Y 330 mil son ranchos o más de una vivienda. Quiere decir que si ponemos en análisis estricto, el déficit son de 330 mil viviendas. Cuando a esto le agregamos el crecimiento de la población vamos a observar que una parte de la población va a resolver su problema de vivienda en la oferta que hay en el mercado y hay otra que va a requerir o suelo o vivienda. Ahora esto también nos plantea una segunda cuestión, que es: La Capital Federal absorbe de este incremento de la población, el 0%. Si nosotros miramos el censo desde el año ’30, sigue clavado en 3 millones de habitantes. Quiere decir que en rigor, cuando nosotros decimos cómo se distribuye este incremento de la población en el área metropolitana en la ciudad, una de las preguntas es: ¿todo ese déficit se va a absorber como extensión del casco? o ¿el tejido, ya urbanizado, va a ir absorbiendo una parte de ese crecimiento? Hay muchas partes de suelo urbano que ha quedado vacante, que pertenecía a casas o quintas, baldíos, que han quedado dentro del terreno. Cuando nos vamos alejando del centro, ese tejido es más grande. Nosotros podemos decir que el 50% de ese incremento podría ser absorbido por el terreno ya loteado. Por otra parte podríamos decir que hay que lotear suelo accesible a los nuevos habitantes que vienen, y la tercera es ¿Cuánto v a absorber la capital?
 
Cuando nosotros miramos los conflictos que se generan en la Capital , nosotros observamos que los vecindarios quieren seguir manteniendo en capital una vivienda por lote, es decir, una casa con jardín. Eso nos lleva a una ciudad tremendamente extendida, donde hay que viajar una hora de la vivienda hasta los lugares de trabajo,  hay que intensificar los servicios de transporte, hay que aumentar el consumo de vehículos particulares, los recorridos de recolección de residuos son muy ineficientes porque tienen largos para poca gente. Es decir, esta ciudad expandida, es una ciudad que en términos de “ciudad urbana”, es muy costosa, ineficiente. El dilema de fondo es cuando nosotros exigimos una parcela mínima  o cuando estamos pensando políticas de vivienda, cómo entrevemos como parte de la solución, los procesos de densificación. Podemos decir que para los inmigrantes rurales de primera generación, la densificación es, en general, traumática. Para alguien que está acostumbrado a vivir en un medio rural, le es difícil vivir en un departamento. Pero para segunda o tercera generación urbana, es natural. Es decir las condiciones de vida urbana hacen que los hijos que han nacido y han vivido en una ciudad, tengan mayores patrones de aceptación de un modelo de departamento. Obviamente que uno se pregunta en el caso de la Cap. Federal si la pregunta por la densidad es en contra de las torres o en contra de la mayor densidad. Es decir si nosotros planteamos una densidad por debajo de la copa de los árboles (planta baja y tres pisos), seguramente es mucho más aceptable que torres de 20 o 30 pisos. Encarar el tema, en términos de urbanismo, supone: cuánto se va a expandir una ciudad, cómo y dónde se va a densificar.
 
Por lo general una ciudad se densifica en los grandes ejes de transporte urbano. Es decir donde hay trenes y subterráneos. Así como la ciudad se expande alrededor de la línea de los grandes medios de transporte. Y un fenómeno nuevo, es decir de hace unos 30 años, es la expansión de la ciudad se da alrededor de las autopistas. La construcción de autopistas abrió una posibilidad de expansión en la periferia. Tenemos un nuevo mercado de clases medias que en lugar de buscar las áreas densas de la ciudad, empezaron a localizarse en la periferia. Y esto es lo que orientó el mercado inmobiliario hacia un nuevo producto: el barrio periférico. Como suponía una yuxtaposición de clases sociales diferentes, empezó a plantear toda esta cuestión de “exclusividad”, “aislación”, “barrios de iguales”, la cuestión de la seguridad, y por lo tanto empezaron a armar una ciudad más segmentada que digamos, nosotros no conocíamos en esos términos. Hay un dato sobre eso que es el tamaño de la extensión. Cuando se habla de que se ha loteado tanto como la superficie entera de la Capital Federal , también es una cuenta que habría que hacer. Cuando se sanciona la ley 8912, que es la ley de loteos de la Capital Federal , uno de los argumentos de la ley, es que habían loteado tanto suelo como el ocupado, y eso era como una alerta. Tenemos dentro de la ley, uno de los objetivos que era detener la magnitud de los loteos. Y la manera de detenerlo, más que definir una línea de borde en su momento fue, incrementar los estándares exigidos para la urbanización. Si antes lotear, era simplemente subdividir el suelo (como hacían Canmar, Vinelli, Di Tulio), es decir que loteaban trazando una cuadrícula, la exigencia fue que había que construir redes de agua, cloacas y pavimento, para poder construir. Esto tiene dos consecuencias: primero, modifica sustancialmente el costo de los loteos, y al modificarlos también modifica sustancialmente las características del sector social destinatario de esos loteos, es decir que dejaron de ser los trabajadores que accedían al terreno donde se autoconstruían la vivienda y pasaron a hacer una vivienda alternativa a sectores considerados sujetos de crédito. El valor de la parcela, suponía un crédito y el crédito exige que el comprador de garantías para poder acceder al mismo. El mercado inmobiliario sufre transformaciones profundas, y en lugar de producir un terreno económico para sectores populares, pasa a producir un terreno al que solo pueden acceder sectores medios y altos.
 
Agencia Paco Urondo: En ese punto, este proyecto que anduvo circulando, de producir terrenos baratos, de 12 mil pesos, es un proyecto de economistas lo diseñaron, ¿Es viable?
 
FG: Yo creo que hay que hacer esa cuenta. Hoy en día si vos compras un campo en la periferia de la ciudad, la hectárea cuesta unos 10 mil o 20 mil dólares. Si vos subdividís ese campo no es verdad que te va a dar toda esa superficie en la división. Perdés alrededor del 30% o 40% de la superficie del suelo en calles, plazas, parques, lo que es obligatorio ceder al dominio público por lotear. Es decir que el 60% solamente es comercializable. Si comprás un terreno subdividido antes de 1976, que es el año que se sanciona la ley 8912, pagás alrededor de 5 dólares el metro cuadrado. Esto quiere decir, te salió 1 peso el metro, y lo estás vendiendo a 4 pesos. Ese era el negocio tradicional. La ley 8912 exige que construyas los servicios mencionados anteriormente, eso significa un costo de alrededor de 15 mil dólares el metro. Es decir que tenés que agregarle 4 veces lo que te salió la tierra. La cuestión es que en la estructura de costo, del aparato productivo que hay que poner en movimiento para lotear supone una inversión de 4 veces el costo del lote. Esa cuenta hace que un lote en un lugar no demasiado bueno, se esté vendiendo alrededor de 40 dólares el metro. Quiere decir que eso es lo que está dando el valor del mercado, un precio que no es accesible a los sectores populares y sí a sectores medios y altos. Ahora bien, si yo bajara esos estándares, haría posible que los precios bajen. De los 15 dólares por metro que sale una infraestructura, el pavimento sale 7. Si yo loteo con agua y cloaca, sin pavimento, podría vender el lote a 11 dólares. En eso aparece una segunda pregunta: hoy el lote mínimo exigido por la ley es un lote de 12x20, es decir, un lote de 300 metros cuadrados . Si yo  pudiera lotear más chico, un lote de 200 metros . Si uno analiza cómo bajando los estándares exigidos y achicando el tamaño del lote, se vuelve fácil lograr un lote de 12 mil pesos. La discusión que esto plantea es, si la solución de los suelos para alcanzar a los sectores populares debería plantear un abaratamiento de los estándares exigidos para los loteos. Con lo cual se abren dos caminos importantes: si la solución de la vivienda tiene que ver con una inversión pública que haga a los suelos accesibles a los sectores populares o un abaratamiento de los estándares que nos trae como resultado una ciudad precaria.
 
Yo antes te ponía como ejemplo los movimientos de suelos. Para que un lote escurra agua, tiene que tener una diferencia de altura con respecto a la calle, con una pendiente de alrededor del 1%. Si esto no se tiene en cuenta, cuando se hace el trazado del loteo, los terrenos se convierten en “piletitas” rodeados de calles que están más alto. Esto lleva a que el dueño del terreno tenga que rellenar con tierra hasta que quede una diferencia con respecto a la calle para poder desagotar por gravedad. Esta superposición de improvisaciones que muchas veces se nos proponen como solución, son las causas de muchos de los problemas que tenemos hoy en la ciudad, que justamente fue una ciudad autoconstruida, que se produjo como superposición de improvisaciones. Lo que hace falta hacer es pensar el problema en su integridad. Cuánto está dispuesta la sociedad a invertir para producir suelo correctamente urbanizado para los sectores trabajadores. En rigor, es un problema salarial, porque cualquier trabajador debería tener un salario que le permita sacar un crédito como para comprarse una parcela. Bueno, como esto no verifica, la pregunta es: cuál es la política social, cuál es la fuente de estos ingresos, que hace que el Estado intervenga en esto. Creo que la política del Programa Federal de Vivienda en esto es interesante. Muchas veces se critica porque las viviendas del Programa Federal son muy chiquitas, muy elementales. La pregunta es, ¿qué es preferible, una vivienda con servicios elementales que permita que la gente por autoconstrucción pueda mejorar, agrandar o incluso, embellecer haciéndola a su imagen y semejanza, o hacer la mitad de la cantidad de viviendas necesarias, más grandes y mejor terminadas, que era la política de los noventa? En los noventa, las viviendas no eran para los más pobres, es decir para los que tenían capacidad de repago, más grandes y más lindas, que costaban el doble de lo que cuestan las del Plan Federal. Evidentemente hay una opción y cabría preguntarse si la política de lote no sería en sí mismo una política viable. Es decir, adjudicar lotes en general tiene una discusión. Porque si uno va a proponer al Intendente un lote con servicios, el Intendente es consciente que durante un tiempo, mientras los habitantes autoconstruyan, va a tener un barrio con la fisonomía de una villa.  Es decir, los habitantes van a tener casas de chapa, o de madera, mientras se vayan construyendo su vivienda definitiva. Nadie quiere ser el autor de un barrio que pasa por un período de diez o quince años de aspecto villero.
 
APU: ¿De las casas que habría que hacer, cuánta plata es?
 
FG: Te pongo un ejemplo. Cuando el Programa Federal está haciendo unas 20 mil casas por año, que es el promedio que viene haciendo. En 10 años estás cerca de vencer el déficit. En 10 años estás cerca de las 300 mil. El déficit en ese tiempo crece porque tenés los nuevos habitantes, pero la situación en la que estás cuando tenés un déficit de 300 mil viviendas es mucho más notable. Cuando vos tenés una casa hacinada, vos hiciste una nueva casa para la nueva familia, tenés dos viviendas buenas para dos familias. Solucionaste dos problemas de vivienda. Los saltos cualitativos, cuando vas reatrapando el déficit son enormes. Eso también tiene una condición productiva que en la Provincia de Buenos Aires, lo vivimos con profundidad. Cuando vos tenés el entusiasmo del 2005 o 2006, momento en el que teníamos 60 mil viviendas construyéndose todas juntas, lo que empezamos a ver es que las empresas constructoras de las provincias, empezaron a  no tener materiales para este proyecto. Lo que genera eso es el aumento de los insumos. También empieza a faltar mano de obra. Quiere decir que la capacidad instalada, para producir viviendas, está desbordada, y cuando esto sucede, se incrementan los precios. Para que dejen de aumentar los precios y crezca, lo que se necesita es que esa política sea sostenida. Entonces, van creyendo en esa política, van invirtiendo incrementando la capacidad productiva con por ejemplo, otro horno de ladrillos, por lo tanto amplia la oferta. De esta manera inicias una tendencia que va ampliando la producción.
 

Las 60 mil viviendas representan a unos 3 millones de metros cuadrados de construcción. Lo que equivale a todo lo que se produce en construcción en Capital Federal en los años buenos. Es decir que lo que el Estado produce, comparado con todo el mercado inmobiliario de Capital, es de una riqueza enorme. Pensar que uno podría construir de golpe todas las viviendas del déficit no es verdad, porque ahí lo que tenés ya no es un problema de decisión política sino un problema de desarrollo. Por lo tanto como toda esta política es de planificación, de asumir un camino tendencial de ir dando respuesta al déficit. Ahí hay una segunda cuestión que nos lleva al principio de la entrevista. Más importante que las viviendas que construís es como es el procedimiento de adjudicación de las casas. Porque lo que contiene la conflictividad alrededor de este derecho, es que la gente sepa cómo son las reglas de juego para acceder a una casa. La clave de esta cuestión es cómo es la organización social de la demanda. Es decir, cuando las casas se sortean, se adjudican por puntaje, necesidad o antigüedad, o cuando son adjudicadas por punteros, el mecanismo que sea, la gente sabe cuál es el camino. Obviamente hay caminos más justos, más transparentes, más democráticos. Pero lo que es importante es que se sepa cuál es el camino de adjudicación de las casas. Porque lo que genera el camino de la organización social de la demanda cumple dos funciones sociales: uno, garantiza la transparencia de los mecanismos de adjudicación y por otro lado, garantiza que el tema sea prioritario en la agenda del gobierno (el municipal o el nacional). En tanto hay una fuerza social organizada alrededor de esta política reivindicándola, esta se convierte en prioridad para un gobierno. En la medida que es asumido como una cuestión política, pasa a tener los recursos que necesita para ser encarado. Una cuestión técnica, jurídica, etc., es cómo es el problema y cómo se le hace frente. Pero la naturaleza política de la cuestión es cómo se organizan las fuerzas alrededor de esta. (Agencia Paco Urondo)

20.01.2011

Córdoba Capital (Agencia Paco Urondo, por Pablo Torres) Desde La Cámpora queremos expresar nuestro repudio hacia la iniciativa de cambio de nombre de la avenida Circunvalación (la cual lleva el nombre de Agustín Tosco) por el de Juan Bautista Bustos, decisión impulsada por el legislador schiarettista Daniel Passerini.
Creemos que este hecho constituye una afrenta no sólo hacia el movimiento obrero y el estudiantil, sino a toda la ciudadanía, ya que el compañero Agustín Tosco ha sabido convertirse en un ejemplo de lucha, compromiso y perseverancia para todos los ámbitos de nuestra sociedad. El cambio de nombre de esta calle (mínimo homenaje que una figura como la de Tosco creemos que merece) es consecuente con una concepción de la política que deliberadamente pretende el vaciamiento de la memoria popular y el retorno a lo más nefasto de la cultura neoliberal de los 90s, y que es tan propia del schiarettismo.
Nos sumamos, de esta manera, a lo expresado por la Asociación Madres de Plaza de Mayo, quienes tildaron al legislador Passerini de "fascista", y lo acusaron de actuar "contra los intereses de los trabajadores". No podríamos estar más de acuerdo.
Cabe agregar, por otro lado, que resulta por demás curioso que sea justamente la calle Agustín Tosco la elegida para el cambio de nombre y no las avenidas Colón o Julio A. Roca, por ejemplo. Vaya si merecerían ser renombradas esas dos importantes arterias.Exigimos no sólo que se restituya el nombre de la calle, sino que se bregue en pos de enaltecer, homenajear y dignificar la figura de Agustín Tosco en todos los ámbitos institucionales de nuestra provincia, al ser éste uno de sus hijos más pródigos y ejemplares. Y también solicitamos que de una vez por todas se deje de brindarle homenaje a personajes históricos tan nefastos como Julio A. Roca, genocida de la peor calaña. (Agencia Paco Urondo)

19.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Respuesta a la segunda carta pública de Norberto Galasso a Jorge Altamira, difundida el 15 de enero de 2011

Norberto Galasso cierra su ‘carta a Altamira’ con un mensaje conmovedor: “Te saludo repitiendo tu consigna: ¡Juicio y castigo a todos los culpables de la muerte de Mariano Ferreyra! ¡Fuera las patotas de los ferrocarriles y de los sindicatos en los cuales aún subsistan!”
No todos los lectores advertirán, sin embargo, la doble superchería de este ‘happy end’ nacional y popular. Por un lado la superchería moral – porque yo no hablo en mi texto de la “muerte” de Mariano sino de su “asesinato”, y porque tampoco condiciono la expulsión de las patotas a “los sindicatos en que aún subsistan”. Galasso falsifica mi texto. “Mi consigna” dice otra cosa: “Abajo el pacto CFK-Pedraza, fuera la patota de los ferrocarriles y de los sindicatos”. El pacto en cuestión tiene como protagonistas al gobierno, a la burocracia y a los empresarios amigos en la gestión de los ferrocarriles, incluido el estratégico Belgrano Cargas, del cual depende en gran parte el futuro del corredor sojero. La burocracia de Pedraza está involucrada en el crimen de Mariano, de modo que no puede haber “juicio y castigo a todos l! os culpables”, si el gobierno no procede a expulsar a la burocracia de la gestión ferroviaria y a liquidar el propio pacto mediante la asunción integral de esa gestión. Las patotas sindicales u oficialistas de otro tipo no son, por otro lado, una rémora en extinción, como lo sabe Galasso perfectamente; la patota de Fernández-Capaccioli que atacó a los trabajadores del Hospital Francés; o la de Fernández-‘Caballo’ Suárez que agredió a los del Casino; o el elenco estable del gobierno de Santa Cruz, la patota de la UOCRA, que apalea a docentes, estatales y trabajadores de comercio; la policía de Insfrán que mata a campesinos Qom. ´Caballo’ Suarez ha sido premiado por sus quehaceres, por parte del gobierno, con una empresa marítima semi-estatal. Con un burocracia empresaria y estatizada es muy difícil que los sindicatos sean un arma de defensa ! de los trabajadores o una escuela de formación de su conciencia de clase; en realidad cumple la función estratégica de maniatar la acción de la clase obrera y poner a los sindicatos como una rueda de apoyo del estado capitalista. Lo que según Galasso “subsiste” o, como dice en otra parte, “quedan elementos residuales”, no sólo es lo que domina en los sindicatos sino que ha sido a lo largo de la historia una gangrena de todo el movimiento obrero. Que Galasso se atreva encima a adulterar mis expresiones escritas, define el estilo servicial de su ‘carta’ para con el oficialismo (que por supuesto nunca me llegó directamente sino a través de la profusa red mediática del kirchnerismo, o sea del Estado, en la red). Galasso la adulteración de nuestros conceptos con una injuria de calibre, porque aludiendo al asesinato de Trotsky, nos pregunta: “¿a ustedes cómo les p! artieron el cerebro?”. Esto, pocas semanas después de que los Ramón Mercader de la burocracia asesinaran a Mariano Ferreyra e intentaran lo mismo con Elsa Rodríguez y dos compañeros más. Con esa afirmación, Galasso se ha cubierto con un mar de mierda, porque mientras él apoyaba al gobierno isabeliano de las tres A (“para profundizar un proceso de cambio a favor de la unificación latinoamericana”, con las misma palabras que usa para referirse  al que apoya ahora), nosotros estábamos entre sus víctimas, secuestradas y asesinadas por la Triple A.

El embuste político de Galasso emprende otro andarivel, más allá de estas falsificaciones y de la provocación. Muy bien tu consigna, Altamira, pero no la divulgues, mantenela en secreto, no se la cantes a Tenembaum, ni a Julio Blank, ni a Cárpena. No vayas a lo de Mirta, donde el matrimonio K hizo su debut presidencial, menos a lo de Grondona, en el cual el ‘Chino’ Navarro, ultra K, es abonado a platea, menos a lo de Morales Solá, la tertulia preferida de una gama inifinita de funcionarios y alcahuetes Ks. Más allá de que ninguno de estos me han invitado, los que sí lo hicieron (más por menos, código político) tenían, en los bloques precedentes o posteriores al mío, a ilustres K, como el gobernador Capitanich (que en las previas compadreaba con Van der Kooy sobre la suerte de Ñuls), o a Ricardo Forster, que como buen filósofo denunciaba las expulsiones de los campesinos santiagueños de sus tierras sin pronunciar, ni una vez, el apellido del gobernador kirchnerista, Zamora. Galasso dice, sin el menor pudor, que todo esto, o sea la visita de los K a los canales ‘destituyentes’, está muy bien, porque estos personajes “van a cantarles las cuarenta” a sus anfitriones, olvidándose de que él mismo afirma que no iría “por higiene mental”. Si para Galasso el Chino puede codearse con Grondona, al que llama sin ninguna vacilación “doctor”, abrumado por el trato de lujo que recibe de parte de Grondona, la acusación de que nosotros, con la asistencia a programas ‘opositores’ estaríamos legitimando a un periodismo pretendidamente independiente, es un embuste; a todos lados, nosotros vamos con nuestras posiciones –las mismas por las cuales el Comité Nacional del PO fue preso, enterito, bajo Alfons&i! acute;n, y yo mismo fui arrestado en la Casa Rosada. Un reportaje de La Nación, en noviembre pasado, el primero desde el que nos hiciera en abril de 1989, le alcanza a este enemigo del cigarrillo para proclamar que le hacemos el juego a los Mitre. Algunos artículos en La Prensa (antes publicados en Prensa Obrera, o sea extraídos de Prensa Obrera, y en numerosos blogs), no sobre el crimen de la patota oficial sino sobre la crisis capitalista internacional, son también objeto de censura; deberíamos entonces dejar de sacar nuestras propias publicaciones. Galasso nos quiere poner un bozal –siempre, claro, como un “amigo que advierte”. Los únicos que pueden aparecer “en la prensa de la derecha” son los kirchneristas. Galasso, sin embargo, se desentiende de un detalle: los medios oficialistas no nos invitan. Nos atacan sin que podamos replicarles. Son el paradigma de la cobard&i! acute;a política. Los adalides de la democratización de la palabra nos cercenan esa palabra. La semana pasada, radio Nacional leyó entera, en Córdoba, la primera carta de Galasso, pero no quiso hacerlo con la nuestra, hasta que fue forzada por la repetida exigencia de los oyentes. Esta es la ley de medios de Galasso y los K. El bozal al PO y a la IV Internacional y a cualquiera que tenga una posición combativa políticamente independiente. Un medio oficialista estatal que no se atreve a debatir, desafiar o enfrentar, en paridad de condiciones, con un militante o partido popular, queda reducido a una confesada camarilla de alcahuetes.

La consigna fundamental de la carta de Galasso, como de la anterior, es una amenaza (“Dejate de joder contra el gobierno…”), de las del tipo que hace Pedraza. Galasso tuvo que enterarse, dice, por sus amigos de café que Kornilov (el general que inició un golpe de estado para ahogar en sangre la revolución rusa) es un delantero de la selección rusa, aunque también podría serlo de Bielorusia o Bulgaria. Si sus amigos, en cambio, le hubieran hablado de la selección argentina, se habría enterado que Carlitos Tevez grabó un video de apoyo a la lucha del PO por Mariano, que fue pasado en Plaza de Mayo y por varios canales, aunque ninguno debe haber sido oficialista. Tevez hizo algo que a Galasso ni se le hubiera ocurrido: poner el cuerpo en una lucha popular.

Jauretche tenía razón cuando decía que para caracterizar al primer gobierno de Perón, el hecho de que no nacionalizara la Chade (cuyo contrato de servicio eléctrico había sido prorrogado por medio siglo por un Concejo Deliberante de mayoría radical, en 1938)  era secundario –aunque ilustraba la dependencia del gobierno peronista del capital europeo; gran parte de las nacionalizaciones de Perón fueron elaboradas antes por el Foreign Office y Lord Keynes. Pero Galasso se equivoca cuando dice lo mismo del crimen de la patota de Pedraza, el cual no considera “una contradicción principal” de la situación política. Sí lo es, porque denuncia una estructura de poder que tiene como base insustituible a la burocracia sindical y a la regimentación del proletariado. Para un socialista es lo fundamental, porque se trata de la independencia de clase de la cla! se obrera, de la expulsión de los agentes de la patronal de las organizaciones construidas por los obreros. De otro modo, ¿cómo pretende Galasso apoyar a los gobiernos de la burguesía nacional desde una posición, según dice, independiente? La posición independiente de Galasso es un eufemismo; la usa para cotizar mejor, volviendo al fútbol, en el mercado de pases del oficialismo. El carácter históricamente progresivo del peronismo solo tiene que ver parcialmente con sus medidas nacionalistas o sociales (por eso la referencia a Jauretche); está determinado, en lo fundamental, porque despertó a la vida política a la gran masa de trabajadores que estaba fuera del movimiento obrero de la época, aunque lo hizo con sus propios métodos – regimentadores o bonapartistas, y la creación de una burocracia sindical estatizada. Perón fue volteado por la Libertadora para! terminar con ese protagonismo combativo de los trabajadores, para acometer los planes de ajuste que el propio Perón había anticipado en el Congreso de la Productividad. Los movimientos nacionales de contenido burgués capitulan ante el imperialismo, desde Chiang Kai sek hasta Perón, cuando pierden o están por perder el control de los trabajadores, su capacidad para contenerlos. Ya que citaste a Trotsky, quien ya jugaba en primera en la época de Kornilov, te recuerdo que sostenía que la opresión nacional del imperialismo agudiza, y no atenúa, la lucha de clases al interior de la nación oprimida (cito de memoria un texto sobre China, sin comillas), o sea que el destino de la lucha contra el imperialismo depende de la capacidad de iniciativa independiente de los explotados – no de la supeditación de estos al ‘movimiento nacional’. Para que la clase obrera pueda jugar un rol decisivo en las luch! as nacionales (y no ser el chivo emisario de las capitulaciones y derrotas) debe ocupar una posición independiente, autónoma, en definitiva organizarse en partido propio- lo contrario la condena al puesto de furgón de cola.

Después del asesinato de Mariano, el gobierno, pero aún más que él sus escribas, se empeñaron en responsabilizar por el crimen a nuestro partido –porque como dice una charlatán en Tiempo Argentino, la semana pasada, romper con Pedraza significaría, para el gobierno, provocar su propia desestabilización. Es decir que CFK sería incapaz de apoyarse en los obreros ferroviarios, que cada vez más votan contra Pedraza, para neutralizar el sabotaje de la patota. Vamos con la patota, entonces Por esto mismo, este gobierno que no rompe con Pedraza, aplica el delito de extorsión contra nuestros compañeros ferroviarios que luchan por reivindicaciones fundamentales para el conjunto de la clase obrera, que se encuentra tercerizada en cerca de un 40%. La ministra ‘progre’ de Seguridad, la misma que hizo ascender a un jefe de Inteligencia del nefasto batallón 60! 1, ordena que se les impute a esos obreros el delito de extorsión – un ataque al derecho laboral de reivindicar y un encubrimiento de las extorsiones del ministerio de Trabajo (ver Garzón Maceda, asesor de la burocracia sindical, en Clarín).
Por eso tampoco investigan el rol de Pedraza en los desmanes de la estación Constitución, ni los lockouts ferroviarios que lanzaron para que liberen a sus ‘detenidos’. La conmoción que creó el crimen contra nuestro compañero Mariano no fue motivada por un hecho de sangre cometido contra un joven ejemplar, sino por su contenido político –otra vez, como en los 70, por  la disposición de la burocracia de recurrir al asesinato para mantener el doblegamiento de los sindicatos a las patronales y al Estado. Esta necesidad de preservar el sometimiento de los sindicatos explica la continuidad del pacto gobierno-patota ferroviaria –empresarios, más allá de negocios jugosos. Nosotros, como socialistas, oponemos esta contradicción como fundamental, al intento de la burguesía, y de vos especialmente, de que los explotados deban elegir entre alguno de los bandos de sus enemigos de clase. Según Galasso, mi afirmación, a La Nación, de que “es falso que el país esté ante una alternativa de Kirchner-oposición de derecha” (transcribo la cita de Galasso, sin haber tomado la precaución de verificar su autenticidad), sería la posición del ‘mitrismo’. Es al revés: K y anti-K (y vos) sostienen que la pelea principal pasa entre ellos, que la izquierda y la clase obrera que lucha deben limitarse a balconear.

Galasso, lo sabés de memoria: las diferencias entre K y sus opositores no son de principio, sino de grado -¡y no en todos los casos con ventaja del gobierno!-. Defienden la propiedad privada de los medios de producción, el monopolio capitalista y el orden internacional que es el producto de ese monopolio capitalista. ¿Qué escribiste en tu revista cuando recientemente Argentina participó en las operaciones del Comando Sur para ‘proteger’ el canal de Panamá –en las cuales solamente no participaron Venezuela y Bolivia? Porque vos sabés que todo esto va contra Chávez e incluso Ortega, o sea contra el nacionalismo latinoamericano, que incluso quiere crear un canal interoceánico independiente por Nicaragua. Lo ocultaste, seguramente.  CFK con el imperialismo contra el movimiento nacional latinoamericano, ¿no te hace levantar la ceja? ¿Por qué no me ped&iacu! te;s que censure esta denuncia para no afectar al gobierno K? Esto no es la Chade, esto define a un gobierno como pro-imperialista. ¿Y la ley antiterrorista, pactada con la CIA? Este es el gobierno de las mineras que destruyen el nordeste, matan de cáncer a Andalgalá y saquean a Argentina. El de las petroleras, de los Cargill, de la UIA, de los usureros que lucran con la deuda pública que están comprando a montones. ¿Vos viste, Galasso, alguna vez, conspiraciones del gran capital (que son las que importan), mientras la cotización de la deuda del país sube de a tres dígitos? El capital financiero internacional está votando por CFK con sus dólares ¿Sabías, Galasso, que los gobiernos del Mercosur firmaron un tratado de libre comercio con Israel, lo cual ya ha llevado a la compra de empresas militares brasileñas por parte de capitales yanqui-sionistas? Viva Lula, el que hizo de Brasil un paraíso del capital nacional e internacional.Vamos con esta causa nacional. ¡Vamos con la victoria en primera vuelta! ¡Sacrifiquemos la posibilidad de un desarrollo electoral de una fuerza socialista que se apoya en la lucha por la independencia de la clase obrera, juguémonos por la reelección de una de las variantes del capital financiero! Claro, Galasso, que no estamos en 1917 –lo contrario es lo que sostenés vos, que sos un tremendista a medida, cuando decís que el mundo se juega el próximo octubre. Nosotros tenemos una postura más mesurada: desarrollar una alternativa política socialista. Te voy a pedir un consejo, Galasso, aunque sé que no me lo vas a dar porque la tuya es la última carta: ¿qué nos aconsejás que hagamos en Catamarca, el próximo marzo: votar por el agente de pantalones de los pulpos mineros, el radical Brizuela, o hacerlo por la que viste p! olleras, Corpacci, de manera que los K que controlan el YMAD-Aguas del Dionisio, puedan reconvertir las instalaciones de La Alumbrera, en proceso de agotamiento, en beneficio de Agua Rica, creando así un pulpo destructor de glaciares, público-privado, superexplotando a los obreros y llevándose toda la guita al exterior? ¿Te parece que debiéramos votar por uno de los dos candidatos del trabajo esclavo en los olivares o viñedos de Catamarca? Nosotros, modestamente, ya hemos reunido, en las nacionales de 2009, los votos necesarios para uno o dos legisladores provinciales. ¿No sería mejor que intentáramos, en marzo próximo, conseguir esos legisladores, presentándonos como un frente de lucha contra los pulpos imperialistas en defensa de Catamarca y de Argentina –dos consignas nacionales si las hay? Como ves, tu kirchnerismo berreta es mortal para la causa nacional.

Te mando otra: Cristina en el primer turno – suponemos que Scioli también, si no gana el que te jedi. Sabatella no lo quiere, y tendría los votos suficientes para que Scioli pierda ante De Narváez. ¿Cristina a la Rosada, el colorado a La Plata? Hasta tu amigo el Chino le hace asco a Scioli, al que los encuestadores le asignan un rol fundamental para la reelección de CFK, y condiciona el apoyo a que un Evita vaya de vice; de nuevo, ¿son funcionales a De Nárvaez? Quizás sea éste el plan del desinformador Verbitsky, porque, como te acordarás, este colorado opositor fue uno de los primeros huéspedes de los K cuando, a fines de los 90, armaron el grupo Calafate. Cristina, por otra parte, no podría ser reelegida en 2015 - ¿los sucesores son el sojero Urtubey, el biocombustible Alperovich, el minero Gioja, o el latifundista bonaerenese Scioli? Asistimos a un proceso de descomposición del llamado Frente para la Victoria, hay que ofrecer una vía de salida. De paso, ¿te acordás de tu desprecio por la lucha de clases en la ‘carta’ anterior y tu magnificación de la correlación de fuerzas desfavorable? Pues bien, mientras vos boludeabas para encubrir a Pedraza, se desató una revolución que amenaza barrer a todos los gobiernos nacionalistas degenerados del Mahgreb, apoyados, indistintamente, por los imperialismos francés y norteamericano. Claro, no hay que apresurarse –ya lo decía el general-, pero no dejemos de afilar las armas, desarrollando una fuerza política independiente de los trabajadores, revolucionaria y socialista.

Juicio y castigo a TODOS los culpables del asesinato de Mariano. Abajo el pacto CFK-Pedraza-Ugofe. Nacionalización efectiva de los ferrocarriles, bajo control de los trabajadores, organizados en un sindicato realmente independiente. Desarrollemos una fuerza política obrera y socialista, revolucionaria. (Agencia Paco Urondo)

18.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, video, por E. de la Calle) La Paco Urondo charló con el especialista en planificación urbana Alfredo Garay (FADU - UBA) sobre las tomas de Villa Soldati y la situación habitacional en Capital y Gran Buenos Aires. "El electorado porteño quiere que la gente resuelva sus problemas de vivienda... pero del otro lado de la Gral. Paz", afirmó Garay.
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Agencia Paco Urondo: La primera pregunta tiene que ver con lo que ocurrió en Soldati. ¿Qué expresó esa toma para usted?
Alfredo Garay: Cuando un tema hace crisis, siempre aparecen quienes hacen la lectura de la manipulación política. Pero siempre hay una relación dialéctica entre la manifestación social y las condiciones que hacen a esa expresión. La pregunta que nos deberíamos hacer es si en la Capital Federal hay condiciones para que el tema de la vivienda esté produciendo hechos que modifiquen la agenda de prioridades. Parecería que la cuestión de la vivienda, sobre todo en Capital Federal, es un tema que ha ido quedando rezagado. Por lo tanto frente a la falta de respuesta, hace crisis. El tema de la falta de respuesta yo creo que es una cuestión importante. Porque en general venimos viendo -a nivel nacional, en América Latina, o en la provincia de Buenos Aires-, cuando la población entiende cómo es el camino para llegar a una vivienda por lo general, está dispuesta a seguir ese camino. Si hay que anotarse en el Instituto Provincial de la Vivienda , si hay que anotarse en la municipalidad, o formar parte de una organización vecinal, movimiento villero, o mesa de concertación, la gente en general, se organiza a través de esas estructuras que, usando palabras de Foucault, es el dispositivo institucional que procesa esa contradicción. Pero objetivamente, la gente se encuadra dentro de ese circuito y sus intermediaciones. El problema es cuando no aparece ese camino. Es decir, si uno no sabe dónde tiene que ir a anotarse, si no sabe el lugar donde se administra la adjudicación de viviendas, es más, si no se están produciendo viviendas, la gente no sabe cuál es el camino. No le queda otra alternativa que salirse de las reglas de juego, entre otras cosas porque no comprende o no existen las reglas de juego que canalizan su demanda. Sobre todo cuando estamos hablando de una demanda que es un derecho. Esos derechos existen pero no existe un camino por donde canalizar ese derecho. Por eso la cuestión se expresa.
Yo diría que hay que agregar otras dos cuestiones de fondo.  El área metropolitana de Buenos Aires crece, y aunque muchas veces los datos del censo aparecen como si no creciera tanto, a mi  me interesaría hacer respecto de esto una precisión: el dato del censo desde hace ya un tiempo, habla de los 25 partidos del Gran Buenos Aires, pero la realidad es que  hoy la expansión de la mancha urbana ha ido más allá de los 25 partidos. Hoy se habla del límite de la Ruta 6 y que de hecho, lo que podríamos considerar adentro del área metropolitana, son alrededor de 40 partidos. Cuando hacemos proyección de la evolución de la población de estos 40 partidos, incluso considerando que hay algunos que recién se están incorporando, la población del GBA viene creciendo a razón de un millón y medio de habitantes cada 10 años. Esto es equivalente a la ciudad de Córdoba o Rosario, cada diez años. Este es un dato objetivo. Obviamente si se abre la discusión sobre si puede haber una estructura de la distribución de las actividades económicas del territorio que distribuyan mejor esto. Hoy en día podríamos decir que el proceso de sojización de la actividad agraria tiende al incremento de la población en las ciudades, por encima de la tendencia mundial, que contempla el incremento de las ciudades y el achicamiento de la población rural. Pero además podemos decir también que el crecimiento de ese millón y medio, es más que el expulsamiento de la población del interior hacia las ciudades. Es decir que la ciudad tiene una capacidad de atracción que trasciende las fronteras y que hace que otras poblaciones de países limítrofes o distantes empiece a converger sobre una ciudad de oportunidades. Ojo, las oportunidades no son de ser ingeniero de la NASA. Las oportunidades son de vender peinetas en un semáforo. Pero objetivamente en el contexto de lo que es la economía popular en el mundo, es una oportunidad. Por lo tanto la ciudad sigue teniendo un atractivo por la misma masa económica en crecimiento que genera demandas y posibilidades. Sobre ese punto decimos: si existía un déficit en el año 2000/02/03, años en los que el censo poblacional sobre el área metropolitana daba unas 900 mil viviendas de déficit, tenemos que decir que en el 2010 tenemos ese déficit más el millón y medio de personas que tenemos hoy. Algunas de las cuales acceden a una vivienda en el mercado y otras tienen dificultades para hacerlo. Tercera cuestión que es importante: si nosotros miramos cómo se localiza esa población inmigrante, vemos que los inmigrantes tienden a converger es al centro de la ciudad, y diría el centro mismo. Se alojan en hoteles, pensiones, inquilinatos, conventillos, casas tomadas. De hecho hoy en día cuando vemos la pobreza urbana en Capital, encontramos un porcentaje muy importante en conventillos y esto que viene apareciendo, que viven en los mismos talleres textiles donde los emplean, o que viven en el mismo edificio en construcción donde están trabajando. Es decir, que hay ahí una cuestión de vivienda del primer inmigrante que vincula  muy directamente trabajo, localización del trabajo, oportunidad de trabajar en el sector servicios, de la vía pública y esas localizaciones de hotelitos, conventillos y casas tomadas. Quiere decir que en la CABA hay un problema interesante que es la acogida a los inmigrantes. Hay que ver si existe tal cuestión. Históricamente existieron hoteles de inmigrantes que le daban el primer alojamiento y contacto con el inmigrante y la tierra. Ahora nos encontramos con que no solamente no se le dan las primeras acogidas, sino que en general , hay una política permisiva respecto la precarización y desregulación de esos alojamientos. Incluso diría, de tratar que eso sea lo más de paso posible, porque históricamente las políticas en capital, han sido que los pobres resuelvan su problema de vivienda afuera de los límites de la Capital Federal , lo que tiene sus consecuencias en  términos económicos, sociales, culturales y también en políticos, porque garantiza que el electorado de la Capital tenga una cierta capacidad adquisitiva, lo que también le otorga a la ciudad un cierto sesgo económico y social también diferencial. Nosotros vemos que los procesos electorales tienen que ver con las características sociales de la población. En Capital Federal, solo el 10% de la población es pobre. Y eso en ningún distrito del país tiene esos niveles de segmentación. Lo que podemos decir es que es “normal” que en la Capital Federal aparezca el problema de los inquilinatos, conventillos y casas tomadas, con un nivel de complejidad que no tiene el GBA.
El segundo tema que aparece es el de las villas. Las villas,  en  general , han quedado como enclaves dentro de Capital Federal. Esto empezó a mediados de los 80. La presión que se ejerció sobre inquilinatos, conventillos y casas tomadas, hizo que muchas veces sea en los mismos inquilinatos donde se organizan tomas. Desde los 80 y principios de los noventa, hubo muchas tomas de tierra, lo que se llaman “asentamientos”, que tienen una característica que los diferencia de las villas. Los asentamientos trazan al barrio. Aunque no cumple con los requisitos de la ley, las urbanizaciones, construir las infraestructuras, etc., tienen una geometría que ya prevé una parcela mínima de dimensiones razonables que hace que en la evolución de ese asentamiento, sea como la de cualquier otro barrio. En cambio las villas en Capital, que tienen una tradición más antigua y donde el movimiento popular no había incorporado esta experiencia de tomar la tierra en un único movimiento y producir un trazado, son resultado de un crecimiento espontáneo, por lo tanto no tiene el trazado y funcionaría como una ciudad medieval. Eso hace que la regularización sea muy difícil porque no existe la posibilidad de diferenciación de una parcela mínima, para poder reconocerle a una persona una regularidad. Por eso los procesos de regulación en la provincia han sido más o menos rápidos y más eficaces, y en Capital Federal con las villas, los procesos han sido bastante más arduos y difíciles de implementar. Sobre todo por esta dificultad para identificar cada parcela. Ahora, qué ha pasado en los últimos años. En el momento que la discusión o la tenencia de las tierras por las villas, dejó de estar discutida. En los noventa el Estado le transfirió a organizaciones de villas, la propiedad de los suelos. Es decir que esos terrenos ya no eran del Estado, sino de las organizaciones villeras. Esto pasó en la Villa 31, en la 1-11-14, la villa 15, la villa 20 y el barrio San Martín. Lo que pasó es que las viviendas dejaron de ser de madera y de material precario para pasar a ser de material. Como las parcelas eran chicas, las casas empezaron a dejar de ser de planta baja y se hicieron de dos pisos, y  como estrategia de vivencia de los mismos habitantes, empezaron a construir un cuarto que se alquila. Entonces, y como por lo general las villas tienen buena ubicaciones, hay un mercado de alquileres en las villas. Esto genera que haya una demanda alrededor de la propiedad de la tierra en la gente que tiene necesidad de una vivienda, pero que tiene una tenencia que en realidad es precaria, pero no por a tenencia del suelo, sino porque e está pagando un alquiler a otro que construyó esa casa que él alquila. O sea que en Capital hay un problema mayor. Hay un problema grande de inquilinos, y por otro aparece esta historia de que no hay suelo.
Yo creo que es interesante analizar las políticas sobre vivienda que se empezaron a implementar  a partir del año 2000 en la provincia y en la Capital Federal. La provincia tenía un cupo de treinta o cuarenta mil viviendas en el plano federal. El programa federal de vivienda, definió que los cupos se darían en relación del déficit que expresen y la Provincia expresa en el déficit más o menos el 36% del déficit a nivel nacional. Y la Capital Federal tenía un cupo de 10 mil viviendas. La provincia de Bs As puso en movimiento entre las distintas operatorias  -el plan de villas, el programa federal, unas operatorias de techo y trabajo, construida con cooperativas- unas 60 mil viviendas. Y la Capital Federal hizo dos mil. Quiere decir que, mientras una duplicó prácticamente su cupo, en operatorias, el otro distrito no usó el 20% de su cupo. ¿Cuál es el argumento de porqué no se hicieron? La falta de tierra. Acá a mi me apareció una cuestión central. Lo que entra en discusión es cuál es el formato de una vivienda, en lo que se considera adecuado dentro de lo que es una política de vivienda, y voy a poner un ejemplo: En Capital Federal se decía que no había tierra, y porqué no había tierra, porque no hay un terreno de 1, 2 o 5 hectáreas donde hacer un conjunto de mil viviendas. Pero está lleno de terrenos sueltos, donde hay una casita en un terreno de 8,66m, que el Municipio podría comprar, y construir un edificio de 4, 6 plantas con 4 departamentos por planta. Es decir que iría mechando con edificios sueltos de 16 o 20 viviendas en cualquier cuadra de cualquier barrio de la ciudad, pagando por la tierra lo que vale. Que es una tierra un poco más costosa, pero ya tiene agua, cloaca, pavimento, escuela en el barrio, es decir que el valor de la tierra no es comparable con la del suburbio, sino que es un porcentaje del valor de la vivienda que se va a hacer. Digamos un 10 o 15 por ciento de la vivienda que se va a hacer. Cuando en el conurbano se hacen viviendas comprando tierra, también el valor de la tierra es el 10 o 15 por ciento del valor de la vivienda. En la provincia se inventó una operatoria que se llamaba TPU (Tierra y Proyecto Urbano). Es decir que a las empresas que iban a licitar un conjunto de viviendas, se les pedía también que aporten el terreno, y estos eran valuados en función de su localización con el nivel de infraestructura con el que contaban, etc. En la capital, no se tuvo la menor imaginación, yo diría, el menor interés por inventar una operatoria que viabilice las 10 mil viviendas.  Y justamente ese desdén, es una negligencia que tiene contenidos políticos. En el fondo no interesaba incluso sostener el conflicto que significa que los habitantes de la ciudad acepten que en cada cuadra haya un pequeño edificio de viviendas.
APU: Teniendo en cuenta que en el gobierno ha habido administraciones de distinto signo político: progresistas…
AG: Antes del gobierno actual de la capital, se desarrolló una operatoria que se llamaba “Mejor vivir”, que le mejoraba las condiciones de vivienda sobre el parque existente. Mejoraba consorcios y edificios existentes, por ejemplo los baños y cocinas de todo un edificio, y eso fue muy bueno, a pesar de los conflictos de aplicación de la operatoria, pero demostró una identificación de un segmento donde la política de vivienda podía intervenir y que era razonable. Gran parte de la política de vivienda no era hacer vivienda nueva, sino rehabilitar lo existente y que tiene problemas de precariedad. Pero en términos generales, podemos decir que el tema de la vivienda no logra ocupar un lugar destacado en la agenda de gobierno en la capital. Y porqué no ocupa un lugar destacado? Porque en general está expresando una población minoritaria y que para la mayoría del electorado, tomar a cargo el tema de la vivienda digamos… a ellos les gustaría que se solucione el tema de la vivienda, y si es posible, afuera del distrito. (Agencia Paco Urondo)

 

17.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) La Paco Urondo charló con Horacio Bustingorry para continuar el debate en torno al fútbol argentino, las restricciones para el público visitante y la televisación de los partidos. La discusión incluye otros dos artículos publicados anteriormente (ver Discutiendo el Fútbol para Todos, por Horacio Bustingorry y Y seguimos con ¿Fútbol para Todos?, por Enrique de la Calle)

APU: Introducíamos una nota que vos publicaste en la Agencia de Noticias Paco Urondo que de alguna manera proponías problematizar Futbol Para Todos. Contale a los oyentes los puntos centrales de tu argumentación.
Horacio Bustingorry: Lo primero que hay que tener en cuenta es entender bien qué es Fútbol Para Todos. La televisación de Fútbol Para Todos con los veinte equipos de primera significó que una programación que estaba a cargo del multimedio T&C Sports quedase en manos del Estado. Y ese pasaje se lo entendió desde los compañeros del campo popular como un derecho de atribución que ahora tenía el Estado para beneficio de toda la población de que la televisación pueda ser de manera gratuita y llegase a todo el mundo. Ahora bien, la televisación de los veinte equipos de primera es un fenómeno reciente, no es que siempre fue así y que siempre T&C Sports tuvo esa política de transmisión de partidos. El hecho comenzó recién a mediados de 2007 y tiene que ver con el asesinato de un hincha de Tigre que ocurre en un partido de Promoción contra Nueva Chicago donde entre otras cosas se deciden: por un lado, prohibición de hinchadas visitantes en el ascenso, y en primera una reducción importante de la venta de localidades a los visitantes. En ese marco se decide también que sean televisados los veinte equipos de primera. Entonces la resultante que termina ocurriendo es mayor cantidad de televisación sobretodo, y la AFA lo justifica, para poder suplir la deficiencia de las dificultades de los hinchas de trasladarse. En el ascenso directamente no lo pueden hacer, pero en primera por la brutal reducción de las localidades a los visitantes. Y eso es lo importante a tener en cuenta, que sobre esa base se constituye el Fútbol Para Todos: reduciendo hinchas visitantes en primera, expulsándolos en el ascenso y además programando los partidos en horarios y días restrictivos. Por ejemplo uno puede pensar un Banfield-Colón a las 7 de la tarde del viernes como muchas veces sucede, un hincha de Colón que vive en Santa Fe ya de por si tiene vedada la posibilidad de viajar a Banfield si ese día tiene una jornada laboral.
APU: Un poco lo que motivó la sanción a las hinchadas o por lo menos el discurso oficial estaba atada al tema de la creciente violencia en la cancha, ¿Qué reflexión te despierta?
HB: Es verdad que la violencia está presente. Yo tengo mis dudas si realmente en ese momento se había incrementado tanto como para llegar a esta medida. Si los niveles de violencia hoy son mayores que en la década del 80. Es una problemática a resolver pero me parece que no es la manera, reduciendo la posibilidad que los hinchas, sobre todos los visitantes puedan ver a su equipo. Y agregando en el caso del ascenso donde es más fuerte la medida -porque de la B Nacional a la D la prohibición es total para los hinchas visitantes- un dato a tener en cuenta es que los hinchas siguen viajando, de manera camuflada, de manera clandestina. Y viven situaciones de suma tensión.
APU: ¿Es el caso de Rosario Central ahora?
HB: Ese es un caso muy paradigmático porque aparte las policías provinciales, tengo los casos concretos y chequeados de Córdoba y Entre Ríos, se han dedicado a captar posibles hinchas de Rosario Central que se dirigían a ver tanto a Belgrano contra Rosario Central como a Patronato contra Rosario Central para tratar de frenarlos en la ruta. Una cosa increíble, totalmente descabellada. Por eso la nota a lo que apuntaba es que está muy bien que se televise fútbol, está muy bien que se le haya puesto límites al monopolio. Sobretodo algo muy terrible que ocurría, la posibilidad de ver los goles previo a Fútbol de Primera que antes no existía, hoy sea posible. Pero hay otra serie de problemáticas que venían de larga data y que en algún punto esta decisión de transmitir Futbol Para Todos por canal 7 viene a consolidar.
APU: Salvo cuando vos decías específicamente que los horarios de la grilla de fútbol se ordenan para la televisión y no para los laburantes, si vos tenés que poner veinte partidos vas a pisar el viernes y vas a pisar el lunes, entiendo que el fútbol ahí dificulta mucho la asistencia a la cancha. Lo que no veo es que en otros términos el fútbol televisado para todos obstaculice la asistencia a la cancha o tenga que haber una relación directa con la prohibición de las hinchadas visitantes.
HB: No, de ninguna manera, no necesariamente es así. En abstracto el Fútbol Para Todos no tiene que implicar que se generen los absurdos pulmones que hoy uno puede ver en la mayoría de las canchas, donde tenés un grupo de hinchas del equipo visitante en un rincón y el resto de la cancha totalmente vacía donde antiguamente se ubicaban los visitantes. Eso per se no es así. Si es así en el Fútbol para Todos concreto que se constituyó. El cual fue una herencia de la decisión de T&C Sports en 2007 donde una cosa va de la mano. Dicen vamos a limitar la presencia de hinchas visitantes y posibilitar para los que no pueden ir la transmisión de todos los equipos. No necesariamente una cosa va de la mano con la otra pero concretamente hasta hoy en día fue así. No habría que atacar tanto el Fútbol Para Todos pero si reflexionar sobre como se constituyó. Porque al interior de quiénes festejamos esta medida no tuvimos en cuenta esta otra problemática. Hoy en día como está dado el Fútbol Para Todos lamentablemente aunque no tenga una relación directa viene a coronar esa problemática.
APU: ¿Tenés estadísticas sobre violencia en el fútbol? Si se da adentro o fuera de la cancha.
HB: Estadísticas precisas no tengo. Lo que si más que estadísticas a tener sería interesante estadísticas a investigar es qué sucedió cuando comenzaron a transmitirse todos los partidos y los visitantes vieron limitada la posibilidad de ir a la cancha. En los primeros partidos una vez tomada esa decisión, lo que uno puede encontrar es que mucha gente igualmente se vuelca a tratar de ir a la cancha. Hay un River-Boca de 2007 muy claro, donde todo el público que no puede ingresar termina víctima de la violencia -pero no entre hinchadas- sino de la represión de la policía que lo que se encarga es de tratar de frenar a todo aquél que no tenía localidades.
APU: En el caso de Boca eso pasa en casi todos los partidos. La gente que va mucho de visitante sabe que siempre hay lío porque va mucha más gente de la que finalmente puede entrar, ingresa mucha más gente de la permitida, en una situación de enfrentamiento con la policía. Las situaciones de violencia se dan siempre con Boca cuando juega de visitante porque se achicó el lugar para las hinchadas visitantes.
HB: Pero se achicó no porque no haya capacidad en los estadios sino porque directamente no se venden una serie de localidades. Uno si observa por la tele puede encontrar esos pulmones donde está la tribuna totalmente vacía. Trayendo otra cuestión, está bueno que la televización abierta sea para todos pero no vi nunca a nadie llorando por no poder ver un partido por la tele y si he visto gente muy angustiada ante un partido clave de su equipo…
APU: Yo eso lo discuto. Vos sos de Bahía Blanca y yo de Neuquén. Mis amigos, Boca-River, se desesperaban por entrar a un bar donde pasaran el partido.
HB: Esta bien, pero de ahí a que se genere el grado de conmoción cuando no se consigue una localidad me parece que existe una diferencia cualitativa.
APU: Yo recuerdo cuando vivía en el interior y Boca jugaba el último partido del campeonato. Era la angustia hasta último momento si el partido iba o no en vivo. No era menor escucharlo por radio o verlo por televisión.
HB: No, desde ya. No digo que quien lo quiere ver no le importa. Lo que me interesa es establecer la diferencia entre quien no puede ver el partido por la tele y quien no puede verlo en la cancha. Gente que no puede ingresar a un partido clave, definitorio, directamente en el estadio muchas veces terminan en situaciones muy graves, en enfrentamiento con la policía. El grado de interés o de desesperación que puede generar ese límite me parece que es superior sin desmerecer las ganas que uno puede tener a ver un partido por la tele de escucharlo por la radio.
APU: Va a ser un tema que vamos a seguir tocando en lo que va del año no para mandar para atrás Fútbol Para Todos pero si para entender alguna complejidades del fenómeno que tal vez no se tengan en cuenta.
HB: Es un tema que hay que seguir discutiendo. Y más allá de varios puntos de la nota que son discutibles -fue escrita con la idea de incentivar el debate- me parece que un punto donde se puede generar un mayor acuerdo es en lo terrible de la prohibición de hinchadas visitantes en el ascenso. Principalmente afecta al conurbano. Y en el caso de la B Nacional a muchos equipos del interior del país. Uno puede pensar: el gobierno de Cristina que tantos méritos uno le puede encontrar, tiene el triste récord de ser el único gobierno en toda la historia del fútbol argentino donde se dio la prohibición absoluta de hinchas visitantes en el ascenso. Es un punto a no descuidar. (Agencia Paco Urondo)