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Cultura
16.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El Ministro de Educación, Alberto Sileoni, se refirió a las actividades que la cartera educativa desarrolla en los centros turísticos y destacó el inicio de la discusión sobre paritarias docentes para fines del mes de enero.

“Tenemos actividades propias que venimos desarrollando desde hace muchos años, turismo escolar en Córdoba, en Chapadmalal, eso mueve miles de chicos de todo el país. Seguimos trabajando con chicos de las escuelas primarias en los centros de actividades infantiles que son alrededor de 150 en todo el país y siguen trabajando en el verano”, sostuvo.
El funcionario agregó: “Hay algunas otras actividades que nos enlazan con otros ministerios, como la que desarrollamos con el Ministerio de Desarrollo Social “Argentina con vos siempre”. Entre las actividades que está planificando la cartera se destaca “una jornada nacional que hemos llamado “Dr. Néstor Kirchner” que van a ser miles de chicos pintando mil escuelas en todo el país”. En la actualidad hay 278 escuelas en refacción y 600 en proceso de licitación, en tanto que 30 obras están en su etapa final. Al respecto, el ministro dijo “para este año que viene tenemos un plan bastante ambicioso de recuperación de escuelas que se une al plan que venimos desarrollando para nuestras escuelas técnicas a través del INET, 1300 escuelas técnicas dotadas de recursos informáticos y con mejoras en la infraestructura. Tenemos una actividad intensa en términos de inauguración de escuelas, nosotros pensamos que vamos a terminar nuestra gestión de gobierno, lo dice la presidenta, con alrededor de 1700 escuelas entre las ya construidas y las que están en proceso de licitación”.Con respecto a las paritarias docentes recalcó: “Como nos habíamos comprometido a fines de enero estamos convocando a los cinco gremios nacionales para empezar a discutir y nosotros tenemos la presunción de que los primeros días de febrero podemos cerrar las paritarias”.“Cerrar la paritaria nacional es muy importante porque despeja después las paritarias provinciales. Este año por primera vez cuatro provincias han resuelto sus salarios 2011 a fines del 2010”, dijo.
“Esto no había pasado antes. Con mucha expectativa optimista estamos pensando que para este año vamos a poder resolver salarios y cerrar con los gremios, no sólo salarios, sino algunas otras condiciones que tienen que ver con calidad educativa y con otras condiciones de trabajo muy tempranamente en febrero”, afirmó Sileoni. (Agencia Paco Urondo)

13.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo)
En diciembre pasado, el columnista (y amigo) Horacio Bustingorry (HB) propuso una nota en la discute el programa Fútbol para Todos (ir a nota). Provocadoramente, sostuvo: “Sin embargo desde mediados de los 90 comenzó una tendencia a la expropiación del derecho a alentar al equipo en las canchas. (…) Paralelamente, la oferta televisiva de partidos de fútbol se incrementó hasta completar los 20 equipos de primera. El resultado final fue más partidos televisados y menos hinchas en las canchas. Los dos hechos parecen estar interrelacionados”.
En la nota, HB propone problematizar una lógica que – según él – expulsa a los hinchas a partir de diferentes acciones, que resumo: prohibición para el público visitante en el ascenso, restricciones para la visita en primera, desórdenes en el calendario de partidos debido a la televisación masiva. Como resultado, concluye, menos hinchas en los estadios y más delante de la TV.
Por nuestra parte, futboleros viejos también, nos entusiasmamos con la discusión, mientras la promovemos con un objetivo que compartimos con HB: que las hinchadas visitantes puedan asistir a los estadios, en un nuevo esquema más respetuoso con los seguidores y el folclore de la cancha. Aceptando esa coincidencia, proponemos cordialmente algunas discrepancias para continuar con el diálogo:
1) Fobal para todos: nos distanciamos de HB en su poco entusiasmo ante uno de los principales logros del programa, a saber: la profunda democratización en el acceso a uno de los principales bienes culturales de consumo popular. Gratis y por canal 7 para todo el país. Evocamos recuerdos personales para compartir la profunda alegría que experimentábamos ante la TV allá por los años 90 cuando Canal 9 anunciaba que los partidos de Boca se emitían en directo porque se habían agotado las entradas.
2) Por la TV: tampoco acompañamos a HB en lo que parece ser el siguiente razonamiento: neoliberalismo = televisación. Entonces, enfrentar al neoliberalismo parecería ser ¿terminar con los partidos televisados? Está claro que el auge de la televisación coincide con el período neoliberal, como también lo está que ambas lógicas han confluido y se han retroalimentado. Ahora: la supremacía de las tecnologías de la comunicación se vuelve un dato que va más allá de un programa económico específico. Si aceptamos eso, sí vale la pena discutir cómo se distribuyen los bienes culturales, con qué lógicas y cuál será la discusión entre Estado y mercado.
3) En las tribunas: tampoco nos llevamos muy bien con el argumento que habla de “canchas más chicas, con más butacas, sectores de los estadios casi vacíos por los enormes pulmones que separan a los hinchadas”. A falta de estadísticas oficiales sobre la progresión en la venta de entradas en el fútbol argentino, ofrecemos nuestra reflexión, también impresionista. Desde los ochenta parece tener lugar un proceso que da cuenta de estadios mejores, más amplios, aprovechados en su totalidad. Los casos de Racing y Boca son paradigmáticos en ese punto. HB cita la campaña xeneize del 92: nosotros recordamos que en aquella oportunidad, Boquita enfrentó a Racing al final del campeonato (cuando se cumplían once años de sequía) y el estadio de Avellaneda estaba completo en un 40% por sus deficientes infraestructuras. Y contraponemos la campaña bostera de 1998, en pleno auge del fútbol por TV: la misma mereció las primeras planas de los diarios por su multitudinaria convocatoria (ver ediciones de Olé de esos días).
4) Por último, proponemos problematizar la cultura de la cancha como también la idealización de determinados personajes – que reconocemos populares - no siempre ligados con las tradiciones y prácticas más reivindicables, como se expuso en hechos trágicos como el asesinato del militante Ferreyra o en parte de los incidentes en Parque Indoamericano, en ambos casos con destacado protagonismo de barrabravas. (Agencia Paco Urondo)

12.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Télam) Con la muerte de María Elena Walsh se apaga una importante expresión de la cultura nacional.

Este reconocimiento va a provocar asombros y críticas por parte de muchos compañeros del campo nacional, pues ella fue una de las tantas escritoras de la Argentina que no entendieron ni quisieron tener nada que ver con los movimientos populares, en los que supuso autoritarismo, fascismo o cosas aún peores.
Pero ocurre, sin embargo, que la cultura nacional no se nutre solamente de aquellos afiliados al viejo yrigoyenismo o luego al peronismo, así como también muchos afiliados a ambos movimientos han producido obras lamentables que nada aportan a la cultura nacional.
Siempre tuve la intención de ir a verla un día -nunca nos tratamos- y provocarla diciéndole que hacía cultura nacional sin saberlo, como aquel personaje de Moliere que escribía en prosa sin saberlo.
Seguramente hubiéramos discutido y no hubiéramos llegado a entendimiento alguno. Para quienes simplifican todo lo relativo a la cultura, tanto de un lado como de otro, enriquecen nuestro acerbo nacional sólo aquellos que acompañaban a las mayorías populares en su enfrentamiento con la oligarquía, puesto que siendo nacionales en política, deberían serlo en sus obras literarias o teatrales.
Sin embargo, no es así. Esta mujer de ascendencia irlandesa se hundió primero en lo más recóndito de nuestras provincias junto a Leda Valladares para rescatar lo más profundamente auténtico de aquel viejo aroma de la Patria.
Luego, tomó su rumbo propio y encontró su camino en la poesía, en las coplas para alegrar a los pibes o burlarse de los ejecutivos, para meterse con “el diablo inglés” o fulminar a un oligarca en “Necrología” y aportó valiosas composiciones nacionales aunque no se llegase a comprender los fenómenos políticos que le habían tocado vivir. Sorprende quizás, pero se reitera en muchos grandes de la cultura nacional.
Atahualpa Yupanqui, por ejemplo, es indiscutiblemente “el canto de la patria profunda” lo que no le permitió, sin embargo, comprender un fenómeno sociopolítico tan importante como el peronismo. Apenas se acercó algunas veces pero el incorregible Perón terminó de espantarlo con un comentario rotundo:- Pero, escuchame negro, con esa cara, ¿cómo no sos peronista? Tenía razón el General pero no le cayó bien al “cantor de artes olvidadas”.
Caso semejante es el de Humberto Constantini, otro de los grandes poetas que por haber bebido en las fuentes contaminadas del codovilllismo criollo no pudo entender jamás al peronismo, pero cuya obra es incuestionablemente nacional.
Los que se molesten por esta interpretación, podrán buscar alguna declaración de María Elena evidenciando simpatía por los Kirchner en los últimos años o recurrir a su poema dedicado a Eva Perón o aquel verso donde dice “el que te jedi salía al balcón”.
Pero es tarea vana.
Aquí no juzgamos a la ciudadana Walsh en su definiciones políticas sino a la autora de una obra poética valiosísima, inclusive transgresora por momentos respecto a los grandes poderes de la Argentina reaccionaria, porque como señalaba Hernández Arregui el terreno del arte es muy enigmático y en una misma persona se pueden encontrar muchos errores políticos producto de una conciencia influida por “la colonización pedagógica” y sin embargo, al explayar sus emociones reencontrarnos con su obra donde expresa en sus versos los anhelos y las alegrías del pueblo. (Agencia Paco Urondo)

11.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Página 12) Han pasado cincuenta años pero no la conmoción que me produjo su show Canciones para mirar, que estrenó el verano de 1961 en el primer festival de arte para chicos, en la ventosa Necochea, y a partir de marzo en el Teatro San Martín, inaugurado por esos días. Los espectáculos infantiles de entonces eran una sarta de tonterías, parecidos a los programas de entretenimiento para grandes en la televisión, pero a los gritos y marcando más las palabras porque en esa época todos los nenes eran bobos. María Elena cambió eso para siempre. No tenía hijos ni sobrinos para quienes componer. Hija del director de la estación Ramos Mejía del ferrocarril británico del Oeste, que le leía las nursery rhymes sajonas, escribía para sí misma, rebuscando en su propia infancia. María Elena apelaba al desenfado del humor y de la inteligencia, que conservaba en estado puro, como los chicos antes de que los aplanen las instituciones de la educación y de la cultura.

En la década de 1950 había viajado a París, alejándose de un desengaño amoroso, después de cubrir con pétalos de flores el lecho que iba a compartir con alguien que no podía disfrutar de ese romanticismo infantil. Allí formó un dúo con Leda Valladares, la gran investigadora y recopiladora del folklore argentino, que fue su maestra. Leda con guitarra y charango y María Elena con bombo y caja tocaban en un cafetín de la Rive Gauche en cuyo guardarropas se ganaba unas monedas Pepe Fernández, su más íntimo amigo de la adolescencia. Durante un tiempo de mi infancia tomé clases de piano con Pepe, que todavía era persona y no zamba. Mientras aguardaba mi turno, no podía apartar la vista de una foto que Grete Stern le había tomado a María Elena, adolescente pecosa con un cuello enorme que desbordaba de su sweater, asomada a la ventana para mirar el mundo con sus ojos de agua. Los gallegos Fernández, la británica Walsh, la alemana Stern y los moishes Verbitsky, todos vivíamos en Ramos Mejía, que por entonces era un pueblito de la provincia de Buenos Aires. Pepe también tenía otras fotos: María Elena en bicicleta, en la misma época, con un jardinero de lona; Leda y María en el boliche francés, con ponchos exóticos. Me las mostraba y no podía imaginar que existiera una mujer más bella. Por distintas razones, ella fue nuestro amor imposible. Cuando María Elena volvió a la Argentina, Pepe me llevó a conocerla, en la casa modesta a la que se mudaron los Walsh después de la nacionalización de los ferrocarriles, cuando debieron dejar la casita inglesa frente a la estación. Pepe recreaba aquellas historias en respuesta a mi asedio para apoderarme de todo lo que recordara de ella, que era mucho porque entonces recién estaban llegando a los treinta, que a mí me parecía una edad avanzada. Ante terceros la llamábamos La Polilla, para seguir la conversación sin intromisiones.
Iniciativa de un intendente con inquietudes, el festival de Necochea brillaba por sus buenas intenciones. Pero María Elena y Leda eran otra cosa, una exquisitez que cortaba el aliento. Cantaban con un somero vestuario de juglares, que en mi recuerdo se lograba con unos recortes de paño de colores sobre sus mallas negras, mientras la actriz Laura Saniez se hacía la vaca estudiosa, la hormiga Titina o la pájara Pinta y los nenes enloquecían. Cuando María Elena decía “La luna es redonda” mientras con sus manos dibujaba un cuadrado en el aire, las palabras para explicarle se les hacían un nudo en los labios, más lentos que sus cerebritos alerta. No hace falta que cuente las historias deliciosas de esas canciones, en las que cada tema recreaba un género de nuestra música entonces casi olvidada, porque ya hay tres generaciones que las conocen de memoria. Por más vieja y arrugada que sea, Manuelita es tan joven como aquella tarde de mediados del siglo pasado y sigue sin contarle a nadie por qué en ese preciso momento Leda y María Elena se distanciaron.
La otra intimidad que el pudor me impediría contar si ella pudiera leerla, ocurrió veinte años después. Comenzaba la década de 1981. Yo vivía escondido, atisbando los primeros indicios de que la dictadura no duraría todo lo que sus jefes deseaban. Alguien me dijo que María Elena tenía una de esas enfermedades malditas de las cuales no se regresa. Después de años sin vernos me largué hacia su casa sin previo aviso. Me dijo que no quería ver a nadie, que necesitaba estar sola. Y antes de que pudiera despedirme empezó a interrogarme sobre mi vida, a contarme sus presunciones y cotejarlas con mis respuestas, a preguntarme por amigos comunes. Me contó que solían creerla hermana de Rodolfo Walsh y que asentía sin aclarar la confusión. Cuando nos acordamos habían pasado tres horas. Me pidió que volviera la semana siguiente. Cuando me abrió la puerta llevaba un exótico turbante celeste como sus ojos, que dejó de usar al recuperarse de los estragos del tratamiento. En esos meses de five o’clock tea semanal sólo me crucé con la gran fotógrafa Sara Facio, con quien fue feliz por más de treinta años, y con Gabriela Massuh, la otra amiga admitida en aquella fortaleza asediada. María Elena me hacía poner discos de Bill Evans, me señalaba la escalera y me dirigía para que limpiara y ordenara su biblioteca, mientras hablábamos de los libros y de las películas y de las personas. Nada personal, porque MEW era sooooo british. Pero ni aun entonces, pese a la fragilidad extrema de ese combate por su vida, perdió un pedacito de su dignidad y de su orgullo. Alguien me había recomendado un tipo de gimnasia adecuado para después de la cirugía y del tratamiento químico y yo se lo transmití a Sara. No recuerdo las palabras que siguieron al inicial “¿Y a vosh qué te pasha?” con que me atajó la semana siguiente, pero todavía siento la furia de sus ojos fulminándome por haber hecho algo a sus espaldas, como si alguna vez alguna cosa hubiera podido escapar a su control. Por uno de esos lugares comunes que repetimos los legos en la ciudad alisada por el sicoanálisis, siempre pensé que esa actitud de saber y decidir todo la había salvado. Hace dos meses, cuando un grupo de amigos me sorprendió con una fiesta por mis cincuenta años como periodista, María Elena dijo que no podía ir pero que me grabaría un mensaje. Después no pudieron mandarle la cámara prometida. Mejor así. Prefiero la imagen de las fotos que acompañan este recuerdo melancólico. (Agencia Paco Urondo)

10.01.2011

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Capital Federal (Agencia Paco Urondo)

Se me hizo un poco complicado leer la respuesta de Jorge Altamira a Norberto Galasso, ya que el título de la misma “Qué bajo caíste Galasso!”, se contradice con las primeras líneas en las que afirma que “no le sorprende” que el historiador se sume a la campaña “macartista” del gobierno nacional. Me queda la duda si es que estaba utilizando un recurso irónico, un desliz en un discurso tan largo o si es una más de la cantidad de incoherencias, falacias, paradojas o ladridos echados así nomás sin fundamentar que pueblan el escrito.

Desde el vamos, creo que es una falta de respeto decir que a la Ministra de Seguridad, le “soplan al oído”. Pareciera, no estoy seguro, que la considera una jovencita en un examen en el que no tiene idea de nada y necesita que la ayuden. Tengo mis dudas de que así sea, sobre todo viendo la manera en la que desde su anterior cargo y sus comienzos en el actual, se viene desempeñando. Sin contar su pasado de militante. Me encantaría verlo debatir abiertamente con Nilda, a ver como sale el tema..
Para quien no sepa y le interese aprender o saber algo sobre el trabajo de Nilda Garré al frente del Ministerio de Defensa, de modo de poder contrastarlo con el de ministros anteriores o al menos con las palabras de Jorge, es solo cuestión de buscar información en los medios, en internet o por ahí también en su memoria cercana, en lugar de quedarse con la frase “le soplaron al oído”.
Después Jorge dice que la nota de Galasso fue difundida de manera “instantánea y profusa”. Lo de instantáneo no lo entiendo, lo “profuso” que puede ser que se propague por algunos cuantos blogs, en términos de lo que eventualmente pudieran incidir en la opinión pública, me deja otras dudas. No oí a ninguna vecina, ni almacenero ni al mozo del bar hablando de la nota.
Ni hablar que leo su respuesta publicada en el mismo medio en el que afirma casi sin lugar a dudas, “seguramente”, que no publicarán su respuesta.
Habría que ver qué se entiende por profuso. Pero bueno, suponiendo que así fuera, llamarles “alcahuetes” a quienes divulguen la opinión de Norberto Galasso, la verdad, me parece medio flojo. ¿Tan seguro está de que cada medio o individuo es un alcahuete del gobierno? ¿No hay kirchneristas sinceros para èl?
Sobre la “bancarrota política y la bajeza” de Galasso a la cual Altamira refiere como una obviedad, a partir de que Norberto dice: “pensá en los pibes que podés arriesgar”, no se si tiene sentido aclarar algo. Me pregunto si no se da cuenta de la realidad, el hecho de que efectivamente está arriesgando pibes.
También me pregunto si el par de veces que utilizó el adjetivo de “cortesano” es una licencia poética o si realmente piensa que Cristina es la Reina Cristina y que el gobierno semeja una monarquía, como tanto aseguran desde hace años los medios de comunicación de mayor llegada. De ser así, estaríamos en serios problemas para comunicarnos, entendiéndonos mínimamente. Pero bueno, la respuesta de Altamira es larga, sigamos sin detenernos en los detalles.
Después perdí un poco el norte, porque me encontré riéndome cuando leí que Norberto había caido en un “pozo de inmundicia” según Altamira. Sí, esa sí es una licencia poética, pero muy punk, ciertamente, digna de Ricky Espinoza. Pero luego, encontré apenas al margen de una efusiva expulsión de sandeces, que Jorge dice “los troskos son funcionales a Duhalde” como a la pasada. Y se desentiende de la cantidad de párrafos en los cuales se basa la carta de Galazo.
La convaleciente correlación que hace del asesinato de Ferreira con la masacre de dos campesinos tobas y de dos pobladores de Soldati insulta a la persona de bien.¿Se puede decir eso sin al menos justificar o al menos conjeturar el porqué de semejante afirmación?
También me pregunto qué pacto firmó el gobierno con Macri. ¿Qué obtienen como beneficio cada uno?
En el parrafo siguiente ya pasamos a la acusación lisa y llana, ya que de manera explícita afirma que el “asesinato de Mariano Ferreyra obedeció a la necesidad de defender las tercerizaciones”.
Un poquito después se autodenomina pareciera que con orgullo como “convertido en el enemigo principal” según una sucesión de razonamientos que, la verdad, no parecen muy conexos. Me imagino la cantidad de horas diarias que el gobierno le dedica en sus reuniones de gabinete, por ejemplo, a los troskos…
Pero bueno, cuando luego afirma que “Galasso no se aparta del encubrimiento de la patota que asesinó a Mariano Ferreyra en ningún momento de su texto.” Yo entendí, más o menos, que si alguien no se aparta, está cerca. O sea que para Altamira, Galasso está cerca del encubrimiento del asesinato de Mariano Ferreira.
Y ahí sí, me aburrí de discutirle a alguien que sinceramente parece recién bajado de un plato volador. (Agencia Paco Urondo)

31.12.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por el Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología)

Aspiraciones 2011
Nos preguntamos: ¿cuáles son los problemas que no permiten implementar, por ejemplo: la producción pública de medicamentos, de vacunas, de insumos médicos, la eliminación de vinchucas para atenuar la incidencia del mal de Chagas, eliminar arsénico de aguas para consumo, el saneamiento de cuencas fluviales, el control del uso de agroquímicos, generar polos tecnológicos públicos en donde se pueda producir, por ejemplo, anticuerpos monoclonales, proteínas recombinantes, productos químicos de síntesis, etc ?. Todos ellos, desarrollos de aplicaciones múltiples que permitirían utilizar racionalmente el conocimiento existente y activar la capacidad potencial que subyace en los organismos de CyT y en las universidades nacionales.
Además, otros desarrollos que podrían implementarse en forma intensiva a nivel nacional y/o regional son los propuestos por el INTI en diversos rubros como: discapacidad, agropecuarios, textiles, medio ambiente, asistencia a cooperativas y empresas recuperadas, abastecimiento básico comunitario, gestión integral de residuos sólidos urbanos, unidades productivas tipo, cadenas de valor artesanal, planes de integración de la comunidad al sistema productivo, por mencionar sólo algunos. Ver en http://www.inti.gov.ar/.
Todos ellos relevantes y contundentes aunque, generalmente, de aplicación focalizada o limitados a la capacidad institucional del INTI, pero que con una decisión política de alto nivel deberían expandirse.
Porque movilizar capacidades como las del INTI -y obviamente de otros organismos CyT y universidades-, sería una señal objetiva de que empezamos a comprender que CyT es un sector estratégico.
Todos sabemos que los problemas habitualmente se resuelven desde la Tecnología, y sólo excepcionalmente desde la Ciencia. Y el INTI es la institución que podría actuar como efector en muchas áreas, por su capacidad operativa multidisciplinaria y por su calidad institucional.
Sin embargo, en el 2009 el INTI tenía el5º presupuesto dentro de los organismos nacionales de CyT luego del CONICET, el INTA, la CNEA y la CONAE y con, aproximadamente, un 15% de lo que recibe el más grande -Conicet-.
Y pensamos que una expansión del INTI, fundamentada sobre la base de resolver necesidades propias es imperativo porque, además de solucionar problemas se constituiría en un formidable mecanismo de tracción a todas las áreas y niveles del conocimiento, permitiendo ampliar racionalmente un sector CyT, hoy débil, fragmentado y poco útil.
Otra carencia importante en CyT es que en algunos casos no ha habido una comunicación precisa, veraz, o adecuada hacia la comunidad. Veamos un ejemplo.
Lo que ha pasado con la Produccion Pública de Medicamentos (PPM), un proyecto estratégico planteado desde la actual gestión el Gobierno, es un caso claro. Así, mientras el Gobierno promovió e inició este proyecto, desde que asumió como ministro de Salud el Dr Juan Manzur, éste operó en sentido contrario, desactivándolo. Y no hubo ninguna explicación.
Y esto no es una cuestión menor. Porque proyectos como la PPM, que tuvieron una decisión política del Gobierno para implementarlo y en los que mucha gente e Instituciones se involucraron, finalizó diluyéndose u ocultándose por decisión de un funcionario, generando un efecto inverso al originalmente esperado y consolidando el desaliento y/o la desconfianza, aspectos que, luego, son muy difíciles derevertir.
Porque desde CyT hay que empezar a dar respuestas orgánicas a las problemáticas nacionales/ regionales, sean estas estratégicas, sociales o económicas. Porque en muchos rubros hay como hacerlo, y no se hace.
Y sería importante hacerlo porque, de esa manera, podríamos revertir los principales problemas que aquejan al sector y que fueron claramente expresados por el Dr Diego Hurtado (*): “la debilidad crucial del complejo científico-tecnológico argentino es política e institucional”.
Por eso, semanas atrás proponíamos la generación de un Foro Permanente de discusión de políticas en ciencia y tecnología, en el marco del mismo MinCyT. No para hacer “oposición”, como muchos piensan, sino como una manera de poder interactuar, y poder construir.
-http://grupogestionpoliticas.blogspot.com/2010/11/propuesta-agenda-procedimiento.html-.
Por último, días atrás el ministro de CyT, Dr Lino Barañao, encabezó el acto de cierre de las mesas de trabajo del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2011-2014.
Según dice en la web del MinCyT, esas mesas fueron conformadas por más de300 especialistas en diferentes áreas. No conocíamos de esa convocatoria -que suponemos no ha sido abierta sino por invitación- ni de los ejes que se habrán planteado para CyT en los próximos 4 años. De cualquier manera, cuando conozcamos el Plan, en los primeros meses de 2011, seguramente también conoceremos a los que participaron, así como los aportes que hicieron. Ver en: http://www.mincyt.gov.ar/noticias/noticias_detalles.php?id_noticia=25.
En esa ocasión el ministro Barañao dijo “que lo que va a dar continuidad a las políticas de Estado, además de la planificación a mediano y largo plazo, es tener la capacidad de proponer soluciones a los problemas que enfrenta la sociedad”.
Esperamos que así sea. (Agencia Paco Urondo)

28.12.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, gentileza de Télam) En la historia de nuestro pueblo latinoamericano, se reiteran los casos de importantes figuras políticas unidas por una fuerte relación sentimental y al mismo tiempo, por un mismo ideal de redención social o nacional.
Pero, como la Historia no sólo la escriben los que ganan sino especialmente "los hombres que ganan" y no las mujeres, resulta que muchas admirables luchadores han quedado en el olvido o son apenas reconocidas sin otorgársele la debida importancia.
Una de estas mujeres fue Manuela Sáenz, quien luchó junto a Simón Bolívar. Como se sabe, Bolívar fue traicionado por su vicepresidente, Francisco de Paula Santander -indignidad que suele ocurrir en nuestra América Morena- y precisamente a Santander se lo acusó por el golpe comando del 25 de septiembre de 1828 en el cual intentaron asesinar a Bolívar, ocasión en la cual Manuela impidió el crimen, enfrentando a los conjurados y dando así tiempo a la fuga del Libertador.
Manuela salvó así a su hombre y al mismo tiempo a su líder político, a quien acompañó en una lucha que le había valido, años atrás, una condecoración del General San Martín.
Otro caso semejante es el de Elisa Lynch, en la cual encontró su gran compañera el mariscal Francisco Solano López, en su trágica epopeya de la Triple Alianza.
Aunque escocesa de nacimiento, Elisa unió su destino al de la Patria Grande Latinoamericana martirizada por aquel infame genocidio y cuando quince años después de la tragedia -luego de sufrir toda clase de humillaciones por parte de las damas aristocráticas- arribó al puerto de Buenos Aires, la abucheó un grupo de mitristas hasta que le abrió paso a bastonazos el poeta Carlos Guido Spano para rescatarla y protegerla.
En estas historias se puede ir más lejos, como cuando las guerrillas altoperuanas impidieron una y otra vez el avance de las fuerzas realistas. Allí combatió también una pareja, consolidando su amor en la lucha por la libertad: Juana Azurduy y Manuel Ascencio Padilla.
Una y otra vez enfrentaron a la reacción, pero en 1816, en la acción de Villar, Padilla fue muerto y degollado, siendo clavada su cabeza en lo alto de una pica en el pueblo de la Laguna. La Juana no pudo soportar semejante ignominia y tiempo después, al frente de sus amazonas, ocupó la Laguna y recuperó la cabeza de su esposo.
Luego, acompañó la lucha de las guerrillas de Güemes en el Norte, ya con el título de Teniente Coronel que le otorgó el General Belgrano.
También se puede ir más cerca y recordar la entrega total de Evita junto a Juan Domingo Perón, donde la pasión por el compañero de lucha, se consolidaba en el común proyecto político de emancipación social.
Y por supuesto, se reitera en el matrimonio Kirchner, en estos días: más allá de la maledicencia de los diversos opositores, algunos para quienes no gobernaba él entre 2003 y 2007 sino que era ella la que dirigía; otros, para los cuales no era ella la verdadera presidenta entre 2007 y 2010 sino él quien gobernaba desde las sombras, míseras chicanas de quienes personificaban en el matrimonio su rechazo al avance popular, cuando resultaba evidente la complementariedad de ambos en la acción política.
También en este caso, las circunstancias produjeron la muerte de uno de ellos y la soledad del otro, soledad que sólo puede superarse con la presencia popular en las calles.
Néstor, a pesar del alerta de los médicos, no puso límite alguno a su militancia llevado hacia la muerte por su consecuencia porque, como él decía, no había llegado a la presidencia para abandonar sus convicciones sino para empujar en el camino de los cambios necesarios.
Esta vez no fue, como en el 52, que el hombre quedó solo prosiguiendo la lucha sino que, en cambio, Cristina vive su lucha por superar su dolor mientras redobla esfuerzos para continuar el camino que había comenzado con Néstor en las luchas estudiantiles del pasado.
En sus palabras de estos días, Cristina ratificó la clave de esa identidad en la lucha: "El nos diría seguramente: seguir adelante, para eso vinimos, a cambiar la Argentina".
En todos estos casos, se ensamblan los afectos personales profundos con la identidad en el proyecto político de liberación.
Quizás todavía haya muchos que no lo entiendan porque se lo impide su cerrado sentido de clase que abomina de todo progreso popular y de los líderes que lo representan, y que, además, en su formación enciclopedista, conocen seguramente los entretelones de alcoba de las corruptas dinastías europeas, pero no comprenden estas historias de la propia patria, donde el amor no se expresa en predominio alguno entre dos seres que se complementan en la lucha política, sino que se sublima en una sola palabra: Compañeros.

 
(Agencia Paco Urondo)

23.12.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) En los últimos años hubo avances notorios -no vistos anteriormente- en el sector CyT como la creación de Ministerio (MinCyT), las mejoras salariales, el mayor número de becas ofrecidas y la mayor cantidad de subsidios otorgados así como los montos asignados a proyectos de investigación.
Por otro lado, las políticas del MinCyT continuaron sustentándose, esencialmente, en articular emprendimientos productivos entre el sector privado y el público, sobre la base de proyectos generados en el sector privado y financiados o subsidiados por el sector público. Además, dentro de las políticas prioritarias del MinCyT, se siguió impulsando a áreas como biotecnología, nanotecnología y software. Pero también han quedado asignaturas pendientes como, por ejemplo, en lo laboral no haber equiparado a los becarios a la condición de investigadores en formación, hecho que les permitiría acceder a tener los beneficios de cualquier trabajador, entre otras cosas.
 
Pero, quizás, una de las carencias más conspicuas en el sector científico-tecnológico sea su agenda social. En efecto, no conocemos que desde CyT haya proyectos de envergadura que tengan como actor o receptor principal al sector público.
 
Esto, además de ser una carencia inexplicable es, en parte, la razón que impide formar un sistema CyT sólido y sustentable. Porque no actuar sobre necesidades propias impide la generación de vinculaciones interinstitucionales y bloquea una expansión racional del sector que permita absorber los RRHH generados, hecho que ya se está empezando a manifestar con becarios desplazados y futuro incierto -como los 191 evaluados favorablemente y que no han podido ingresar a la Carrera del Investigador del Conicet-. Ver en: http://www.conicet.gov.ar/webfiles/2010/12/Concurso_Ingreso_CIC.pdf.
 
Porque hoy ya tenemos más doctores, que era uno de los objetivos iniciales planteados a principios de 2004, pero ahora hay que incorporarlos. De otra manera, vamos a repetir la vieja historia de la “fuga de cerebros”. Y esto no es otra cosa que la consecuencia de no tener políticas coordinadas en un sector muy disperso. En efecto, los organismos de CyT dependen de siete Ministerios diferentes, o de ocho si consideramos que las universidades dependen administrativamente de Educación. Hay un mecanismo de coordinación adecuado que está expresado en la Ley Nº 25.467, pero obviamente no ha funcionado.
 
Por otra parte, recientemente el MinCyT creó el Programa “Recuperación del pensamiento científico-tecnológico Latinoamericano” con el fin de recuperar la memoria histórica de emprendedores y pensadores que entre los años 50 y 70 concretaron proyectos orientados a lograr una capacidad autónoma en tecnología en Latinoamérica. Entre ellos estaban: Jorge Sabato, Amílcar Herrera, Oscar Varsavsky, Carlos Martínez Vidal, Helio Jaguaribe, José Pelucio Ferreira, Máximo Halty-Carrère, Víctor Urquidi, Francisco Sagasti y Miguel Wionzcek, etc.
 
El desarrollo de ese Programa es importante porque es parte de nuestra historia. Pero, más allá de su importancia intrínseca, no deberíamos quedarnos sólo en la reconstrucción nostálgica de esa historia. Porque el mejor homenaje que podríamos hacerle a todos esos emprendedores sería poder montarnos sobre sus hombros e intentar generar políticas adecuadas al tiempo que nos toca vivir, que tiene connotaciones políticas, económicas y sociales diferentes a los planteados en esa época.
 
Más info: grupogestion1@yahoo.com.ar (Agencia Paco Urondo)

20.12.2010

En las urbanizaciones de lujo vivirán, cuando se completen, más de 450 mil personas, menos del 4% de la población de la región metropolitana, en una superficie casi dos veces que la de Capital Federal. Mientras en Ciudad desarrolla su vida el 25% de la población de la región.

20.12.2010

La versión más conocida y popular de "Los muchachos peronistas" fue grabada por Hugo del Carril en 1949. El propósito era difundirla para la celebración del 17 de octubre de ese año, fecha ya establecida como Día de la Lealtad. Por Néstor Pinsón.

18.12.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El ministro de Educación de la Nación , Alberto Sileoni, presentó este jueves 16 de diciembre, los “Encuentros Nacionales por la Educación : Balance y Desafíos”, que reunirán a los principales protagonistas en la implementación de las políticas públicas, dirigentes políticos, rectores de universidades, docentes y representantes sindicales, entre otros. Estuvieron presentes: el jefe de Gabinete de Ministros de la Nación , Aníbal Fernández, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación , Julián Domínguez; el senador nacional Daniel Filmus; el titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, Gabriel Mariotto; y el secretario de la Gestión Pública , Juan Manuel Abal Medina, y presidente del bloque del Frente para la Victoria de la cámara Baja, Agustín Rossi, serán los encargados de cerrar la actividad. A partir de esta primera reunión, los Encuentros Nacionales por la Educación continuarán con foros provinciales y regionales que se organizarán en distintos puntos del país.
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(Agencia Paco Urondo)
 

14.12.2010

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Conurbanos) En la IAPI, si yo (mirá lo que te digo: YO), me paro en una esquina y grito a los cuatro vientos: "vecinos, vamos a ir a tomar esos terrenos que están vacíos, para comprometer a las autoridades a que nos brinden una solución para nuestros problemas de vivienda", creo que puedo llegar a juntar unas 200 personas en media hora.
La necesidad habitacional y los niveles de hacinamiento son situaciones que no se pueden negar, y cualquier espectativa de una posibilidad que supere esa realidad (y no es mucho lo que hay que superar), siempre va a ser recibida con entusiasmo por cualquier grupo de familias en el barrio.
Claro que después voy a necesitar de espaldas que sostengan la ocupación, porque no es tan sencillo como parece.Hay que sostener una toma en el conurbano, sobre todo en un Municipio gobernado por un Intendente que proviene del ala izquierda de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). No es joda.
La IAPI es un barrio enorme, que primero fue una villa de emergencia, y está muy cerca de los viejos galpones del viejo Instituto Argentino de Promoción Industrial. Un lugar ubicado en esta triple forntera difusa que conforman los Partidos de Quilmes, Avellaneda y Lanús, lleno de postergaciones, necesidades, pibes, y perros flacos. En definitiva, un lugar del segundo cordón.Los terrenos que se encuentran en lo que alguna vez fue el Frigorífico Finexcor (comprado y cerrado en 2005 por la multinacional Cargill) sobre la avenida Montevideo, en la localidad quilmeña de Bernal, fueron ocupados por unas quinientas personas que aseguran no haber sido "mandadas" por nadie. Mentira.Al frente del asenatmiento se encuentra una especie de puntero político (yo creo que no califica ni para eso, pero bueno, es una opinión nomás) a quienes el resto de los ocupantes llaman "El Gordo". Su apellido se desconoce, y nadie en la IAPI o los Barrios Santa María, 9 de Julio y La Loma (que se encuentra aledaño a los terrenos que fueron ocupados) conoce demasiado a este sujeto.En el medio, maniobras francamente cachivachescas, como la aparición de un supuesto dueño del predio que salió a hacer declaraciones en los medios diciendo que él no se oponía a la toma, siempre y cuando el Estado (sic) se lo comprara -sic y (?)- para cedérselo a las familias ocupantes. Horas más tarde, los verdaderos dueños del predio (o sea, Cargill,) desmintieron a esta persona y exigieron el desalojo inmediato de los asentados.La realidad es que este señor, y quienes lo secundan, no puede haberse lanzado a esta aventura en soledad, y las sospechas de que detrás de su maniobra puede haber alguien bastante más importante, están bastante fundadas.Más allá de la cobertura impresentable que le dieron los medios de la Capital Federal a la toma de Bernal, lo interesante es hacer notar las diferencias de la respuesta política que tuvieron las autoridades quilmeñas: al contrario de lo ocurrido en Villa Soldati, ayer mismo se hizo presente en el lugar el Intendente Francisco Gutiérrez, para conocer cuáles eran las demandas de los ocupantes, y luego estudiar cuáles serían las posibles soluciones al conflicto.
No es tan difícil. Diálogo y consenso, que le dicen. Pero de verdad.

 
 
 
 
 
 
 
(Agencia Paco Urondo)
 

13.12.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo)

*En la columna el autor responde a la escritora Rosa Montero que comparó la muerte de Néstor con las demostraciones masivas durante la nazismo.
Estoy en Argentina, país que amo, porque aquí he nacido con todas las contradicciones que ello implique.
¿Qué se puede esperar de un/a escriba a sueldo? ¿Una idea novedosa? ¡Sí! Las tienen, de cuando en cuando, como el relato de ese sustito acerca de los paroxismos colectivos que hacen que “tu criterio individual desaparezca sumergido en la masa” (no por novedoso el miedo que les producen a estos literatos los pueblos, sino por novedoso el acontecimiento sociológico de la individualidad sin mediaciones en pleno siglo XXI). Nada mejor resumido que en la mezquindad del titulito mismo del artículo “el dolor propio” [1].
¿Criterio individual? ¿Acaso el de esta escritora no está “masificado” ya por ser parte integrante de la línea editora de los mass media en los que publica? ¡Mass media! Es decir, debemos dejarnos mediatizar por su sustito, nosotros sí.
“Estoy en Argentina, país que amo, en plena resaca mortuoria por Kirchner. Desconfío de las multitudes emborrachadas de sentimientos”. ¿Solemnidad literaria? ¿Redescubrimiento del Romanticismo? No, literatura de baja estofa (epígonos de Vargas Llosa hay a patadas, Vargas Llosa uno y sólo uno).
Y para darle firmeza a su literatura de pretensión sociológica y sociologizante nos dice que “diversos experimentos científicos han demostrado que el ser humano prescinde con temible facilidad de su responsabilidad moral si se siente amparado por la muchedumbre”. ¡Responsabilidad moral! (¿no será en todo caso ética?) ¿La (responsabilidad) moral puede medirse científicamente? Son palabras atinentes a dar crédito con certeza absoluta a sus principios subjetivos (y más que eso, a sus prejuicios –no en el sentido de juicio previo, sino en el de desvalorización-). Esos experimentos (no citados) siempre son muy dudosos, y para los que quieran ver de qué se trata la cosa ni más ni menos que “la falsa medida del hombre” de S. Jay Gould.
A partir de ese sustito que le produce a ella, individuo aislado de la comprensión cabal de la realidad, llega a que “la horda enardecida y unánime posee un atractivo venenoso al que nadie es inmune, por ejemplo, los grandiosos desfiles del nazismo eran de una belleza contagiosa”. ¡Ni que decir de incursión en contradicciones! ¿Dónde esta literata vio hordas enardecidas en ese funeral? Aquí se vuelve epígono de Borges, en la literalidad. Pero la ilación de palabras de una pobre doña Rosa es gratuita y no necesariamente lógica y mucho menos necesariamente una descripción periodísticas (sino una catarsis de sus miedos ideológicos; típico de derechas que descubren y redescubren a Hitler y sus políticas por todos los rincones, salvo en el preciso rincón en el que Hitler ejerce el poder).
“Ya no sabemos compartir nuestras penas. Por eso necesitamos una excusa ajena con la que poder llorar en común el dolor propio”. Pero ¿quién le dijo que eso no era la pena propia del que lloraba ese día en compañía de tantos otros (que tanto asustan a esta pobre doña Rosa)?
Esta es la misma presumida doña Rosa que en Madrid se complace de manifestarse por "por una Cuba libre y democrática”. Y es la misma que escribe en El Nuevo Herald de Miami que “los marmolillos procastristas necesitan mitos y dogmas de la misma desesperada manera que el yonqui  su dosis de droga”.
La misma que en el 2007 escribió para El País de España, con el rimbombante título “la enfermedad moral totalitaria”, que “el totalitarismo de izquierdas es una repugnante enfermedad moral”, agregando a párrafos seguidos que “el perfecto ejemplo de esta ofuscación ética es el caso de Cuba”.
¿Atractivo venenoso del lenguaje? ¡Violencia del lenguaje (no por bonito deja de ser violento)! En lo despectivo de su uso: “masa”, “muchedumbre”, “horda”, “multitudes emborrachadas (de malos sentimientos)”, “resaca mortuoria”, “marmolillos (marmolillos mitómanos y dogmáticos)”. ¡Vaya dignidad subyacente que la impulsa a escribir a esta pobre doña Rosa!
Pongamos por caso que las marchas de las que participa en alguna aldea del mundo "por una Cuba libre y democrática” fueran multitudinarias. ¿Qué diría esta sagaz periodista? ¿Qué su criterio individual desapareció y quedó sumergido en la masa? Estimo –y no quiero ser prejuicio- que no.
A lo que le tienen miedo no es estrictamente a las manifestaciones populares, sino a la posibilidad de cambios que esas manifestaciones populares eventualmente exteriorizan, y por ello toda manifestación popular, sea en Cuba sea en Argentina o sea en Francia, será siempre desde los pensamientos de una pobre doña Rosa equiparable con… ¡REPUGNANTE ENFERMEDAD MORAL! (Agencia Paco Urondo)

08.12.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado en Radar, suplemento cultural de Página 12, por Natalia Moret) A principios del siglo pasado, el cine era chiche nuevo en Europa y su vástago más deseado, el sexo en movimiento, ya era furor. Pero también era ilegal. Y la industria para abastecer a aristócratas y burgueses florecía. ¿Es posible que la primera filmación de sexo explícito que se vio en esos salones clandestinos de proyección de la que se tenga registro haya sido filmada en la Argentina, con un sátiro espiando ninfas y cazando una para saciarse? El Satario fue durante años una hipótesis y un mito. El reciente descubrimiento de una productora podría hacerlo realidad. Esta es la historia.

Tres minutos después de haberse inventado el cine, se inventaba uno de sus géneros más hiteros y rentables: el cine porno. ¿Dónde? En la Argentina. Sí, en la Argentina. Aparentemente. Porque si para algunos inventos locales (digamos, por ejemplo, el colectivo) las pruebas son categóricas, el asunto se enmaraña un poco cuando se trata de definir cuál es y quién se queda con la autoría de la primera película pornográfica de la historia. Primero, porque una gran parte de las películas de la época, hablamos de principios del siglo XX, se perdieron para siempre. O están en manos de coleccionistas celosos, inaccesibles. Y después, pero no menos importante, porque en sus comienzos la pornografía era ilegal y todos los que participaban del negocio, como sucede con cualquier negocio al costado de la ley, se esforzaban seriamente por no quedar pegados, haciendo todo lo posible para que nadie pudiera reconocerlos y mucho menos encontrarlos. Porque no te metían multas: te metían preso. Entonces, a lo Houdini, los implicados en el maravilloso mundo de la pornografía desarrollaban una serie de estrategias escapistas para circular con el menor riesgo posible por el circuito under: usar alias, revelar los rollos de películas en las bañaderas de sus casas, filmar de noche mientras el resto del mundo duerme, entre otras. Estrategias escapistas que tuvieron que mantenerse y reinventarse durante muchos años: el primer país del mundo en legalizar la pornografía fue Dinamarca, y lo hizo recién el 1º de junio de 1969 en el marco de Sex 69, una gran feria de sexo que convocó a más de 50 mil visitantes en Christianborg. Para ese momento el cine tenía ya casi 80 años, y se estima que eran más de 3 mil las películas pornográficas que se habían filmado, y mucho el dinero que esas películas habían reportado a sus productores. En ese entonces el consumo de stag movies, como se conocía a las películas cortas con sexo explícito, estaba destinado casi exclusivamente a hombres (stag, de hecho, podría ser traducido como “sólo para hombres”).
 
Pero no para cualquier hombre. Las stag movies estaban destinadas, casi exclusivamente, a hombres aristócratas y burgueses. Muchas de estas películas se hacían por encargo y se proyectaban en los smokers, salones poblados de chicas livianas de ropa para la clientela masculina. Salones oscuros, selectos y secretos, llamados así por el humo de los cigarros que terminaba de armar el ambiente sórdido y elegante. Los créditos, el idioma de las placas, la distribuidora, la productora: la mayoría de los datos en los films no eran más que pistas falsas para inexpertos. Muchas veces, incluso, los actores aparecían disfrazados, con máscaras o trajes, ocultando su identidad. Generalmente, los encubiertos eran los hombres. A las mujeres, que en la mayoría de los casos provenían de burdeles de mala muerte y que aceptaban este trabajo como una versión mucho más amena y mejor paga de la prostitución, es más común verlas a cara descubierta. El hecho de que los directores, los camarógrafos y los productores usaran seudónimos inverosímiles y chispeantes denota el gesto irreverente que desde el principio acompañó a la pornografía: acá sí que se coge, y es una fiesta. Les guste o no a los bien educados. E. Hardon (E. Sigue Duro), Will B. Hard (Guille Sé Duro), A. Wise Guy (Un Tipo Sabio), She Will (Ella Lo Hará), son sólo algunos ejemplos. Desde su nacimiento, la pornografía estuvo condenada a los márgenes, a la clandestinidad, allí donde las buenas morales imperantes no pudieran censurarla. Se acusa al porno de repulsivo e inmoral o, en el peor de los casos, de aburrido. Tal vez, como opina Gore Vidal, esa gente que acusa nunca encontró su porno, aquel porno frente al cual no pueda sino sentirse profundamente inquieto y perturbado. Porque el único peligro de mirar porno, dice, es que te haga querer mirar más porno. Que te haga, incluso, no querer hacer nada más que mirar porno. Ese temor a que nos guste demasiado, parece, es lo que se agita detrás de esta industria que no para de crecer desde que nació. ¿Y dónde nació? En la Argentina, sí. Aparentemente.
 
LA HISTORIA DE LA HISTORIA DEL PORNO
 
El sexo siempre estuvo ahí: en el centro de todo. A lo largo del siglo XIX, como parte de la experimentación en la representación realista del mundo, comenzaron a circular en las cortes europeas pinturas y grabados que retrataban cuerpos desnudos. Muchas veces se trataba de obras anónimas. En 1827 se inventa la fotografía. Un rato después, una mujer ya posaba desnuda para la cámara. Pero lo que la imagen fotográfica tan sólo llegaba a sugerir se completa con el cine, capaz de registrar imagen en movimiento. El 28 de diciembre de 1895, August y Louise Lumière presentan el cinematógrafo en el Grand Café Boulevard des Capucines de París. Con el cinematógrafo había nacido el cine. Y con el cine, el cine porno. Casi inmediatamente se filma y presenta en sociedad El beso, con May Irvin y John Rice, un corto que mostraba a una pareja besándose en primer plano y que era adaptación de una escena sacada de una comedia teatral. No había desnudos, no había genitales, no había tetas. Ni que hablar de penetración, fellatios, cunnilingus, eyaculación y todo el combo de explicitud y lujuria que llegó para quedarse apenas un ratito después. El beso era un film casi ingenuo, casi romántico. Pero lo que en teatro no había horrorizado a nadie, en la pantalla causó un escándalo fabuloso. Quién sabe si influenciados por el novedoso mundo del psicoanálisis o solamente por su propio deseo, los Lumière entendieron rápidamente que ese escándalo manifestaba tan sólo una cosa: la gente, el público, quería más. Más de eso mismo que tanto los escandalizaba. El cinematógrafo, aquel invento tan útil para mostrar obreros saliendo de su trabajo, también podía ser usado para mostrar eso otro que todos hacían con mayor o menor frecuencia, dependiendo de cuán afortunado se fuera, y de lo que nadie se atrevía a hablar: sexo. Así es que unas semanas más tarde aparece el corto Le bain, dirigido por Louis Lumière y protagonizado por la actriz Louise Willy, que se desnudaba frente a cámara en un strip-tease bien sugerente. Todavía apenas se jugueteaba con la posibilidad del sexo explícito sin alcanzarlo, por lo que, técnicamente, no podríamos hablar de porno. De todas formas, Le bain provocó tanto escándalo y consternación entre los defensores de la moral burguesa que terminó por catapultar la incipiente pornografía a las profundidades de la clandestinidad. Pero en la clandestinidad se multiplicó. Los equipos que de día eran usados para filmar películas presentables en sociedad, de noche se usaban para seguir alimentando la maquinaria del sexo. En 1896 aparece Le coucher de la mariée, también protagonizada por Louise Willy. IMDB, la base de datos online más fuertemente consumida por los cinéfilos y que a veces, parece, puede equivocarse, indica que Le coucher... fue dirigida por George Méliès, el primer ilusionista del cine. El especialista del género Luke Ford, en su libro History of X: 100 Years of Sex in Film, señala que esta película fue dirigida por Eugene Pirou y Albert Kirchner, bajo el nombre de Léar, a pedido de los Lumière. En el film, como pasaba en Le bain, otra vez puede verse a Louise Willy sacándose la ropa. Aparentemente el corto original duraba siete minutos, de los cuales han podido rescatarse en la actualidad tan sólo dos. Los primeros dos minutos, en los que sólo llega a verse un provocativo pero todavía recatado jueguito previo. En los minutos perdidos del film podrían haberse encontrado escenas de sexo explícito. Tal vez. Pero hoy es imposible saberlo. Entonces, ¿cuál es la primera película verdaderamente porno de la que se tenga registro?
 
“EL SATARIO”: EL MITO
 
En 1908 se filmó en Francia A L’Ecu d’Or ou la Bonne Auberge, traducida como El buen albergue, protagonizada por un soldado que llega hambriento y cansado a una posada y que termina sacándose el hambre con la bella mucama que lo atiende. De esta película se tiene registro y puede precisarse su fecha exacta. Por eso varios historiadores y expertos dicen que, oficialmente, muchas veces éste es considerado el film porno más antiguo que existe en la actualidad. Pero, ¿qué pasa extraoficialmente? Los mismos expertos sostienen que existiría una película anterior a la francesa, llamada enigmáticamente El Satario (también conocida como El Sartorio), que sería una mala traducción de “El sátiro” y habría sido filmada en algún lugar de la ribera de Quilmes o la ribera paranaense en Rosario, circa 1907. Por nombrar sólo algunos de los expertos que abonan esta teoría casi mítica: Joseph Slade, Paco Gisbert, Linda Williams, Patricia Davis, Ariel Testori, Luke Ford y Dave Thompson. ¿Por qué entonces si tantos expertos están de acuerdo con su existencia hablamos de mito? Porque, más allá de las investigaciones, no habría copias disponibles de la película que sustenten la hipótesis. ¿Acaso ninguna copia? No. Todos los que saben del tema afirman que un coleccionista anónimo e inaccesible, que a veces aparece como español y otras como canadiense, tendría una en su poder. Y que podría haber otras por ahí. ¿Y de qué va la película? Seis ninfas juegan desnudas en un río. Desde los matorrales, una especie de demonio con cuernos y barba se excita espiándolas. El sátiro sale de su escondite y las corre, pero sólo llega a capturar a una de ellas. Después de la leve resistencia de la ninfa, ella y él tienen sexo demoníacamente divertido en varias posturas, hasta que terminan en un 69 perfecto. El sátiro se escapa cuando aparecen las otras ninfas a rescatar a su amiga.
 
Pero, ¿por qué vendrían los europeos a filmar a Buenos Aires? Cuando la censura en Francia se puso más severa hacia 1905, dice el especialista español Paco Gisbert, muchas de las producciones pornográficas empezaron a trasladarse a tierras alejadas del viejo mundo, como México. Y como la Argentina, que, según Gisbert, fue uno de los primeros centros de producción de películas pornográficas, allá por 1904 o incluso antes. “En un artículo aparecido en la edición norteamericana de Playboy sobre los orígenes del cine clandestino –señala el español–, Arthur Knight y Hollis Alpert explican que las películas con una completa y explícita actividad sexual eran enviadas por barco desde la Argentina a compradores privados, la mayoría en Francia e Inglaterra, pero también en sitios tan lejanos como Rusia y los Balcanes. De hecho, el escritor Louis Sheaffer cuenta en O’Neill: Son and Playwright, la biografía de Eugene O’Neill, que el dramaturgo viajó a Buenos Aires en aquella década y que frecuentaba, con bastante asiduidad, las salas de proyección de cine pornográfico en Barracas.” Otro detalle a tener en cuenta es que las mujeres argentinas no sólo podían pasar bastante fácilmente por europeas, como señala Ariel Testori, sino que además cobraban como argentinas. Negocio redondo. ¿Y por qué las fechas sobre su producción están en disputa? Joseph Slade, director de Estudios y Artes Audiovisuales de la Universidad de Ohio y uno de los que cree que la película podría haber sido filmada un poco más tarde que 1907, explica que debido a la calidad de su producción algunos historiadores intuyen que la fecha se acerca más a los años ‘20. “Algunos que opinan que fue producida en México han llegado incluso a atribuírsela a Sergei Eisenstein –explica Slade–, y hay una leyenda persistente que sostiene que El Satario fue filmada, probablemente, como una parodia al Atardecer del fauno, el ballet que escandalizó a la audiencia parisina en su première en el Theâtre du Chatelet, en mayo de 1912. Ese mismo año, el ballet hizo una gira por Sudamérica, y se cree que el film podría haber sido producto de aquel evento.” Si fuera así, El Satario podría haber sido filmada en Rosario o Buenos Aires en 1912. “Aunque –continúa Slade– el periodista y escritor alemán Kurt Tucholsky relata que llegó a ver, en Berlín y en los primeros años del siglo XX, una película cuya descripción se asemeja notoriamente a El Satario, junto con otras que, se sabía, habían sido filmadas en Rosario.”
 
“SATARIO”: EL DOCUMENTAL
 
Actualmente, la productora argentina Bastianafilms está preproduciendo Satario, un documental que trata justamente sobre la búsqueda, como si del Santo Grial se tratara, de alguna copia del film de 1907. “Nos entrevistamos con todos los historiadores, directores y especialistas a los que pudimos llegar, porque todavía seguimos buscando financiación y no pudimos hacer toda la investigación que podríamos haber hecho –explica Joana D’Alessio, de Bastianafilms–, pero uno de estos especialistas nos contactó con un inglés, que nos contactó con un español, que nos contactó con un canadiense...” ¿Y, la encontraron? D’Alessio sonríe. “Parece que sí. Una empresa canadiense que ya cerró había armado, en los ‘90, unos compilados de stag movies de principios de siglo. En uno de esos compilados, que nos costó un trabajo de locos conseguir, aparece una película llamada El Satario, pero fechada en 1920 y en México. Es loco, porque en la película pasa exactamente lo que describen todos los que la vieron o que dicen conocer a alguien que la vio. Las seis ninfas, los matorrales, el sátiro...” ¿Y entonces? “No sé, pero consultamos con algunos expertos. Gisbert opina que puede ser el típico error de edición de un recopilador de stags.” Por 1920, México era un centro de producción importante de material pornográfico, en especial de películas zoofílicas, y tal vez el recopilador pensó que el “monstruo” que sale en El Satario, medio animalesco, era una especie de parodia de esos films y lo ubicó en los ‘20 y en México, el país que más producía porno en ese entonces en América latina. En ese caso, la copia de El Satario encontrada por los productores del documental podría ser la misma de la que hablan los expertos en el tema. En ese caso, tal vez, los argentinos seríamos los creadores de la película pornográfica más antigua de la que se tenga registro. (Agencia Paco Urondo)

01.12.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) La editorial Publicaciones DEL SUR el jueves 9 de diciembre llevará a cabo la presentación de la cuarta edición (primera ampliada) del libro "El Uruguay como problema", de Alberto Methol Ferré. La misma tendrá lugar en la Embajada de la Republica de Uruguay en Buenos Aires, Av. Las Heras 1907, a las 19 horas.
En la presentación harán uso de la palabra el Embajador de la República del Uruguay D. Guillermo José Pomi Barriola, el autor del prólogo de la presente edición y coordinador del sitio www.metholferre.com D. Marcos Methol Sastre, el Secretario de Cultura de la Republica Argentina D. Jorge Coscia, el Director General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires D. Mario Oporto, el escritor y periodista uruguayo D. Luis Vignolo (h.), el editor de la Agenda de Reflexión y conductor de Misión Patria Grande D. Alejandro Pandra y el Secretario General del Partido Patria y Pueblo D. Néstor Gorojovsky.
La presente edición reza en sus primeras páginas con una muy sentida dedicatoria del actual presidente de la Republica del Uruguay, José “Pepe” Mujica. Posteriormente bajo el titulo Mensaje de los Editores se describe la importancia y repercusión de la obra de Alberto Methol Ferre tanto en el plano histórico – cultural como en el político a lo largo del continente y particularmente en nuestro país. El Prologo lo ha escrito con gran orgullo, Marcos Methol Sastre, no solo por tener un padre de la talla de Methol Ferre sino también por haber sido testigo presencial de la persistente labor intelectual. La cuarta edición de “El Uruguay como problema” culmina con 3 nuevos artículos: La integración de América en el pensamiento de Perón (Conferencia pronunciada en 1996); MERCOSUR o muerte. Nuestras tres ebulliciones totalizadoras; y un último escrito cuya autoria es de Luis Vignolo (h.) denominado “En torno a El Uruguay como problema”.
Publicaciones DEL SUR, Lorena Vazquez, 54 011 4307 1010, publicasur@gmail.com (Agencia Paco Urondo)