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Cultura
04.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Cuarta y última parte de la larga entrevista que La Paco Urondo realizó a la intelectual Beatriz Sarlo. En este último tramo, Sarlo reflexiona sobre sus relaciones con los medios Página 12 y con La Nación, el estado del debate en la Argentina y José Pablo Feinmann.

Beatriz Sarlo: Como comprenderás, el periodismo militante en este momento no es el que mejor me cae. Simplemente mantuve la entrevista porque había sido tomada. No soy una persona de negarme a una entrevista periodística porque se que no están en mi campo.
APU: También habría que pensar si 678 es periodismo militante… BS: No, yo estoy diciendo que ustedes son periodismo militante. No podía negar una entrevista de periodismo militante porque en este momento yo sea el blancode todo el mundo. Eso se los dejo a los kirchneristas que hay que ver si se sentarían con la equivalente revista o portal radical o el portal del carriosismo, quiero verlo eso. Creo fervientemente en la libertad de prensa. Y la libertad de prensa incluye mis propios riesgos porque si no uno no cree en la libertad de prensa. Si uno dice “la libertad de prensa” pero se queda mosca… La libertad de prensa incluye mis propios riesgos con la prensa.
APU: ¿Cuál es el riesgo?
BS: Riesgo es la manipulación de lo que uno dice. No está asegurado porque no hayun acuerdo sobre qué cosas pueden hacerse y qué no.
APU: A propósito de eso y también vinculado con los medios y la condición no neutral de los medios masivos, usted se reconoce y ha tenido una militancia de izquierda o progresista, no sé cuál es la palabra exactamente que usted utiliza, usted tiene una historia de militancia que mencionaba en el inicio de la entrevista, y sin embargo es tomada por medios con un perfil mucho más conservador y es tomada como la referente del pensamiento no kirchnerista. ¿Usted ve esa tensión? ¿Cómo la vive?
BS: A ver…Cuando se funda Página 12, reconozco que ahí vi algo nuevo en la prensa. Durante muchos años escribí bastante en Página 12, es más, mi nota criticando a Kirchner por el acto de la ESMA salió en Página 12. Después algo pasó en la conversión de Página 12 en un boletín oficial, por el cual fui atacada con mentiras. Se dijo que lo había llevado a Soriano a la Facultad de Filosofía y Letras para que los alumnos se rieran de él. En primer lugar, nunca lo había llevado a Soriano a la Facultad, en segundo lugar la Facultad no es un lugar donde se rían de Soriando porque todos los alumnos han leído Bourdieu. Entonces, para que los alumnos se rían de él porque no había llegado a 6to grado, en Filo todo el mundo sabe que un escritor así es una nueva versión de Roberto Arlt y tiene más bien todas a favor. Pero yo no lo había llevado. Me basurean durante quince días en Radar (suplemento cultural de Página), repitiendo esa mentira. Simplemente la desmiento hasta que finalmente una periodista de Clarín en ese momento manda una carta diciendo que ella había estado presente el día que fue Soriano a Filosofía y Letras y que por supuesto no era en mi cátedra ni estaba yo presente ni nadie de mi cátedra y que por supuesto los alumnos no se habían burlado de Soriano sino muy por el contrario. Página 12 ni pide disculpas, ni llama por teléfono para decir “lo sentimos”. Bueno, tema terminado. Lo que es peor es que un año y medio después vuelven a publicar lo mismo, el mismo director de Radar vuelve a aceptar el artículo donde dicen eso. Convengamos que Página 12 para mí es un medio absolutamente imposible. Yo ya ni escribía ahí. Que hagan su vida. Necesitan esto, una mezcla de escritores resentidos y políticos que me odian, necesitan eso, que hagan su vida. No me importa, ya ni contesté. Ya ese diario es imposible para mí, un diario que sigo leyendo sobre papel y algunos de cuyos columnistas respeto. Por tanto escribo en los diarios que me permiten decir lo que quiero. Hace dos años, mandé a La Nación una nota sobre Kraft Foods y el clasismo, se acuerdan cuando estaban los cortes en la Panamericana. Dije “esta nota La Nación no la va a sacar”. Y La Nación la sacó. Podría no haberla sacado. No hubiera sentido un acto de censura que La Nación no sacara la nota, para nada; hubiera dicho que, como todo medio periodístico, eligen los materiales que quieren publicar. Tampoco era una nota tan excelente como para decir “su calidad hace que deba ser publicada desde Le Monde hasta Le Nouvel Observateur, The Guardian y Die Zeit”. Tampoco. Entonces, escribo en los lugares donde me permiten escribir lo que quiero. Si ustedes leen La Nación, ustedes verán que mis posiciones no son en general las de los columnistas de La Nación. Son posiciones relativamente divergentes. No distintas. Divergentes en una serie de cosas. La Nación publica mis notas, punto. no tengo otro medio. Como Clarín publicó mis crónicas durante más de cinco años en Viva, donde fui criticada por otra cosa, porque los intelectuales no debíamos escribir en Viva. En realidad, haga lo que haga voy a ser criticada. Cuando empecé en Viva la crítica fue feroz porque los intelectuales no debíamos escribir en Viva. Todavía no era el asunto Magnetto porque aún no estaba en el horizonte en el 2003. Magnetto no estaba en el horizonte de los kirchneristas que recién emergían. Pero fue feroz la crítica porque escribía crónicas los domingos en revista Viva. Que jamás me tocó una coma. Yo revisaba mis artículos a fondo porque sabía que iban de mi computadora ala revista. Entonces, escribo donde me dan un lugar. Por supuesto hay cuestiones en las que pongo límites. No voy a programas de gente de ultraderecha, que no sepa que fue lo que pasó el 24 de marzo. Hoy está Chiche Gelblung en su portal diciéndome “Conmigo no, Sarlo”. Me invita a su programa y no voy, punto. Pero por escrito, que para mi es lo fundamental, yo escribo donde me den un lugar. Donde por supuesto las posiciones del diario no sean negacionistas para decirlo rápidamente.
APU: Con respecto a los artículos suyos de La Nación, pareciera, que a partir de la muerte de NK cambia su posición o pareciera que hay una pretensión de complejizar mucho más el fenómeno cultural del kirchnerismo. ¿Es así?
BS: Y he sido criticada por Tomás Abraham, por ejemplo, por Quintín en su blog, largamente. Y bueno, son críticas que he optado por no contestar, podría contestar mañana porque son críticas que se pueden contestar, pero he sido criticada, es decir, se ha dicho que he tenido una conversión al kirchnerismo después de mi nota el día que Kirchner murió, se ha dicho eso también. ¿Qué puedo hacer? Entre que Magnetto me ordena lo que puedo escribir (Magnetto, una persona que desconozco) y que me he convertido al kirchnerismo, cuál es mi salida. Me tengo que mantener escribiendo lo que pienso. Equivocadamente o no. Pero de buena fe.
APU: Ves eso, que hay un achicamiento muy fuerte en los debates, que es muy difícil debatir en la Argentina porque está definido esto del kirchnerismo - anti kirchnerismo.
BS: La verdad es que no tengo ese sentimiento. Lo que sucede es que al periodismo le encantaría que los intelectuales se engancharan en todos los debates. Porque con eso se calienta un poco la pantalla o se calienta un poco la página. Los intelectuales tienen otra lógica en la cual también están pensando cosas. Estos libros no están acá de casualidad. Son todos sobre la imagen, yo estoy pensando cuestiones de imagen. Y quisiera reservar algunas horas para pensar temas que son en realidad los que me interesanmuy profundamente, aunque un cierto deber de participación me haga pensar en otros. Entonces lo intelectuales no tienen el deber de engancharse en todos los debates. A veces consideran que el debate es importante y que tienen que hacerlo y otras veces lo dejan pasar. También hay una idealización en el periodismo de que antes se debatía muchísimo y ahora no. Creo que se debate más o menos lo mismo. No es que hay un pasado glorioso, soy muy poco nostálgica así que a lo mejor estoy injuriando al pasado. Creo que sí, se debate por escrito. Siempre para el periodismo resulta poco ese debate. Pero hay que considerar también la lógica del campo intelectual, que tiene algunos proyectos que están menos vinculados al día a día de la política. Publiqué un libro que me gusta mucho más que cualquier otro, hace dos años, que es “La ciudad vista” que tiene que ver con todos mis recorridos por Buenos Aires, los lugares más pobres, ver cómo es eso, yo sé que no es un libro de gran impacto pero ese es un libro con el cual me identifico fuertemente. no es un libro que va a disparar la boletería en ninguna parte.Esos también son proyectos que tienen los intelectuales que no siempre están machacando sobre el presente. El presente nos ha tomado mucho la cabeza. Pero no siento que antes había una cantidad floreciente de debates y ahora no los hay. Más bien siento que hay un enorme reclamo de que la gente debata. Y uno dice voy a debatir cuando elijo debatir. Tomás Abraham escribe una nota en contra de mis posiciones y yo digo, bueno, quizás él cambie de opinión o quizás yo cambie de opinión, valdrá la pena cruzarse hoy, a lo mejor mañana nuestras opiniones están más cerca que hoy. También eso me puede pasar con Horacio, o con Forster. No tengo la sensación de un déficit.
APU: No en términos de cantidad sino de calidad, de que es difícil plantear una serie de posiciones porque pueden ser rotuladas como kirchneristas o anti kirchneristas. Esa discusión desmerece o le quita complejidad a las discusiones.
BS: Eso es porque algunas cuestiones están muy calientes. 678 no es un lugar de debate, en algún punto. Pero entre otros intelectuales quizás las cosas estén un poco calientes, no hay que olvidar que faltan seis meses para las elecciones, todo el mundo está medio con los pelos de punta, entonces hacer unos reconocimientos en algunos sectores caen mal y en otros sectores caen bien. Hace un mes, cuando empezaban a caerse los candidatos como muñecos yo dije, bueno, Carrió dijo que los candidatos se iban a caer como muñecos lo cual muestra que es una buena analista política. Eso despertó la ira. Pero es cierto que había dicho que iban a caer todos como muñecos.
APU: Vos sabías también que esa reflexión iba a generar un revuelo. Hay un espíritu polemista.
BS: Hay un espíritu de verdad también. El día que Cristina presente su candidatura voy a decir Carrió se equivocó en que Cristina no iba a ser candidata. Hay un espíritu de reconocimiento, también, por qué no. En el libro, a Alberto Fernández le hago una serie de reconocimientos porque creo que era un tipo muy interesante dentro de ese abanico. Y cuyo destino quedó marcado dentro del conflicto de la 125. También hay un espíritu de verdad, no es que una sea una provocadora profesional. Verdaderamente ni gano ni pierdo en hacerle un reconocimiento a Alberto Fernández. Pero quien inventó la relación de Kirchner con los medios que fue muy exitosa en un punto con los periodistas elite, fue Fernández. También puede sonar provocador cuando digo que piense Cristina Kirchner si no le conviene un gremialista de vicepresidente. Puede sonar una provocación eso, pero yo no lo inventé a Moyano, lo inventó Kirchner a Moyano. Entonces cuando uno mira así algo fríamente y en una tradición peronista, que es la tradición que algunos cercanos al peronismo, como puede ser Torcuato Di Tella que ahora lo atacan sin haberlo leído, que siempre pensó que el peronismo debía convertirse en un partido laborista. Reflexionemos. No con Moyano pero reflexionemos qué e lo que pasa ahí. No es para mi, es para eso que siempre dijo es la columna vertebral. Entonces no es espíritu de provocación. Por qué no paramos la pelota diez minutos y pensamos algo. Aunque el pensamiento esté equivocado, es mejor pensar algo articuladamente que no pensar. Cuando vi que lo escarchaban a Torcuato me quedé extrañada. Siempre fue alguien entendedor del kirchnerismo, no por nada fue el primer secretario de Cultura de este Gobierno. Otra cuestión a pensar que nadie se plantea y que no es una provocación, los países que tienen grandes sistemas de salud, grandes sistemas de seguridad social, no los tienen en manos de sus sindicatos. Los sindicatos sirven para negociar contratos de trabajo, para negociar salarios, para controlar a las empresas, analizar sus balances, pero no son dueños de hoteles ni de hospitales. Esta es una cuestión a debatir. Francia tiene un sistema de salud que es considerado de los buenos que atiende desde los profesores universitarios hasta los obreros. Es un sistema nacional de salud. Los inmigrantes llegaban, no había sindicalismo, armaban sus mutuales, había un Hospital Español, un Hospital Italiano, en caso de que uno de ellos se enfermara con la mutual se arreglaban. Ahora después se convirtió en la política argentina que parece que hubiera nacido de los designios mismos de la naturaleza de las cosas, pero hay otros países que no. Y son países que tienen muy buena seguridad social para sus obreros, para sus capas medias, para sus capas medias altas. Entonces ese sindicalismo por qué no puede ser discutido. Yo no lo apoyé a Moyano. Los Kirchner estuvieron apoyados en Moyano, no yo.
APU: Una última pregunta. Después de la muerte de Kirchner, Feinmann después de leer su artículo dice algo así como “si es una mano tendidayo le ofrezco la mía”. ¿Qué reflexión le despertó?
BS: Cero. Que deje de decir que tengo que leer sus libros, que deje de decir que no sé qué de Soriano… Cero, me despertó cero la reflexión. Si mi pecado en el mundo ha sido que no he hablado sobre sus novelas ni haber escrito sobre ellas, la verdad, no puedo remediar ese pecado. Debe ser mi pecado original. Cero. Lo conozco mucho a José Pablo, pero hoy, cero. Otras manos nunca me fueron negadas. Con todo lo que admiro a la gente desde Unidos hasta hoy, mucha gente de Carta Abierta. Tampoco me tenía que escribir que las tenía tendidas porque nunca me fueron negadas.(Agencia Paco Urondo)

03.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Juan Ciucci) Este fin de semana concluye el Mercado de Industrias Culturales Argentinas, que se desarrolla en el Complejo Tribuna Plaza, junto al hipódromo de Palermo, con entrada libre y gratuita. Este encuentro busca consolidar los desarrollos de una industria que genera el 3,5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). En palabras del Secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, “todos los pueblos y comunidades del mundo tienen personalidad y comunidad cultural. La diferencia se produce cuando hay una plataforma, las industrias culturales, que transforma esa creatividad en algo trascendente. Con este objetivo se impulsó el MICA, para darle un lugar destacado a la capacidad creativa de todo el país”.

Sin embargo, es un proceso complejo el de organizar y consolidar el trabajo industrial en la cultura. Si bien responde a una realidad que enmarca al trabajo cultural dentro de los parámetros del mercado, no debe perderse de vista que no son las leyes del mercado las que deben organizar los lineamientos culturales de una nación. En ese sentido, este primer encuentro se presenta demasiado preocupado por lograr un ámbito propicio para el interés comercial. “Este mercado será la mayor ronda de negocios producida en el país”, dijo en la apertura el director nacional de Industrias Culturales, Rodolfo Hamawi.
Por eso es importante que sea el Estado el que accione de una manera enérgica sobre el sector, pero con la intención de profundizar una dirección cultural que no haga solamente sustentable la industria; sino sobre todo que permita que las producciones colaboren con la formación de una conciencia nacional y una cultura que nos represente. Enfrascados como estamos en discusiones mediáticas por la producción del sentido común (y su hegemonía), no debemos olvidar que justamente son las producciones culturales las que inciden en esa construcción de sensibilidad. En la línea de proyectos como el canal Encuentro o INCAATV, es por donde creo deben buscarse las salidas. Porque debe lograrse tener una mayor producción de industrias culturales nacionales; pero sobre todo que formen un autentico pensamiento nacional (entendiéndolo como Hernández Arregui, latinoamericano y antiimperialista).
El programa de este primer encuentro no ofrece puntos de interés en ese sentido. Se trata más bien de espacios de negocio, en donde podemos asistir a charlas (Cómo se hace una megapelícula en Argentina, dada por un ganador del Oscar) o seminarios (Seminario Internacional coorganizado con la Unión Europea. Derecho de Autor en Industrias Culturales. Alcances de la legislación, protección y nuevas tecnologías ) tendientes a conglomerar a los participes de la industria.
Sin embargo, hay algunos momentos de interés. El sábado, en el escenario principal dará un concierto la exquisita Elena Roger. Y el domingo a las 18 hs se presenta la Asociacion de Revistas Culturales de Argentina.
Tambien a las 18 habrá una mesa a partir de la película Belgrano, y el rol del cine al servicio de la historia. Y de 14 a 16 el encuentro Cine político: política en el cine, en donde se trabajarán los aspectos políticos del lenguaje cinematográfico.
Es de esperar que la próxima edición permita una conjunción de practicas del mercado y de construcción de un pensamiento alrededor de las industrias culturales; para no separar una formación económica de su sustento político. En ese sentido, recomiendo los trabajos publicados por Octavio Getino en su blog donde desarrolla con profundidad algunas de estas implicancias. (Agencia Paco Urondo)

03.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en ips.org.ar) Espero no molestarlos con lo que puede parecer –pero no es- una cuestión personal. Simplemente, me pareció un deber de lealtad ponerlos en conocimiento de que he decidido apoyar con mi firma la conformación del Frente de Izquierda que acaba de presentarse. Como ustedes bien saben, tanto privada como públicamente he sido crítico con lo que frecuentemente consideré sectarismos, esquematismos y rigideces de la izquierda argentina, y así seguirá siendo cada vez que lo considere necesario: apoyar la formación de ese frente (cuyos partidos, aunque fuertemente opositores al gobierno, no se embarcaron con la derecha del “campo” en su momento, como sí lo hicieron el PCR o el MST) no significa en absoluto comprometer una autonomía crítica que intento mantener también respecto del “modelo K”, al cual –como también saben- asimismo apoyé cuando sus medidas me resultaron defendibles, o cuando, equivocado o no, lo creí necesario frente a peligros mayores. Ya no creo más que eso sea necesario, pero este es otro tema, que ahora se haría demasiado largo: me permito señalar, simplemente, que en mi opinión los peligros que alguna vez pudieron haber significado amenazas que dieron en llamarse “destituyentes”, hoy han desaparecido, y eso es para celebrar, entre otras cosas porque nos permite ejercer nuestro derecho a la crítica con menos prevenciones y temores de hacerle el juego a “lo peor”; con la salvedad de algunos sectores ideológicos irracionalmente recalcitrantes –especialmente en el terreno de los DDHH y en ciertos monopolios comunicacionales-, la mayoría de la “oposición” de derecha (política tanto como económica) va advirtiendo rápidamente que bajo este gobierno se pueden hacer grandes negocios, a cambio de algunas concesiones tibiamente “redistributivas” que no afectan en modo alguno las grandes estructuras del poder, y aseguran una “paz social” –por la que la Presidente misma aboga con creciente énfasis- que ninguna otra fuerza política  sería capaz de garantizar: no es solo, aunque sea cierto, que la oposición es torpe, mediocre e inútil; la cuestión central es que es innecesaria , porque el “modelo” vigente, que el gobierno se prepara efectivamente a “profundizar” tras su seguro triunfo en las elecciones, es el de un país burgués “normal”. En este contexto, pues, considero que la existencia de una izquierda cuya voz (estemos completamente de acuerdo con ella o no, votemos por ella no) pueda ser escuchada por la sociedad, es absolutamente imprescindible para la profundización de la democracia y las causas populares. Muchos que históricamente simpatizamos con los objetivos de una transformación profunda y emancipatoria de nuestra nación como parte de un proyecto latinoamericano y mundial de liberación del despotismo del Capital mundializado, nos hemos sentido repetidamente frustrados por los factores –incluído, cómo no, el sectarismo que señalábamos- que impedían la existencia de un frente de izquierda con esta orientación y obligaba a muchos a apoyar (críticamente o no) a diversas variantes de “centro-izquierda” y “bonapartismo”, de manera que sería inconsecuente y absurdo negarse ahora a saludar su actual formación, que podría abrir una vía alternativa ante el cada vez más borroso dilema entre “K” y el “establishment”. Es verdad que otras veces que se intentó (por ejemplo IU, que de todos modos era algo diferente) terminó en fracaso; y es verdad también que este Frente actual es más el producto de la necesidad ante las nuevas leyes electorales que de una auténtica “superación” y elaboración pública de las diferencias internas. Pero creo que la izquierda merece la oportunidad, especialmente después del lamentable episodio Mariano Ferreyra. Por otra parte, contar con ese Frente nos da, a los hombres y mujeres que nos reconocemos en una izquierda independiente, una oportunidad de promover una participación activa y amplia orientada a mejorar la calidad de los debates en su seno. Y más allá de esto, en verdad, todo “ciudadano progre” riguroso, sean cuales fueran sus simpatías políticas actuales, debería estar a favor de que exista una izquierda diferenciada del gobierno, en primer lugar para evitar que todas las críticas (cada vez más merecidas, convendrán conmigo) provengan de la abyecta y brutal derecha gorila que hemos sabido conseguir, lo cual ha forzado a muchos luchadores honestos de distintos sectores sociales –incluso al interior del espacio “K” en sentido elástico- a acantonarse unilateralmente del lado del gobierno y auto-reprimir sus propias críticas. Es necesario abrir el espacio de lo político, complejizarlo, generar pensamientos y prácticas menos “únicos”. Facilitar que la izquierda exista, y bregar para que tenga una base más numerosa que ponga en discusión franca sus objetivos y sus métodos, es una actitud de democracia elemental que, en mi opinión, no puede ser negada. Si es un nuevo fracaso seré el primero en señalarlo en voz alta (aunque no creo que le importe a muchos). Pero no podemos partir de la base de que no tienen derecho a la existencia, y menos aún cuando los nuevos reglamentos electorales son injustamente restrictivos, y su orientación objetiva hacia el “bipartidismo” perjudica muy especialmente a las fuerzas de izquierda. Muchos podrán decir que el pueblo argentino ha demostrado largamente que no se identifica con sus propuestas, y que en buena medida eso es culpa de la propia izquierda. Puede ser, no lo vamos a discutir ahora -es un tema inmenso que merecería un debate especial, y sin duda es una de las grandes deudas de la izquierda llevar a cabo a fondo ese debate: sería mucho mejor que lo hiciera con la mayor cantidad posible de nosotros-. Pero eso no quita que las propuestas de transformación radical de lo existente deben seguir presentes, así como deberían seguir presentes las luchas efectivas que –con todos los errores del caso, que nadie pretende desconocer- la izquierda viene llevando adelante, y muchas de las cuales –tampoco eso se puede desconocer- contribuyeron, con enormes sacrificios, incluso a que el propio gobierno tuviera que tomar medidas que en verdad, justamente desde su autoproclamada posición “nacional y popular”, siempre debió asumir (otra vez el asunto Ferreyra y los “tercerizados” viene a colación, entre otros ejemplos). Finalmente, todo puede cambiar: también la situación, la izquierda y eventualmente, el pueblo argentino. Pero aunque así no fuese, no sería correcto contribuir por omisión a impedir aquella presencia. El recordado Nicolás Casullo solía insistir (para lamentarlo, si yo lo entendí bien) en que el imaginario revolucionario había desaparecido, y él se hacía cargo de ese duro hecho. Yo también trato de hacerme cargo. Sólo que también trato de no ceder en ese deseo imaginario (como diría algún amigo lacaniano), aunque lo pensara imposible –todavía no lo pienso, aunque sí pienso que una de las grandes deudas de la izquierda es una discusión a fondo de qué significa hoy el concepto de revolución -, o al menos tan a largo plazo que excederá mi ciclo vital: “pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad”, para reiterar la canónica frase de Gramsci. Tener lo que aparece “imposible” como medida, en el peor de los casos, puede ser un excelente criterio correctivo para “lo que hay”; y en el mejor, puede ser una apuesta y un incentivo para reconstruir ese imaginario, con todas las complejidades y “actualizaciones” que sean necesarias y ensayando corregir los errores del pasado, algo que solamente la participación masiva puede lograr: como ha dicho alguien, cuando malintencionadamente se le atribuye a Maquiavelo la canónica frase sobre la política como “arte de lo posible”, se suele olvidar que el “arte” es también, y sobre todo, la creación de lo posible, de lo todavía no existente.
Bien, temo que me excedí un poco, pero me era necesario. Les agradezco la paciencia, y les envío un fraternal abrazo a todos / as,

(Agencia Paco Urondo)

02.06.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Sarlo se paró y se fue porque Viñas iba preparado para enfrentarla a ella misma. A su pasado. A su pecado que es algo más que un pecado de juventud.

Con gesto de prima donna, sin emitir palabra, una Beatriz Sarlo más joven y tan adusta como siempre, se levantó de la mesa e hizo un mutis por el foro que más de una actriz de la nueva camada envidiaría. No ocurre hoy. Ocurre en ese túnel del tiempo/placard/archivo llamado televisión, que todo lo guarda… que todo lo recicla ¿o no es cierto?
El programa en cuestión, Los Siete Locos. La imagen casi vencida muestra a una Cristina Mucci, su conductora, desencantada y desesperada, intentando desde una admiración sin fisuras defender lo indefendible. Sarlo ha dejado a la mesa plantada. Y la mesa, en este caso particular, es David Viñas que, imperturbable, la ve pasar…
Ese programa fue objeto de exhibición, la noche de lunes, en 6,7,8, programa/novedad periodística de la década, aunque los premios Clarín/Martín Fierro no opinen lo mismo. Allí, donde se analizaron las posibles razones que motivaron esa retirada destemplada, estuvo hace unos días atrás Beatriz Sarlo debatiendo y abusando del respeto evidenciado por la totalidad del panel.
Algunos aun todavía intentan encontrarle una explicación al desplante de entonces. Incluso hay quien recuerda que años después, en un reportaje en Página/12, la propia Beatriz Sarlo se había justificado diciendo que tuvo miedo de ser golpeada por David Viñas. Pero en la imagen traída por el recuerdo del tape, no surge ningún gesto de violencia; nada de la reconocida intemperancia de David Viñas, quien permaneció impasible, casi ajeno.
David Viñas ya no está entre nosotros. Sin lugar a dudas, hubiera sido el único actor legitimado para develar el secreto. Pero alguno de los que nos consideramos con Síndrome de Diógenes de la política, tenemos guardado aquel recuerdo, importante para estos tiempos.
David Viñas llegó aquel día a los estudios trayendo en sus manos el ejemplar 42 de la revista Los Libros, datado en julio-agosto de 1975, como se podrá observar en el tape que seguramente volverán a reproducir.
Esa revista que marcó un hito entre los magazines literarios era co-dirigida por una Beatriz Sarlo que militaba febrilmente en el PCR (Partido Comunista Revolucionario, separata maoísta del PC desde 1968, atado al despertar del Mayo Francés), y asumía posturas de defensa del lopezrreguismo.
Sí señor, aunque usted no lo crea. Los “chinos” (tal como los conocíamos por esos años) habían pactado con Isabel Perón y su ideólogo/astrólogo/mago y, por entonces, ministro de Bienestar Social, el nefasto José López Rega. Y era precisamente en el número que llevó David Viñas a la mesa de Los Siete Locos en el que Beatriz Sarlo firma un editorial que esgrime una encendida defensa del gobierno de Isabel Perón y de José López Rega.
Transcribo algunos de los párrafos salientes de ese opúsculo favorecedor de las bondades del “lopezrreguismo”. Dice en un momento de ese editorial, refiriéndose a un supuesto golpe institucional que provocó la renuncia de López Rega, “(…) la crisis no puede ser comprendida –y por consiguiente resuelta– al margen de algunas precisiones: el amplio frente antilopezrreguista –heterogéneo política y socialmente– que fue utilizado como plataforma golpista por los sectores prosoviéticos, unió todo lo susceptible de ser unido en contra del ex ministro de Bienestar Social y coyunturalmente del plan Rodrigo, en verdad apuntando a la caída de Isabel de Perón y su remplazo mediante la elección del presidente provisional del Senado...”.
Continúa ese editorial tratando a la URSS de “imperialista”, citando a Gelbard, Sivak, Broner y Madanes como “prestanombres y testaferros de los negocios soviéticos en nuestro país”, y acusando a la clase media y a la burguesía nacional por su “incapacidad” para “liquidar la dependencia” del “imperialismo yanqui”. En la segunda página (con el número 3), primera columna, primer párrafo, segundo punto, dice: “En segundo lugar, la resistencia frente al golpe institucional de Isabel y su grupo no facilitó la faena de los golpistas, quienes hoy contemplan cómo el frente antilopezrreguista se fractura y cómo algunos sectores burgueses nacionales que se habían integrado en él se desgajan recomponiendo su alianza en torno a un proyecto de independencia nacional en el interior del gobierno peronista.” Esa revista llevaba David Viñas, el día del programa, en sus manos. Así lo ha contado el propio David y me lo han hecho saber algunos de sus amigos.
Beatriz Sarlo se paró y se fue porque Viñas iba preparado para enfrentarla a ella misma. A su pasado. A su pecado que es algo más que “un pecado de juventud”. Porque si es verdad lo que ella misma dijo en un reportaje en la revista Radar 10, en 2003: “Lo que me intriga es la persona que fui… no lo que recuerdo o elijo recodar”, la señora Sarlo debe saber que fue muchas cosas: maoísta en su juventud, defensora de López Rega antes del golpe, radical alfonsinista en la recuperación de la democracia, asesora de Graciela Fernández Meijide, cuando “Ella” apuntó a ser presidenta de la Nación, devota de Lilita Carrió en sus días mejores y, últimamente, exégeta y lenguaraz de Clarín, aunque utilice a La Nación para su prédica.
Eso sí, nunca fue popular… Ni aun en la defensa de Isabel Perón, porque lo suyo siempre fue un pacto de poder, y dinero. Nunca una cuestión ideológica. Por algo David Viñas solía llamarla Beatriz “Saldo”. O Beatriz “Mesa de Saldos”, porque sostenía que su literatura era “comercial” y no artística.
Por eso David iba ese día a Los Siete Locos con el ejemplar 42 de la revista Los Libros a recordarle quién era en realidad… y no quien ella recordaba. Por eso Beatriz se paró y se fue intempestivamente de la mesa. Tuvo miedo, sí. Pero no de que Viñas la golpeara sino de que Viñas la sometiera a sí misma.
Por eso, cuando en el más puro ejercicio de autodefensa dialéctica revolea una suerte de autocrítica y teorización diciendo que si se la compara con Marcos Aguinis, Juan José Sebreli o Kovadloff ella tiene que “pedir la ficha de afiliación”, me permito llamarle humildemente la atención diciéndole: Conmigo no, Sarlo… ¡conmigo, no!
 
El autor es jefe de gabinete de ministros. (Agencia Paco Urondo)

02.06.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo) FEDUBA invita a la presentación del libro "La alternativa neopopulista. El reto latinoamericano al republicanismo liberal", de Roberto Follari. Será este jueves 2 de junio a las 18 en Pellegrini 1289, en la Casa de la Patria Grande Néstor Kirchner. Disertarán el director de la Bilbioteca Nacional, Horacio González, el rector de la UNGS Eduardo Rinesi y Mario Toer, además del autor. Estarán presentes Carlos de Feo, secretario general de FEDUBA y Pablo Vila, responsable de la Casa. (Agencia Paco Urondo)

 

02.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Tercera parte de la charla exclusiva de La Paco Urondo con la ensayista Beatriz Sarlo. La entrevista sólo fue grabada - no filmada - por propio pedido de la intelectual ("no quiero darle más imágenes a 678"). En este tramo, su opinión sobre la relación entre Kirchner y los Derechos Humanos. El fin de semana, la última parte del reportaje.

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Agencia Paco Urondo: Con respecto a 678…
Beatriz Sarlo: No voy a hablar de quien me putea.
APU: No, no le iba a pedir una opinión de 678. Sí, uno de los ejes duros de su libro es que el kirchnerismo encuentra en la política de Derechos Humanos un sustento para su legitimidad. Justamente empezó a girar ahora un video muy cortito (se refiere al que muestra a Néstor Kirchner hablando sobre la dictadura en 1983)…
BS: Lo han difundido tanto desde kirchnerismo que lo he recibido muchas veces. Es una máquina cultural. Además de que Página 12 puso la dirección donde se lo encuentra. Le pido a cualquier periodista que tenga ganas de hacer una investigación periodística, que se consiga unos canjes, uno de un pasaje de Aerolíneas, dos de un hotel, cuatro de cinco días de restaurantes. Que se vaya a Santa Cruz a mirar los diarios para ver cómo pasaba el 24 de marzo Kirchner cuando era gobernador. Punto. Ahí hay una investigación por hacer. Quieren objetividad periodística, háganla. Los ocho se fueron con la ley de impunidad. Chacho Álvarez, Germán Abdala, esos se fueron con la ley de impunidad. Ahora, si una noche Cristina Kirchner tomó un café con alguien y dijo que no le gustaba nada, que estaba desesperada, se quedó. Entonces, hagan una investigación en Santa Cruz y no rompan más las bolas. Basta. Me pregunto por qué nadie sacó una noticia de los diarios de Santa Cruz después de todo esto que está circulando. Y tienen que venir un video de 1983. No quiero hacer archivo. Son ustedes los que hacen archivo todo el tiempo. Si yo quisiera hacer archivo iría al programa de Grondona a ver cómo los Kirchner los llevaban a los hielos continentales a Grondona y andaban los tres muy sonrientes tratando de que no se firmara el Tratado con Chile para no ceder un cubito de hielo continental.
APU: Vinculado con esa problematización sobre Derechos Humanos, la pregunta es, aún llegado el caso que no sea un activista en la materia, Kirchner, la lectura de los organismos de DDHH, con respecto a Kirchner no es tanto por su pasado sino por las políticas que lleva adelante él.
BS: Toda la razón del mundo. Kirchner recuperó la ESMA. Bien. También digo que es un acto fundamental. Terminó un proceso e inició otro que es, junto con un Parlamento con un proyecto que era de Carrió, anular las leyes de Punto Final y Obediencia Debida; empiezan los juicios por una decisión del presidente. Tienen toda la razón del mundo las organizaciones. Otra cosa es cuando Kirchner va a la ESMA y dice pido perdón por el Estado argentino que nunca hizo nada en esto. Ese olvido es un olvido culpable. Las organizaciones no tienen por qué ir a recordarle ese olvido a Kirchner. Las organizaciones se tragaron muchas cosas, en el sentido de que fueron víctimas de muchos ninguneos. No quiero hablar de las organizaciones. Fueron víctimas fundamentalmente. Pero sí puedo hablar del político que dice vengo a hablar de que el Estado argentino está haciendo algo por primera vez en esto. No puede ser. El Juicio a las Juntas fue el acto fundador de la transición democrática y que hace que la transición democrática todavía hoy sea diferente, con indulto, sin indulto, todavía hoy sea diferente la transición democrática en Chile y en Uruguay. Discuto con eso. Las organizaciones que hagan lo que quieran. Que se dejen cooptar, que no se dejen cooptar, es un problema de su historia. Ya bastante hicieron con lo que hicieron durante la dictadura. A partir de ese momento no me bajan más línea. Con lo que hicieron en la dictadura ya tienen su lugar en la historia. Ahora, no necesariamente yo tengo que seguir la línea de Carlotto. No he recibido línea de nadie. Haber sufrido mucho no te da la razón sino para la reivindicación de que los culpables sean juzgados, pero no te obliga a bajarle línea al país. Mientras fueron los únicos, junto con Asamblea Permanente de DDHH y junto con Pérez Esquivel, dos organismos borrados de la memoria, la Asamblea y el SERPAJ, porque el SERPAJ no se hizo kirchnerista. Ellos fueron los que mantuvieron el fuego encendido durante toda la dictadura. Ahora, no me bajan la línea ni las Madres, ni Hebe de Bonafini, ni la Línea Fundadora, ni Carlotto, ni Pérez Esquivel ni la Asamblea. No son mi línea política, no son mis caudillos políticos. Son gente que admiro por sus valores morales, los más altos que tuvo la Argentina. Hay una diferencia en eso, si es que la frase puede salir publicada completa.
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(Agencia Paco Urondo)
 

01.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado en Télam) En el marco del ciclo de debates que se está llevando a cabo en la Casa Nacional del Bicentenario, se realizó en el “Ciclo de Política y Filosofía Debates y Combates. Diálogos sobre el poder y la transformación en América Latina”.
"Hacia una teoría política democrática de la comunicación: medios, regulación y contenidos en la construcción de una Argentina democrática" fue el tema del debate, que moderado por el Secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, reunió al Secretario de Medios y Comunicación, Juan Manuel Abal Medina, y Ernesto Laclau, especialista en filosofía política. Abal Medina se refirió al modelo político que encarna la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Además, habló sobre la oposición y aseguró que sus referentes “construyeron de la manera más fácil, simplemente recibiendo las órdenes del monopolio”. En tanto, defendió el modelo electoral de primarias abiertas porque “ayudan a normalizar el funcionamiento de de la política”. (Agencia Paco Urondo)

01.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) En su reciente libro El Flaco, José Pablo Feinmann le dedica unos párrafos a Pino Solanas. No solo para contar un encuentro en la Casa Rosada en el 2003 (el primero que tendría a su vez con Néstor Kirchner), sino para caracterizarlo y criticarlo duramente por sus acciones y sus posturas actuales. Aquí transcribimos lo más sustancioso de ese análisis.

“Llego a la Casa Rosada. En menos de un minuto estoy en el despacho de Miguel Núñez, el vocero. Tiene un enorme cuadro del Flaco en su momento menos fotogénico. Con la herida de la frente, todo despeinado, el ojo más a la deriva que nunca y muerto de risa. Al rato aparecen Mona Moncalvillo y Pino Solanas. También otro tipo.
 
(...) Pino me saludó como yo a él: con seca, medida cortesía. Cuando se estreno Eva Perón, en 1996 (...) Pino dijo un montón de frases iracundas sobre la película, todas dirigidas a mí, porque yo era el guionista y –era evidente- el responsable ideológico del film. Lo enfurecía el tratamiento que le había dado al “General Perón”. Todos los que conocieron a Perón le dicen “el General”. Yo no contesté. Que se sacara el gusto.
 
(...) Supongo que esas cosas -que no pude ni quise dejar de decir sobre Perón en esa película- enojaron a Pino. Asi es la vida. También creo que lo que fue a buscar ese día a la Rosada ni la sombra de un escarbadientes le debe haber visto. Porque uno, que conoce a la gente, no se engaña: si él, Pino, estaba ahí ese día, como estuvo, muy al principio, con Menem pidiéndole las Galerías Pacífico, que le birló Julio Bárbaro y al final se las metió en su inagotable bolsillo el ex Tigre de los Llanos y ahora cachorro de las corporaciones, era por algo.
Por algo que, como muchos (como muchos periodistas de alto nivel de divismo y ambiciones tan sobredimensionadas que hasta suelen acabar en el patetismo o el ridículo), no consiguió. De ahí su odio insostenible por un Gobierno que estaba pintado, diseñado para él, para su historia más autentica. Siempre me tendrá bronca por el modo en que pinté a “su” general en ese film. A mí, hoy, mucho más me enojan las cosas que él hace. Y no se trata de una película. Se trata de una coyuntura histórica en que –si se pierde- se vienen otra vez los del ’55: la Sociedad Rural, el diario La Nación, las grandes corporaciones, todo el garquerío nacional con la clase media a remolque y los tacheros y Radio 10 y todo el aparataje mediático, y los nuevos Américo Ghioldi, Alfredo Palacios (que luego algo mejoró), Rodolfo Ghioldi, Victoria Ocampo (aunque, la de hoy, meritoriamente, intente comprendernos), los periodistas lameculos de las corporaciones y Pino Solanas, único, napoleónico, al que le van a dar un patadón espectacular, no sin antes agradecerle los servicios prestados. Pino Solanas no es un mal tipo. Sólo tiene un problema: él. Si lo vence, gana. Si gana, va a sumar donde hay que sumar”. (Agencia Paco Urondo)

01.06.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Juan Ciucci) El próximo miércoles (8 de junio) a las 19 hs en Casa Brandon (Luis M. Drago 236) se realizará una conferencia de prensa en donde MECA (Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos) presentará los proyectos de Ley de habilitación de centros culturales y sociales y de Ley de fomento y apoyo a los centros culturales y sociales no oficiales.
 
A continuación, transcribimos partes del comunicado de prensa en el que explican su propuesta:
Somos espacios que desde la autogestión fomentamos el desarrollo de una cultura popular, brindando un lugar a las expresiones artísticas que se ven expulsadas del circuito cultural oficial, donde la única lógica que predomina es la rentabilidad. Por eso nos congregamos en un movimiento, reivindicando un cambio en las condiciones para la práctica cultural, velando por la existencia de este tipo de espacios y apostando a la multiplicación de los mismos.
En nuestra ciudad no existe una figura para habilitar un Centro Cultural y Social, bajo una norma que contemple realmente las características y las necesidades de estos lugares. Esta situación nos obliga a tener que escondernos, a pedirle a los artistas que no comuniquen sus eventos, a los periodistas que no difundan nuestro contenido y, por sobre todo, a que la cultura independiente exista para los pocos que conocen qué timbres tocar.
Compartimos la preocupación por garantizar la seguridad de todos dentro de nuestros espacios. Pero la falta de apoyo económico y la decisión del Gobierno de la Ciudad de imponer multas inaccesibles y clausuras ridículas nos separan cada vez más de la posibilidad de alcanzar las condiciones exigidas. En tanto y cuanto no exista en la Ciudad una ley que reconozca que es imprescindible la promoción y el fomento de la cultura, entendiendo a ésta como base de la identidad de nuestra sociedad y otorgue derechos a los Centros Culturales y Sociales, nuestra existencia dependerá siempre del ánimo del inspector o funcionario de turno.
QUÉ PROPONEMOS
Generar un marco de derechos que - Comprenda la importancia que tienen los Centros Culturales y Sociales para la difusión de la actividad cultural independiente. - Asista a los Centros Culturales y Sociales en cuestiones de infraestructura, desarrollo, difusión y creación artística. - Facilite la asistencia a los artistas, gestores del arte y la cultura, grupos y/o colectivos estables o eventuales, y que, de ese modo, los estimule a continuar produciendo actividades culturales. - Promueva y fomente la creación de nuevos Centros Culturales y Sociales destinados a actividades culturales independientes en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, priorizando el apoyo a las entidades que persigan un interés comunitario. - Generar una figura habilitatoria que permita la habilitación definitiva de los Centros Culturales y Sociales bajo ese nombre, que comprenda las especificidades de este tipo de espacios y que proteja la actividad que ellos desarrollan.
Forman MECA: El Mandril, Casa Brandon, Trivenchi Centro Kultural, Club Cultural Matienzo, Centro Cultural El Surco - Frente Cultural Raymundo Gleyzer, Centro Cultural La Brecha, Usina Cultural del Sur, Visha Bravar, Vuela El Pez, Galpón de Maza, Salamanca espacio Cultural, Café Cultural Criterio, Club del Arte, El Emergente (Agencia Paco Urondo)
 
 

31.05.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Iniciativa Popular invita a la presentación del libro “Aportes de la Economía Política en el Bicentenario”. Disertarán los Economistas: Juan Manuel Vázquez Blanco, N. Arceo y Alejandro Rofman. Será este miércoles 1 de Junio a las 19 en Pasco 255. (Agencia Paco Urondo)

 

31.05.2011

La Paco Urondo charló durante casi una hora con la ensayista Beatriz Sarlo. En este tramo, la discusión intelectual en los tiempos k. Qué ocurrió después del conflicto con el campo.

30.05.2011

Córdoba (Agencia Paco Urondo, por Esteban Collazo, gentileza Sergio Pindo) El 29 y 30 de mayo de 1969, trabajadores y estudiantes se adueñaron de las calles de al ciudad de Córdoba para repudiar la política económica de la dictadura de Juan Carlos Onganía, la represión y el asesinato de obreros.

Atilio López fue uno de los gremialistas más influyentes de la gesta obrera de mayo de 1969 conocida como el Cordobazo, junto a otros exponentes del sindicalismo combativo de esa época, como el “Gringo” Agustín Tosco, Elpidio Torres y René Salamanca. En un diálogo con Télam, la hija de “El Negro” López, Patricia, recordó los preparativos de las históricas jornadas del 29 y 30 de mayo, la represión, la detención de su padre, su escape de las celdas policiales, su lucha hasta llegar a la vicegobernación de Córdoba, su posterior derrocamiento y asesinato salvaje en Luján a manos de la Triple A. “Estoy orgullosa de lo que hizo mi padre, pero durante mucho tiempo lo necesité y él estaba siempre en su gremio, con sus compañeros, con los trabajadores. Él tenía esa misión, y yo ahora de grande lo entiendo y la comparto”, relató Patricia, que era sólo una niña cuando su padre fue ejecutado.
En 1969, Onganía había echado por tierra la Comisión del Salario Mínimo, Vital y Móvil, lo que provocó un congelamiento de los salarios; impuso el arbitraje obligatorio en los conflictos laborales y una ley de represión automática para huelgas y conflictos.  Además, intervino sindicatos y suspendió sus personerías gremiales, en tanto que modificó la Ley de Indemnizaciones por despidos y aumentó la edad para jubilarse. Ese fue el caldo de cultivo para el Cordobazo.
Olvidado y silenciado por la historia oficial y la cultura hegemónica que dominó la Argentina durante los últimos años del siglo pasado, Atilio López se convirtió en uno de los máximos dirigentes sindicales del Movimiento Obrero Organizado, referente del peronismo revolucionario y al mismo tiempo se transformó en un personaje “maldito” al decir del historiador Norberto Galasso. Negro, peronista y referente de la clase trabajadora, para muchos un “cuco”.
“Mayo de 1969 fue muy especial para Córdoba, a principios de mes ya se venía gestando en distintos sindicatos que algo iba a suceder, en especial en el sindicato que conducía mi padre, que era la UTA”, consideró Patricia López. “Él ya había decretado un paro de 48 horas y cuando decía ‘paro Córdoba’ lo paraba realmente”, aseguró López, y añadió que “luego, los de SMATA (Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor de la República Argentina) empezaron a hacer asambleas en distintas fábricas, y en paralelo se empezaron a reunir a los estudiantes universitarios, salían de las aulas y hacían asambleas populares.”
Así se fue gestando el Cordobazo, explicó la hija de “el Negro”, y describió que en esos días “mi padre se reunía en mi casa con Agustín Tosco y con René Salamanca, que eran personas muy especiales realmente, que vivían como mi padre la defensa del trabajador”.
“Un día cuando mi padre se va de casa le dice a mi madre ‘agarrá mucha ropa, llevá los chicos a la casa de tu mamá, porque no sé qué va a pasar hoy en Córdoba’. Y mi mamá le pregunta: ‘¿Vas a volver a parar Córdoba?’ ‘Sí, pero ya no solo. Se para totalmente’, le responde mi padre”, relató.
En cuanto a la represión sangrienta de la policía, en la que asesinaron al obrero mecánico Máximo Menna y provocó la furia de los trabajadores y estudiantes, que se adueñaron de la ciudad, la mujer recuerda que ella se encontraba junto a su familia en las afueras de Córdoba con unas pocas noticias que llegaban a través de la radio.
“Por la mañana, empezaron a salir de las fábricas los trabajadores de Fiat, de Renault y de otras fábricas, además de los estudiantes, todos pacíficamente, y en un momento hay un estallido grande y empieza el enfrentamiento con la policía”.
Años más tarde, en 1973, cerca del retorno de Perón al país, Atilio López es electo vicegobernador de la provincia por el voto popular, como compañero de fórmula de Ricardo Obregón Cano. Pero ambos serían depuestos a los nueve meses por un grupo de policías encabezados por el teniente coronel Antonio Domingo Navarro, jefe de policía de la provincia. “Cuando mi padre se entera que Perón quería que fuera candidato, a él le costó mucho porque temía lo que fueran a pensar sus compañeros, los obreros”, recordó Patricia, y aseguró que “los mismos compañeros de la CGT le decían ‘ahí podés defender mejor nuestros derechos, seguir trabajando para nosotros, ¿cuándo uno de nosotros llegó ahí?’”. “Estuvo amenazado muchas veces, por eso nos cuidaba tanto –continuó Patricia–, pero luego de dejar el gobierno no se imaginaba que le podría pasar algo.”
En ese momento, sin trabajo, Atilio López viaja a Buenos Aires en busca de un empleo y se hospeda en un hotel porteño, donde lo secuestra la Triple A, paradójicamente un 16 de septiembre, aniversario de la Revolución Fusiladora que derrocó a Perón en el ’55.
“Cuando lo van a buscar al hotel, él estaba bien vestido y preparado para ir a la Casa de Gobierno, y le dice al conserje ‘avise a mi familia que me llevan a la Casa de Gobierno’ y lo llevan a Capilla del Señor, y en ese pueblo lo matan”, relató emocionada Patricia. “Fue muy alevosa la forma en que lo hicieron: no fue un tiro y ya está, no, 120 le dieron. Mis tíos no pudieron reconocer el cuerpo”, señaló.
“Era un simple colectivero que se dedicó a la vida gremial, y mi padre decía ‘el día que yo me muera voy a parar Córdoba’ y nosotros nos reíamos. Y efectivamente, el día que falleció dieron asueto durante dos días y Córdoba se paró totalmente.  Fue impresionante, cuadras y cuadras de gente, cientos de coronas, fue algo muy especial el entierro de mi padre. Salimos de mi casa a las 14 y llegamos al cementerio San Gerónimo a las 23, porque lo llevaban en andas”, rememoró.
Por último, Patricia recordó el sentimiento de su padre por Perón y Evita, y aseveró que “cuando nos hablaba en la mesa, lo hacía con un énfasis impresionante, tenía admiración, sobre todo cuando se refería a Eva. Y cuando fue a visitarlo a España a Perón, mi padre le dijo ‘General si usted quiere volver, va a ser bienvenido, los obreros lo estamos esperando’”.  (Agencia Paco Urondo)

29.05.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Página 12) La visita de la ensayista Beatriz Sarlo al programa 6,7,8 tuvo una merecida repercusión. Introdujo en un medio tan ubicuo y paupérrimo como la televisión un debate político necesario, lo cual merece todo encomio, para la invitada y sus anfitriones. Si no pudieron profundizar los temas discutidos, fue antes por las limitaciones intrínsecas del medio que por deficiencias de ellos. Más propicio para ese fin son el papel y la letra impresa. Lo que sigue no es un comentario del último libro de Sarlo(1), que contiene opiniones sobre medios y estilos de comunicación, sino apenas una discusión de aquellos tramos en los que plantea algunas cuestiones políticas.
 

El campo del debate
Sarlo afirma que “el campo” no había sido enemigo de Kirchner “hasta la resolución 125” y después se convirtió en su “enemigo principal”, cuando en realidad sólo se trataba de una “mera disputa por la renta”. Agrega que “hasta el enfrentamiento con el Grupo Clarín, cuyo inicio coincide con el conflicto con el campo, el kirchnerismo no había agitado la necesidad de una nueva ley de medios audiovisuales. No era una cuestión de principios ni una cuestión programática. Iniciado el conflicto con Clarín se convirtió en ambas cosas”. También sostiene que desde que Kirchner favoreció al grupo con la extensión de licencias “no había sucedido otra cosa que el cambio de línea editorial del diario”, por lo cual la ley de medios de comunicación audiovisual habría constituido una mera venganza. De este modo, y sin más trámite, desdeña la magnitud y la gravedad del desafío que la oligarquía diversificada (según la definición de Eduardo Basualdo) planteó en la disputa por las retenciones que, tal como Sarlo sostiene, adquirió una dimensión simbólica. En ella se jugaba el destino de la democracia en la Argentina, agrego yo. Es imprescindible recordar que el Grupo Clarín no sólo es socio de La Nación y de las patronales rústicas en la megaferia Expoagro, en la que se cierran cada año negocios por 300 millones de dólares, sino que desde la Asociación Empresaria AEA conduce junto con la trasnacional italiana Techint a la fracción dominante del capitalismo en la Argentina, que dos de sus voceros, Hugo Biolcati y Mariano Grondona, vaticinaron entre chanzas que Cristina no terminaría su mandato y que, una vez fracasado ese intento, el CEO del Grupo, Héctor Magneto, reunió en su casa a los jefes de la oposición política para urgirlos a encontrar una combinación electoral que permitiera derrotar al gobierno. Sarlo realiza una crítica cultural a partir de afirmaciones e imágenes instaladas por ese mismo poder agromediático. La inteligencia de su especulación intelectual no puede suplir tamaña falla de origen en los cimientos de la obra, que pierde densidad al rebajar a la autora al nivel de sus interesadas fuentes.
Licencia para divagar
La prórroga por diez años de todas las licencias de radiodifusión, dispuesta en mayo de 2005 por el decreto 527, no fue un favor al Grupo Clarín (que acababa de renovar las suyas) sino a sus competidores de los canales de televisión 2 y 9, que las tenían a punto de vencer y para colmo estaban en convocatoria de acreedores. Esto era causal de extinción de las licencias, según el artículo 53, inciso c, de la ley de radiodifusión 22.285 vigente entonces. En tal caso, Clarín reinaría sin competencia, dado que el restante canal de aire, en manos de la española Telefonica, se abstenía de cualquier intervención política. El entonces secretario de Comercio, Guillermo Moreno, intercedió ante Telefonica para que condonara o refinanciara la deuda que Daniel Hadad contrajo al adquirir el canal 9, como informó este diario oficialista el 26 de diciembre de 2004. Cuando esas gestiones fracasaron, Kirchner acudió a la prórroga de las licencias. De ese modo revalorizó a los contrincantes del Grupo Clarín y los rescató de la quiebra. Es decir que ya en el segundo año de su presidencia, Kirchner estaba prevenido contra la enorme concentración de poder mediático en un solo grupo, que además procuraba expandirse al campo de las telecomunicaciones, para lo que solicitaba el apoyo oficial. Que no lo haya enfrentado entonces obedece a debilidad objetiva y subjetiva. “Hay cosas que no me animé a hacer, para no de-sestabilizar, para no profundizar, y que, gracias a Dios, Cristina las está haciendo”, dijo en enero del año pasado (“Hombre de la Plaza Rosada”, Página/12, 10 de enero de 2010). Una vez más, la cronología ayuda a comprender los procesos. En diciembre de 2007, tres días antes de su conclusión, el gobierno de Kirchner había autorizado la operación conjunta de Cablevisión y Multicanal, si se cumplían las condiciones de desmonopolización señaladas por el Tribunal de Defensa de la Competencia. El 4 de abril de 2008, a diez días del primer lockout agropecuario, la presidente recibió a los directivos de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y el 16 de abril a los miembros de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, quienes le presentaron los “21 puntos por el Derecho a la Comunicación”en los que desde 2003 trabajaron 300 organizaciones sociales y cooperativas, sindicatos, universidades, organismos de derechos humanos, asociaciones de radiodifusores y radios comunitarias y le solicitaron que reformara la vetusta ley de Radiodifusión, sancionada por Videla en 1980 y empeorada por Menem diez años después.
Un año de debate
Transcurrió un año de debates, seminarios, foros, mesas redondas, en los barrios, los sindicatos, las universidades, Concejos Deliberantes y Legislaturas provinciales antes de que CFK presentara su primer anteproyecto, que recién se convirtió en proyecto de ley luego de otro semestre de apasionados foros regionales realizados en todo el país. También las dos cámaras del Congreso realizaron sendas rondas de consulta con las organizaciones de la Coalición y con aquellas que representaban a los intereses económicos en juego, incluyendo a las autoridades del Grupo Clarín, que se negaron a concurrir aduciendo que las decisiones ya estaban tomadas. No hay otra ley discutida con tan alto grado de participación en la historia argentina, y sólo el Código Civil del siglo XIX puede competir con ella en cuanto a anotaciones de legislación comparada. Con una desventaja: aquel Código fue obra de un solo hombre, Dalmacio Vélez Sarsfield, y se aprobó a libro cerrado en el Congreso. Podría decirse que Cristina se apropió de las propuestas para la democratización de las comunicaciones que elaboraron las organizaciones fundadoras de la Coalición y que tenían un antecedente fundamental en los proyectos del ex presidente Raúl Alfonsín, elaborados por el Consejo para la Consolidación de la Democracia pero nunca aplicados, como tantas otras buenas iniciativas de aquel malogrado gobierno. Más costaría fundamentar qué tiene de malo que un gobierno elegido por el voto popular adopte las reivindicaciones que provienen de los sectores más avanzados de su propia base electoral. Lo mismo hizo Cristina con la Asignación Universal por Hijo, que también surgió de fuerzas políticas y sociales ajenas a la propia y que durante años fue resistida por el gobierno. La laboriosa ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y su hermano presidente objetaban ese tipo de transferencia directa de ingresos, y en su lugar privilegiaban la reducción del desempleo, para que cada cual se ganara con mayor dignidad el sustento. Pero, igual que en otros campos, fue el éxito de esa política (con la creación de cinco millones de puestos de trabajo y la caida del desempleo a los niveles de hace un cuarto de siglo) el que puso en evidencia sus limitaciones y la necesidad de superarlas. Cristina pudo adoptar la AUH porque antes había recuperado el sistema previsional, convertido por Menem y Cavallo en un negocio financiero para los grandes bancos, que con ese dinero financiaban a altas tasas los déficit del Estado, consecuencia de esa misma privatización. Esta capacidad de reconocer los problemas y el desprejuicio para adoptar las soluciones ideadas por otros es una clave de la vitalidad del kirchnerismo, que no debería suscitar rechazo en quienes valoran el diálogo y los consensos.
Derechos y humanos
En un capítulo importante de su libro, Sarlo dice que Kirchner encontró en la reivindicación de los derechos humanos una fuente de legitimidad ya “que había llegado al gobierno cautivo de su propia debilidad”. Se trataría de una operación política, comenzada en su discurso inaugural cuando “recordó a los militantes asesinados” que en Santa Cruz nunca habían recibido “el menor homenaje de su parte”. Así habría puesto fin a “una amnesia política que había durado mucho tiempo”. Habría dramatizado de ese modo “una puesta en escena de una alianza entre las organizaciones de derechos humanos y el presidente”, con quienes Kirchner “se inventa una relación”. Sarlo dice que al pedir perdón en nombre del Estado Nacional el 24 de marzo de 2004 en la ESMA, “por la vergüenza de haber callado durante veinte años de democracia tantas atrocidades”, Kirchner dio “un paso principal en su propia invención política”. Con una entonación psicologista comenta: “Él, que no se había ocupado de los derechos humanos hasta llegar a la presidencia, transfería ese lapsus al Estado argentino y a otro presidente, Raúl Alfonsín, que había hecho su campaña electoral comprometiéndose a juzgar a los comandantes responsables de los crímenes de la dictadura”. Concluye que esa omisión le evitó “el incómodo recuerdo de que él mismo votó, en 1983, a un partido justicialista que consideraba legal la autoamnistía que se habían otorgado los militares”. El oficio de la crítica literaria, que Sarlo practica con general beneplácito, no soporta bien su traslado a la política, como bien saben quienes admiraron la obra de David Viñas, porque esta materia no se circunscribe a un texto fijo ofrecido a la interpretación del lector, según establecieron Hegel y Perón. Por el contrario, es tan huidiza que, con toda probabilidad, Sarlo no conocía al escribir su libro el discurso que Kirchner pronunció en el Ateneo Juan Domingo Perón, durante la campaña para elegir el candidato justicialista a la intendencia de Río Gallegos en 1983. Allí dijo que “la represión de la dictadura militar ha ensangrentado a todo el pueblo argentino” y que “siempre dijimos que Videla y Massera y Agosti, y todos los sinvergüenzas que vinieron después, iban a ser sentados en el banquillo de la justicia constitucional para que respondan ante tantos abusos y ante tantos crímenes cometidos contra este pueblo”. La observación de Sarlo sobre la posición del candidato justicialista a la presidencia en 1983, Italo Luder, es de estricta justicia, pero no puede reclamársele a Kirchner, quien recién en 1991, después de las amnistías de Alfonsín y los indultos de Menem, accedió a la gobernación de su provincia, una posición desde la que no es posible modificar asuntos que pertenecen a la escena nacional. El discurso completo pronunciado por el joven Kirchner a sus 33 años puede encontrarse en http://www.youtube.com/watch?v=siuGYpy-G3A&feature=youtu.be. Hay un bonus track: la presentación del orador por la también jovencísima Cristina Fernández, que está despertando pasiones retrospectivas en la web.
Floja de papeles
“A diferencia de los radicales”, dice también Sarlo, “los peronistas ‘se meten’ con los medios, los favorecen, los acosan o los cortejan, fundan medios y los financian”. Es una afirmación incomprensible en alguien que haya vivido en la Argentina durante las presidencias de Arturo Frondizi y Raúl Alfonsín. Lo que les faltó no fue desprejuicio, sino eco popular. La principal diferencia entre El Nacional y Tiempo Argentino, entre los “Bueyes perdidos” de Mario Monteverde y 6,7,8, está en la eficacia, y ésta no depende sólo de las calidades personales o profesionales de sus responsables, sino de la índole de los respectivos gobiernos que defendieron.
Equivocaciones menores de Sarlo confirman la impresión de una exégesis teórica presuntuosa, edificada sobre una base fáctica que conoce mal. Por ejemplo, al referirse a las elecciones de 2005, en las que Kirchner decidió confrontar con quien lo había impulsado al gobierno, dice que “en la madrugada de la victoria, entre gallos y medianoche, abandonaron a Duhalde y se hicieron kirchneristas los fieles Díaz Bancalari y Pampuro, nombres importantes del derrotado peronismo bonaerense”. Es cierto que Díaz Bancalari era el compañero de fórmula de Hilda González en el Partido Justicialista, pero Pampuro fue quien lo venció, como segundo de la boleta que encabezaba Cristina Fernández. Sorprenden también las alabanzas al ex senador Eduardo Duhalde, quien durante unos meses de 2002 y 2003 ocupó en forma interina la presidencia. Dice que “practicó la moderación hasta que la policía, en un episodio oscuro, asesinó a los militantes Kosteki y Santillán”. Sólo las distintas acepciones del adjetivo impiden calificarlo de escandaloso: el gobierno de Duhalde preparó en forma cuidadosa esa emboscada, con el propósito de dar un escarmiento a las fuerzas sociales movilizadas en aquellos días, con informes falsos y tremendistas elaborados desde la SIDE por su ministro Carlos Soria y presentados a la Justicia por su ministro Jorge Vanossi. Antes, había presionado a la Justicia federal para que encarcelara a Cavallo y a varios banqueros, ofreciéndolos a la vindicta pública. Según Sarlo, el moderado Duhalde trabajó “en la reparación de un país en ruinas, donde la palabra incendio no era una hipérbole sino una imagen descriptiva bastante realista”. Ni una línea en las 235 páginas del libro menciona la brutal transferencia de ingresos, de los sectores subordinados a las mayores empresas, provocada por la mayor devaluación del tipo de cambio real de la historia y por la pesificación asimétrica dispuesta en aquel nefasto gobierno, sin el cual la devastación de la década anterior no hubiera terminado de ejecutarse. Sin duda, se trata de un libro audaz, escrito con más pasión que cálculo. (Agencia Paco Urondo)

27.05.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Beatriz Sarlo, sin dudas, es una prestigiosa intelectual. Hace poco publicó un libro sobre la argentina de la última década: La audacia y el cálculo. Es un extenso trabajo que parte de un estudio de campo, donde toma muestras de la sociedad y detalles de la coyuntura política para concluir con una mirada crítica y opositora al kirchnerismo y a los medios oficiales de comunicación. Nada nuevo. Sus palabras aparecen en los diarios socios de la dictadura militar y en la televisión de los mismos dueños con cierta frecuencia. Su voz suele ser una cita de autoridad.
 

El año pasado Beatriz Sarlo dictó un seminario en la Universidad de Tandil que trataba sobre la relación entre imagen y palabra ("relación transemiótica", destacó con énfasis ella). El seminario duró toda la semana en la que selección Argentina jugó la primera rueda del Mundial 2010. A ella no le interesaban los partidos. Los mundiales la remontaban al mundial de la Dictadura argentina. En contraste se la notaba muy entusiasmada con un interminable partido de Wimbledon entre un francés y un inglés. Al tercer día, el miércoles, hizo apagar la luz del aula y proyectó sobre el blanco pizarrón una pintura de Brueguel: La caída de Ícaro. Primero explicó el mito (creo que se refirió a Ovidio): "Se sabe que Ícaro consiguió volar fabricando alas con plumas pegadas con cera y se acercó al sol más de lo oportuno, la cera se fundió, se desbarataron las alas, cayó al mar y se ahogó". Luego pasó inmediatamente a un poema de W. H. Auden, donde el poeta hace una descripción en versos ("ecfrasis", dijo ella) de esta pintura de Brueghel.
La prestigiosa intelectual se detuvo veinte minutos para resaltar "la apropiación" que había realizado Auden de la pintura, ya que (remarcó) Ícaro no aparece en ninguna parte del cuadro: Brueghel habría pintado sólo un paisaje marítimo pero al colocarle el título "La Caída de Ícaro" le daba otro significado ("resemantizaba", dijo ella) toda la pintura. Cuando terminó esta detallada interpretación apagó el proyector y encendió la luz.
Todos estábamos impresionados por el conocimiento y el despliegue realizado por Beatriz Sarlo. En ese momento, con mucha vergüenza, un alumno le pregunta si podía volver a proyectar la imagen de Brueghel. Se apaga la luz se enciende el proyector con la pintura de Brueghel y para sorpresa de todos los asistentes y de la intelectual el alumno le marcó un detalle, cerca del barco central del cuadro aparecían las piernitas de Ícaro rodeadas de algunas plumas sobre la superficie del mar. De esta forma se desmoronaba toda su extensa y apasionante explicación de la operación poética de Auden de apropiarse y resemantizar la pintura de Brueghel, volviéndola al mito original de Ovidio, al que el pintor había sólo aludido en su título para darle otro sentido parafrástico, no sólo haciendo un marco verbal simulado a una representación icónica del mar de Flandes. El alumno con humildad, sin llegar a ser una luminaria, marcó el detalle donde estaban las piernitas rodeadas con las plumas de las falsas alas y los veinte minutos de magistral explicación se desmoronaron en un segundo, como las mismas alas de Ícaro al acercarse al sol. El seminario terminó sin muchos sobresaltos tres días después.
Estos días he leído el libro La audacia y el cálculo. Aquella elaborada interpretación errónea que cometió por no haber visto el detalle de las piernitas de Ícaro agitándose en la superficie del mar se replica en gran parte del libro. Sarlo levanta muestras equivocadas de la realidad kirchnerista. Por ejemplo, quienes hemos participado de los hechos que surgieron de la articulación del programa 6, 7, 8 y 678 Facebook, podemos ver como nuestra propia historia es contada con detalles falsos, siempre tendiente a distorsionar perjudicando ese objeto que atrae a la investigadora. Porque es así, Beatriz Sarlo, con la quizá necesaria frialdad de una investigadora, toma muestras de lo que para ella son objetos teratológicos populistas, como el peronismo y el kirchnerismo, y los pone bajo la lupa. Esos monstruos a ella la apasionan, la atraen y los quiere disecar para entender cómo funcionan en la sociedad argentina. Pero se equivoca al tomar las muestras: a lo que ella denomina "murciélago" es un ruiseñor y sus "cucarachas" son grillos y saltamontes.
En síntesis y para concluir, quizá por estar alejada del objeto que estudia (por no acercarse más al detalle) o por tomar muestras falsas, Beatriz Sarlo en su último libro La audacia y el cálculo (lo que parece más una descripción de su actitud frente al kirchnerismo que la de Néstor Kirchner) duplica el mismo error que cometió en aquel seminario en Tandil. Parte muchas veces de detalles incorrectos, hace planteos inteligentes cargado de teoría y de citas de autoridad para forzar las conclusiones a las que a priori ya había pensado. Pero estas actitudes intelectuales son como las plumas de Ícaro que a cierta altura la cera se derrite y los porrazos son inevitables. (Agencia Paco Urondo)

26.05.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) La tarde del último día del Bicentenario, Cristina Fernández le inauguro un museo. Conmemorando estos doscientos años de historia; con objetos pertenecientes a ex mandatarios, al viejo fuerte, a la aduana, objetos de arte, culturales, etc. Una obra que excede nuestras expectativas de lo que puede ser un museo oficial. En el mismo tono en que los festejos para celebrar el Bicentenario sorprendieron por su innovación y creatividad, este espacio encuentra una manera novedosa de acercarnos a nuestro pasado.

En la celebración de su apertura, la presidenta ( mediante el uso de la cadena nacional) remarco sus características innovadoras: “Este es además un museo interactivo, donde uno no solamente viene a ver cuadros colgados o cosas fijas e inmóviles, hay espacios de debate, porque hay interpelación de la historia y del arte a cada uno de los que vengan a compartir aquí la historia de los argentinos”. Un museo como espacio de construcción, de debate, de interpelación. Y es el Estado el que decide interpelar, no se contenta con jerarquizar o institucionalizar la historia. Sino que se posiciona en un lugar difícil, en un espacio de conflicto. Realmente es algo que no habíamos presenciado antes en nuestra historia reciente, y que quizás sea la característica sobresaliente de este momento cultural.
Es una instancia enunciativa novedosa, que podemos rastrear en diversos encuentros y espacios culturales que el gobierno ha llevado adelante: las numerosas muestras homenaje (como la realizada a Raúl Scalabrini Ortiz en la Casa Rosada durante el 2009), la Casa del Bicentenario y las muestras que allí se exhiben, o el mega-stand de la Feria del Libro (que agrupa estética y políticamente a varias secretarias, ministerios, la Biblioteca Nacional y hasta la Televisión Pública). Es una apuesta a la participación popular en estos eventos masivos, en clara discusión con las posibilidades de una cultura para y desde las masas.
Este Museo del Bicentenario contiene también en exhibición permanente el trabajo mural Ejercicio plástico, realizado en  1933 por David Alfaro Siqueiros en colaboración con los plásticos argentinos Lino Enea Spilimbergo, Juan Carlos Castagnino y Antonio Berni, y que fue realizado en la profundidad del sótano de Los Granados, la casona que Natalio Botana, fundador del diario Crítica , en Don Torcuato. Dicho mural sufrió infinitas vicisitudes hasta poder hoy ser exhibido al publico, luego de la completa restauración realizada en conjunto por los estados Argentino y Mejicano. Parte de esa historia puede verse en el documental  Los próximos pasados - Vida y muerte de un mural de Siqueiros (2006), cuando aun yacía fragmentado en 5 contenedores al aire libre. "Me pareció una historia terrible y muy metafórica de lo que yo siento que pasa en la Argentina, con el arte en general y con la cultura", dijo su directora, Lorena Muñoz, en el momento del estreno de su película. Hoy podemos ver un cambio formidable, no solo por la recuperación de la obra, sino por el espacio en que será exhibida (está en un área del Museo que respeta el diseño abovedado del sótano que lo albergó) y los modos de exhibición: con una entrada libre y gratuita.
“Esta Casa Rosada, este Museo recuperado, todo esto que estamos haciendo no pertenece a ninguna persona, a ningún partido político, es patrimonio de todos los argentinos; simplemente es que algunos nos hemos dedicado a tratar de brindar la recuperación de ese patrimonio y de que sea valorizado por nosotros mismos”, puntualizó Cristina Fernández. Y quienes hayan visitado en el pasado el Museo de la Casa Rosada (yo fui con el colegio y con mi familia en los ’90) se sorprenderán sin duda de esta obra de recuperación política e histórica. “En todo caso esta es nuestra contribución a esa revalorización, a esa reconstrucción de nuestra historia, pero por sobre todas las cosas un formidable y convincente aporte para la construcción del futuro”, nos exhortó en su discurso la presidenta.
 

 
 
(Agencia Paco Urondo)