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Fractura //// 29.08.2020
Poema que vuelve: Liliana Lukin

En esta nueva edición, Liliana Lukin nos cuenta el trayecto del poema "Lalengua", este inédito que terminó encontrando su lugar en Museo de la Infancia, libro de pronta aparición.

Por Liliana Lukin | Ilustración: Gato Nieva

El poema que acompaño, aquí, no pertenecía al libro Museo de la Infancia, de próxima publicación, donde ahora está incluido: es de la última época de escritura del libro Ensayo sobre la piel, sobre mi hermano y su enfermedad, reclusión y muerte en 2016, publicado en 2018. Ambos libros fueron empezados en 2011: cuando le dieron el diagnóstico, el de mi hermano, cuando junté poemas sueltos anteriores sobre mi madre, el que ahora saldrá.

En 2015 hice un primer armado provisorio de este libro inédito, pero el poema “Lalengua” de 2015, quedó en “un limbo”, al igual que el proyecto, porque publiqué dos libros juntos ese año, que eran de escritura apenas anterior a su publicación, una rareza en mi historia. Al fin, el poema inédito encontró lugar, e iniciará el libro El Museo de la Infancia, sobre madre-padre-hijos: un libro sobre la familia y su disolución, sobre la familia como fábrica de locura, y también, como el espacio del amor incondicional, el origen de todas las frustraciones, y a la vez, de todas las potencialidades que hacen de mí la que soy.

Este poema resume mi pasión por la Memoria, que es el núcleo de mi escritura sobre los cuerpos: los cuerpos desaparecidos, exhumados, los cuerpos muertos y buscados por las Madres y las Abuelas, los cuerpos de Malvinas, en los primeros libros, Malasartes, Descomposición, Cortar por lo sano. Ya en el pasaje entre la Dictadura y la Democracia, por una coincidencia entre la Historia y la historia personal, paso de los cuerpos públicos a los privados: madre, hijos, otra clase de pasión por los cuerpos empieza a escribirse.

Eso es ya Carne de tesoro, y después, los cuerpos eróticos, Cartas, Las preguntas, retórica erótica, Construcción comparativa, en una evolución entre el saber del deseo y el deseo de saber de Lo Mujer, que culmina en Teatro de Operaciones, Anatomía y Literatura. 

Así, "poesía erótica" y "feminista". Después, se despliega cierta forma de escribir reflexiva, "poesía conceptual", según algunos críticos o "poesía de pensamiento". 

La sensualidad de las ideas es igual a la de los cuerpos, "el cuerpo y la palabra son uno para ella", escribí, y también, "yo soy mi cuerpo y eso es lo que escribo", mientras intentaba escribir una ética del sujeto mujer, que es una política: ser Testigo que da testimonio, de la vida de los cuerpos, de la desilusión, del odio y del amor, que va mutando con el Tiempo.

Y yo construyo un Museo de la Infancia, un Museo Lukin, con mis recuerdos, documentos, fotografías, cartas, memorias completas de la felicidad y del Dolor: una “poética de la experiencia."

Liliana Lukin nació en Buenos Aires en 1951. Es poeta y ensayista. Publicó ensayos en distintas revistas y medios sobre el seminario “Representación del cuerpo en la tortura y la represión”, que dio como profesora invitada, desde 2009, en la Universidad Hebrea de Jerusalén, la Autónoma de Barcelona, la Sorbonne 3 de París. En Lovaina, Bélgica, sobre Discurso amoroso en su obra y en Sorbonne 3, en 2019, sobre su Archivo de autor. Ha dedicado su vida a la transmisión de la literatura y su relación con otras artes, en Talleres, Encuentros de Escritores, Centroimargen, Jornadas Cuerpos Argentinos. Coordinó de 2004 a 2015 una Clínica de escritura poética en la Biblioteca Nacional, donde fundó la Colección Miliuna que publicó 21 libros de los participantes. Es profesora en la carrera de Crítica de las Artes en la UNA.

 

Lalengua

 

Fotos, rostros pequeños de lo que fuimos,

las branquias que se abren y cierran

mientras los cuerpos sedosos golpean en la arena,

 

el agua apenas pasando su lengua en una

línea lejana, al atardecer después

de la caída, gris y plata

acumulándose en más y más recreaciones:

 

(nosotros, copiando en la arena niños,

volviendo en la última ola, muertos pronto

ahogados en su propia reconstrucción)

 

un dedo basta para señalar, reconocer

en el borde algas o la basura

que deja el mar al retirarse las fotos,

 

sueltos, sin redes, nosotros,

pronto boqueando, aletas

al aire con la marea baja

 

y lo que esa luz que resplandece

en los rostros

dice de haber estado, pero

nada más, muda mira, y calla.

 

2015