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Fractura //// 24.04.2022
“Malvinas, mi casa,” de Marcelo Vernet

En la columna semanal Informe de un día una reseña del libro editado por Eme, que rescata el diario escrito por María Sáez de Vernet en su estadía en las Islas y se complementa con una investigación de rigor histórico desde el primer registro de las Islas Malvinas en el mundo.

Por Inés Busquets

Como un legado ancestral, Marcelo Vernet estudia sus antepasados. Indaga lo insondable hasta llegar al primer registro de la historia de las Islas Malvinas.

Para el escritor existió un disparador que transformó el territorio argentino en una de sus obsesiones. Le llevó 20 años la exploración, hizo un trabajo de reconocimiento, búsqueda y observación. De la misma manera que Walsh cuando escuchó “Hay un fusilado que vive,” y se lanzó a su encuentro pese a desconocer el camino; Marcelo descubrió un Vernet habitante en Malvinas y corrió tras sus huellas. Una tarea que le llevaría años y materializaría póstumamente. 

Malvinas, mi casa, de Marcelo Vernet es un proyecto insular, un archipiélago del cual emergen dos libros de trescientas páginas cada uno, aproximadamente.
Marcelo Vernet cuando era niño, descubrió en la revista Billiken el retrato de “un hombre con cara de prócer” que se llamaba Luis Vernet y a la derecha, el dibujo de unas Islas. A partir de ese impacto sumado a la escucha de charlas familiares supo que algo de él figuraba en los anales de la Historia Argentina.
Luis Vernet fue el Primer Comandante político y militar de las Islas Malvinas.
Este hallazgo prematuro se convirtió en un acontecimiento para el escritor , lo que ocasionó que esa figura fuera producto de investigación durante gran parte de su vida.
Una búsqueda minuciosa y detallada de sus antepasados que despliega en este libro con gran valor histórico y una profunda mirada poética.

Luis Vernet llegó a las Islas con su esposa, María Sáez el día 15 de julio de 1829. Ella tenía 29 años, tres hijos y estaba embarazada de una niña a la que apodarían Malvina, en honor a esas tierras que la vieron nacer. Durante la estadía, María escribió un diario donde hace un registro auténtico y certero del ambiente, del clima, de los habitantes del lugar.
Sin embargo, me atrevo a decir que el libro Malvinas, mi casa compone mucho más que eso, también nos convoca a recorrer con minucia la historia de nuestro país desde el inicio.

Malvinas, mi casa es el resultado de una investigación elaborada y escrita por el poeta platense, Marcelo Vernet, fallecido en el año 2017. Es loable destacar que se trata de una obra póstuma que fue culminada gracias al cuidado, recopilación y colaboración de Clara Vernet, Uriel Erlich y José Luis Vernet en conjunto con los editores de EME: Agustín Arzac, Verónica Stedile Luna y Pilar Cimadevilla.

Vísperas al Diario de María Sáez de Vernet

Vísperas es la primera parte de este libro, y contiene todo lo que precede a la llegada de María Sáez junto a su marido Luis Vernet a las Islas Malvinas, 354 páginas que dan cuenta de la indagación llevada a cabo por su autor. 

María llegó a Malvinas acompañando a su marido en una misión, fue designado por Dorrego como Primer Comandante político y militar de las Islas Malvinas (previamente había sido autorizado por el gobernador Martín Rodríguez y se estableció en las Islas durante el gobierno de Rosas) En el tiempo que duró su estadía María escribió un diario íntimo y familiar donde describe su desembarco y adaptación a un lugar nuevo e inhóspito que irá descubriendo a medida que lo relata.  

Marcelo Vernet rescata este escrito y lo complementa como una manera de encontrarse en esa historia y entenderla. Para comprender ese vínculo también emprendió un viaje, el de la búsqueda y la recolección de información hasta cristalizarlo en este libro. Cada ápice es revelador y también es una propuesta, un registro, una marca de nuestra historia.

Un gran paso que da y que se concreta como una deuda con ese hilo de sangre que los une:

“Abuela de mi abuelo, estuve leyendo el diario de tus días en Malvinas, no sé qué delgado hilo de sangre nos une como una cuerda que ahora pulso. Quizás, ha ido pasando la vida y ahora escucho más nítida la voz de mis huesos.”

Malvinas, mi casa, como bien dice el escritor al principio es como emprender un viaje. Empezar a leerlo es adentrase en un mundo que por momentos parece fantástico, a lo largo de ese primer viaje a las Islas a través de sus palabras me invadió la sensación de estar ante el libro infinito de Borges, o retomando una de esas enciclopedias a las que solo se tenía acceso en las grandes bibliotecas, una idea de mundo, de Aleph, de completitud.

María Negroni en Pequeño mundo ilustrado define de algún modo el término enciclopedia/biblioteca: “No otra cosa son los famosos laberintos de Borges. No otra cosa guardan esas regiones encuadernadas de incertidumbre con sus fábricas de sentido insomne y voraz.” El acercamiento al saber desde el caos, desde lo extraño, desde lo familiar, desde lo delirante, como también agrega Negroni.

Vísperas empieza en Pekín, en el año 1421 cuando aparece el primer registro de las Islas debajo de la estrella Canopus en el desconocido cielo del Sur, en el “fin de la tierra” como expresó el emperador Yong al enviar a su armada.

Continúa en el 1513, en Turquía, allí Muhyi al-Din Piri (Piri Reis) lleva dos años dibujando el mapa del mundo entero: “Ahora sabemos que el 7 de abril de 1513 o “el mes del santo Muharrem del año 919” Piri Reis termina de dibujar el mundo sobre una piel de antílope y, dentro del mundo ya, dibuja los abruptos contornos de las Islas Malvinas.”

Aquí da inicio a este recorrido fascinante y maravilloso donde se une lo simbólico, lo estelar y lo mitológico que continuará en la disputa de un territorio virgen a explorar y a capitalizar que en un momento será motivo de conflicto entre España, Francia e Inglaterra y que luego la Argentina independiente intentará recuperar con la llegada de Vernet y el previo izamiento de la bandera Argentina el año de la muerte de Belgrano, a bordo de la Fragata Heroína: "Como a la historia le gustan las paradojas, ese año de 1820, la bandera creada por Belgrano flamea por primera vez sobre las islas Malvinas, saludada solemnemente por veintiún cañonazos."

Pero para llegar al diario y al desembarco del Betsy transcurrirán peripecias, guerras y hazañas que le darán bautismo con distintos nombres a las Islas (Sebaldinas, Las Islas Nuevas, Malouin) y que se adjudicarán “el descubrimiento” diversas personas y países. Hasta el 30 de mayo de 1810 que el nombre de Malvinas aparecerá en un papel oficial firmado por Saavedra y Juan José Paso (aunque con la distorsión de considerar a las Islas Malvinas como un buque navegando).

Sería arbitrario establecer un orden o señalar un acontecimiento sobre otro, pero la presencia del viento hará flamear nuestra bandera en cada acotación del autor.

“No saben que ese trigo es el primero que dio una tierra que será llamada

granero del mundo.”

Diario de María Sáez de Vernet y apostillas

El Diario de María es la mirada cercana de una mujer del lugar donde habita. Entonces, lo cotidiano se vuelve extraordinario ante los ojos que miran por primera vez. De alguna manera su percepción nos sitúa y nos encuentra con unas islas frías y ventosas. Con azules manantiales, con pasto tupido, pájaros y peces de variadas especies. Con imágenes, detalles del detenimiento en una caminata, el sabor del agua que nos deslumbra y nos muestra una tierra abundante y próspera.

“Pasando por debajo de una barranca, donde no daba el sol, había un montón de nieve, me alcanzaron un poco para que la viera, lo que tanto halagaba mi vista por su blancura y brillantez, que luego al tomarla en la mano sentí su frialdad y no quise por más tiempo contemplar su hermosura.”

“No sentía frío alguno, sin embargo de llevar la cabeza descubierta y hablando sobre la hermosura del pasto, siendo tan verde y tupido que parece se pisa sobre una alfombra…”

“Hermoso día. Salí con Vernet y los chiquitos, estos se entretuvieron en juntar mejillones, y yo en buscar mi llavero que había perdido el día antes, y con un vaso en la mano probaba del agua de cada manantial la que encuentro sumamente rica.”

Las apostillas están acompañadas de hermosas ilustraciones de Rafael Landea, contribuyendo a la mirada atenta de María.

En los documentos y notas que constituye este segundo libro de 250 páginas , hay un fragmento de una nota editorial “Islas Malvinas: cuestiones graves” publicada José Hernández en el diario El Río de La Plata el 26 de noviembre de 1869, del cual es pertinente transcribir algunos extractos para fortalecer nuestra mirada actual en consonancia con la época:

“Esas islas por su posición son la llave del Pacífico y están llamadas indudablemente a un gran porvenir (…) la usurpación no solo es el quebrantamiento de un derecho civil y político; es también la conculcación de una ley natural.

Los pueblos necesitan del territorio con que han nacido a la vida política, como se necesita del aire para la libre expansión de los pulmones. (…) El precedente de la injusticia, es siempre el temor de la injusticia, pues si la conformidad o la indiferencia del pueblo agraviado consolida la conquista de la fuerza, ¿Quién le defenderá mañana contra una nueva tentativa de despojo o de usurpación?

*

Cierro los libros, miro las postales, les saco fotos a las ilustraciones, voy a la biblioteca, busco el libro Breviario de Ediciones Al Margen y leo un poema de Marcelo Vernet:

“Las pisadas del viento a mis espaldas. No creo que esté siguiéndome./ Tal vez hayamos tomado los dos el mismo rumbo. Tal vez, como yo,/ no sepa dónde ir, ahora que cruje el otoño bajo mis suelas desahuciadas."