Las Malvinas travestis

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Las Malvinas travestis

13 Octubre 2018

Por Jorge Hardmeier

El interés puede ser engañado, desconocido o traicionado, pero no el deseo.

(Gilles Deleuze, Félix Guattari, El Antiedipo)

 

¡Hay un fusilado que vive!, escuchó Rodolfo Walsh mientras jugaba al ajedrez en un bar. Esa frase fue la disparadora de Operación Masacre, la investigación que el escritor realizó sobre los fusilamientos de 1956 en José León Suarez. El libro de Walsh es uno de los emblemas de eso catalogado como no – fiction. En el prólogo a Heroína. La guerra gaucha, de Nicolás Correa, Walter Romero señala:  En torno a una identidad en conflicto, entre tacos probados en la intimidad de una infancia difícil y apodos que ensayan la diferencia, en un tono tumbero (embebido en supersticiones populares), una sobreviviente narra. La novela de Correa es, claro, una ficción, una forma, como la de Walsh, aunque en otro registro, de acceder a ciertas verdades inhallables.
La imagen puede contener: una o varias personas, exterior y textoHeroína es un texto atravesado por diversos elementos y una sucesión de escrituras, guerras y genealogías.

No es casual el epígrafe de la novela de Correa: Este camino / lleno de espinas está: / y la llanura, María,/ ¿no ves cuán triste y sombría? / ¿Dónde vamos? A la muerte. / Es un texto de La cautiva, de Esteban Echeverría. Y en la novela, sobrevuela, también, El Matadero, del mismo autor,  y la matanza. La matanza del otro, y del otro que es hijo. Antropofagia, los mayores comiéndose a sus hijos. No casualmente la vanguardia, en las guerras, está encabezada por la Infantería. Infantes.  La matanza de los hijxs, devorar esa carne. Una inversión de lo natural, de lo biológico,  y quien narra indica: No es bueno que los mayores entierren a sus hijos.

Porque la novela de Nicolás Correa es una escritura en clave queer de la Guerra de Malvinas, ese matadero de adolescentes/hijos  perpetuado por la última dictadura cívico militar argentina. Esa guerra absurda donde murieron los hijxs de eso llamado Patria, tan reivindicativa del falo, como el mismo mote, patria, pater, indica. Se trata de eso, de sacarle un poco el falo, indicó el autor en la entrevista realizada en Basta de Zonceras por Boris Katunarik. Reescribir Malvinas luego de Los Pichiciegos de  Fogwill o de Las islas de Gamerro en otro registro y poner el culo por esa noción tan evanescente llamada patria. Es amor, es solamente amor: La experiencia de la guerra, Malvinas, es el marco para poder contar esta historia de amor. Una historia de amor corrida, pero es una historia de amor, acota Correa. Una historia de amor en clave trans. Y esa, la personaje quien habla, en Heroína, es un hallazgo de Correa en cuanto a la forma y el encuentro de una voz: La escribí dos veces, la reescribí tres veces, para abordar a este personaje, para justamente entrarle a este personaje de un presente trans, esa sería su identidad de género.

Ese tono y esa búsqueda que trabajó el autor es también parte de un legado en el cual se puede alistar a Copi, Puig – esas locas divinas, acierta Nicolás Correa - , Osvaldo Lamborghini y Perlongher, entre otros. Palimpsestos. Escritura sobre escritura tanto en registro, tema y voz.

Otro elemento que traspasa a ese sobreviviente que habla ante un interlocutor difuso – no puedo dejar que me remonte, en cuanto a la forma, al David Foster Wallace de Conversaciones con hombres repulsivos-  es el tema de la fe. Ella tiene fe. Una fe armada a golpes y juntando jirones.  La fe en los márgenes, corrida de toda institucionalización. Correa: la fe se arma a retazos, la mitología personal que uno lleva adelante.  Ahí están esos santos que son muy maleables, terminan siendo bastante terrenales porque son usados para cosas cotidianas. Y eso es lo interesante, esos matices que se le van impregnando a esta religión patria, esa es la sensación, a esa religión con mucho pene – el cristianismo, el catolicismo – . A mí me interesa lo que pasa ahí, en el margen. Esa fe, esas creencias populares, ese mix de dioses oficiales y dioses paganos, es una temática presente en Heroína y en gran parte de la obra de Correa.

Estamos ganando, seguimos ganando (literatura).