“En un rincón de mí nacerá una planta”, de Fernanda Trías: escribir como un acto de resistencia
En un rincón de mi nacerá una planta, de la escritora uruguaya Fernanda Trías, es un libro de ensayos autobiográficos publicados por la editorial argentina Marciana, en el año 2026.
Leo En un rincón de mí nacerá una planta y pienso en todo lo que rodea al libro. Todo ese circuito virtuoso que lo atraviesa. Hace unos meses cuando caminaba por la FED me acerqué a saludar a Denis y a Manu, de Marciana. Manu me dijo: “Ine, este te va a encantar”, motivo suficiente para correr a leer.
Pensar a alguien en términos de lector/a me parece extraordinario.
Cuando subí la historia del libro en Instagram, recibí un mensaje: “ese título me encantó” “me picó la curiosidad” pensé rigurosamente las palabras para contestarle y que el libro coincidiera con su gusto personal. Le dije no son relatos, son ensayos y me respondió “me gusta aún más”.
Todo el paratexto funcionando alrededor del libro y su fuerza movilizante.
Mi mamá me decía que no regalaba ni recomendaba perfumes porque era un gusto muy personal. Creo que con los libros pasa lo mismo y cada reseña es un arrojo para compartir algo de esa felicidad que se siente al leer.
En un rincón de mí nacerá una planta es un libro de ensayos sobre la escritura y la vida. Un recorrido similar a las constelaciones que Fernanda miraba de niña, cuando mirar el cielo era una forma de contemplar el silencio y habitar el paraíso.
En este libro íntimo, como si se tratara de un análisis de crítica genética, Fernanda toma distancia de su voz narradora para desbrozar cada uno de sus procesos creativos.
¿Qué sucedía mientras escribía La azotea o Mugre rosa? ¿Cuáles fueron las imágenes iniciales? ¿Qué fue lo primero que escribió con intención literaria?
En esa retrospectiva sobre su obra nos convoca cual arqueóloga a descubrir los materiales y las técnicas de la que está hecha su escritura.
Fernanda toma distancia de su voz narradora para desbrozar cada uno de sus procesos creativos.
“El libro que me llevó a escribir fue uno de Hermann Hesse…” escribe en “El cascarón es el mundo”, el ensayo inaugural cuya frase del título es del libro Demian, en estas páginas Trías relata sus inicios lectores, vuelve a la historia familiar, a los pocos recuerdos de su infancia.
Louise Gluck dice que “Vemos el mundo una sola vez en la infancia, el resto es memoria” Trías fusiona memoria e imaginación y da lugar a una infancia cargada de sentidos, de marcas sensoriales, “los alaridos operativos de mi abuela Mirenchu que siempre se estaba muriendo”, “la cadencia de la poesía grabada en el inconsciente de mis primeros meses”, “en mi casa el folclor convivía con la coplas de Manrique” “no jugaba con las muñecas a pesar de tener una muy sofisticada que hablaba con un disco alojada en la panza” .
Todo lo que la llevó a pensar la lectura como “un gran biombo que te protege del mundo” y a tomar el hábito “para desaparecer”, para pasar inadvertida, de allí sus primeros escritos con intención literaria.
Continúa En un rincón de mí nacerá una planta, con un guiño a Felisberto Hernández, es un ensayo sobre los comienzos, el miedo, la función de la escritura, la mujer ocupando un lugar en el ámbito literario, la importancia de la libertad para el arte.
La escritura como pasión “algo que sobreviene y se padece”, “algo que arrebata y somete”.
La imagen inicial de La azotea, y los interrogantes ¿Cómo se construye un personaje? ¿Cuál es el mejor comienzo para un texto? “Me senté a escribir cuando ya había visto y oído la primera escena”.
Siempre pienso que hay una distancia entre el momento que una escribe y aquel en que decide mostrar lo que escribe. En esa bisagra está el desafío, cruzar ese umbral es el que te permite conocer lo que viene. Vencer el miedo a la mirada ajena. Trías cuenta hermosamente esta transición, desde esa azotea que le otorga libertad y vuelo. “Para que un libro siga existiendo tienen que pasar muchas cosas, algunas de ellas del orden del azar. Alguien los tiene que hacer nacer, pero ellos también deben pertenecer al mundo”.
De la escritura como artesanía, es un ensayo breve acerca de la apropiación y transformación de la mirada de la escritura, no como algo lejano y reverencial, sino como algo cercano, una artesanía que también ocupa un espacio en la cadena de producción.
En nombre propio, es un ensayo audaz, estremecedor y desgarrador que empieza con la belleza de un nacimiento. Una nueva vida en un mundo desigual y cruel. Fernanda Trías tiene la capacidad de crear un puente donde lo bello y lo doloroso encuentran su cauce, un pasaje quizá donde logra reconocer la herida y a su vez transformarla en la causa de su lucha.
Tal vez sea el ensayo más largo y más profundo, a su vez, no solamente porque nos convoca a releer, por lo menos a mí, La ciudad invencible, que siento no haber reseñado con la suficiente agudeza, sino también porque ilumina el camino con un montón de literatura y recomendaciones sobre las distintas violencias ejercidas sobre la mujer.
Fernanda Trías tiene la capacidad de crear un puente donde lo bello y lo doloroso encuentran su cauce.
Nuevamente el rol de la escritura y su función de romper el aislamiento y vencer el silencio.
“Escribir fue un acto de resistencia y el primer ladrillo hacia la reconstrucción”.
Luego, de una manera casi cronológica siguen Aprender a nombrarnos, Variaciones sobre la espera, El corazón de la distopía; Mario Levrero, detrás de las palabras y Recorrer la ruina.
Trías revela los hilos de su escritura, con absoluta generosidad cuenta los consejos de Levrero y de los maestros con los que fue enriqueciendo sus técnicas a la hora de escribir. Por ejemplo la técnica de la acumulación sensible, donde no hay una influencia puesta en función sino una confluencia, dándole especial lugar a la capacidad de sorpresa como le enseñaron Teresa Ralli y Manuel Rubio, o reconocer a “ sus antiguas” como le indicó Diamela Eltit para trazar su genealogía.
En uno de los ensayos Trías dice: “Empiezo con una advertencia: hablar sobre el proceso creativo es una manera de hacer ficción. Narrar las misteriosas decisiones que guiaron la escritura de un libro no deja de ser un artificio que se construye a posteriori, como quien coloca unos andamios alrededor de una casa ya terminada”.
Por el orden de estos ensayos, en la forma y el armado del este libro “la forma es algo así como el ingrediente que permite que el preparado cuaje: no solo organiza sino que destraba e ilumina” podría leerse en clave novelística.
La historia de un personaje femenino que decide escribir, que tiene un fuerte origen en la lectura y que atraviesa peripecias a la hora de empezar a dedicarse, la decisión de publicar, la elección de un maestro, los primeros talleres, la muerte del maestro, el desarraigo, la vida nómade, la experiencia en Buenos Aires, los procesos creativos de cada novela, la novedad de convertirse en una escritora, de leer y escribir para pasar inadvertida a ser una persona pública, los vínculos y los autores que acompañaron su recorrido configuran una vida fascinante.
Una vida leída y atravesada, bajo una especie de sol iluminándolo todo, Mario Levrero, como una fuerza insondable, cubierta por ese amor que sintió en la despedida “una materia sólida imponiéndose sobre la tristeza infinita del instante”.