fbpx Dossier Fractura: los libros de la buena Memoria, biblioteca Inés Manzano | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Fractura //// 23.12.2018
Dossier Fractura: los libros de la buena Memoria, biblioteca Inés Manzano

Entrevista Ana Abbate, hija de Inés Manzano sobre el homenaje concedido por la UNTREF, cuya biblioteca lleva el nombre de la poeta. 

Por Jorge Hardmeier

Inés Manzano y Enrique Abbate, tuvieron dos hijas: Eva y Ana quien, tal vez en una suerte de amalgama genética, se dedicó al estudio y la crítica de cine y teatro. Sin embargo, el legado de su madre parece llamarla; estudia Escritura Creativa en la Universidad Nacional Tres de Febrero (UNTREF), cuya directora es María Negroni. En dicha universidad la biblioteca lleva un nombre que es, claramente, un homenaje a quien fuera poeta y, también, bibliotecaria de escuela: “Inés Manzano”.

APU: ¿Cómo funciona la biblioteca Inés Manzano?

AA: La biblioteca Inés Manzano se formó (y sigue formándose) íntegramente a partir de donaciones de editoriales, escritoras, escritores, poetas y amigues. Es la biblioteca de la Maestría en Escritura Creativa de la Untref, a la que pueden acudir les estudiantes, docentes y egresades de la misma, para consultar en el lugar o llevarse libros en préstamo.

APU: ¿Qué sentiste al enterarte de que esa biblioteca llevaría su nombre?

AA: María Negroni estaba ya con la idea de crear una biblioteca exclusiva de la Maestría, así que cuando me propuso ponerle su nombre, me pareció una idea hermosa, creo que es un homenaje que a mi mamá le hubiera gustado, teniendo en cuenta que ella misma era bibliotecaria y su amor por los libros.

APU: ¿Qué ocurrió con la biblioteca personal de tu madre, gran lectora y difusora de ciertos autores/as?

AA: Mamá tenía muchos, muchos, demasiados libros. Algunos (poquísimos) he ido rescatando para mi biblioteca personal, pero revisar qué hay ahí es un trabajo que, con mi hermana Eva, todavía no hemos encarado del todo, por lo cual tampoco sabemos aún, qué haremos con todos ellos.

APU: Vos habrás presenciado la cocina de la escritura de tu madre, ¿cómo era ese mecanismo?

AA: Me gustaría decir que sí, pero no creo haber presenciado más de lo que han presenciado sus amigues poetas. Recuerdo, sí (y he encontrado, entre sus cosas) papelitos mínimos y hasta servilletas en los que se mezclan por igual teléfonos, direcciones de correos y frases sueltas (¿versos?).

APU: ¿Cómo fue tu experiencia con el ámbito de la literatura, las relaciones de tu madre con tantos/as poetas, muchos del interior de la provincia y si recordás la experiencia de Interiores?

AA: Primero quiero aclarar que el ámbito de la literatura nunca fue el mío, al menos hasta después de su muerte. Mamá siempre incentivó nuestro costado creativo, pero también nos crió inmensamente libres, quiero decir que nunca quiso imponernos su mundo. Así que, tanto Eva como yo hemos pasado por talleres artísticos de todo tipo desde la infancia; Eva terminó estudiando actuación y yo análisis y crítica de cine, teatro y danza. Cuando mi mamá empezó a ir a ciclos, yo ya no vivía con ella, y es por esto que -más allá de alguna visita a un ciclo por el Abasto, allá lejos en el tiempo- no he tenido mucho contacto con el ámbito de la literatura en sí; más bien he conocido mejor a les poetas y compartido con elles porque mamá alimentaba sus vínculos más allá de la literatura: para mí siempre fueron sus amigues poetas. Ahora que me acerqué yo misma a la escritura, agradezco profundamente estar rodeada de todes elles. Del ciclo que ella organizaba, Interiores, recuerdo haber sido fotógrafa casual en unos pocos encuentros muy al inicio, y haber paseado con algunes poetas invitades por la Ciudad de Buenos Aires. Mi hermana fue un poco más lejos ya que tuvo el honor de hospedar a algunes en su casa.

APU: Tenemos entendido que hay material inédito, ¿qué ocurrirá con ese material? Esto teniendo en cuenta que tu madre era reacia a publicar.

AA: Como la biblioteca personal, también este es un tema en el que no nos metimos todavía. Lo más importante es que sí queremos publicar ese material. Mamá era reacia a la publicación, pero ella ya no está y yo creo que los que estamos acá, nos merecemos un poco más de su poesía.
En lo personal, quiero poder dedicarle el tiempo que se merece: mi idea es primero terminar la Maestría en Escritura Creativa que estoy cursando, para poder hacer un trabajo exhaustivo con les poetas que acompañaron y lograron la edición de su primer libro, en vistas, por supuesto, a editar el segundo.

APU: ¿Alguna vez te comentó el motivo de su rechazo a publicar en formato libro, salvo el que sí ha sido publicado?

AA: No. Pero Lidia Rocha dice algo hermoso en el prólogo a la reedición de Si es puñal que me mate (Editorial La mariposa y la iguana, 2019) e intuyo que va un poco por ahí: “... pasar de la oralidad (para la cual los poemas eran siempre un apunte, una especie de machete siempre a tiempo de ser modificados, rehechos, trasmutados) a la escritura, que parece atar las palabras a la página, fue una tarea realizada minuciosamente y sometida a muchas miradas, opiniones, decires”. Quizás lo definitivo no era para ella o lo definitivo sólo es posible después de un trabajo minucioso y de pasar por las miradas atentas de las personas en las que ella confiaba.