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Entretenimiento //// 26.12.2020
La navidad, ese invento de la televisión

Las películas de navidad deberían tener un apartado en el buscador de Netflix y de Amazon durante todo el año. Un género imposible de describir y catalogar por separado. Ese que forma parte de una tradición que, a muchos, nos acompañó gran parte de nuestra infancia y adolescencia, y a la que seguimos apelando mucho tiempo después. La televisión del clímax importado, de la navidad que tomamos prestada de otro continente, pero que se grabó para siempre en nuestro subconsciente.

Por Manuela Bares Peralta

Esa navidad que nos contó la televisión empieza unas semanas antes, a la par de la temporada de promociones en los shoppings. Los dibujos animados, las series y sitcoms estrenan sus episodios especiales donde seguimos los festejos y desventuras de nuestros personajes favoritos, mientras que la grilla de programación de los canales de cable repite clásicos como Mi pobre angelito o Realmente amor.

El género navideño no se esfuerza por explicarse a sí mismo, es atemporal y no pasa de moda. Requiere el esfuerzo que queramos darle, puede ser el diálogo de fondo que musicalice la resaca del 25 o puede convertirse en el entretenimiento principal del mediodía del 24. Es previsible y anticuado; el factor sorpresa no existe, pero tiene un jingle que se te graba, un personaje con el que haces match desde el primer segundo, una historia de amor que ya sabes cómo termina, pero no podés dejar de ver.

Es la única temporada en el año en que podés ver a Arnold Schwarzenegger luchando por conseguir un Turbo-Man sin juzgarlo o a Jim Carrey intentando destruir la navidad hasta el hartazgo. También es la época del “veo y quiero”, de los adornos del árbol al por mayor y de los juguetes que trajo el uno a uno. Por lo menos esa fue la navidad que se imprimió en una generación, en la previa del 2001 y que se alojó en las películas y recuerdos de una generación.

La navidad siempre tuvo un público cautivo que, aunque las épocas fueron cambiando, y con ellas también los consumos, su espíritu se transformó en un one hit wonder pausado en el tiempo, en un clásico destinado a volver todos los años. En el catálogo navideño conviven un Will Farrell disfrazado de duende y joyitas del stop-motion como El Extraño Mundo de Jack. En esta nota comparto algunas de las películas que, en mi opinión, forman parte de la tradición que construimos a base de vitel toné y especiales televisivos.

 

1. Mi pobre angelito

Esta película es un compilado de cosas buenas: la sociedad entre John Hugues y Chris Columbus, Joe Pesci, Daniel Stern y Catherine O'Hara compartiendo escena y los inolvidables preparativos de Macaulay Culkin para recibir a los ladrones en su casa. Una dosis justa de golpes, caídas, emoción y risas concentrada en más de hora y media de película, que sobrevivió a 30 años de estrenos.

Se puede ver por la plataforma Disney Plus.

 

2. Realmente Amor

Fue una de las primeras películas de navidad que hizo todo a lo grande. No sólo consiguió que pudiéramos ver a Hugh Grant, Emma Thompson, Colin Firth, Liam Neeson, Alan Rickman, Keira Knightley Martin Freeman, Laura Linney y Rowan Atkinson al mismo tiempo, sino que, además, musicalizó las fiestas de una vez y para siempre de la mano de The Beatles, Wet Wet Wet y The Pointer Sisters. También nos dejó varias escenas icónicas de este género como Hugh Grant bailando "Jump (For my love)" o Sam (Brodie-Sangster) confesándole su amor a Juliet (Knightley) a través de cartulinas.

Se puede ver por la plataforma Amazon Prime.

 

3. El Extraño Mundo de Jack

Tim Burton construyó una Navidad a su medida y con la ayuda de Henry Selick lo hizo en stop-motion. Esta película rompe con el estereotipo del género y amplía sus márgenes pero sobre todo atesora al mundo de Burton en su conjunto y sólo por eso ya vale la pena verla.

Se puede ver por la plataforma Disney Plus.