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Entretenimiento //// 11.09.2021
La directora y el debate de fondo sobre la “modernización” de la educación

Netflix presenta una comedia dramática inteligente que aborda una amplia variedad de temas que tienen como fondo a la educación universitaria. A pesar de la brevedad del formato, consigue ser un punto de partida para otro de los debates de la postpandemia.

Por Diego Moneta

Entre tantos temas que puso en debate la pandemia uno fue la educación: si hay o no “adoctrinamiento”, medidas de aislamiento, el papel de los ministros, Educación Sexual Integral, virtualización de la cursada y la tan nombrada necesidad de modernizar el sistema. En el centro, el rol de las juventudes, ahora y en el futuro. Del último tema se ocupa La directora (The chair, en inglés), una comedia dramática estrenada a fines de agosto en Netflix.   

La miniserie, de seis episodios de media hora de duración cada uno, está dirigida por Daniela Day Longino. Del guion se ocuparon Annie Julia Wyman y Amanda Peet, que también ejerció de productora ejecutiva junto a David Benioff, su marido, y Daniel Brett Weiss, los creadores de Game of thrones. Narra la historia de Ji-Yoon Kim (Sandra Oh), que se convierte en la primera mujer en ocupar la dirección del departamento de Inglés (o Letras) de la prestigiosa Universidad de Pembroke. Kim se enfrentará a las expectativas y exigencias del cargo atravesadas por su condición femenina y asiática.

A nuestra protagonista le entregaron una bomba de tiempo y desde el comienzo los problemas no paran de acumularse. Por un lado, el decano Paul Larson (David Morse) le demanda el retiro voluntario de los profesores con más antigüedad y, por lo tanto, sueldos más altos, con pocos alumnos en su matrícula. Por otro, están los más convocantes: Yazmin McKay (Nana Mensah), joven en ascenso que ofrece una mirada renovada de la literatura, y Bill Dobson (Jay Duplass), anterior director, desestabilizado por la muerte de su esposa y la partida de su hija.

Desde el vamos, el análisis debe tener en cuenta que, más allá de ser ficción, la historia está contextualizada en una dependencia privada de Estados Unidos, con las consecuencias que ello implica. El choque entre docentes que se “resisten” a actualizar programas académicos, como cuando Joan Hambling (Holland Taylor) se niega a leer las evaluaciones que hacen sobre ella porque no da clases “a gusto de los consumidores”, y la exigencia de abordar temas actuales más sensibles y de enseñar bajo otra modalidad es una de las líneas narrativas que despliega la serie. La cuestión es cómo lidiar con una era de cambios intentando contentar a la totalidad de los protagonistas.

De esa manera, tiende a pensarse que Pembroke intenta solucionar su falta de diversidad e inclusión en el ámbito universitario con un par de parches que le sirvan para limpiar su imagen. La directora también abarca las facetas de la vida cotidiana de una mujer de 46 años que busca equilibrar su ambición profesional, el desafío de ser madre soltera y adoptiva, y el desencuentro con amores y amistades. Sandra Oh, recordada por sus papeles en Grey 's Anatomy y Killing Eve, sabe plasmar matices emocionales, manteniendo un pie en la comedia y consiguiendo, a la vez, que la tira no se vacíe de contenido. 

La directora logra meternos de lleno en ese mundo universitario y, a partir de ahí, presentar aristas y personajes, teniendo claro el aporte y desarrollo de cada uno en la trama y su rol en el cierre. Destaca la síntesis lograda para incorporar una variada gama de conflictos, que van desde el techo de cristal a la llamada cultura de la cancelación, pasando por el luto, la adopción, el activismo y la responsabilidad afectiva. Una larga lista para una producción que no llega a las tres horas de pantalla. Más allá de la agilidad del guion, la brevedad del formato nos lleva a preguntarnos cómo se hubiera avanzado con un poco más de tiempo. 

Lo cierto es que Netflix propone una comedia inteligente que sale airosa en el abordaje de temas poco discutidos, como la no funcionalidad de algunas carreras al sistema, y también sensibles, como en nuestro país son las luchas y resistencias por parte de los docentes. La educación es un terreno sin firmeza para la plataforma, como lo demuestra su apuesta por The politician. En cambio, La directora demuestra atributos insospechados, lo que la termina acercando a las grandes sorpresas que fueron otras miniseries como Poco ortodoxa, con Shira Haas, o Gambito de dama, con la aclamada Anya Taylor-Joy.