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Entretenimiento //// 10.10.2020
Emily en París es “ridícula”, según la crítica francesa

Llena de clichés, estereotipos y con un argumento muy pobre, la nueva serie de Netflix nos cuenta la historia de una joven estadounidense que se muda a París para trabajar en una importante agencia de marketing.

Por Jazmín Manuel

Emily en París parece, a primera vista, una tira que hace una profunda referencia al mundo de la moda, la alta costura y la elegancia de París. Desde que se dio a conocer el trailer de Netflix, esta producción prometía llegar a la altura de series como Gossip Girl y Sex and the City, que giran sobre ciertos temas en común. Pero, lejos de esto, desde los primeros días su estreno ha sido el foco de críticas, tanto en la prensa como en las redes sociales, ya que se le cuestiona la excesiva reproducción de estereotipos negativos de la sociedad francesa.

No nos sorprende que el público francés no se muestre muy contento con la cantidad de estereotipos que se reproducen a lo largo de esta primera temporada. Desde el primer capítulo se menciona explícitamente que “los franceses son malos” y que, a diferencia de otras culturas donde la gente puede llegar a ser cruel a las espaldas de los demás, los franceses son “crueles de frente”. Esto parece haber caído mal, por razones que considero obvias y totalmente válidas; pero creo que es necesario mencionar que esto no es nada comparado a las representaciones racistas que las producciones estadounidenses vienen alimentando hace años en la industria, especialmente aquellas referidas a las comunidades nativas americanas, latinos, asiáticos y afrodescendientes. 

Las personas latinoamericanas ya tenemos experiencia en ser retratados de forma injusta en películas y series norteamericanas, donde se nos representa en base a estereotipos xenófobos, siempre atravesados por la ignorancia. Es necesario marcar las diferencias entre las representaciones que se hacen de las culturas europeas y las que se hacen con otros grupos y culturas, que no sólo son el blanco de burlas, sino también de discriminación y estereotipos estigmatizantes. Algunos son presentados como “malos” y “fríos”; a otros nos presentan como “delincuentes”, “narcos” y “vagos”. 

Elaine Sciolino, escritora francesa, publicó una nota en el New York Times titulada “‘Ridicule’: la reacción francesa de ‘Emily en París’”, donde se explaya en las críticas que el público francés ha expresado desde el estreno de la serie y critica su trama: “La vieja historia de la ingenua americana que se muda a París”, comienza diciendo Elaine, “sucumbe a los placeres sensuales de la ciudad (generalmente a través de un amante francés) y domina sus costumbres endurecidas (no sonreír nunca a los extraños) es un placer para la multitud; si las multitudes son estadounidenses".

Por fuera de las fuertes críticas con respecto a la injusta representación de la sociedad francesa, el argumento de la historia tiene ciertos baches que no benefician en nada a la trama, ni contribuyen a lo que le pasa a la protagonista. Por ejemplo, uno de los primeros problemas a los que se enfrenta Emily es la relación a distancia que intenta llevar con su prometido, que se quedó en Chicago. En el segundo episodio, el tópico se cierra y no se vuelve a mencionar en ningún otro momento, por lo que no se termina de entender el sentido de esa historia en un comienzo. 

Emily en París es una serie por la que el público se encuentra muy dividido entre aquellos que la critican y aquellos que la disfrutan. Por su parte, Netflix aún no se pronunció sobre la dura crítica de la sociedad francesa a la serie. Habrá que esperar para saber qué ocurrirá con respecto a esta controversia.