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Dossier //// 15.09.2017
Pasantías no rentadas: mano de obra gratis para los empresarios

El proyecto del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que intenta imponer que jóvenes de escuelas secundarias trabajen obligatoriamente y de manera gratuita configura un regreso a la concepción educativa del menemismo.

Por Diego Di Santi*

Hace unos años atrás, cada vez que cometíamos algún error en un grupo de amigos y amigas surgía un comentario en chiste: “No es mi culpa, es culpa del sistema educativo que me tocó”. Este comentario lo hacíamos quienes atravesamos la mayoría del secundario durante los años del llamado Menemato. No se trataba de un comentario inocente, sino que traía a la luz las diversas dificultades que habíamos atravesado quienes nos formamos en la escuela pública en un contexto social y político de exclusión, pobreza extrema y vaciamiento del estado. Éramos parte (más o menos) de la generación de los llamados jóvenes “Ni Ni”, aquellos que ni estudian ni trabajan; como si fuese culpa o responsabilidad mayor de cada uno el no conseguir trabajo o tener que dejar los estudios por el alto nivel de gastos imposibles de solventar, generando en este contexto la dificultad de visualizar un proyecto de vida personal.

En aquella época, al igual que en la actualidad, se discutía profundamente el tema de las pasantias en la secundaria. No casualmente en los años '90, en un gobierno que apostaba profundamente al achicamiento del Estado, se avanzó en la implementación de la Ley Federal de Educación, con un modelo educativo pensado fundamentalmente para ser servicial al mercado capitalista. En la actualidad, y particularmente en la ciudad de Bs. As, se plantea desde el Gobierno la implementación de la nueva “Escuela del Futuro” siguiendo estos mismos lineamientos.

Entre varias de las discusiones que tienen que ver con este nuevo sistema, y una de las razones fundamentales por las cuales se encuentran tomadas actualmente 27 escuelas porteñas se ubica la cuestión de las llamadas "pasantías no rentadas".

Estas pasantías permitirían que las empresas participen en la organización curricular de los y las jóvenes, pensando en sus objetivos vinculados al mercado, en lugar de ocupar ese tiempo en construir los objetivos pedagógicos de dicha etapa. Además, se implementarían en el último año de cursada, buscando que sea un año de preparación y trabajo directo en dichas empresas. En este último año el calendario escolar estaría dividido en dos partes, una parte destinada al trabajo según “el talento” (textual) de los estudiantes y la otra realizando trabajo en empresas “elegidas” para tal fin.

Hay que tener en cuenta además que ya hay una reforma en curso, que todavía se esta implementando en la Ciudad de Buenos Aires, llamada "Nueva Escuela Secundaria". Según el caso, esta reforma está transitando entre el segundo y tercer año, por ende, si dicho proyecto llegase a implementarse, en el 2018 habría tres modelos diferentes de escuelas, algo de por sí impracticable para jóvenes y docentes a cargo. Hay que tener en cuenta, además, que no existió ninguna instancia de diálogo y construcción colectiva de este proyecto, como lo enuncia obligatoriamente la ley Nacional de Educación.

En una entrevista realizada a  Natalia Stoppani, actual  Coordinadora del Departamento de Educación del Centro Cultural de la Cooperación, esta se pregunta (y nos pregunta) "¿Qué concepción de sujeto se esta formando a partir de esta reforma?". Este proyecto no buscaría lo que manifiesta en su enunciado libremente: “Estudiantes flexibles, adaptables, emprendedores, cooperativos y creativos”, sino más bien estudiantes enajenados, preparados exclusivamente para ser serviciales al modelo del mercado impuesto, y descartables al no ser funcionales a dicho esquema. Este modelo busca explícitamente generar mano de obra gratis para el mercado laboral, generando con esto aun más exclusión del mercado laboral de aquellos jóvenes que efectivamente se encuentren buscando trabajo, ya que al haber otro que lo hace obligatoriamente y en forma gratuita (y continua a lo largo de los años) cubre la demanda de empleo de las empresas.

Al obligar a los pibes y pibas a que trabajen gratuitamente en empresas para obtener su título secundario ya ni siquiera podría hablarse de trabajo precarizado, ya que al ser menores edad estaría vinculado fuertemente a lo que a nivel mundial se entiende como trabajo infantil sin remuneración. 

Si a la famosa frase “no sabemos de lo que van a trabajar nuestros estudiantes en diez años, por ende hay que formar desde la incertidumbre” que manifestaron las autoridades educativas a cargo, le sumamos el hecho de que aún no se cuenta con el presupuesto que se destinaría para tal fin, deja a las claras la verdadera intencionalidad política de este sistema.

La reforma viene de la mano de un modelo de país implementado con un marco ideológico y conceptual claramente definido: aquellos que gobiernan para los que más tienen en detrimento de los sectores populares manifiesten sentirse “convocados” por el futuro de nuestros jóvenes. No por nada dicha medida se instrumentaría solo en las escuelas públicas, dejando de lado los estudiantes de las privadas al considerarlos a estos aptos para desarrollarse laboralmente o para profesionalizar sus conocimientos en estudios superiores.

En épocas en donde se encuentra en disputa dos modelos de país, creer que aquellos que se encuentran en el Gobierno y que promueven el modelo agro-exportador en detrimento de la producción industrial local, toman el modelo neoliberal en materia de trabajo que se propone desde Brasil, pretenden extender la edad jubilatoria, recortar los subsidios a jóvenes estudiantes y tomar la “meritocracia” como consigna a seguir entre otras cosas; busquen estudiantes independientes,  cooperativos y solidarios es de una inocencia altamente sospechosa. Y como corolario, al igual que en el resto de la sociedad si a alguien estña disconforme, se le reprime, imputa y se le judicializa el reclamo armando listas negras como está sucediendo con jóvenes de muchos de estos secundarios en lucha.

Dependerá de todos nosotros, de aquellos que tuvimos la oportunidad de formarnos en esas épocas y de las nuevas generaciones que se integraron al sistema educativo en un gobierno que buscaba ampliar derechos, el acompañar fuertemente el reclamo por una educación gratuita y de calidad, pensada en función de garantizar derechos de los ciudadanos y ciudadanas en detrimento de la acumulación empresaria que promueve la gestión actual.

* Ex Coordinador de Abordaje Comunitario y de Programas de Niñez y Juventud del Municipio de Morón.