fbpx Fundación Eva Perón: Complejo Turístico de Chapadmalal, icono del turismo social | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Dossier //// 20.10.2021
Fundación Eva Perón: Complejo Turístico de Chapadmalal, icono del turismo social

Tras la creación de la Fundación Eva Perón la ayuda social pasó a ser una cuestión de estado y un escalón fundamental para lograr la tan nombrada “justicia social”. En aquellos años se construyó el Complejo Turístico de Chapadmalal.

Por Paula Viafora (con la colaboración del Dr. Carlos Bozzi)

Con el Peronismo nació para los más humildes la posibilidad de conocer las playas u otros lugares turísticos, las vacaciones pagas pasaron a ser un derecho, incluidas en la incipiente legislación laboral, que comenzaba a tomar forma en el derecho argentino.

La Fundación propiamente dicha como organización formal y legalmente reconocida, fue inaugurada el día 9 de julio de 1949. En el estatuto se describen y puntualizan las áreas de ayuda social que cubrirá la organización. Todas las circunstancias de la vida de los trabajadores estaban contempladas y el ocio era una de ellas. 

Según el Estatuto, era uno de los objetivos, “Crear y/o construir establecimientos educacionales, hospitalarios, recreativos o de descanso y/o cualesquiera otros que permitan una mejor satisfacción a los elevados fines que persigue la institución”.

Entre otras tareas, esta entidad  debió construir o finalizar proyectos de grandes hoteles y colonias de vacaciones para recibir masivamente a tantos veraneantes. El Estado fijaba un descuento obligatorio del 5% del aguinaldo, constituido por un 2% del aporte del trabajador y un 3% del aporte  patronal, destinado al fomento de turismo social y a la creación de colonias de vacaciones. De esta manera, por primera vez, se asignaron fondos específicamente dirigidos al fomento de las vacaciones populares, provenientes en parte de los supuestos beneficiarios, luego transferidos en 1950, a la “Fundación Eva Perón".

Hay un contexto internacional que acompaña. Esa Modernidad que aflora en la posguerra, obliga a reformular el pensamiento filosófico político, y como consecuencia también a repensar el rol del Estado en la sociedad. El Estado de Bienestar, apunta a un proyecto de comunidad a la que le garantiza, la satisfacción de ciertos derechos sociales básicos y fundamentales. Resultó terreno fértil para este proyecto, aunque no fue una institución programada, ni siquiera por la propia Eva, al menos al principio, aunque no tardó en darse cuenta que otro tipo de estructura era necesaria para tanta demanda

El  sujeto colectivo que construye el peronismo, no tiene que esperar para disfrutar de la transformación, lo puede vivir de manera inmediata. No hay objetivos a largo plazo para vivenciar la justicia social. A diferencia de la década anterior, se fortalecen los vínculos  y sobre ese entramado social que emergió como un bloque consolidado, se sentaron las bases de la resignificación  del contenido de las consignas políticas.

La “Fundación Eva Perón”, acompañará sus acciones asistenciales con un discurso que las definirá como la realización de un derecho, la ayuda social pasó a ser una cuestión de estado y un escalón fundamental para lograr la tan nombrada “justicia social”, que es uno de los pilares del movimiento. En este contexto la Fundación, tenía en cuenta cada aspecto de la vida de los trabajadores  y de los necesitados. 

En estos años, las construcción del Complejo Turístico de Chapadmalal ya estaba en marcha. Extensas playas que se extienden por kilómetros al pie de los acantilados del sur de Mar del Plata, accesible por una ruta de construcción entonces reciente, rodeado de extensiones de campo, resultaban el lugar ideal para cobijar a las familias trabajadoras y asegurar un merecido descanso estival. En aquellos días, la posibilidad de conocer el mar era un privilegio casi inaccesible.

En su trabajo “El Turismo Social durante el primer Peronismo. La conquista de las vacaciones” la historiadora Elisa Pastoriza nos brinda detalles y precisiones poco conocidas: “ El llamado 'turismo económico' estaba dirigido a sectores de menores recursos implementados principalmente en los años treinta por el Estado Nacional y por algunas administraciones provinciales, en especial en la provincia de Buenos Aires durante la gobernación de Manuel Fresco. Así, el programa del ocio peronista consolidó líneas ya iniciadas, poniendo en marcha el diseño de un proyecto de Turismo Social asentado en la concepción de las vacaciones como una conquista simbólica asociada al Derecho al Descanso y que la retórica. Justicialista destinaba a los trabajadores en un discurso fuertemente obrerista. En esta atmósfera es inventada una consigna todavía recordada: Usted se paga el viaje, el gobierno el hospedaje.Un slogan que se extiende a lo largo de la Nación y que, como repetía el gobernador bonaerense, Domingo Mercante, “Ha prendido en las fábricas, en los talleres, en las lejanas localidades rurales como la realización feliz de uno de los derechos del trabajador incorporados a la Constitución de Perón”

En los 19 hoteles del complejo, se albergaron en forma completamente gratuita, casi veinticinco mil turistas entre 1953-1954. Cada hotel tenía la capacidad para 400/500 turistas y para 1954 el Hotel Infantil albergaba aproximadamente en forma anual unos 4000 niños entre 6 a 12 años, en general provenientes del interior del país enviados por la FEP y la Dirección Nacional de Asistencia Social dependiente del Ministerio de Trabajo y Previsión. El Hotel N° 5 estuvo reservado a la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) de Buenos Aires, las ramas masculinas y femeninas. Pensado como una ciudad balnearia auto-suficiente, que podía subsistir con autonomía de lo externo, estuvo sostenido por una red de servicios centrales, mataderos, carnicería, panadería que aseguraban el autoabastecimiento de la colonia. Asimismo contaba con un excelente y moderno Servicio Médico nutrido con amplias Salas con Internación de pacientes y especializado en la atención médica infantil y vacunación. Además constituye una fuente laboral importantísima, ya que empleaba a más de 600 personas que cumplían distintos roles: mantenimiento,, cocina, mozos, mucamas, niñeras, enfermeros, etc.

En las décadas siguientes el Complejo sufrió las consecuencias de las erráticas políticas asumidas por los distintos gobiernos. En general pocos le prestaron atención. Tuvo momentos de mucho abandono, saqueo y vandalismo. “Un gigante olvidado”, “El ocaso del turismo social”, “La Meca del turismo social del peronismo en el olvido”, así describen algunos artículos periodísticos de hace no tantos años. 

Sin embargo, cuando todo anunciaba que nada podría devolverle las épocas de gloria, de a poco el complejo comenzó a renacer con características de estos nuevos tiempos, pero sin perder aquella esencia que le había asignado la Fundación. Desde hace 20 años es la sede del encuentro final del Programa “Jóvenes y Memoria” que incluye a alumnos de escuela secundarias de toda la provincia, y que culmina con una reunión masiva en el mes de noviembre en este lugar que los jóvenes decidieron renombrar como “Chapa”. El gobierno provincial está llevando adelante un plan de inversiones para la recuperación de los hoteles que estaban inhabitables,  el 1 y 2 ya pudieron volver a recibir turistas el verano pasado y se espera que la próxima temporada se sumen el 5 y 9.

Si bien nunca se volvió a repetir la concurrencia  de 1950 que marcó el pico máximo de visitantes: en diciembre estudiantes, en enero y febrero familias de trabajadores y de marzo en adelante, jubilados, parece haber un futuro con expectativas. Visible a la distancia, cuando se transita por la Ruta Provincial 11, el Complejo Turístico de Chapadmalal sigue de pie, cumpliendo con la misión de hacer efectiva la justicia social, que leída en términos actuales y en el marco del programa que reúne allí a miles de jóvenes desde hace 20 años, se resume en garantizar derechos humanos incluyendo políticas de memoria.