Eva Perón y su gira internacional de 1947
La gira internacional de Eva Perón por Europa, realizada en 1947, debe comprenderse dentro del escenario internacional surgido tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Más que una visita protocolar, constituyó una misión diplomática impulsada por el gobierno de Juan Domingo Perón, orientada a proyectar una nueva imagen de la República Argentina en el mundo y a fortalecer sus vínculos con una Europa devastada por el conflicto bélico.
En ese contexto, la Argentina también buscaba posicionarse frente al anuncio de la Doctrina Truman y al lanzamiento del Plan Marshall por parte del gobierno norteamericano, hechos que marcaron el inicio de la Guerra Fría y consolidaron un nuevo orden internacional basado en la confrontación ideológica entre capitalismo y comunismo.
La Argentina ocupaba una posición singular en el escenario de la posguerra. Durante la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial mantuvo una política de neutralidad, situación que generó tensiones con Estados Unidos y con algunos países aliados. Aunque el gobierno argentino declaró la guerra a Alemania y a Japón en marzo de 1945, el país continuó enfrentando cuestionamientos internacionales y cierto aislamiento diplomático.
Desde el punto de vista económico, en cambio, la situación resultaba favorable. Gracias a sus exportaciones agropecuarias, la Argentina disponía de importantes reservas y estaba en condiciones de abastecer a una Europa afectada por una grave escasez alimentaria.
El gobierno de Juan Domingo Perón buscó transformar esa fortaleza económica en un instrumento de política exterior, presentando al país como un actor capaz de contribuir a la reconstrucción europea.
El viaje de Eva Perón trascendió el carácter protocolar para convertirse en una auténtica misión diplomática de Estado, donde actuó como representante directa del gobierno de Juan Domingo Perón, fortaleciendo las relaciones bilaterales y proyectando una imagen renovada del país. Su recorrido por España, Italia, El Vaticano, Portugal, Francia, Suiza, Brasil y Uruguay dan cuenta de la iniciativa argentina de romper con los estereotipos promulgados por la Secretaría de Estado de los EE. UU. al intentar asociar al país sudamericano con los regímenes totalitarios depuestos en Europa. Las recepciones oficiales, los encuentros con jefes de Estado, líderes religiosos y representantes de organizaciones sociales presentan a la Primera Dama argentina como una verdadera Embajadora de la Paz, demostrando que la gira combinó objetivos diplomáticos, humanitarios y políticos. En este aspecto, la entrega de ayuda material, la promoción de acciones solidarias y el establecimiento de vínculos con organizaciones benéficas y de asistencia social, construyeron una imagen internacional asociada a la justicia social y la cooperación entre los pueblos que interpeló directamente el posicionamiento norteamericano.
La ayuda social directa a España y la firma de los acuerdos comerciales entre Perón y Franco se presentaron como una forma de cuestionar la hegemonía internacional de Estados Unidos y la política de aislamiento impuesta al régimen de Francisco Franco. Recordemos que Europa atravesaba una profunda crisis económica y alimentaria; España, por su parte, sufría una situación particularmente grave de escasez, agravada por el bloqueo diplomático y las dificultades para acceder a créditos y a los mercados internacionales. En ese escenario, Argentina fue uno de los pocos países que mantuvo relaciones políticas y comerciales fluidas con el gobierno español.
Eva Perón llegó a la ciudad de Madrid el 9 de junio de 1947, donde fue recibida con honores de Jefa de Estado. La recepción popular fue extraordinaria y convirtió a Eva Perón en una de las figuras internacionales más importantes que visitaron España durante aquellos años. La visita de la Primera Dama transmitía un mensaje que trascendía la relación bilateral y Perón buscaba demostrar que Argentina podía desarrollar una política exterior independiente de Washington, donde se establecieran vínculos internacionales conforme a sus propios intereses nacionales.
En este sentido, la gira representó una temprana manifestación de los principios que posteriormente serían formulados por la Argentina Peronista como la Tercera Posición, donde primaba: la independencia frente a las grandes potencias; la soberanía nacional; la cooperación entre los pueblos;
el rechazo a la subordinación internacional.
En este aspecto, la gira funcionó como un contra discurso frente a la narrativa estadounidense, constituyéndose en una disputa diplomática y simbólica sobre el orden internacional de la posguerra.
Otra experiencia de gran relevancia fue la visita al Vaticano fechada el 26 de junio de 1947, donde la audiencia con el papa Pío XII transcendió el tinte de visita religiosa para interpretarse como parte de una estrategia internacional del primer peronismo para legitimar a la Argentina en el escenario mundial y disputar el relato impulsado por Estados Unidos sobre el gobierno de Juan Domingo Perón.
Recordemos que el Vaticano también era un actor político de primer orden y para 1947, el Papa Pío XII manifestaba una fuerte preocupación por la expansión del comunismo en Europa; además de la necesidad de promover la reconstrucción del continente europeo sobre la base de los principios del humanismo cristiano. Es por ello que una audiencia papal significaba un importante reconocimiento internacional para cualquier gobierno y para la Republica Argentina significaba superar el aislamiento diplomático derivado de la política de neutralidad mantenida durante gran parte de la Segunda Guerra Mundial. Si bien, los Estados Unidos había cuestionado duramente esa posición y, a través de su política hemisférica, buscó presentar al peronismo como un régimen con rasgos autoritarios y con supuestas afinidades con las potencias del Eje. Sin embargo, la audiencia con el papa Pío XII permitió contrarrestar esa imagen y el encuentro proyectó la idea de una Argentina plenamente integrada a la comunidad internacional, respetuosa de la tradición cristiana y comprometida con la reconstrucción de Europa mediante la cooperación y la ayuda humanitaria.
En este sentido, la fotografía de Eva Perón junto al Papa tuvo un enorme valor simbólico y comunicacional, ya que ofrecía una imagen difícil de conciliar con el discurso que pretendía aislar al gobierno argentino. La entrevista también permitió destacar las afinidades entre algunos postulados del peronismo y la doctrina social de la Iglesia como: la dignificación del trabajo; la protección de los sectores más vulnerables; la solidaridad y la justicia social.
Aunque existían diferencias doctrinarias entre la Iglesia y el peronismo, ambos compartían la preocupación por la cuestión social y el rechazo tanto del liberalismo económico extremo como del comunismo ateo. Esta coincidencia favoreció una recepción positiva del mensaje argentino.
Dentro del recorrido europeo, la visita de Eva Perón a Suiza constituyó uno de los episodios más significativos. En el contexto de la inmediata posguerra, Suiza mantenía su tradicional política de neutralidad y se había consolidado como sede de numerosas organizaciones internacionales, entre ellas el Comité Internacional de la Cruz Roja y diversas agencias humanitarias. Para el gobierno argentino, la escala en Suiza buscó fortalecer los vínculos con organismos internacionales y con el sistema financiero europeo; y al mismo tiempo permitió proyectar una imagen de Argentina como una nación comprometida con la reconstrucción europea y con los principios de cooperación internacional.
Eva Perón presentó estas acciones como una expresión concreta de la solidaridad social del justicialismo, reforzando la idea de que la justicia social también debía proyectarse hacia las relaciones internacionales. La visita de la Primera Dama permitió mostrar una faceta diferente del primer peronismo frente a la opinión pública europea. Mientras diversos medios occidentales presentaban al gobierno argentino con reservas debido a su política exterior durante la guerra, Eva Perón procuró instalar una imagen basada en: la justicia social; la ayuda humanitaria y la cooperación entre los pueblos. Su presencia despertó una importante atención periodística, contribuyendo a difundir internacionalmente los principios del justicialismo. En el escenario de la Guerra Fría naciente, Argentina intentó proyectarse como una "Tercera Posición", independiente tanto del bloque estadounidense como del soviético. De este modo, Eva Perón actuó como portavoz de una política exterior que aspiraba a otorgar a América Latina un papel más autónomo dentro del nuevo orden mundial.
El broche de oro, fue la Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad Continental celebrada en la ciudad de Petropolís- Brasil donde Eva Perón va a asistir como invitada especial, acompañando a la comitiva argentina liderada por el Ministro de Relaciones Exteriores, Atilio Bramuglia. Dicha conferencia fue convocada para elaborar un sistema colectivo de defensa americano, su principal fin era la firma del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que estableció el principio de que frente a un ataque externo contra cualquier Estado americano sería considerado un ataque contra todas las naciones americanas. Estados Unidos impulsó activamente este acuerdo como parte de su estrategia de seguridad continental frente a la Unión Soviética.
La República Argentina procuró mantener una posición propia; y si bien aceptó la necesidad de mecanismos de cooperación continental, insistió en la mantención de varios principios: el respeto por la soberanía nacional; la igualdad jurídica entre los Estados; la no intervención en los asuntos internos y la defensa colectiva sin subordinación política. En este aspecto, la delegación argentina buscó evitar que el sistema interamericano se transformara en un instrumento exclusivo de la política exterior estadounidense.
Simultáneamente al desarrollo de la Conferencia Interamericana desarrollada en Brasil, Juan Domingo Perón pronunció el 6 de julio de 1947 a través de una transmisión radial al exterior (Radiodifusión Argentina al Exterior -RAE), la lectura de un documento titulado “El Mensaje a los Pueblos del Mundo”. Este documento trascendió la política exterior argentina para convertirse en una propuesta de alcance universal, ya que los principales ejes de dicho mensaje fueron: la defensa de la paz mundial; el rechazo a una nueva guerra; la cooperación entre las naciones; la justicia social como fundamento de una paz duradera; la independencia política y económica de los pueblos.
En este sentido, Perón sostuvo que la paz no podía garantizarse únicamente mediante pactos militares o equilibrios de poder. Eran indispensable eliminar las causas profundas de los conflictos internacionales, especialmente la pobreza, la explotación y las desigualdades sociales.
En definitiva, no habría paz sin justicia social, trasladando al plano internacional uno de los principios fundamentales del justicialismo y además cuestionaba la creciente militarización de las relaciones internacionales. Mientras las grandes potencias organizaban alianzas estratégicas y sistemas de defensa, Perón proponía: privilegiar la cooperación internacional; fortalecer el diálogo entre los pueblos; respetar la autodeterminación nacional; y evitar la formación de bloques antagónicos.
Conclusión
El viaje de Eva Perón a Europa en 1947 constituyó una de las iniciativas diplomáticas más importantes del primer peronismo. En el contexto de una Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial y de un sistema internacional en transición hacia la Guerra Fría, la gira permitió proyectar una nueva imagen de la Argentina como país proveedor de alimentos, promotor de la cooperación internacional y defensor de la justicia social. Eva Perón se convirtió en la principal figura de una diplomacia que buscó romper el aislamiento internacional, fortalecer las relaciones con Europa y presentar al justicialismo como un proyecto con proyección universal, basado en la solidaridad, la paz y la dignidad de los pueblos.
Por último, la vinculación del documento titulado Mensaje a los Pueblos del Mundo, la gira europea de Eva Perón y la posición argentina en la Conferencia Interamericana desarrollada en Brasil formaron parte de una misma estrategia internacional promovida por el gobierno peronista. Los tres acontecimientos compartían objetivos comunes: mejorar la imagen internacional de la Argentina; superar el aislamiento diplomático posterior a la Segunda Guerra Mundial; difundir los principios del justicialismo; proyectar una política exterior autónoma; además de promover la cooperación internacional y la paz.
Mientras Perón formulaba la doctrina de la Tercera Posición desde Buenos Aires, Eva Perón la representaba en Europa mediante una intensa labor diplomática y humanitaria.
En ese contexto, la Argentina también buscaba posicionarse frente al anuncio de la Doctrina Truman y al lanzamiento del Plan Marshall por parte del gobierno norteamericano, hechos que marcaron el inicio de la Guerra Fría y consolidaron un nuevo orden internacional basado en la confrontación ideológica entre capitalismo y comunismo.