El modelo de Milei: casi 6 millones de personas están registradas como deudoras morosas

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    Milei y Galperin

El modelo de Milei: casi 6 millones de personas están registradas como deudoras morosas

12 Agosto 2026

La salud financiera de los hogares argentinos atraviesa un escenario de creciente tensión. En mayo de 2026, la morosidad del crédito familiar volvió a acelerarse y alcanzó un nuevo récord histórico, con 5,83 millones de personas registradas como deudoras morosas.

Aunque algunas estimaciones anticipan un posible “amesetamiento” durante junio, el dato todavía no alcanza para confirmar un cambio de tendencia. Por el contrario, la magnitud del endeudamiento y el deterioro de los ingresos familiares plantean dudas sobre una eventual recuperación espontánea de la capacidad de pago. 

El deterioro, además, presenta fuertes diferencias según el tipo de entidad, el monto de los préstamos y la edad de los deudores. La morosidad en fintech y billeteras virtuales llegó al 29,6%, más del doble que en los bancos, donde alcanzó el 12,8%. El fenómeno también golpea con mayor intensidad a los sectores más vulnerables: los préstamos inferiores a un millón de pesos registraron una irregularidad del 34,7%, mientras que entre los créditos superiores a 10 millones fue del 20,9%. Entre los jóvenes de 18 a 25 años, en tanto, la morosidad trepó al 43,1%, en un contexto marcado por el desempleo y la precarización laboral.

El problema tampoco se limita a los hogares. La morosidad empresarial lleva más de un año en aumento y se aceleró durante los primeros cinco meses de 2026. Las pequeñas y medianas empresas son las más afectadas: la irregularidad por saldo adeudado fue 2,6 veces superior a la registrada entre las grandes compañías, mientras que, medida por cantidad de empresas, la mora de las Pymes cuadruplicó la de las firmas de mayor tamaño. En paralelo, los bancos y entidades financieras adoptaron una estrategia más conservadora, restringiendo el otorgamiento de nuevos préstamos y endureciendo los criterios de evaluación crediticia.

Detrás de este escenario aparece un problema más profundo: la pérdida de capacidad de pago de los hogares. El informe sostiene que el aumento de la morosidad no puede explicarse únicamente por una supuesta falta de educación financiera o por dificultades transitorias de liquidez, sino por la combinación de tasas de interés muy elevadas y una caída persistente del ingreso disponible real. El crecimiento del PBI, además, no se tradujo en una mejora generalizada de los ingresos, debido a que la recuperación se concentró en determinados sectores mientras el mercado interno continuó debilitado. En mayo, de los 20,94 millones de deudores del sistema financiero ampliado, 5,83 millones tenían algún crédito irregular, casi el doble de los registrados en noviembre de 2024.

Frente a este panorama, el informe advierte que la solución difícilmente surja de manera automática del mercado. La carga financiera de los hogares alcanzó niveles muy superiores a los de años anteriores, mientras que la banca prioriza estrategias de bajo riesgo y destina una parte importante de sus recursos a deuda pública. Para revertir el deterioro serían necesarias, según el análisis, una recuperación sostenida del ingreso disponible y una reducción significativa de las tasas activas y del costo financiero total.

Sin embargo, ambas medidas plantean tensiones para el esquema económico del Gobierno: recomponer salarios podría afectar el denominado “ancla salarial” y reducir las tasas implicaría intervenir sobre la rentabilidad bancaria. En este contexto, incluso el FMI advirtió sobre los riesgos asociados a la elevada morosidad de fintech y billeteras virtuales y reclamó una mayor supervisión del sector.