Libros: "Un tornado alrededor", una mirada de niño en un mundo de crueldad

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Libros: "Un tornado alrededor", una mirada de niño en un mundo de crueldad

03 Septiembre 2023

La lectura de Un tornado alrededor, el libro de Facundo Abal, me permitió hacer eso que habilita la lectura: acercarme a pensar cosas. Y tal vez este sea un anhelo desaforado de mi parte porque pensar no se me da fácil, más bien este tornado me voló a esa zona que sobrevuelo a empellones, a golpes de timón, a salto de mata: merodear sensaciones que más bien se ensayan en mí y que, si no fuera por la lectura yo no podría abordar. Y puede parecer que estoy hablando exclusivamente de mí y que eso aparezca como de costumbre: escritor argentino, más bien escritor de Buenos Aires, traza otra vez, una semblanza de sí mismo, de su deambular. Pero en mi defensa quiero decir que es justamente esa lanzadera de ventarrón lo que le demandó a la lectura, lo que le agradezco a un libro, lo que hace que me enfrente con rudimentos muy modestos a la tarea tan ardua de leer.

 Promover la lectura es una campaña al desierto y a mí me parece que todos sabemos muy de memoria, tal vez exageradamente de memoria, qué cosa es una campaña al desierto. Y tal vez esa campaña, disculpen la insistencia, contribuya a sacudir esa memoria, ese saber que se sabe, esa inconciencia de clase que blinda cualquier resquicio, cualquier vitalidad, cualquier desafío.

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Pues, a Un tornado alrededor, qué bello título, puedo agradecerle eso. Leí las páginas de esta novela con la sensación de que me hablaba, la sensación de que se hacía entre nosotros eso que busco desesperado: una conversación. La novela de Facundo me habilitó a mirar el drama que cuenta con generosidad y verdadera voluntad de relato como una organización de peripecias de lo personal que se pone contracorriente a la tragedia de ser. Una estrategia de lo que solemos identificar como identidad, el espejismo de lo humano en una escala mucho menor a la de nuestros mitos. Quiero decir, si es que no digo, que me parece el drama que plantea la novela, la aparición de una mirada de niño en un mundo de crueldad mayor, viene a mostrar la tragedia que supone perderse en la enajenación que es el deseo. Porque la novela parece contar eso que uno sospecha, el deseo como enajenación, el deseo como un olímpico encaprichado en sacarnos de entre los muertos y disponernos a lo que debe hacerse: construir muy lejos de la identidad, del legado horroroso de la identificación, tal vez tan solo una mirada, una perspectiva.

El niño de la novela le abre paso a su estar en el mundo, en una trama de personajes que lo persiguen sin piedad para cargarlo con lo que ellos mismos no soportan.

El niño de la novela le abre paso a su estar en el mundo, en una trama de personajes que lo persiguen sin piedad para cargarlo con lo que ellos mismos no soportan. Niño Sísifo que acepta con amor y con odio el lugar de protector de una familia huracanada, todo se vuela con el viento y su cuerpo mismo cae en el centro exacto de un pulsar impredecible: el vestuario de los varones, ahí donde nace la flor de su secreto, la venus que le corresponde, la aparición portentosa de su signo, el deseo se estampa contra sus ojos y define que está condenado a esa belleza, a libar como si pudiera saciarse en ese cuarto que remeda las termas romanas o el seminario griego. El chico de la novela, una construcción de mirada sensible, una conciencia híper controladora, nace en medio de la inclemencia del dolor y ofrece a cambio en la lectura una estampa sensual, angustiada, hermosa.

Apurado a la paternidad no solo de Sandrita y de Nico, sino también de su madre y de su padre, y tal vez también de Ruth, que primero le cambia la cabeza y después falsea su propia casa, a la merced pasmosamente habitual de los predadores. El personaje que inventó Facundo salta de la barca de Caronte porque se niega con vitalidad e inconsciencia, con la maravillosa insolencia del pito, con calentura y con asco, a ser nada más que una sombra errante. Y se abre entrañable y perfumado, pícaro y aventurero. Novela de iniciación del rito de aparecer en lo propio bajo la ley del dolor de parto, Un tornado alrededor se muestra también en la inocencia un poco cómica y liberadora con la que su protagonista acepta luchar contra los lestrigones de la tragedia que le toca.

Y en la lectura, de este lado del libro, no quedan más que ganas de abrazarlo.