Libros: “El puente negro”, de Gastón Vázquez

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    Gastón Vázquez
INFORME DE UN DÍA

Libros: “El puente negro”, de Gastón Vázquez

17 Septiembre 2023

El puente negro es el primer libro de prosa del poeta y panadero, Gastón Vázquez. Editado en Bahía Blanca por Unidad de sentido.

Pan y poesía, doble alimento, uno para el cuerpo y otro para el espíritu, dijo Gastón en el Festival de Narrativa de Bahía Blanca, cuando presentó su libro. Se refería al proyecto de Instagram, Pan poecía: versos hechos en masa de pan casero cocinados al horno de barro. 

Leo El puente negro y pienso en ese vínculo preexistente entre la poesía y la filosofía. Digo, el núcleo está en el origen de las cosas.

Gastón escribe y como si fuera un filósofo peripatético, en cada paso va desanudando una emoción. Va vertiendo un interrogante.

¿Cuál es el origen del miedo? ¿Qué es la felicidad? ¿Existe el futuro? ¿Cómo se sale de la melancolía? ¿Qué significa “ser como la gente”? ¿La muerte es la desaparición física o la angustia existencial?

Mientras, advierte la poesía en la naturaleza, en la materialidad de las cosas, en la esencia de los gestos. Como si pudiera transformar con el lenguaje todo lo que lo rodea. Ahí donde trabaja el espíritu aunque los pensamientos deambulen con recurrencia e insistan con la estructura formal que ofrece el mundo.

Leo los relatos de Gastón en clave poética, entonces las historias tienen un conflicto pero también esconden una idea, una reflexión, un cielo azul en el que el personaje se detiene.

Me pregunto si en realidad cada mañana todos asistimos al rol que nos toca en el espectáculo.

Empieza un día, se abre el telón. Usamos la máscara que más nos convence.

Gastón no tiene un registro único, tiene esa perspicacia de ser el más culto y el más coloquial. Porque Gastón es un lector avezado, hábil, sagaz y eso subyace en las frases, en el hilo conductor, en la voz de los personajes. Pero también es una persona con experiencia y usa la realidad a su favor.

“Este volumen concentra una historia de vida narrada a través del montaje de seis cuentos conectados entre sí por un puente negro que los cruza”, dice el prólogo de los editores.

Escenas bien constituidas, un recurso visual muy similar a la imagen poética, diálogos breves y resueltos. Los cuentos son sensoriales y profundos. Una confluencia de nuestro héroe Roberto Arlt y de los referentes del realismo sucio norteamericano, Charles Bukowski, Raymond Carver, John Fante. Además de una reminiscencia a Zelarayán cuando escribe "somos hablados por la poesía". 

 

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libro el puente negro

“Pan” da inicio al libro. Una panadería  que pareciera ser la génesis de todo. El aprendizaje y la aversión. La ideología, los valores y el trabajo en la figura del tío Juan. La percepción de los primeros nostálgicos en las voces de Goyeneche, Troilo y Manzi y una puerta abierta para tomar el rumbo opuesto y alejarse.  “El tío Juan me enseñó todo sobre masas cuando empecé a trabaja con él”.  “Él decía que era peronista de Perón”.

“La farola” es la vida de un cartonero que busca tesoros urbanos. Una prosa poética que muestra un Buenos Aires suburbano, el alcohol, la madrugada, los barrios, los árboles que forman un túnel oscuro. Pero sobre todo es la materialización del miedo. ¿De qué están hechos los miedos? ¿Qué los motiva? ¿Hay una cuestión insondable que de repente todo se vuelve extraño o es nuestra mente que nos juega un amala pasada? “Eso y birra es todo lo que se necesita para caminar la madrugada de Buenos Aires buscando valores”.

“Fasistas (o un estilo de vida)” es el cuento más delirante. Jóvenes que se divierten en la tragedia. Policías que ignoran un saber intelectual y las respuestas desopilantes ante una situación crítica y un escenario vertiginoso. El límite y la risa en un mismo contexto. Una suerte de síntesis de todo el libro en una noche.   

“Estábamos empachados de tanta droga”.  “Antes de mi descenso a la baja estofa de la ciudad tenía un grupo de amigos literatos…”.

El final de ese puente negro puede ser el abismo pero es la poesía, como instrumento de salvación.

“El puente negro” que da título al libro es el cuento más largo. Divido en pequeños capítulos. Aquí el autor cambia el registro coloquial y se mueve entre la formalidad de una vida “prolija” y el pasaje abrupto a un cambio radical. ¿De qué está compuesto ese puente? ¿Qué sucede en ese camino que parece de pérdida pero que conduce al encuentro? El puente negro puede ser el pensamiento. El puente negro puede ser el dolor. El puente negro puede ser el autoconocimiento. El puente negro puede ser la vía de escape en el alcohol.  El final de ese puente negro puede ser el abismo pero es la poesía, como instrumento de salvación.

Este cuento expresa la cosmovisión del mundo de quien escribe. La lucha interna entre lo verdadero y lo falso. La interpelación al sistema y a la vida que se propone como idea de felicidad. ¿Somos lo que queremos ser desde nuestra profundidad o lo que se nos impone que debemos ser? ¿Durante el día cuánto hacemos de rutina y cuánto de lo que nos hace feliz? En este relato hay una historia, pero también hay un cuestionamiento de fondo. Pensamiento, melancolía, mirada poética, sueños, inconsciente,  contemplación, vacío, angustia, introspección y realidad.

“Pienso en lo que estoy pensando. Pienso en cuantas capaz de pensamiento estarán operando en estos  momentos y de las cuales no tengo conciencia. Pienso que esas operaciones están llegando desde una zona desconocida, oscura o de zonas irracionales. Pienso que cada vez que pienso y quiero llegar a algún pensamiento claro y definitivo aparecen muchos pensamientos  y tengo que descartar la mayoría. Pienso en cómo se vive pensando. Pienso en cómo se podría vivir sin pensar”.

“Ángel del Docke” y “Laguna Ortiz” son relatos que hablan de la muerte, pero en sincronía con la fe. En estos cuentos hay un quiebre. La tristeza se convierte en esperanza. El dolor en salvación. La ausencia en certeza. La memoria en amor. Actúa una fuerza superior, alguien que llevó a Gastón de la mano a cruzar el puente negro.

Termino el libro de Gastón y vuelvo al epígrafe. Arlt me lo advirtió, hay “libros que encierran la violencia de un “cross” a la mandíbula…” hay libros que crean la literatura. Hay escritores que tienen la capacidad de transformar la violencia en poesía.