Juan Marcos Osácar, de Jujuy a Buenos Aires: el dibujo como protagonista
En Jujuy el dibujo fue protagonista. Juan Marcos Osácar es artista plástico y dibujante, profesor de Artes Visuales, nacido en La Plata y radicado en Jujuy desde hace décadas, donde construyó una obra que toma a la naturaleza como punto de partida y recupera mitos populares vinculados con espacios geográficos particulares.
En octubre pasado protagonizó la agenda cultural jujeña con su muestra de dibujos. Osácar fue el invitado central de una nueva edición del ciclo Desayuno Creativo, coordinado por Ildiko Nassr y organizado por la Secretaría de Cultura y Turismo municipal. En ese encuentro compartió su proceso creativo en un espacio de intercambio a través de la conversación, confirmando su lugar como uno de los referentes del dibujo en el norte argentino, que entiende el trazo como memoria, territorio y relato.
Ese mismo espíritu se sintió en Buenos Aires. Mientras el mundo celebra el Inktober, ese desafío global creado en 2009 por Jake Parker que invita a dibujar día tras día con tinta hasta completar los 31 días, en la ciudad la consigna se multiplicó en maratones, jams y jornadas abiertas. No se trata de virtuosismo ni de cumplir una lista perfecta, sino de sostener el gesto: dibujar a pesar del cansancio, de la falta de tiempo, del ruido. Porque dibujar todos los días es también una forma de resistencia íntima.
No se trata de virtuosismo ni de cumplir una lista perfecta, sino de sostener el gesto: dibujar a pesar del cansancio, de la falta de tiempo, del ruido.
En el Museo Nacional de Bellas Artes esa energía tuvo su punto más alto. Como parte de las celebraciones por los 130 años de su creación, el Museo realizó el sábado 24 de octubre, de 14 a 18 horas, una edición especial y maratónica de su clásico taller "Bocetos guiados". Adolescentes y adultos se instalaron frente a las obras para dibujar durante cuatro horas seguidas, en sintonía con el espíritu de octubre y con la idea de que inspirarse en salas del museo con las creaciones de los antiguos pueblos andinos, las salas de la nueva figuración, el barroco y el más amplio registro visual, no en un ejercicio académico, sino una forma de apropiarse del patrimonio.
De Jujuy a Buenos Aires, octubre dejó una idea, todos podemos dibujar, sabiendo que una línea puede ser un juego, un disfrute, un abrazo o una memoria. Cuando nos juntamos a dibujar, a compartir el trazo y a reírnos de lo que salió mal, estamos diciendo que la cultura no se consume, se hace con las manos. Y que si el mundo va a estallar, que estalle de dibujos.