"Me gusta el terror porque no tiene límites y te permite abordar temas incómodos"

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    Nicolás Francis
    Nicolás Francis: literatura de terror

"Me gusta el terror porque no tiene límites y te permite abordar temas incómodos"

04 Noviembre 2026

Nicolás Francis es periodista, diseñador y autor de terror independiente. Es autor de las novelas El Dios Pálido, Black Metal, Octubre 94, Kuronami y Yo Soy el Terror., entre otros trabajos. Además, es cofundador de Hypnoz Editorial. En diálogo con APU habló sobre su trayectoria literaria y su rol como productor literario independiente. 

APU: ¿Te sentís cómodo con la descripción de cultor del género de terror? ¿Te gustaría involucrarte con otros géneros literarios?

NF: Sí, completamente. El terror es parte de mi identidad, no solamente como escritor, sino también como lector y consumidor de cine, música y cultura en general. Crecí rodeado de películas de terror, literatura fantástica, historietas y heavy metal. Todo eso terminó influyendo inevitablemente en lo que escribo.

No me molesta que me encasillen dentro del género. De hecho, es un lugar que elegí ocupar. Me interesa construir una identidad reconocible como autor de terror, algo que considero fundamental en una época en la que se publican miles de libros constantemente.

Por supuesto que me interesan otros géneros, especialmente la ciencia ficción, el thriller y la fantasía oscura. Pero incluso si algún día escribo algo completamente diferente, seguramente va a conservar una parte de esa oscuridad que caracteriza mi trabajo. No tengo ninguna intención de abandonar el terror. Todavía tengo demasiadas historias para contar.

APU: ¿La independencia se dio así o es una convicción? No formás parte del circuito cultural porteño. ¿Es más complicado?

NF: Al principio, la independencia fue una necesidad. Quería publicar mis historias y no estaba dispuesto a pasar años esperando que alguna editorial decidiera darme una oportunidad. Entonces empecé a investigar, aprender sobre edición, diseño, distribución y comercialización. Con el tiempo, esa necesidad se transformó en una convicción.

Hoy tengo el control absoluto sobre mis libros, desde lo que escribo hasta cómo se presentan y comercializan. Eso también me permitió fundar Hypnoz Editorial junto a mis socios y utilizar toda esa experiencia para ayudar a otros escritores.

Con respecto al circuito cultural porteño, creo que todavía existe cierta centralización. Muchas oportunidades, contactos y espacios de difusión están concentrados en determinados sectores de la Ciudad de Buenos Aires. Pero tampoco considero que vivir en el conurbano sea una desventaja artística. Soy de Ramos Mejía y nunca sentí que tuviera que mudarme a Capital para convertirme en escritor.

La independencia tiene dificultades económicas y de difusión, por supuesto, pero también te da una libertad extraordinaria. Prefiero construir mi propio camino antes que esperar a que alguien me invite a formar parte del suyo.

APU: ¿Por qué te interesa el género de terror? ¿Qué te permite que otros géneros no te dan?

NF: Porque el terror no tiene límites. Me permite explorar la parte más oscura del ser humano, abordar temas incómodos y llevar determinadas situaciones hasta sus últimas consecuencias. Me interesa esa libertad que tiene el género para incomodar, provocar y romper con lo establecido.

Mis influencias van desde Stephen King, Clive Barker, Lovecraft y Junji Ito hasta cineastas como John Carpenter, David Lynch y George Romero. Me gusta el terror psicológico, pero también el horror físico, visceral, sangriento. No creo que una cosa excluya a la otra.

Además, disfruto mucho escribiendo escenas que generan una reacción inmediata en el lector. Quiero que mis historias tengan ritmo, que resulten entretenidas, que provoquen tensión y que, cuando sea necesario, sean verdaderamente brutales.

No escribo terror únicamente para asustar. Lo escribo porque es el lenguaje artístico con el que mejor puedo expresarme. Y porque, después de tantos años, todavía me resulta fascinante descubrir hasta dónde puedo llevar una historia.

APU: A partir de Mariana Enríquez pareciera que el terror tiene mucha impronta en Argentina. ¿Te vinculás con su obra?

NF: Mariana Enríquez escribe muy bien y tiene su público, pero personalmente no es el tipo de terror con el que me identifico. Su literatura me resulta más cercana al realismo mágico o al gótico sureño. Si hablamos de escritoras argentinas, siempre me gustó mucho más Elsa Bornemann, que tiene relatos de terror extraordinarios.

De todas formas, creo que el verdadero problema es que buena parte de la prensa literaria se concentra siempre en los mismos nombres. En Argentina tenemos escritores independientes excelentes, como Martín Marchesani o Gonzalo Ventura, que escriben el tipo de terror que a mí me apasiona y que merecerían mucha más visibilidad.

Me gustaría que empezáramos a valorar y fortalecer nuestra propia producción de género, como sucede en países como España o Noruega. Hay muchísimo talento en Argentina, pero necesitamos que los medios también se animen a darles espacio a quienes escriben y publican por fuera de los grandes circuitos editoriales.

APU: ¿Qué proyectos tenés con la editorial? ¿El contexto es bastante terrorífico, no?

NF: El contexto es complicado, especialmente para quienes trabajamos de manera independiente. Los costos de impresión, la distribución y las dificultades económicas que atraviesan los lectores hacen que publicar un libro sea una apuesta importante. Pero también creo que los momentos difíciles obligan a buscar alternativas y a desarrollar proyectos propios.

En lo personal, estoy lanzando mi sexto libro, Yo Soy la Sangre, que también será traducido al inglés en breve. Es la continuación de Yo Soy el Terror, mi novela anterior, y forma parte de un proyecto literario que me permitió crear a Alex Monroe, una protagonista con una identidad muy particular, un personaje que considero único dentro del terror argentino. Mi intención es seguir desarrollando su universo a través de nuevas historias.

Por otro lado, Hypnoz Editorial nació con la intención de darle espacio a la literatura de terror, ciencia ficción y fantasía oscura, especialmente a escritores independientes que muchas veces no encuentran oportunidades dentro del circuito editorial tradicional.

Estamos trabajando en distintos lanzamientos y en una antología de terror argentino titulada Rituales de Medianoche, que reúne a catorce autores. Además, uno de nuestros grandes objetivos para 2027 es expandir el catálogo internacionalmente. Ya comenzamos a trabajar con escritores de otros países y queremos profundizar ese camino, especialmente en Latinoamérica.

Mi intención es que Hypnoz se convierta en un sello reconocible dentro de la literatura de género, con una identidad propia y un catálogo cada vez más sólido.

Creo que el terror argentino tiene muchísimo potencial y todavía hay una enorme cantidad de voces por descubrir. No quiero que Hypnoz sea solamente una editorial que publica libros. Quiero que sea una plataforma para que esas voces puedan encontrar lectores, dentro y fuera del país.


 

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