fbpx Félix Guattari, la ecosofía y la Ciudad de Buenos Aires | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Cultura //// 11.07.2021
Félix Guattari, la ecosofía y la Ciudad de Buenos Aires

"La fuerza política actual, el PRO, gobierna esta ciudad hace 13 años. Evidentemente ha generado este modo de habitar. Ha estudiado, organizado, clasificado, programado este tipo de subjetividad que abunda. Una zombificación masiva para no constituir ningún tipo de comunidad". Por Martín Diese.

Por Martín Diese

Por decisión del autor, el artículo contiene lenguaje inclusivo

Félix Guattari fue un filósofo, psicoanalista y activista francés. Nació en 1930 y murió en el 1992. En sus últimos años de vida pudo visualizar, como pocos, las consecuencias de un capitalismo voraz que observaba en desarrollo. A su vez, en sus entrevistas, ensayos y conferencias, imaginaba posibilidades emancipatorias y creativas frente a ese avance destructivo.

En libros como Las tres ecologías o Caosmosis, producciones de esta última época, Félix habla de la ecosofía. Maravilloso concepto para pensar los cruces entre una ecología ambiental, una ecología social y una ecología mental. Tríada de conceptos que son derivados, corolarios, de una larga trayectoria de pensamiento junto a Gilles Deleuze. Pensamiento crítico al psicoanálisis hegemónico lacaniano, que reinaba en esa época, y a su concepción del inconsciente Frente a eso, Deleuze y Guattari irrumpieron con una visión diferente del inconsciente, una visión esquizoanalítica.

Para tratar de hacerlo simple, el inconsciente se fabrica, se produce. No está ahí, aislado e individual, y solo contiene nuestras represiones y pulsiones. Para estos autores, el inconsciente es producido por varios factores: sociales, económicos, culturales, etc. No se atañe solo a lo familiar. Deleuze y Guattari critican y problematizan esa reducción a lo familiar. El inconsciente para ello es maquínico, se acopla, prolifera, tiene múltiples vertientes.

Pero, ¿a qué viene todo este racconto sobre un filósofo francés del siglo XX para pensar la Ciudad de Buenos Aires hoy? En primer lugar, quiero descartar (y luchar contra) la máxima colonizadora “veamos Europa para pensarnos”. No, lejos estoy de ser un “Sarlo boy”. Mi cruce con Guattari fue más azaroso que académico. De hecho, nunca vi un texto de él en todo mi tránsito por la carrera de grado en la Facultad de Filosofía y Letras.

Guattari se dedica en un hermoso artículo, en sus últimas producciones, a pensar las ciudades. Espacios reducidos donde vive cada vez más población, en algunos sitios familias e individuos viven hacinadxs (el año pasado esto fue bastante evidente). Lugares donde comienzan a verse lógicas imperantes de cierta convivencia, modos de circulación, formas de vida afectivas, económicas, sociales, etc. Ciudades protagonistas de los medios de comunicación principales

Sabemos muy bien que la gran mayoría de los medios de comunicación le dan una fuerte preponderancia a todo lo que sucede en la Ciudad de Buenos Aires, y califican de “regional” cualquier otro evento que no suceda en estas inmediaciones. No quiero detenerme en la linealidad del pensamiento “los medios hegemónicos generan el unitarismo”, aunque esta frase tenga mucho de cierto. Sino ahondar más en la producción subjetiva que se genera tanto desde los medios, que son casi omnipresentes (¿en qué lugar -bar, subte, consultorio- no hay una tele prendida en la CABA?) como en las formas de vida que son gobernadas y producidas por la fuerza política que impera hace 13 años.

Otro término que utiliza mucho Guattari (y Deleuze también) es el de emplazamiento. ¿Qué tipo de habitar emplazado tenemos quienes vivimos en la Ciudad de Buenos Aires? ¿Habitamos esta ciudad? ¿Qué tipo de espacio imaginamos como habitantes de esta Ciudad? Es interesante que, generalmente, cuando algo funciona mal en la Ciudad, no se piensa como responsable al gobierno de la ciudad. Generalmente se culpabiliza al gobierno nacional (esto se linkea con lo que mencionaba antes de los medios) o se cae en una resignación mítica del tipo “y bueno, este país…”, “Argentina, no lo entenderías…”, etc; produciendo tan solo una queja impotente y apolítica.

No hay un pensamiento acerca de la Ciudad de Buenos Aires. No hay un espacio, hoy en día, para pensar la responsabilidad del gobierno de la Ciudad y por ende la posibilidad de otro habitar la ciudad. Viajamos mal en subte, viajamos mal en colectivo, los hospitales públicos están desahuciados, las escuelas públicas sin presupuesto, lxs trabajadores de salud, educación y cultura precarizadxs a niveles escandalosos. Sin embargo, en nada de esto vemos un atisbo de responsabilidad del gobierno de la Ciudad.

¿Esto es un misterio? Creo que no. La fuerza política actual, el PRO, gobierna esta ciudad hace 13 años. Evidentemente ha generado este modo de habitar. Ha estudiado, organizado, clasificado, programado este tipo de subjetividad que abunda. Una zombificación masiva para no constituir ningún tipo de comunidad. O, mejor dicho, cierto tipo de comunidad: individuos tratando de llegar al trabajo, o volviendo de él. Apretados. Con la mejilla pegada a la puerta del subte. Cualquiera que haya viajado en horas pico, en subte o colectivo, habrá visto esta escena. No quiero decir con esto que somos todxs unxs nabxs. Para nada, digo que nos han estudiado y gobernado, que es muy diferente.

Sé que me estoy refiriendo a un tiempo pre pandémico. Pero, fijémonos como ha calado este tipo de concepción no responsabilizante del gobierno porteño en estas épocas. La gente observa indignada los locales cerrados y la indigencia de las personas en situación de calle. ¿Qué medidas tomó el gobierno de la Ciudad para estas situaciones?

Creo que la transformación que debemos hacer, colectivamente, es subjetiva. Ya pasamos el umbral de la sospecha. La fuerza política que gobierna la Ciudad no quiere que habitemos la Ciudad. Pretende una atomización individualista, competitiva, donde no haya ninguna organización que pueda pensar otra ciudad posible.

Desde lo micro, desde el estar, desde los espacios que ocupamos junto a otrxs, sean amigues, compañerxs de trabajo, de estudio, colegas, etc.; creo que es posible imaginar otra ciudad.

El gran desafío, en este año electoral y en los próximos años, es pensar una ciudad que habitemos empáticamente. Donde no haya el mal humor imperante, ¡porque todo funciona mal! Lejos de ser los reyes de la eficiencia sabemos muy bien que aquí las cosas (no todas, nobleza obliga) no funcionan bien. La gente que suele irse del país, como suelen publicar varios medios digitales, ¿son en su mayoría porteñxs? Interesante sería hacer ese estudio.