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Cultura //// 26.07.2020
"Bárbara": la semilla de la rebelión

Comic.ar reeditó un primer volumen de Bárbara, nuestra heroína postapocalíptica del gran guionista Ricardo Barreiro con dibujos de Juan Zanotto, publicada en la revista Skorpio (Ediciones Récord) en 1979. Los amantes de la historieta nacional tienen para festejar. 

Por Victoria Palacios | Ilustración: Juan Zanotto. La nota contiene lenguaje inclusivo por decisión de la autora.

Bárbara comenzó a publicarse en la revista Skorpio (Ediciones Récord) en 1979. Su salida se realizaba en episodios mensuales y duró tres años. Es decir que tenía muy buena respuesta en el público lector. A pesar de su popularidad, apenas hay pequeños bosquejos críticos, asociados generalmente a su desplazamiento erótico-pornográfico, lugar común en la época en nuestro país (que sin desmerecer al género), no son suficientes. Sobre todo si tenemos en cuenta que hay una construcción de montaje cinematográfico, ya que existe una retroalimentación con el cine, como señalaron los autores. Por otro lado, Buenos Aires ocupa un lugar relevante después de los días “Del Gran Desastre”. La ciudad es apocalíptica, alucinada, acuática, pantanosa, distópica. Sometida a mutaciones genéticas y cambios climáticos globales. Sin embargo, es una historieta utópica en el sentido setentista del término: a nivel argumental, la esperanza y el cambio está puesto en los niñxs y en la imagen pueden verse los restos de las marcas multinacionales de la ciudad en Ruinas. Finalmente, lo más llamativo de nuestra historieta para 1979, es que su heroína es Mujer en plena dictadura militar. 

Su guionista Ricardo Barreiro no tiene una colocación importante como narrador de historias, como él mismo se definía, en nuestro país, no así en el mercado europeo e hispanoamericano donde fue reconocido a partir de Bárbara e instaurado como gran guionista a partir de Slot-Barr (junto a Francisco Solano López co-creador del Eternauta) y As de Pique con Juan Giménez (Creador de Ciudad, Estrella Negra, La casta de los metabarrones). Por su parte Juan Zanotto, absolutamente realista y simbólico, ya estaba en la cima de su carrera habiendo alcanzado la cumbre con la saga de Henga y Hor en la misma revista.

La historieta se estructura en 8 tomos de entre 9 y 10 episodios cada uno. La prolijidad de su armado se corresponde tanto con la construcción de su sintaxis como en el uso de tópicos narrativos clásicos. La historia del personaje Bárbara es posterior a los días del Gran Desastre, generado por una invasión de extraterrestres, raza de humanoides Adrios, punto de inicio que nos vamos a ir enterando por un narrador omnisciente y prolífico que introduce cada episodio. Por ejemplo: En el clan de los sin miedo: “Las leyes de los Clanes no diferían en mucho de uno a otro. Si bien las forma de gobierno de cada grupo tenían cierta diferencia de matices, la religión estaba unificada y todos ellos rendían culto a la bestia. Otro de los elementos de los clanes era la xenofobia. El individualismo y el sentido del territorio, el ‘no mezclarse’ estaba fuertemente incentivado por las segregacionistas leyes locales”. Este anclaje de la gráfica en el texto, va guiando nuestra lectura y manifiesta un plan previo. El narrador sabe dónde va. Los guiños a su grupo de pertenencia militante son constantes: por ejemplo el nombre del viajero estelar: Ernesto, el espacio utópico “Araguevar”, los invasores “Adrios” (hay otras referencias a sus orígenes sajones, como las canoas que usan,) que comportan armas más evolucionadas y modernas, como tanques de guerra cuya fuerza motriz son tortugas en el fondo del mar, y sobre todo, el análisis constante que va realizando del “Estado de Situación” del Imperio y sus Colonias.

Apocalipsis mediante, encontramos la Tierra (específicamente Buenos Aires) reducida a un estado primitivo y dividida en clanes que rinden culto a “La Bestia”, mito que Bárbara se encargará de destruir al descubrir que es una máquina creada por los Adrios para esclavizar a los humanos supervivientes. Miembro de la tribu los merodeadores del peligro” por su cercanía lindante a la Ciudad Muerta (lo que en otro tiempo fue Capital Federal), después de negarse al sometimiento de los rituales de iniciación por parte del gran sacerdote del culto, escapa. Logra sobrevivir a los peligros de la zona pantanosa donde estaba la antigua metrópoli y gracias a los lazos afectivo-ideológicos que va construyendo en el camino (Shava, un esclavo Adrio; Andrés, jefe de caza del clan de los sin miedo). Al descubrir el engaño que le han hecho a su raza, decide iniciar una rebelión, a la que llaman la Gran Rebelión.

Por otra parte, el cruce que se da entre el fantástico y la ciencia ficción (y los dibujos ingeniosamente logrados para ello) es la otra vuelta de tuerca que necesitaba la historieta para llegar a otro público, como el infantil: Bárbara como todo héroe posee características diferentes, en este caso sus facultades telepáticas le permiten comunicarse con plantas y animales. Capacidad que la acerca a la nueva generación de seres humanos con más poder que la suya. Estos poderes son fundamentales para la destrucción final de los invasores extranjeros. Bárbara logra llegar a “Araguevar” con la ayuda de los “niñxs crisálida”, quienes la llaman “madre Bárbara”. Ellos se unirán junto con otros seres, los más evolucionados de la galaxia, para formar un nuevo mundo. La misión de Bárbara será fundar un “nuevo edén” con Ernesto en la tierra. Las imágenes de este paraíso reproducen el jardín bíblico que crece sobre las ruinas del viejo mundo, en las cuales podemos identificar los edificios que forman la arquitectura de Bs. As., de los cuales sólo uno lleva una inscripción reconocible: “Colegio Militar”. 

El contexto histórico concreto y un lenguaje referido a este se manifiesta en los títulos de los episodios, por ejemplo: En la tierra de nadie, En la Ciudad muerta, Persecución implacable, Rebelión en la espesura, Historia de un fusil, Represalia total, La última esperanza, Un pasaje a Araguevar, entre otros.

Por otra parte, la crítica del lenguaje médico/genético y publicitario al servicio del Imperio se da a través del desplazamiento de significantes y procedimientos paródicos: hay un excedente de jergas, neologismos referidos a la ciencia como “simbiontes”, barbarismos “venteó”, “oteaba” del ámbito arrabalero, y otras que manifiestan una cercanía, una familiaridad del narrador en contraposición con el uso del “tú” en boca de los enemigos que provocan distanciamiento: “pasa”, “desvístete”. Así también como el juego entre los significantes de corte psicoanalítico (fructífero en la época), como “Araguevar”. Se suma a esto, los nombres de los personajes que dentro del ámbito del clan llevan un número que remite a la rotulación que tenían los detenidxs dentro de los centros de torturas clandestinos de la última dictadura militar.

Así la historieta va estableciendo una red, un código implícito orientado a un público lector de pertenencia que hay que decodificar y reponer. No hay espacios vacíos de significado, ni en la imagen ni en el texto. No hay relleno. Todo puede ser reinterpretado continuamente. Esto puede deberse al hecho de leer la historieta en retrospectiva, pero además por la abundancia de guiños al lector.

¿Por qué sus creadores eligieron una mujer como heroína? Porque desafía el poder viril, falocéntrico, la fuerza bruta del “macho”, del que tiene el poder imperial y las armas.

Su modo de procedimiento es racional. Ella siempre sospecha. Tiene lógica, eso le da valor y rebeldía. Pero también es pasional, y activa, su intuición femenina es llevada al exceso, lo que le da una percepción especial. Capta cosas que los otros no captan. Las mutaciones no la atacan como al resto. Esto puede verse en el episodio En contra del Soldado donde Bárbara es protegida por el Minidrag. Como si conjugara lo mejor de ambos géneros, nunca se somete, no hay consenso con el poder. En el Episodio el poder de los Adrios, el narrador establece una teoría del poder sobre los cuerpos y la mente, una Biopolítica o Biopoder diría Foucault. El texto presenta dos tipos de métodos de tortura y de ejercicios del poder por los hermanos Dinia y Azirrio, una representación de cómo ejerce cada género el poder: el Neurolátigo que apela a la tortura física y la Psicoesfera de radiación del placer, burbuja virtual capaz de proveer del mayor placer o dolor -según quién la utilice- a través de microondas que interfieren en los centros emocionales del cerebro. La psicoesfera es más peligrosa que el neurolátigo, actúa a nivel psicológico afectando el sistema nervioso a través de una realidad virtual que nos hace pensar en distintos formatos. No es física, sino ideológica y simbólica. Sus efectos nocivos pueden provocar hasta la pérdida de la memoria como le sucede a Shava, compañero de Bárbara y ex esclavo de los Adrios.

Dinia es fálica, sofisticada, estereotipo de la mujer moderna. Bárbara es exuberante, pasional y se constituye como un ser deseante (más allá de que cubra las expectativas sexuales de la época). Dinia tiene más terrores que esconder que Bárbara, por eso aparece la locura como consecuencia de su sadismo. Bárbara se apropia de los elementos de los enemigos/torturadores (proyectiles enredantes, psicoesfera), actúa por venganza en un mundo donde no existen las instituciones. Tópicos que representan un Estado de Excepción.

A través de una crítica feroz de los distintos niveles del poder implicados en la conquista y represión, Barreiro pone en jaque las categorías fundamentales de la tradición liberal del Estado Nacional: civilización/progreso/barbarie. En la configuración de la violencia del poder represor como alienígena o bestia maquinal, encuentra en la caída del mito una respuesta en la historieta al contexto social: “La bestia había sido destruida, el mito había terminado. Pero también una terrible sospecha estaba naciendo en la mente de Bárbara…Y fue esa noche cuando comenzó a germinar la semilla de la rebelión en el alma de la intrépida muchacha”.

Esta nota no se hubiese podido hacer sin el aporte de M.C.V. En Homenaje a Armando Capalbo. 

“La nota contiene lenguaje inclusivo por decisión de la autora”