A 60 años de la publicación de “Rayuela”

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    Libro Rayuela de Cortazar
ANIVERSARIO LITERARIO

A 60 años de la publicación de “Rayuela”

16 Julio 2023

La obra de Julio Cortázar se divide en un antes y un después de la publicación de Rayuela el 28 de junio de 1963. Como es sabido esta novela le da al lector la posibilidad de una lectura lineal o con la continuidad a la que remite cada capítulo. El primero no es el que da comienzo a la historia, sino el 123 en el que se describe un sueño que tiene Oliveira en su casa de la infancia en Burzaco y que es, a la vez, la casa de la Maga en París (el olvidado pueblo bonaerense y la rue du Sommerard, se aliaban sin violencia). El capítulo 1 y la pregunta “¿Encontraría a la Maga?” (ahora La Maga no estaba en mi camino) ya plantea que no se trata solamente de ella sino que, todo en su vida es búsqueda, es un disconforme permanente (y entonces me había dado cuenta que buscar era mi signo). No queda claro si este capítulo transcurre antes o después de la ruptura, pero es que presenta los personajes al lector. Horacio con sus recuerdos y reflexiones, y la Maga a través de lo que Oliveira dice de ella (La Maga era mi espía y mi testigo sin saberlo, era un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones…).

Una historia que transcurre entre dos ciudades (París y luego Buenos Aires), personajes y ciudades que funcionan como espejos. El capítulo 56 que se reconoce como el final, en el que, de todos modos, queda en la interpretación del lector, lo que pueda suceder con Oliveira cada vez más cerca de la locura, en la que confluyen su trabajo en el manicomio, sus añoranzas del tiempo compartido con la Maga, a quien en este punto sí reconoce amar, y su eterna búsqueda interior. 

Una historia que transcurre entre dos ciudades (París y luego Buenos Aires), personajes y ciudades que funcionan como espejos.

Cortázar repite los recursos del “túnel” y el “puente” anteriormente utilizados en otras obras y despliega su talento en la descripción de las ciudades, los personajes, las artes y los lenguajes que entrelaza acertadamente demostrando igual conocimiento y pertenencia, tanto de París como de Buenos Aires. El capítulo más largo, el 53, sucede en Floresta, en él se mezclan el costumbrismo (un poco exagerado) y el surrealismo. Profundo y lúdico, el tablón sobre el que está sentada Talita conversando con Traveller de un lado y Horacio del otro, remite al puente de los comienzos, donde ambos protagonistas se encontraban.

Se expresa a través de Morelli, escritor a quienes admiran los miembros del “Club de la Serpiente”, que usará más tarde estas ideas metafísicas del capítulo 62 en la obra 62 Modelo para armar.

60 años de “Rayuela”

Las crónicas por los 60 años se reiteran entre sí, antinovela o contranovela que se aleja de la narrativa tradicional, la obra que lo llevó a Cortázar a consagrarse como uno de los escritores del “boom” latinoamericano, que tuvo gran recepción entre los jóvenes aunque no estaba pensada para ellos. Este aniversario no tuvo tantos homenajes como el lector de Cortázar quizás esperaba. Una ciudad tan cultural como Buenos Aires podría haber desplegado más propuestas. Es válido lo realizado por la Biblioteca Nacional el 28 de junio pasado, cuando se convocó a una jornada de lecturas a cielo abierto, música, dibujos y charlas con escritores. Desde la institución compartieron un link con la digitalización del "Cuaderno de bitácora", el diario manuscrito que registra el proceso de construcción de la novela. El cuaderno se encuentra disponible para su consulta en la sala del Tesoro de la Biblioteca Nacional. 

No resulta suficiente ni justo que se haya pasado por alto la fecha para universidades, centros culturales e incluso editoriales, teniendo en cuenta que es un libro que aún vende diez mil ejemplares por año y que en aniversarios anteriores y el centenario del nacimiento del autor, implicaron festejos más extensos.

Cortázar no nació ni murió en la Argentina pero inmortalizó en sus obras cada uno de los lugares donde vivió, ya sea alguna ciudad o pueblo como Chivilcoy al que incluye en ”La otra orilla”, también referido en Rayuela a través de su Bar Tokyo del capítulo 132. En “Cartas de mamá” parte de la historia transcurre en un “caserón de Flores”, nombrando también a Villa del Parque, Liniers y Ramos Mejia. “Deshoras” transcurre en Banfield y “Final de juego” en Palermo. En “Las puertas del cielo” expone maravillosamente el costumbrismo porteño de los años cuarenta y los bailes de Carnaval en el Luna Park o la milonga del Santa Fe Palace.

Cortázar no nació ni murió en la Argentina pero inmortalizó en sus obras cada uno de los lugares donde vivió.

En la entrevista concedida por Cortázar en el último viaje de su vida a Buenos Aires habla de su novela en el momento en que se cumplían dos décadas de su aparición: “Cuando yo escribí Rayuela estaba totalmente alejado de las inquietudes políticas. Es un libro centrado en la metafísica y profundamente literario. Creo que el libro contenía cierto fermento de tipo intelectual, como para crear el interés que suscitó sobre todo en los jóvenes. Interés que compruebo que se sigue manteniendo: las generaciones jóvenes se sienten muy atraídas por ese libro, acaso porque encuentran ahí una serie de preguntas, de cuestionamientos, que son típicas y normales -afortunadamente- en la juventud”.

En esta nueva década de consagración de esta obra irrepetible, los admiradores nos quedamos con gusto a poco. Era una fantástica oportunidad para difundirla y hacerla parte del gran movimiento cultural en el que está inmersa la ciudad de Buenos Aires, tanto desde sus lugares más emblemáticos como desde cada rincón donde se elaboran y difunden expresiones artísticas. No dejemos que se evapore la mística que nos presentan estos maravillosos personajes que “se miraban y sentían que eso era el tiempo”.