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Violencia Institucional //// 22.09.2021
21 años del asesinato de Mariano Witis: señalización, muestra virtual y música

El 21 de septiembre de 2000 el joven fue asesinado por un cabo de la Policía Bonaerense luego de gritar que era rehén. La lucha de su madre, Raquel, se convirtió en un símbolo contra la violencia institucional. Comenzó la difusión de la convocatoria artística y hubo cierre musical en una nueva conmemoración del hecho. 

Por Diego Moneta

El 21 de septiembre de 2000 Mariano Witis charlaba cerca del hipódromo de San Isidro con Julieta Shapiro, ex compañera de colegio que estaba en auto. Fueron abordados por Darío Riquelme, de 16 años, y un cómplice, obligando a Mariano a subirse y a la chica a manejar. Realizaron un robo exprés a un banco y, a pocas cuadras, una unidad del Comando de Patrullas de San Fernando les cerró el paso. 

Uno de los ladrones escapó, Riquelme tiró su arma, oxidada y que no disparaba, para rendirse, y Witis gritó que era rehén. El cabo Rubén Emir Champonois, integrante de la Policía Bonaerense, decidió abrir fuego de todas formas. Darío y Mariano, en la parte de atrás del vehículo, recibieron varios disparos y fueron asesinados. Shapiro pudo refugiarse y su testimonio sería clave, entre otras razones, para demostrar que la fuerza de seguridad había plantado pruebas para levantar la versión de que había sido una persecución entre policías y delincuentes, incriminando a Witis.

En 2003 el Tribunal Oral N° 3 de San Isidro condenó a ocho años a Champonois por homicidio con dolo eventual, pero sólo por el asesinato de Mariano, al considerar que el de Riquelme había sido en defensa propia. La versión policial había sido desmentida y Raquel Witis, madre de Mariano, se unía a Ana María Liotto, madre de Darío, para que ambas muertes no quedaran impunes. Tras distintas apelaciones, la pena fue elevada a 15 años, teniendo en cuenta como agravantes el estado de indefensión, el desmedido accionar y la edad de Riquelme, lo que sería ratificado por la Corte Suprema de Justicia en 2014.

Champonois estuvo cuatro años en la cárcel y luego pasó a detención domiciliaria. En 2007 fue habilitado a trabajar en seguridad privada a pesar de lo que dictan las leyes. Desde entonces Raquel insiste en que se lleve a cabo un registro nacional de personal exonerado para que no puedan dedicarse a la seguridad, aunque hasta ahora no obtuvo resultados.

Cada año, para conmemorar la fecha, la familia organiza distintas actividades con presencia musical, dado lo que significaba para Mariano. El joven era cantante, maestro e integrante del Coro del Polivalente y del Coro Municipal de Jóvenes de San Isidro. Hace casi dos meses, el colectivo SOMOS, integrado por la Secretaría de Derechos Humanos de Suteba San Isidro, la Comisión Memoria Verdad y Justicia Zona Norte y la familia Witis, lanzó una convocatoria artística contra la violencia institucional. Se recibieron distintas producciones artísticas hasta la semana pasada.

Ayer por la tarde se concentraron en Intendente Aphalo y Avenida Márquez, cerca del Banco Itaú donde comenzó todo. Las Secretarías de Derechos Humanos de Nación y de la provincia de Buenos Aires, junto con el municipio de San Isidro, señalizaron el lugar. Al mismo tiempo, inició la difusión de las obras recibidas en SOMOS, a través de redes institucionales, programas de radio y de la muestra virtual en un sitio web. El ciclo culminará con un evento presencial de exposición el próximo 16 de octubre en el Espacio Memoria y Derechos Humanos Ex ESMA. El cierre de la jornada estuvo a cargo del grupo musical "La Fortunata".

En este marco, AGENCIA PACO URONDO dialogó con Raquel Witis, madre de Mariano e integrante de la Comisión Memoria, Verdad y Justicia Zona Norte, que hace unos meses cumplió 25 años de lucha.

Agencia Paco Urondo: ¿Qué significado tiene un nuevo aniversario?
 
Raquel Witis: Es un año más sin Mariano. Sin su alegría y ternura, sin el sonido de su voz y de su piano. Sin embargo, elegimos recordar los momentos felices, el amor compartido, porque aunque la ausencia permanezca el amor está intacto hasta que nos volvamos a encontrar.

APU: ¿Cómo conmemoraron la fecha? 

RW: Comenzó con la señalización en el lugar de los hechos, lo cual es muy importante porque nos dice que Mariano y Darío fueron víctimas de las balas policiales. No importa la condición de una persona. El Estado está obligado a cuidar la vida de todos y todas y los actores judiciales están obligados a sancionar a quienes violan los derechos humanos porque allí está la garantía de la no repetición. 

Estas marcas urbanas nos muestran lo ocurrido, visibilizan, concientizan, llaman a la reflexión y son un recordatorio al Estado. Son la muestra de las luchas colectivas por un mundo más justo, equitativo y solidario. Ayudan a reparar el daño producido y les devuelve a las víctimas la dignidad

APU: ¿Cuál es su balance sobre la convocatoria impulsada desde SOMOS?

RW: Estamos muy contentos porque hemos recibido más de 50 participaciones. Es fundamental escuchar las voces de los jóvenes que, en general, son las primeras víctimas del abuso policial. Es positivo poder sacar aquello que nos daña, angustia, atemoriza o indigna, porque también es una forma de sanar y darle voz a otros que quizás no puedan usarla.

Pienso que nos permite pensar acciones o estrategias para superar momentos críticos con las fuerzas de seguridad. La muestra virtual ya está en redes y la segunda será en el Archivo Nacional de la Memoria en la ESMA, espacio facilitado por Horacio Pietragalla, secretario  de Derechos Humanos de la Nación. 

APU: ¿Qué análisis realiza sobre el proyecto de Ley contra la violencia institucional?

RW: Es fundamental y necesario. Toma las voces de las víctimas y los obstáculos que han tenido que superar frente a una violación a los derechos fundamentales. Las acompaña y orienta, sobre todo en la parte penal. Plantea la presentación de la denuncia por parte de la Secretaría de Derechos Humanos en la fuerza correspondiente y siempre con la atención por parte de un civil para que no haya revictimización. Los procesos administrativos importan porque muchas veces esperan al proceso judicial, que si no llega a buen puerto, queda en la fuerza sin un legajo con las acciones que ha llevado adelante.

También refiere a la capacitación, formación y participación en programas de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y me parece que habría que sumar a las universidades. Es importante para que el personal de la fuerza se sienta un civil parte de la comunidad para que no maltrate y abuse del poder que el Estado le da para cuidar a las personas.