Arañar la revolución, por María Victoria Raña

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Arañar la revolución, por María Victoria Raña

06 Marzo 2018

La revolución no es inevitable. No son fuerzas que se desenvuelven, existe la esclavitud, la náusea que sangra por dentro y en el umbral de los cuerpos, la quietud. Dolor sostenido como decisión o como ceguera. A la revolución se la araña.

La revolución no existe a priori, no es inevitable. Las contradicciones nunca son lo suficientemente insostenibles si no se las mira a la cara. Las fuerzas no se desenvolverán de modo natural para abrazarnos en la ruptura. Frente a ella, vigorosa, se erigen las constelaciones de cadenas. Cada segundo de tiempo que guía a los cuerpos hacia la muerte. Cada momento que pierde lo colectivo, embarrado en el sustrato del sopor-guillotina. La guillotina que corta el tiempo. No para, no entiende, cada palabra que leo no va a volver. Cada instante abulta los bolsillos dominantes y será vida arrebatada. Inconmensurable, tiempo para existir que fue tiempo de otro.

La revolución no existe a priori, no es inevitable. Exige musculatura que arrastre las pesadas cadenas hacia el abismo de la incertidumbre. Será muchas muertes, no la del tiempo. La cola en la silla frente a la computadora que no le importa a nadie. El alma corrupta, la comodidad o el engaño, o vaya uno a saber por qué. El cambio exigirá desgarro de los tubos en los que viajamos conmovidos por la inercia paralizante. Espectros de la quietud. El cambio no es de los buitres hambrientos de carroña que lo reclaman para sí.

La revolución no es inevitable. Pero será. Será si la asfixia del cuerpo violado, despojado de su propio tiempo, se llena los pulmones de aire que aún no es para imaginarse respirando. Si la potencia de los modos posibles de ser en el mundo se dibujan en el horizonte de lo realizable.

Texto que forma parte de Revolución. Escuela de un sueño eterno, uno de los Cuadernos Relámpagos editados por relampagos.net y Negra Mala Testa

 RELAMPAGOS. Ensayos crónicos en un instante de peligro. Selección y producción de textos: Negra Mala Testa. Fotografías: M.A.F.I.A. (Movimiento Argentino de Fotógrafxs Independientes Autoconvocadxs).