fbpx Un análisis sociológico de la elección de 2015 en provincia de Buenos Aires | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Opinión //// 27.07.2017
Un análisis sociológico de la elección de 2015 en provincia de Buenos Aires

El sociólogo Brián Covaro analiza lo ocurrido en las últimas elecciones ejecutivas en el principal distrito del país. Elementos del pasado para pensar lo que puede ocurrir en agosto y octubre. 

Por Brián Covaro

Al calor de los números que se vienen difundiendo en relación a las próximas elecciones de medio término, no viene mal mirar un poco hacia atrás, y posicionarnos en el último año electoral (2015) y analizar los resultados de la provincia de Buenos Aires.  

En las elecciones municipales, la coalición de derecha Cambiemos obtuvo casi la mitad de los municipios (63 de la provincia). Primer gran impacto electoral y simbólico, dado la cantidad de municipios (importantes en peso demográfico) de tradición peronista. A nivel provincial, el triunfo de la actual gobernadora fue otro (tal vez el mayor) impacto de las elecciones generales (no hace falta señalar ni recordar lo que fue y es el peronismo para ‘la provincia’). A nivel nacional, en Buenos Aires hubo una leve ventaja de 4 puntos para el candidato, en ese entonces, del oficialismo. Ya en el balotaje, esa ventaja fue más pequeña, con casi 2 puntos arriba. 

Si hacemos un razonamiento aritmético básico, a medida que ascendemos de nivel jerárquico ejecutivo, pero también si lo analizamos diacrónicamente (PASO - Primera vuelta -  Balotaje), el comportamiento del electorado bonaerense demuestra que el peronismo baja su porcentaje de votos (y pierde) y la derecha, aumenta su electorado, y gana. De las PASO al Balotaje, el FpV suma 12 puntos y Cambiemos, 20. La primera conclusión que surge, es una progresiva inclinación del electorado hacia el voto a la derecha. 

La pregunta es por qué se dieron, en territorio bonaerense, esta serie de resultados y de patrones en el comportamiento electoral en las últimas elecciones, en un momento de estabilidad y de, en buena parte de la población, cierto bienestar económico. Obviamente ésto no se puede explicar sin apelar a una serie de factores, si bien finitos, inabarcables en una nota. Pero al menos podemos tomar lo que tenemos a mano, y son algunos factores que acompañan al voto como atributo, que al menos ayudan a darle contexto y contenido a ese acto, en teoría, racional. 

¿Qué explica (parcialmente) el voto bonaerense de 2015?  

Dadas las características de la última elección presidencial (una inédita segunda vuelta, un resultado muy parejo, zonificaciones de voto bien nítidas -y con proyectos tan marcadamente antagónicos en lo programático, en lo discursivo e ideológico), el factor socioeconómico puede ser un parámetro sobre el cual podemos explicar algunos espacios de configuración territorial del voto. 

Buenos Aires es un país dentro del país. Sus particularidades demográficas, productivas, históricas y políticas, la convierten en una provincia con características sui generis. No puede pensarse nada en el país sin tener en cuenta a Buenos Aires, como tampoco nada vinculado a esta provincia si no contemplamos al GBA (24 partidos que circundan CABA). Y es allí donde se explica la guerra de posiciones que define gran parte de la historia electoral de 2015. 

Cuando uno analiza los resultados electorales nacionales del balotaje, puede constatar que no se vota igual en todo el país. También se puede ver que el voto 'de clase' posee características (zonificaciones) generales que se repiten a lo largo del país pero que en otras zonas, esta linealidad se rompe. ¿Qué significa esto? Cuando analizamos el mapa electoral de Buenos Aires, encontramos dos zonas con marcadas diferencias (en gran parte socioeconómicas y) electorales. GBA (Conurbano bonaerense) y el 'interior' de la provincia. 

Esta diferencia, que refuerza el concepto de un territorio que contiene a otro, se acentuó a medida que vamos del voto local (municipal) hacia el provincial y el nacional. Existen dos territorios muy marcados en términos electorales. El interior la provincia (algo así como el 30% de los votantes bonaerenses), un vasto territorio con cierta homogeneidad productiva, estructura demográfica y de términos socioeconómicos. Y el GBA, el monstruo en que se apoya la Cabeza de Goliat de Martinez Estada, territorio con la mayor concentración demográfica del país, de gran heterogeneidad (y homogeneidad, también) en términos socioeconómicos y productivos (y, dato no menor, en la mayoría de sus partidos, con gran tradición peronista). Todo parece indicar que ese 70% de la población bonaerense es la que puede explicar los resultados de la última elección. 

Por lo tanto, la pregunta fundante sería ¿por qué ganando (con poca diferencia, es cierto) la provincia en el balotaje y ganando también en gran parte del GBA (1 de cada 3 argentinos residen allí y 3 de 4 bonaerenses), el peronismo pierde la elección general? Probablemente la cuestión pueda ser contestada por los ‘grados’ en los que se ganó o perdió en cada partido de la provincia. En los partidos del interior de la provincia (la inmensa mayoría) donde ganó Cambiemos, lo hizo, en promedio, superando los 60 puntos. Lo interesante es ver ésto también en GBA. 

GBA: ¿cuna del peronismo?

En 18 de los 24 partidos de GBA ganó el peronismo. Pero sólo en 7 de ellos el FpV pudo superar el 60%. En algunos distritos históricamente peronistas, ganó Cambiemos, y en muchos, la diferencia a favor del peronismo, fue mínima o en otros no significativa. Entonces, la repregunta: cómo se votó al interior de cada partido del GBA. 
 
Tomemos algunos partidos como ejemplo. En La Matanza (oeste), jurisdicción tradicionalmente peronista y donde ganó claramente el FpV, la concentración de voto ganador de Cambiemos se dió en las zonas de mayor nivel socioeconómico (NSE) (Ramos Mejía en su totalidad y subzonas de la parte fronteriza con CABA). El resto del partido, más homogéneo en términos de NSE (bajo), también lo es el en voto (inmensa mayoría al FpV). En Quilmes (sur) gana por 5 puntos el FpV (aunque gana Vidal y la intendencia Cambiemos), no se vota igual en el centro (mayor NSE y voto a Cambiemos) que en Ezpeleta, Solano o Quilmes oeste, zonas con menor NSE y donde gana FpV. Lomas de Zamora (suroeste, ganó FpV) se zonifica en Lomas centro, Turdera y Temerley, con los mayores NSE y donde Cambiemos es mayoría. El panorama (social y electoral) cambia cuando nos trasladamos hacia Banfield y Fiorito (FpV). Finamente, en Vicente López (norte) vemos un caso de homogeneidad territorial y de resultado electoral total. Una jurisdicción con, en promedio, elevado NSE donde gana Cambiemos en todos sus Centros de Votación. 
 
Entonces, si ampliamos este esquema, este modelo ‘social’ de voto funciona en toda la zona metropolitana. En el 1° cordón del GBA (izquierda del mapa superior), no solo son los partidos bonaerenses con mayor NSE sino que también en ésos con un nivel promedio más bajo, se da el voto ganador, muy nítido, de Cambiemos, en sus zonas con mayor NSE. El 2° cordón, más lumpen en promedio, es el bastión del FpV en Buenos Aires. Seguramente el único dentro de la provincia. 

Por tanto, ¿existe un patrón general de 'clase' o socioeconómico en el voto en las últimas elecciones? En Buenos Aires, por lo visto en los mapas simbolizados por NSE de cada centro de votación, existe una asociación entre el voto hacia la centro-derecha por parte de los grupos con mayor nivel socioeconómico como una inclinación hacia la propuesta peronista medida que decrece el NSE. 

¿Esta asociación se replica en todo el país? ¿Es tan lineal la tendencia del voto? Justamente, los resultados de la última elección se explican porque esta linealidad que se produjo en GBA, se rompe en algunas urbes del interior (y se confirma en otras). Es decir, en ciudades como San Salvador, Mendoza, Córdoba, Paraná o Corrientes, la coalición de derecha que gobierna actualmente, obtuvo resultados inéditos en los grupos con bajo nivel socioeconómico. Mientras que en Mar de Plata, Neuquén, Salta, Resistencia, por nombrar algunas, se reproduce el esquema de voto ‘social’ que se ve dentro de Buenos Aires y fundamentalmente en GBA. 

¿Qué perspectivas se pueden esperar para las PASO y elecciones de medio término de este año en provincia de Buenos Aires? ¿Es esperable que Cambiemos vuelva a ser apoyada y legitimada por las pauperizadas (y muy castigadas por esta administración) clases medias de la zona metropolitana y, fundamentalmente, por su base electoral en el interior de la provincia? ¿Podrá el peronismo (el peronismo con chances de ganar, Unión Ciudadana) recapturar y ser la fuerza que vuelva a ser garantía de victoria en territorio bonaerense? 

La actualidad económica hace pensar que Cambiemos no podría perforar su piso-techo de 30 puntos (si llegase a ese número). Si bien vigoroso, el colectivo antiperonista es mayoritario en zonas muy puntuales de la provincia, más no masivo. Sumado al descontento de su base electoral de hace dos años, este voto de repulsa popular, debería optar por otras opciones por fuera del ‘kirchnerismo’. En cambio, sí parece un terreno muy favorable para CFK. Cada día que pasa, la aceleración de las peores condiciones de existencia material, hace que gane (o recupere) esa base electoral que nunca abandonó ‘el proyecto’ y otra que está padeciendo con el cuero, haber cambiado y legitimado una administración que sólo tiene razón de ser como antagonismo de sus intereses de clase. 

No deberíamos olvidar que, salvo Armendariz en el 83’, la de 2015 es la mejor elección dentro de la provincia de una opción de derecha no peronista y tal vez, la peor elección histórica del peronismo. Es difícil visualizar un escenario similar al de 2015, en octubre de este año.