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Opinión //// 13.04.2020
Argentina, crisis, recesión y pandemia, por Fernando Vaca Narvaja

"La globalización neoliberal no fue un éxito, descolocó la producción de las empresas, agigantó la concentración del sistema financiero, el endeudamiento y la usura. Generó los fondos de inversión, los fondos buitres, los paraísos fiscales, concentró la riqueza en unos pocos y diseminó la pobreza". Por Fernando Vaca Narvaja

Foto: Daniela Amdan

Por Fernando Vaca Narvaja*

A medida que pasan los días la pandemia sanitaria global va dejando paso a la pandemia económica, que seguramente irá en aumento. Y en nuestro caso se agudiza la situación por la crisis económica heredada (inflación, recesión, endeudamiento, desocupación, pobreza, deterioro de la salud, entre otros indicadores) del Gobierno de Cambiemos.

La Argentina tiene el índice de fuga de capitales más alta del mundo. Se estiman 400 mil millones de dólares de capital argentino fugados en el exterior. Estos numeros muestran claramente que el problema central no es la deuda, es la fuga de capital. Las políticas históricas y recurrentes de endeudamiento son funcionales a la fuga. La pobreza a finales del 2019 cerró en el promedio nacional del INDEC en un 35,5% y en algunos partidos del conurbano en un preocupante 40,1%. En los últimos diez años la economía pasó por cinco procesos recesivos.

La pandemia ya ha generado cambios importantes en los discursos políticos, a tal punto que el propio Keynes, si escuchara a Carlos Melconian, se pondría colorado. El ex funcionario macrista (fugo más de dos millones de dólares en el 2001, litigó con el juez Griesa contra la Argentina, país en el cual fue funcionario). Sostuvo en Radio Perfil: “No hay más debate sobre si es gradualismo o shock. Es shock. El Estado debe intervenir ya con ayuda fiscal para el pago de los sueldos en las empresas, para mantener el empleo, profundizar el control de cambios y avanzar con un relajamiento monetario”. Varios son los economistas que plantean estas medidas: sostener y controlar la inflación, que la recesión requiere de una economía dirigida de control, que en definitiva el mercado no lo puede hacer. Y es lo que está haciendo el Gobierno del presidente Alberto Fernández.

Seguramente tendremos profundas diferencias en la dirección del esfuerzo, pero ¿a quiénes se deben respaldar? Naturalmente, el Grupo Vicentín, los Caputo, los Techint y el sistema financiero no debieran estar en esa lista.

Modelos enfrentados en Argentina 

El artículo 38 de la Constitución de 1949 establece que la propiedad privada tiene una función social y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común. 

El artículo 40 remarca, por su parte, que “la organización de la riqueza y su explotación tiene por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social”. Más adelante, agrega: "Los servicios públicos pertenecen originariamente al Estado y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación. Los que se hallaren en poder de particulares serán transferidos al Estado mediante compra o expropiación con indemnización previa, cuando la ley nacional lo determine".

Estos conceptos contenidos en la Constitución de 1949 expresaban en el plano jurídico los cambios realizados en el plano económico y social. Es bueno recordar que esta Constitución fue derogada por un bando militar, luego del sangriento golpe militar de la llamada Revolución Libertadora del Gral. Pedro Eugenio Aramburu. 

Es claramente evidente que estos son algunos de los conceptos que nada tienen que ver con el modelo neoliberal que se encuentra en crisis en la Argentina y en el mundo. Sabemos que la primer víctima de esta situación es el modelo neoliberal, pero la estructura que sustenta el capitalismo como modo de producción y sistema internacional continúa vigente. Ante ello hay que estar alertas a las falsas salidas o parches socialdemócratas. La gran ventaja de nuestro país es la vigencia del Peronismo y de un modelo de país (1945-1955) plenamente actual, que nunca fue superado por gobierno alguno. Mientras muchos, frente al fracaso de los paradigmas, se preguntan cómo se sale, nuestro pueblo tiene un legado en su conciencia histórica que alumbra su salida.

Tener conciencia histórica frente a la situación que vivimos es el mandato. Basta ver una Argentina en la que se inscriben 11,3 millones de personas para percibir $10.000 por Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para darnos cuenta de que, entre ambos modelos, uno es la contracara del otro. 

La crisis saca lo peor y lo mejor del ser humano

Hemos visto diferentes actitudes frente a la cuarentena donde el individualismo y la solidaridad se han manifestado con claridad. Por un lado, aquellos que no respetan la cuarentena, es decir no solo no se cuidan a sí mismos, sino tampoco al otro, por ejemplo, el empresario de Tandil, Gustavo Cardinale, que fue sorprendido, en el ingreso al country, llevando a su empleada doméstica en el baúl de su auto. O el surfista Federico Llamas que, viniendo de sus vacaciones de Brasil, eludió reiteradamente la cuarentena y nos tomó el pelo a todos en un largo raid hasta la costa marplatense.

Y más grave aún es el caso del gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, que expulsó a la Capital un colectivo con 62 personas, la mayoría extranjeros, emulando al Gral. Bussi en Tucumán en la época de la dictadura genocida, cuando sacaba los pobres de la ciudad expulsándolos a la provincia de Catamarca. O un diario de Corrientes discriminando al Chaco por tener enfermos del COVID-19 y su gobierno cerrando el puente que los comunica, impidiendo así el retorno a sus hogares a los médicos correntinos que trabajan en hospitales del Chaco. O el concejal del PRO, Julio Carballo, de la provincia de Córdoba (de la localidad de Capilla del Monte) que aplaudía al coronavirus porque podía llegar a matar miles de "negros peronchos". O las mezquinas actitudes “politiqueras” de la actual presidenta del PRO Patricia Burllich, criticada hasta por los miembros de su propio partido. Todas medidas contrastan con la abrumadora solidaridad del pueblo, los aplausos desde los balcones de la ciudad, la cantidad de voluntarios que se anotan para las actividades de apoyo social y de salud. Los trabajadores de servicios, transportes, salud, policías, Ejército, empleados administrativos, etc., actitudes solo comparables con la solidaridad que despertó la causa de Malvinas en 1982.

El Papa Francisco habló sobre las medidas tomadas por los gobiernos para paliar la crisis: "En el mundo de las finanzas parece que es normal sacrificar”. La crisis, para el Pontífice, deja al descubierto “la teoría del descarte” y como ejemplo de ello citó la fotografía viral que mostró a las personas sin techo puestos en cuarentena en una playa de estacionamiento de Las Vegas. Reafirmó Francisco: “Y los hoteles están vacíos. Pero un sin techo no puede ir a un hotel. Ahí se ve ya en funcionamiento la teoría del descarte: “Hay dos caminos: o salimos solos, competitivos en una sociedad individualista, o salimos con un sentido colectivo solidario integrador".

Entonces, surgen una serie de preguntas: ¿Cómo se sale? ¿Se puede salir de esta parálisis económica sin la intervención más profunda por parte del Estado? ¿Cómo se financian las políticas expansivas? Una posible respuesta a esto es tal como lo están haciendo las grandes potencias: emitiendo dinero, una de las formas de endeudarse a tasa cero que tiene el Estado, que a su vez es la recaudación futura. Para ello se necesita contar con la soberanía monetaria, ser un Estado soberano más que un Estado rico. El Banco de la Provincia de La Pampa, por ejemplo, está otorgando créditos a tasas cero a las pymes.

La globalización neoliberal no fue un éxito, descolocó la producción de las empresas, agigantó la concentración del sistema financiero, el endeudamiento y la usura. Generó los fondos de inversión, los fondos buitres, los paraísos fiscales, concentró la riqueza en unos pocos y diseminó la pobreza. Los organismos internacionales no alivianan la situación. Por eso, para salir de este atolladero se requiere una etapa de transición con una mayor autosuficiencia nacional, es decir, volver al vivir con lo nuestro y encarar en forma progresiva una planificación seria de la economía interna.

Tenemos que avanzar hacia el control y la regulación de los capitales, transformar la hiperatrofia de la matriz financiera de la Argentina, la perversidad de esa dupla fatídica, del endeudamiento y la fuga de capital. La catastrófica recesión actual pone en interrogación la salida exportadora clásica devaluacionista empresas agropecuarias y energéticas. 

Todavía increíblemente se mantiene la vigencia de la Ley de Entidades Financiera, la misma que impusiera Martínez de Hoz y la “autotitulada” CAL, Comisión de Asesoramiento Legislativo, (compuesta por los generales, almirantes y brigadieres) de la dictadura genocida de Videla. Un verdadero despropósito que explica la supremacía de la actual matriz financiera, de los bancos, del sector financiero y la especulación por sobre la producción. Podemos salir de la pandemia con políticas keynesianas, pero con ello solo no alcanza, habrá que planificar la producción de la economía interna y de la economía regional latinoamericana conjuntamente.

Algunas propuestas a debatir

1. Terminar con el subsidio de las Leliqu del orden de los 55.000 millones de pesos mensuales que reciben los bancos por los 1,6 billones de pesos en Leliq.

2. Modificar la matriz financiera de financiarización de la economía especulativa, de la usura, de la preeminencia de la renta financiera por sobre la matriz productiva.

3. Aplicar la doctrina José María Drago, de la jurisdicción de los acreedores que obligue a la reestructuración de las deudas, muchas de las cuales deben ser investigadas, ya  que no solo fueron creadas artificialmente, sino que además no se sabe dónde está la plata.

4. Modificar la Ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz (1977). Recuperar el rol de los bancos como servicios públicos. Volver a poner en debate el proyecto de ”Ley de Servicios de Interés Público Financieros” que propusiera Carlos Heller y que duerme en un cajón desde hace ya muchos años. Desde de 1983 ningún gobierno se atrevió a modificar la ley.

5. Mirar hacia adentro, recuperar el mercado interno, la salud pública, la educación.  Asimismo, poner en marcha la capacidad instalada ociosa jerarquizando la producción y la tecnología nacional, con un fuerte respaldo a las pymes.

6. Constituir un Plan de Contingencia Nacional contra las estrategias desestabilizadoras de los llamados "golpes de mercado o golpes blandos", con respaldos internacionales, que azotan nuestro continente, tal el caso reciente de la República Plurinacional de Bolivia. Reasignar un rol comprometido con el proyecto nacional en la participación y defensa de los recursos nacionales de nuestras FFAA. Resignificar el concepto de la seguridad pública conjunta, con participación de la comunidad organizada y las fuerzas policiales de seguridad.

7. Proponer la constitución de un Ministerio de la Alimentación como respuesta a la lucha contra el flagelo del hambre y el respaldo a la economía social de producción agroecológica alimentaria. Apuntar a la soberanía alimentaria que de repuestas a precios, consumo y logística de distribución a nivel nacional.

8. Impulsar la jerarquización del rol del Banco Central como impulsor del desarrollo. Recuperar la soberanía monetaria y la emisión monetaria como parte indisoluble de un Estado soberano. Impulsar también nuevas regulaciones del BCRA, ya que el sistema financiero expresa intereses ajenos al bien común. Poner en debate las propuestas como la Renta Universal, la Asignación Universal de Crédito Mutuo, el Ingreso Universal Ciudadano.

9. Apoyar la auditoría del Congreso sobre la deuda, y a partir de ello proponer la moratoria y restructuración de la misma. La pandemia implica un parate en la producción y el trabajo por fuerza mayor, por lo tanto proponemos la suspensión transitoria del pago de intereses, ya que es absurdo que el sistema financiero siga cobrando al margen de la realidad.

10. Las pymes requieren la participación directa del Estado con aportes esstatales no reintegrables, sin la intermediación financiera de los bancos privados, tal como como lo hicieron Alemania, Francia y Holanda.

11. Recuperar las empresas públicas de servicios, instrumentos fundamentales para el desarrollo. No solo las desinvirtieron sino que son parte del mecanismo de la fuga de divisas de los argentinos. Los derechos humanos como el trabajo, la educación, la salud, la vivienda también reconocen como tales al agua, el gas y la luz. 

12. Convocatoria a un Programa de Unidad Nacional para el desarrollo sustentable y sostenible de largo plazo, con la participación de todos los sectores sociales, políticos y económicos. Incluidas las FFAA. Esta unidad profunda es la que puso fin a los enfrentamientos o grietas a lo largo de nuestra historia.