fbpx "Valenzuela tiene que ser muy tonto para estrellar el municipio"
Más información //// 21.02.2017
"Valenzuela tiene que ser muy tonto para estrellar el municipio"

Entrevista con Octavio Argüello, Secretario General del Sindicato de Camioneros en San Martín y Tres de Febrero y Presidente del Partido por la Cultura y el Trabajo. Analizó la situación política de Tres de Febrero luego de que el histórico intendente Curto haya sido desplazado por el candidato de Cambiemos.

Por Jorge Giordano
APU: En Tres de Febrero, ¿cómo ves al distrito?
Hay que partir de la base de lo que eramos hace pocas décadas: el patio de atrás de San Martín. Somos un partido muy joven. Yo cuestiono que un dirigente esté tantos años como estuvo Curto, pero creo que él nos dio todo, identidad, hasta el Registro Civil. Le dejó un municipio muy bien armado a Valenzuela, no es complejo ni en lo económico ni en lo político. Creo que estaba prolijo, pero avejentado, estancado. 
APU: ¿Qué opinión tiene sobre Valenzuela?
Mirá, me lo crucé a Valenzuela la primera vez y me dice “me gustaría hablar con vos, ¿cuándo te encuentro en Tres de Febrero?” y le digo “No, no me vas a encontrar. Yo soy de Tres de Febrero, oriundo”. Yo me acuerdo de quién es Curto, pero hay mucha gente nueva que no conoce la historia, sino solamente le importa cómo se manejan los servicios públicos.
Creo que Valenzuela, siendo astuto, dándole un poco de cosmética, lo va a poner muy lindo, y eso te fortalece en la discusión política hacia adelante. Creo que no va a ser fácil competirle, es un intendente joven y con un municipio sin complicaciones. Valenzuela tiene que ser muy tonto para estrellar el municipio.
Sí hay que armar muy profundamente para el 2019, yo soy peronista. Valenzuela no sé que es, pero sí que no es amarillito paladar negro. En su momento jugó con De Narvaez, no es netamente PRO. Creo que si se maneja bien, no va a tener grandes complicaciones. Tengo buena relación con él, obviamente somos dos palos totalmente diferentes. Yo lo que quiero es el beneficio para mis vecinos, si lo hace bien, bienvenido sea. Después voy a competir políticamente.
APU: Para competirle, ¿ves dirigentes dentro del peronismo?
Hay una camada de dirigentes, pero estamos como el peronismo a nivel general. La otra vez me invitaban para el día del militante al acto por la unidad del peronismo, y había cinco actos distintos (risas). Me parece que eso hay que corregirlo, como para empezar.
En San Martín pasaba parecido, cuando ganaba Ivoskus al estar el peronismo dividido. Cuando se unieron, ganó Katopodis y el peronismo recuperó el distrito. El único poder que hay dentro del distrito se llama Palacio Municipal.
APU: ¿Con qué rol queda el ex intendente Curto en ese esquema?
Yo lo estimo mucho al compañero, sé que él no puede hacer otra cosa en su vida que no sea esto, entregó su vida a la militancia. Pero me parece que no supo dar el paso al costado en su momento. Y eso a veces produce daño, se produce el “síndrome del chancho guacho”: lo que no come, destruye.
A Curto le votaron en contra porque estaban cansados de verlo más de veinte años en la municipalidad, creo que obras no le faltaron.
APU: Incluso una alternancia dentro del mismo espacio hubiese mejorado las perspectivas.
Claro, vayamos a internas. Yo no quiero que Curto me regale nada, yo nunca pertenecí a su estructura, siempre tuve una sola conducción. Se llama Hugo y es negro, pero no es Curto sino Moyano (risas). Fijate que ganó Valenzuela sin pegar un solo afiche, y ganó muy cómodo. El problema fue el capricho de quedarse. Como mínimo, el último mandato estuvo de más. Siempre un intendente necesita más de un mandato, pero 26 años me parece una locura.
Pero el distrito acá estaba ordenado, incluso políticamente, no era como en otros lados que había patotas que prohibían militar. Capaz que Curto ya no estaba en detalles que son importantes. Creo que el último tiempo Curto, ya incluso por un tema de edad, ya no salía a caminar los barrios. Lo delegaba mucho a su entorno, que estaba más aburguesado que él. En vez de ir a un barrio, le preguntaban al puntero “cómo está la cuadra?” “está buenísima”, y eso le llegaba a Curto. Le pasaban información que no era. 
A nosotros, que quedamos, nos queda discutir y que la próxima no haya cinco actos de unidad sino por lo menos dos o tres (risas). El gran desafío es hacer un proyecto.