Pastore, el crack que nos faltaba

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Pastore, el crack que nos faltaba

17 Junio 2015

 

Por Juan Ciucci

Parecía que no cabían más nombres en la selección argentina, entre tantas estrellas que brillan en las ligas más importantes del mundo. En especial, de mitad de cancha hacia adelante, donde la celeste y blanca tiene desde hace varios años una generación dorada.

Pero con la asunción de Gerardo Martino en la dirección técnica del equipo, se abrió un lugar para un jugador distinto, si es que se puede ser distinto en este fútbol Siglo XXI. Así el Flaco Pastore se coló por la ventana, a puro desparpajo y despliegue futbolístico. Sí parece que flota en el verde césped, señores.

Quien esto escribe tuvo la suerte de verlo en cancha en aquel inolvidable Huracán de Ángel Cappa. A fuerza de verdad, debe decir que no le tuvo demasiada paciencia los primeros partidos, y fue uno más de los que desde la popular se atrevió a decir “largala nene”. Pero no faltó mucho para que el Flaco nos cierre la boca, entre gambetas inusitadas y capacidad goleadora. Y nos recuerde que el fútbol es otra cosa, tantas veces, algo difícil de explicar.

Ese enorme equipo no pudo coronarse campeón merced a la mayor estafa que se recuerde en los últimos años del fútbol argentino. Sí, hay que volver a decirlo, aunque algunos crean que pueden aburrirse. No sólo se le robó la posibilidad de volver a coronarse campeón al Globo, sino que inició esa pérdida otro ciclo negro en el club, del que recién el año pasado pudo comenzar a despegar.

Pero el recuerdo de aquel equipo permanece, siendo el subcampeón más recordado que el ilegítimamente triunfante. Y aunque el mercado internacional haya decretado que Pastore sólo juegue 30 partidos en el fútbol argentino. La materia prima del fútbol también es exportada, y explotada, sin miramientos.

Con el Diego en la selección tuvo sus chances, y llegó a jugar el Mundial 2010, donde recibió varios floreos del Diez, embelesado por su desfachatez. Pero la era Sabella lo marginó de la selección mayor, dado que su estilo no se adecuaba al practicismo del técnico subcampeón del mundo.

Esta nueva etapa le abre las puertas como el compañero ideal de Messi, quien ha sumado a su característica explosión una cada vez mayor construcción colectiva de juego. Allí el Flaco es el que mejor lo entiende, permitiéndole descansar de su rol de conductor y referente de juego; y construyendo asociaciones que permiten soñar con grandes cosas.

Será cuestión de esperar y ver cómo resulta esta nueva Selección. Para los que nos gusta el juego ofensivo y creativo, el famoso “jugar a la nuestra”, estamos de parabienes. Ahora que los alemanes se avivaron y juegan así, debemos aprender a ser demoledores como ellos, y no sobrar los partidos. El 7 a 1 debe hacer escuela en nuestro fútbol.

En tanto, ahora que Pastore fue la figura del triunfo contra Uruguay, le llueven flores y todos ponderan su juego exquisito. Deberemos bancar la parada cuando el resultado no acompañe, o sus intentos no sean tan precisos durante todo el partido. Pero da gusto ver a un jugador distinto poder acompañar al genial Messi con la celeste y blanca. Era el crack que nos faltaba.