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Fractura //// 26.09.2020
Poema que vuelve: María del Carmen Colombo

En esta edición, María del Carmen Colombo comparte poemas inéditos de La Torre en guardia, una evocación a los poetas de la llamada “generación del 60”.

Por Inés Busquets |​ Ilustración: Gato Nieva

María del Carmen “Coto” Colombo (Buenos Aires, 1950) es una poeta argentina, de carrera prolífera y dueña de una poética cautivante.

Integró el Grupo de Poesía El Ladrillo. Ha publicado: La edad necesaria (1979); Blues del amasijo (1985); Blues del amasijo y otros poemas (1992; reeditado en 1993); La muda encarnación (1993; reeditado en 2006); La familia china (Ed. Tierra Firme, 1999-reeditado en 2006; Hilos Editora 2012; Reeditado en Chile, 2016), Los sueños del agua (2010, poesía para niños), Antología (Fondo Nacional de las Artes, 2016). Además publicó: “Bulín”, poema ilustrado  (Editora -Esteban Mellino-, 1976), “Santo y seña” (1984) y “Folletín” (1998). Publicó, en narrativa: El cuaderno de música (Ed. Cienvolando, 2016), y una plaquette, El país del miedo (Ediciones Penpress, Nueva York, 2016). Ha recibido, en otros, el Primer Gran Premio de Poesía V Centenario (1992) y Mención Especial Premio Nacional de Poesía, Producción 1996-1999 (2005). Integra antologías de poetas argentinos editadas en el país y en el extranjero, entre otras, Puentes/Pontes (Fondo de Cultura, 2003) y 200 años de poesía argentina (Alfaguara, 2010). Colabora en diarios y revistas. Integra el Consejo Editorial de Hilos Editora. Desde 1980 coordina talleres literarios.

Coto Colombo, en esta ocasión, comparte unos poemas inéditos que forman parte de una serie titulada provisoriamente La torre en guardia; en diálogo con AGENCIA PACO URONDO expresó: “Se trata de un conjunto  de textos en los que he intentado dialogar con poetas de la llamada `generación del 60´. De la constante lectura de esos autores a través de los años, he atesorado algunos poemas que, para bien o para mal, me han conmovido de tal forma como para animarme a inventar esta payada. El volver sobre esos fragmentos, esta vez a través de la escritura del poema, creo que me ha permitido, además,  acercarme con mayor claridad al  `cantar opinando´ –José Hernández dixit—. Comprendo que la apuesta es arriesgada, pero la poesía así lo requiere.”

“Hagamos un mundo a coro y en voz alta”, el poder del idealismo vuelve en la voz de estos poemas. Coto tienen el don de la palabra precisa en el momento oportuno. La fuerza del poema como forma y fondo en la contienda de la vida.

                   

De La torre en guardia

I

Los duros muchachos de la época

cantaban mejor

hagamos un mundo

a coro y en voz alta

es hora de hacerse cargo ahora

y en la hora, cantaban

esos cantos de

hombres grandes ya,

alta voz de una época

sorda al rumor de quien

sin para qué tarareaba

en minúscula celda

 

 

II

Siempre doy la nota

el clamor mudo sale

hueca mi voz

esta nota

en la cima del asombro

en la cúspide del

estupor

enmudecida cantante

criatura inocente de

la memoria del mundo

al que siempre

estoy naciendo