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Fractura //// 27.06.2020
Clau Bidegain, una mirada poética y sexodisidente

Fractura, suplemento literario de APU, conversó con el poeta, docente y activista Clau Bidegain. El escritor se refirió a su último poemario, Fracasos del Ego, publicado este año por La mariposa y la iguana, y a su militancia de la ESI no binaria, entre otros temas.

Por Analía Ávila y Boris Katunaric

altísimas sombras, y una noche polar para cruzar

la muerte de la infancia. La emoción de

ese fracaso

María Negroni

 

Clau Bidegain nació en Buenos Aires en 1983 y desde hace un año y medio vive en Río Gallegos, Santa Cruz. Es profesor de Letras, Doctorandx en Estudios de Género, activista sexodisidente y escritor no binario. Formó parte del libro Cuerpxs en fuga. Las praxis de la insumisión (Hudson, 2018). Estuvo a cargo de las cátedras de ESI de los Departamentos de Lengua y Literatura y de Inglés, del Instituto Superior de Profesorado “Dr. Joaquín V. González”. Su primer libro de poemas fue Algo no funciona. Cicatrices del silencio, publicado en 2019 por la editorial cooperativa Muchas Nueces, una autobiografía en clave poética que denuncia el abuso sexual en la infancia y adolescencia. Su nuevo libro, Fracasos del Ego, es un poemario escrito en la Patagonia austral, en plena transición geográfica y genérica, que fue publicado este año por La mariposa y la iguana.

El poeta se define como “sirena-pony-colibrí no binarix en constante incertidumbre”, incursionó desde su adolescencia en el lenguaje artístico escénico de la mano de su maestra de canto y de la vida: Karina K. También es un apasionado por la astrología, cuenta que es perro de agua con sol acuariano y luna en Sagitario. Clau responde nuestras preguntas desde Río Gallegos, se escucha de vez en cuando el ladrido de alguno de sus ochos perros.

Agencia Paco Urondo:¿Cómo y cuándo se gestaron los poemas de Algo no funciona. Cicatrices del silencio, y cómo fue el proceso de publicación en Muchas Nueces?

Clau Bidegain: Los poemas se fueron gestando entre los años 2010 y 2018, a través de distintas experiencias de mi vida. El primer poema, cronológicamente hablando, es del 2010 y se relaciona con una separación amorosa, después hay otros que fueron surgiendo en un taller de lectura y escritura poética que se llama “Bajo la araucaria”, coordinado por la poeta Gabriela Clara Pignataro, que además fue prologuista de este libro, y por Clara del Valle, una amiga y profesora de Lengua y Literatura. Después hay otras escrituras que tienen que ver con mi militancia de la ESI, hay un poema dedicado a mis estudiantes, llamado “Son maestrxs de estos tiempos”. Son textos que también revisitan mi infancia y denuncian el abuso sexual en la infancia y en la adolescencia.

Cuando en 2018 terminé de reunir y tematizar los textos, una vez que cobraron un eje temático, me contacté con la editorial independiente Muchas Nueces. Yo tenía contacto con la editorial porque había hecho reseñas para libros de Susy Shock, para Hojarascas y Crianzas, y en diciembre de 2018 me animé a enviarles un Word con 35 textos que después fuimos trabajando durante 2019, y quedaron 30 finalmente. Después de un proceso de edición de más de seis meses, con los tiempos que impone la autogestión, conseguimos el arte de tapas, plasmado a través de la sensibilidad y el poder de síntesis de Ornela Pocetti. En contratapa aparecen las palabras de Susy Shock y Carla Morales Ríos, que también acompañaron el proceso de convertir lo literario en un objeto artístico.

APU:¿Leíste otros textos sobre el abuso sexual en la infancia? ¿Cuáles recomendarías?

C.B.: Al momento de escribir este primer libro, y durante todo ese proceso de ocho años, no había podido enfrentar esta temática, no había podido nombrar la experiencia del abuso sexual en la infancia. Únicamente había leído el poemario Hacer sapito, de Verónica Viola Fisher, no me animaba ni podía indagar más. Pero desde el momento en el que empecé a escribir sí busqué otros materiales. Tengo para recomendar varios, de Fisión Ciruja: Yael y la casa violeta, y su novela Asexual editada por Cuadernos Lumpen, que en realidad no tiene que ver con el abuso sexual en la infancia sino ya en la adultez. Con respecto a abusos en la infancia me encontré con Cuaderno de V de Virginia Ducler, publicado en 2019 por Mansalva, es una autoficción que literaturiza su vida y el abuso en la infancia por parte de su padre cuando tenía cuatro años, y cómo a través de los recuerdos y la experiencia corporal pudo ponerlo en palabras, ella junto a su hermano. También Nuestra venganza es nuestra autonomía de Ariell Carolina, justamente lo que da son herramientas de empoderamiento para sobrevivir, cómo hacer para seguir viviendo luego del abuso en la juventud y cómo recuperar y autogestionar una posible justicia. Esos son cuatro libros que me acompañaron muchísimo pero realmente luego de mi proceso de escritura. Fue como empezar a dialogar con otras artistas y escritoras que venían planteando este flagelo patriarcal, y denunciando a través de la literatura y del arte los abusos sexuales en la infancia y adolescencia.

APU: Contanos sobre tu militancia de la Educación Sexual Integral (ESI) no binaria y la experiencia que tuviste como docente.

C.B.: Los temas que abarca mi militancia específica de la ESI con perspectiva transfeminista y queer tienen que ver con mi disciplina de grado, que es Lengua y Literatura, se relacionan con el aporte de la literatura y el lenguaje no binario. Preguntarnos cómo construimos un mundo y cómo construimos realidades con un lenguaje binario y qué posibilidad de ampliar esas realidades, esa cosmovisión, existen desde un lenguaje no binario en diálogo con la Ley de Identidad de Género, con conceptos como “autopercepción” o “transición”. Me parece muy importante que la ESI dialogue con las leyes adquiridas durante los últimos años como la Ley de Matrimonio Igualitario o la Ley de Identidad de Género, que vaya incorporando esa legislación. A través del lenguaje no binario, se abre un mundo de posibilidades que permite que la pluralidad de estudiantes pueda sentirse nombrada y pueda decir, por ejemplo, “estoy en un proceso de transición, en este momento me nombro con pronombres neutros o, aunque en el listado escolar diga mi nombre del DNI, mi nombre autopercibido es este otro”, contarlo y problematizarlo. Que la ESI sea un espacio de escucha, de problematización que atraviesa nuestras disciplinas pero que va más allá de ellas, más allá del contenido específico. Por eso la ESI es interdisciplinar, transversal, y por eso va desde nivel inicial, primario, secundario, inclusive hasta el superior.

Yo estuve desempeñándome como profesor de ESI en el profesorado de Lengua y Literatura del ISP “Dr. Joaquín V. González”. Esos estudiantes se estaban formando para ser docentes, por eso fue una experiencia y un espacio muy fundante e importante para mí, porque ocurrió en el momento en que se abrieron las cátedras de ESI en los profesorados de CABA, en 2017, así que con les estudiantes aprovechamos muchísimo la instancia. Pudimos revisar los marcos teóricos, la bibliografía que construye la teoría, que aparezcan voces travestis, trans, no binarias, de autoras lesbianas y homosexuales. Las disidencias sexuales y sexogenéricas también en la teoría, no como un objeto fenoménico sino como epistemologías, como aprendizaje, saberes válidos, legitimados muchas veces por una academia que invisibiliza y deja a un lado estos discursos. Fue la posibilidad de, desde un espacio de ESI o de Lengua y Literatura, poder armar un canon literario escolar diferente, que recupere y reivindique otras voces.

APU: En tus poemarios usás el lenguaje inclusivo con “x” y con “e”, que dispara la libre interpretación. ¿Podemos interpretarlo como un uso político?

CB: Tanto en Algo no funciona. Cicatrices del silencio como en Fracasos del Ego me expreso a través del lenguaje no binario. En el primero es cierto que aparece más el uso de la “x” interviniendo el morfema de género. Es una estrategia política, primero para deshacer el género y segundo para presentar una “x” como una incógnita o tachadura, y como la posibilidad de que cada lectore pueda ponerle o llenar ese morfema de género, o la operación mental y lingüística que pueda hacer. Por mi parte es la tachadura del morfema de género, no dice ni “a” ni “o”, ni siquiera dice “e”.

En Fracasos del Ego, que lo escribí ya viviendo en Río Gallegos, empecé a utilizar más la “e”, por lo sonoro y porque acompañó mi transición al no binarismo, empecé a nombrarme y a fonar así. Me gustó que este libro, que reúne veinte textos poéticos, pudiera tener esa sonoridad aunque a veces aparece un poco la “x” en menor medida. Creo que, que haya obras literarias y poesía expresado de esa manera es una forma de visibilizar que en la literatura, en el arte y en la vida misma hay personas que no nos sentimos nombradas ni con la “a” ni con la “o”. El lenguaje binario no nos nombra y tampoco a nuestras producciones artísticas, literarias, poéticas. Así que, en mi producción poética hay un trabajo con este lenguaje no binario también para visibilizar las identidades por fuera del sistema heteronormativo.

APU: ¿Cómo influyó tu nuevo paisaje patagónico en Fracasos del Ego?

 CB: El proceso de creación de Fracasos del Ego fue realmente muy sensorial y muy de la introspección, de revisar quién era yo: cómo había hecho una doble migración, geográfica y genérica, un desplazamiento de la ciudad de Buenos Aires, después de vivir 36 años ahí, a vivir a 2500 kilómetros al sur, a la capital de Santa Cruz, a Río Gallegos. Realmente me conmovió y me permitió empezar a repensar quién era yo, cómo me estaba autopercibiendo, desde otro lugar, metafórico y literario. Entonces fue empezar a plasmar quién me estaba sintiendo, quién ya no era, cómo ya ese varón homosexual había quedado atrás y cómo ya no me nombraba Claudio y me empecé a nombrar Clau. Empecé a indagar una mirada del mundo desde el sur del sur y empecé a permitirme una mirada poética del mundo, desde mi punto de vista pero también desde mi escritura y mi propia identidad, también como profesional en vinculación con otras personas y con otros paisajes. En Fracasos del Ego aparece mucho todo lo que me rodea hoy: el barro, la nieve, el viento, el silencio, la distancia, el mundo onírico. Esta variedad de la naturaleza, cruda, extrema, radicalizada, me permitió ampliar el imaginario en torno a las metáforas. Un clima y una naturaleza en un estado que atraviesa el cuerpo y me conecta con lo más poético, emotivo y sensible. Todo eso fue material de escritura, la experiencia de la Patagonia me resultó inspiradora e influyente.

APU: ¿Por qué elegiste a La mariposa y la iguana para publicar tu último libro y cómo fue ese proceso de edición?  

CB: Elegí la editorial La mariposa y la iguana de Dafne Pidemunt y Leticia Hernando, poetas lesbianas y editoras. Había estado averiguando con quién podía atravesar el proceso de edición de un poemario con perspectivas de género, que daba cuenta de una transición al no binarismo, un poemario patagónico. Estaba muy interesade en no trabajar con editores varones cisheterosexuales, venía escuchando mucho de los abusos hacia adentro de las editoriales y del mundo literario, y necesité protegerme y preservarme de eso, que por suerte nunca había experimentado, pero de lo que tenía conocimiento por denuncias de escritoras y editoras. Consulté a Laura Forni, librera de La Coop e integrante de Sangría, y ella inmediatamente pensó en La mariposa y la iguana. Ahí me contacté con Rita Meza, que es otra amiga profesora de Lengua y Literatura, que venía trabajando con Dafne y fue quien me contactó finalmente.

Durante diciembre de 2019 y enero de este año fue todo el proceso de edición donde me hacían devoluciones literarias para recortar versos, evitar la adjetivación, la redundancia y para conseguir poemas más breves, pero más poderosos. También fue hermoso trabajar en la maquetación con Leticia Hernando y finalmente conseguir el arte de tapa de Nahuel Gomez, estudiante egresado de la escuela de Artes Visuales Lola Mora, donde yo trabajaba, en el barrio Lugano 1 y 2. Fue muy feliz y muy rápido el proceso, empezó en diciembre de 2019 y ya en marzo estaba listo, vino la pandemia, y ahora el libro ya está publicado. Las prologuistas son dos personas que admiro muchísimo, fue muy fluida la respuesta, la lectura del poemario y luego sus prólogos, María Ibarra (Fisión Ciruja) y Val Flores. Y dos amigas profesoras de Lengua y Literatura, Aldana Gaggero y Silvia Seoane, hicieron un estudio crítico a modo de posfacio. Todas estas personas sumaron su mirada y sus escritos al paratexto de este libro. 

APU: Contanos acerca de los epígrafes de los poemas, ¿qué recorridos de lecturas tenés con escritores como Marlene Wayar, María Negroni y Susy Shock?

C.B.: Marlene Wayar y Susy Shock me acompañan desde hace varios años, desde el 2011 escribo sobre su artivismo. Durante 2018, ellas lanzaron el ciclo “Cotorras, diálogos desde el fracaso” en el Espacio Mu, con invitades una vez al mes. Asistí a los encuentros y pude empaparme de la mirada que tenían sobre el fracaso de la familia y del clan heterosexual, de la estética, la academia y la educación heterosexual. Venía muy nutride de eso, de pensar el fracaso del régimen heterosexual y sus instituciones en general, no de las personas individualmente. Además, me reencontré con la obra poética y narrativa del poeta José Sbarra y encontrar todo el tiempo el concepto del fracaso, cómo Sbarra entre los años 80 y 90 con su posicionamiento anarco y pesimista del amor romántico, hablaba todo el tiempo de eso, del fracaso del sistema.

La fuerza poética de María Negroni tiene que ver, para mí, con un trabajo artesanal con el lenguaje y su sonoridad. Sus mundos extraños se vinculan con lo desolado de la naturaleza, con el fracaso de la infancia, por esto es que siento que la obra de Negroni es el pasaje que me conectó con la temática mi primer libro Algo no funciona. Cicatrices del silencio y con las violencias humanas y los temporales en la adultez, temas que plantea Fracasos del Ego.

 

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Transcribimos un poema de Fracasos del Ego:

ladridos en el viento

hay ladridos en el viento

una manada eólica

desparrama la basura

que acumulo adentro

 

atardecer a las 21:49

cuando la noche es de día

(el día todavía no termina)

nos cenamos las certezas

sin poder digerir este presente

moscas y basura quemada

¿cuándo es hoy?

piel de lija, labios de arpillera

¿dónde estará mañana?

 

de noche

las cortinas

se inflaman

acordate que

a veces

las sombras silenciosas

que acechan las ventanas

me dejan sin palabras

 

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Fracasos del Ego se puede conseguir en estas librerías de CABA: La Libre, Mandrágora, Otras Orillas, Borges 1975, Sudestada, Eterna Cadencia, Hernández, De la Mancha, Dain y Ritualitos .

 

* La nota contiene lenguaje inclusivo por decisión del entrevistado y los autores