fbpx Terapia en Cuarentena: una forma de producir ficción nacional desde casa | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Entretenimiento //// 06.06.2020
Terapia en Cuarentena: una forma de producir ficción nacional desde casa

El contenido está disponible gratuitamente en la plataforma Contar, y muestra las sesiones por videollamada de una psicóloga y sus pacientes tomando como contexto la cuarentena. La serie es una forma innovadora de sortear las dificultades que trae el coronavirus en la producción de ficciones.

Por Marina Jiménez Conde

La plataforma Contar lanzó la serie Terapia en Cuarentena, una producción creada en medio del aislamiento social, que muestra cómo una psicóloga continúa atendiendo a sus pacientes de manera virtual. El personaje principal es encarnado por Carola Reyna y completan el elenco Mercedes Funes, Coco Sily, Violeta Urtizberea y Luciano Cáceres. Las escenas fueron grabadas en las propias casas de las actrices  y actores que, además de filmar, se vistieron y maquillaron por sí mismes.

Los capítulos duran alrededor de diez minutos en los que se desarrolla una sesión entre Ana (Carola Reyna) y une de les pacientes. Como le sucede a cualquier persona que está viviendo este momento, los problemas que le relatan a la psicóloga están atravesados por el aislamiento social obligatorio. Así, el personaje de Mercedes Funes está desbordado al no estar acostumbrada a tener tanto contacto con sus hijes, el de Coco Sily tiene problemas de intimidad al ir a vivir momentáneamente con su madre y el de Luciano Cáceres se encuentra preocupado porque no está pudiendo tener sexo.

Por el lado de la médica que interpreta Urtizberea, les vecines le pegan un cartel en el ascensor para que no utilice los espacios comunes, por miedo a que les pueda contagiar de coronavirus. Esto da cuenta de que la serie le presta mucha atención al contexto y tiene buen criterio para elegir la variedad de problemáticas de los personajes. 

Para quienes hicieron o hacen terapia, la identificación con los planteos de les pacientes y con las distintas situaciones de la sesión son posibles, y están bien logrados. Sumado a que cuando aparece algún momento propio del psicoanálisis, como un enojo irracional o un silencio abrumador, se juega con la edición para remarcarlos. La gran parte del tiempo se utilizan dos cámaras en simultáneo  –prácticamente estáticas– para contar lo que ocurre en las sesiones, como si se estuviera presenciando realmente esa videollamada.

Si la brevedad de los capítulos ya ayuda a hacer llevadera la serie, la forma en que están  sintetizadas las sesiones con pequeños saltos en el relato, donde se corta la escena y se pasa al siguiente comentario, la hacen aún más dinámica. El humor es el hilo conductor en cada capítulo, lo que hace que esas problemáticas no cobren un sentido serio, sino un tono jocoso.

Además, se muestran pequeñas escenas de la vida de Ana que permiten meternos en su cotidianidad. Esto le aporta realismo a la historia mientras que permite desobjetivarla, mostrando que detrás de la figura de la analista hay una persona.

Se puede decir que la serie toma las limitaciones del momento para contar una historia, mientras que, a la vez, se construye a partir de éstas. Es decir, no sólo el tema de la cuarentena ronda las historias de les pacientes, sino que es su condición de producción. En un contexto adverso para el mundo artístico, Terapia en Cuarentena demuestra que, gracias a la creatividad y el buen trabajo de producción, es posible hacer ficción desde casa.

*La nota contiene lenguaje inclusivo por decisión de la autora.