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Entretenimiento //// 13.06.2020
Recursos inhumanos: Eric Cantona y una de las peores caras del sistema

El ex jugador del Manchester United y la selección francesa interpreta a un desempleado de más de 50 años en Recursos Inhumanos. A través de un trabajador desesperado y el abuso de las grandes empresas, la serie se mete de lleno en las disfuncionalidades del mundo laboral.

Por Diego Moneta

En tiempos donde la lucha contra el racismo y la xenofobia vuelve a ganar la primera plana de los medios, con el deporte a la vanguardia, no podemos dejar de lado a Eric Cantona. Hace más de 25 años, jugando para el Manchester United en Inglaterra, un espectador de la hinchada rival le gritó que se vuelva a su país. Cantona reaccionó con una patada voladora que quedaría para la historia.

Desde hace algunos años, el francés se sumó a la lista de futbolistas que, una vez retirados, se dedican a la actuación. En esta ocasión, Recursos inhumanos es su carta de presentación en Netflix, a través de un gran protagónico. Inspirada en la historia real narrada en la novela homónima de Pierre Lemaitre, la serie consta de seis episodios y tiene un desarrollo tan atractivo como progresivo. 

Alain Delambre (Eric Cantona) tiene más de 50 años, está casado y es padre de dos hijas. Fue jefe de recursos humanos de una mediana empresa durante más de 25 años hasta que lo despidieron por su “avanzada edad”. Luego de garantizarle educación universitaria a sus hijas, ahora debe lidiar con deudas, hipotecas y arreglos que están pendientes en el hogar. 

Las reuniones en familia son, para el protagonista, una simulación de que todo en su vida marcha bien. En realidad, hace más de seis años que pasa de un trabajo precario a otro, aguantando los abusos laborales de sus superiores. Desesperado, sin nada más que un subsidio por desempleo que se le está por vencer, aparece la solución. De manera sorpresiva, su esposa Nicole (Suzanne Clément) le avisa de una oferta laboral que podría ser su última oportunidad para reinsertarse en el mercado. La empresa de fabricación aérea civil y militar Axxya está buscando un nuevo jefe de recursos humanos. Pero, con el paso del tiempo, Delambre verá cómo su luz de esperanza comienza a apagarse

La empresa viene perdiendo mercados y sus acciones están en caída libre. El presidente de la filial francesa, Alexandre Dorfman (Alex Lutz), planea despedir a más de 1200 personas, pero necesita que alguien pague el costo; de ahí la oferta laboral. Alain se sorprende a medida que avanza por las instancias previas a la contratación, hasta llegar a la etapa final, con un siniestro juego de roles. Debe dirigir a un grupo terrorista en una toma de rehenes. 

El centro de la cuestión es que Delambre está dispuesto a todo. Canaliza su tristeza hacia la rabia y el resentimiento. No le importa perjudicar a su esposa ni a sus hijas. Necesita conseguir un trabajo. Por eso, decide formar parte del juego corporativo, pero rápidamente se da cuenta lo difícil que es hallar una puerta de salida.

La serie está narrada por el protagonista, a través de una cruda mirada a cámara y un relato en off, y dirigida por Ziad Doueiri, quien se inició en la industria como asistente de cámara en películas de Quentin Tarantino. La tira tiene la impronta sociopolítica del director y, tal vez, por eso se le pueden perdonar ciertos detalles inverosímiles, como un mejor amigo hacker que vive en una casa rodante entre indigentes. Lo cierto es que Recursos inhumanos va de menos a más, y con varios giros se reinventa para pasar de un drama a una trama de suspenso. De esa manera, se transforma en un cuestionamiento al sistema.    

El punto de partida es plasmar cómo afecta a una persona estar desempleada. El personaje se transforma en sus modos y emociones, y Cantona lo representa de la mejor manera, a través de numerosos matices en su actuación. Desde un estado de indefensión hasta un instinto de supervivencia muy violento que lo convierte en un antihéroe popular. El elenco complementa muy bien el papel del protagonista. 

Eric Cantona le otorga la fuerza que requería el papel y en ningún momento parece sobreactuado. Representa la falta de oportunidades y la desazón de un hombre que no encuentra su rumbo después de estar casi toda su vida trabajando. De esta manera, podemos afirmar que se consagra como un gran jugador de cine.
 
El director de la serie y el autor de la novela, que se encargó del guión, reflexionan sobre un presente laboral deshumanizado, poniendo en el centro del debate el lado más inmoral de las grandes empresas y las consecuencias que generan las crisis. No era la intención inicial, pero Recursos inhumanos se estrenó en medio de la pandemia que recrudeció las fallas del sistema en el que vivimos. A eso debemos sumarle la situación en Francia, con las reformas que llevó y quiere llevar adelante Emmanuel Macron.

La serie termina funcionando como un cuestionamiento al contrato social. ¿Es válida la injusticia social como excusa? ¿A quiénes juzgamos? ¿A la empresa que actúa por fuera de ese pacto social, a la sociedad que excluye o al excluido? Otro de los debates que debemos poner sobre la mesa para construir una “nueva normalidad”.