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Entretenimiento //// 15.05.2021
Raya: un nuevo paso en el camino de la heroína

Raya y el último dragón es uno de los últimos estrenos de Disney. La desmenuzamos un poco para entender por qué se encuentra en el camino acertado hacia la inclusión, con mensajes implícitamente feministas.

Por Melany Grunewald

Raya y el último dragón es el film estrenado en cines y Disney+ (pagando una suma diferenciada de la suscripción) el pasado 4 de marzo y que finalmente se abrió a toda la plataforma el pasado 23 de abril. Viene a continuar una línea metamórfica de “la princesa no princesa”, dando un paso más concreto, y a la vez ya visto en la compañía: la construcción de una heroína, el componente esencial para contar una leyenda. Los otros ingredientes esenciales para la receta “Leyenda tradicional Disney” son:

  • Mundo inventado: Kumandra invita a pensarla como un punto ubicado en el sudeste asiático, compuesto por cinco territorios: Corazón, Colmillo, Columna, Garra y Cola.
  • Un relato explicativo al comienzo que, con una animación diferente al resto del film, sitúe en tiempo y espacio el conflicto territorial. 
  • Un “mensaje valor”: Es un hecho que toda película de Disney puede (y debe) resumirse con una palabra que significa la esencia de la historia, pero que vislumbra enfáticamente un contenido ético. En este caso, la unión y la confianza.
  • Un personaje entrañable humano, que no sea el protagonista.
  • Un personaje entrañable no humano.
  • Una muerte o víctima cercana al protagonista.
  • Un punto débil, que se supere y culmine en enseñanza: combina muy bien con el “mensaje valor”.
  • Un hecho que invite a la aventura.
  • Una aventura estructurada en un buen camino del héroe (en este caso, heroína).
  • Emoción, magia y personajes que se ocupen de los componentes cómicos exclusivamente.
  • Canciones: Raya se diferencia de muchas piezas de la productora por no ser un musical.

Si, son muchos ingredientes. Pero si los leemos con detenimiento, vamos a notar que podemos encasillar a muchas historias animadas en los diferentes ficheros. Lo interesante de Raya es que supo combinar todo aquello que compone una película tradicional de Disney con elementos originales y novedosos.
Por un lado, es visualmente deslumbrante. Contiene escenas muy coloridas y vívidas, con una paleta variada y brillante, propias de la época actual, algo que notamos con fuerza en Coco, por ejemplo; pero también una paleta de colores áridos y fríos para los momentos bajos, logrando que cada escena envuelva sensorialmente al espectador. Como si fuera poco, tecnológicamente Disney no para de superarse, ya que es notable el esfuerzo y crecimiento en el desarrollo de la animación de gestos y corporalidad de los personajes. Se puede percibir la respiración y no presentan ningún tipo de quietud fisiológica. Algo digno de admirar. 

Por otro lado, es interesante cómo se reestructura la forma de contar la historia. Ya no existe el recurso lineal, o personajes sin conflictos psicoemocionales, algo que antecede a este film. La villana no es tan villana, la heroína también se equivoca y el más torpe puede ser el más sabio. Sin embargo, lo que más se trasluce como nuevo en Raya es la composición de los personajes femeninos, que describiremos particularmente.

Heroína(s), no princesa(s)

Raya y el último dragón tiene una construcción de personajes femeninos pocas veces vista en Disney. Raya como protagonista tiene sus conflictos, comete errores, pero tiene un carácter muy fuerte. Ella entrena para defender a su pueblo, Corazón, es una luchadora y su misión no tiene que ver con un factor romántico, aunque no quiere decir que le falte amor: la motoriza juntar los trozos de gema cuya destrucción liberó a los druuns, unos entes que petrificaron a muchas personas en las cuatro regiones que conforman Kumandra, incluyendo a su padre. Ella explícitamente dice que no cree poder unir a los cinco pueblos, que solamente quiere despetrificar a su padre, por lo que tampoco es una heroína desinteresada.

Su mayor obstáculo no tiene que ver con la competencia para con otra mujer, de hecho busca hacerse amiga de la Princesa Namaari, de la comunidad Colmillo, hasta que esta la traiciona. Sin embargo, esa traición no tiene que ver con una cualidad física, de belleza o una virtud bondadosa. Es la rivalidad que arrastran ancestralmente sus pueblos. Fueron criadas para competir en defensa de sus comunidades, no como congéneres. En esa línea, resaltamos que hay tantos hombres como mujeres liderando esos pueblos. Algo que en un principio nos podía hacer acordar a Valiente, de Pixar, donde cuatros reinos desunidos por un encantamiento tenían Reyes haciéndole caso a la única Reina, y no por su dotes de liderazgo, sino como madre, de pronto hace que se diferencie sustancialmente de esa película. Por otro lado, si bien Raya es hermosa, no es una característica que se pronuncie en ningún momento. De hecho, no es un personaje sexualizado. Al crecer, lleva ropa holgada y no nos damos cuenta si su cuerpo se “desarrolla”. Namaari, que sí tiene curvas marcadas, tampoco está diseñada con un sentido lujurioso, como pasa con las villanas, simplemente las tiene. En ese sentido, es preciso mencionar que las mujeres de la película son muy diversas corporalmente: hay altas, bajas, fuertes, de pelo largo, corto, viejas, niñas, una bebé, hegemónicas y no hegemónicas.

Sisu, el último dragón, es encontrada por Raya para buscar los trozos de gema dispersos por todas las comunidades de Kumandra. Es decir, hay un personaje femenino que es clave para que la misión se cumpla. Sisu es una dragona que, en determinado punto, se vuelve capaz de transformarse en humana, algo que va a la inversa del análisis planteado en la nota de Soul: ella es étnicamente diversa y su transformación hace que pase mayor tiempo de la historia con forma humana que como dragona. Esa morfología humana no es hegemónica. Es bajita, tiene el pelo de colores blancuzcos con mechones violáceos y turquesas, sus dientes no están parejos y, en Disney, si tenés los dientes chuecos, o una fealdad particular, sos un villano; es simpáticamente boca floja e histriónica y, al igual que Raya, viste con ropas extremadamente holgadas, por no decir gigantescas, que no permiten vislumbrar un cuerpo curvilíneo. Además de simpática y graciosa es muy sensible, tiene a cargo los momentos más emotivos de la película y también hay algo de sabiduría en ella.

Si tenemos que hablar de la actitud femenina, también nos llevamos lindas sorpresas. Raya no es la primera protagonista en portar espadas o luchar con ellas, pero sí es la primera vez que vemos luchas violentas llevadas a cabo por mujeres. También la salvación está en manos de ellas. Lo curioso es que no es Raya, la heroína, quien se lleva todos los créditos y termina salvando a su mundo. La protagonista no hace todo bien, no es responsable de lograr la paz en todo momento. Tal vez, de lo más nuevo en Disney actualmente: bajar de los pedestales bondadosos al personaje protagónico.

Los personajes masculinos, por su parte, asisten, pero no como salvadores, sino como cooperadores, algo que también empieza a notarse en sus producciones. Estos personajes también son deconstruidos. Tong es un hombre de apariencia ruda que pertenece a Columna, pero bajo su aspecto se esconde un hombre muy tierno, cuya debilidad es la bebé Nui, a quién constantemente busca cuidar por un sentido paternal muy fuerte. Boun, por otro lado, es un niño de 10 años de la comunidad Cola que perdió a su familia y es quién se ocupa de mantener alimentado al grupo en su barco restaurante, porque ninguna mujer está condicionada a la cocina. Raya, por ejemplo, no sabe cocinar.

Por último, es la primera vez que una protagonista femenina explícitamente dice que jamás será madre. Ya la princesa Mérida de Valiente había roto con el mandato de casarse; Moana no tiene ningún factor romántico alrededor. Había que meterse en la maternidad, porque si bien sólo la sirenita Ariel se convierte en madre, nadie pensó en los deseos de maternar de las princesas y otros personajes femeninos. Simplemente es la parte de la historia que no se cuenta. Raya lo hace explícito, lo menciona en una frase al pasar, pero no es algo que queda en el aire. Millones de personas gestantes que hoy son niñes pueden crecer con una representación de una de las tantas opciones de vida que existen y que pocas veces vemos en contenidos audiovisuales para todo público. Eso sí es heroico.